La importancia de la tradición, por Pedro Fuentes

Por Pedro Fuentes – militó en la Argentina en Palabra Obrera, PRT La verdad, el PST, el MAS y MST. Actualmente es dirigente del MES/PSOL en Brasil.

¿Porque a treinta años estamos rindiendo homenaje a Moreno y recordándolo? Muchos jóvenes y cuadros del MES/PSOL  se pueden preguntar legítimamente porque lo estamos haciendo. Como se relata en la crónica de este Boletín especial, el MES organizó en Brasil dos actos como parte de los que se han hecho también en otros países para recordar su legado. Fue una importante iniciativa que tuvo como motores a Israel Dutra, Roberto Robaina y Leandro Fontes constructor de este boletín. En ambos actos estuvieron los compañeros del PSTU, el MAIS y la CST. Recibimos cálidos saludos de Nora Ciapponi de Argentina, de Carlos Maradona del ya histórico MST, de Gonzalo de Marea Socialista, de Tito Prado del MPGT de Perú. (Estos textos están todos en este boletín). Y con esos homenajes, y con el que hará el día de mañana el MST en Argentina, hemos cumplido nuestra parte para mantener a Moreno y su tradición viva.

La tradición es indispensable y  fundamental para construir sea una corriente (como es el MES), o un partido revolucionario como fue el MAS y ahora es el MST de Argentina.   No existimos sin ella, sea más corta o más larga. Es la memoria acumulada de la teoría y acción, es decir la praxis que fueron haciendo a lo largo del tiempo los militantes, los constructores, los dirigentes. La praxis es más que la historia escrita y la teoría porque la acción es también sensorial. La memoria es también una acumulación de moral militante a través de recuerdos, de anécdotas,  de hechos parciales, de vivencias que tiene y lleva consigo quien lucha por el socialismo y que se explica en el pensamiento pero se siente en el corazón que nos mueven a pensar y militar.

Esa tradición es como una cadena formada por eslabones que tienen un punto de partida y que va agregando nuevos; esa tradición se va construyendo en el día a día que vamos forjando como colectivo humano.  Así se forma una gran retaguardia, un sostén en el que se apoya nuestra razón de ser, nuestra acción de todos los días y de los que vendrán. Todos somos parte de ese colectivo, los jóvenes y viejos la vamos heredando. Nos permite encarar el futuro con más sabiduría, más confianza, más energía y pasión.  Y la tradición tiene personas de carne y hueso, nuestros maestros con quienes dimos los primeros y muchos más pasos, y en nuestro caso el más importante es Nahuel Moreno.

El MES es parte de esa tradición; ya tiene 18 años, es todavía joven, sin embargo Luciana y Roberto tuvieron la oportunidad de conocer a Moreno y hacer una reunión con él cuando rondaban los 18 años cuando militaban en Convergencia Socialista que era una corriente en el PT y era en la década del 80 la organización más importante de nuestra corriente junto con el MAS.

Nahuel Moreno era el nombre de guerra de Hugo Bressano, el más importante maestro de nuestra corriente internacional que falleció hace 30 años en su casa de Morón, en el gran Buenos Aires, cuando su corazón dejó de funcionar. Era joven, tenía 62 años, pero su corazón ya estaba desde hace varios años fatigado, con problemas;  eran años en que no se contaba con la moderna ciencia y tecnología cardíaca. Un mes antes había vuelto de un viaje por Europa, Inglaterra e Italia. Me parece que esto aceleró su situación.

Su muerte es una gran injusticia. Mucho hubiera cambiado si seguía con vida; él estaba angustiado por su salud pero seguía activo produciendo y mucho. En esos últimos meses él estaba levantando hipótesis de las mediaciones que estaban ocurriendo en Argentina a propósito del triunfo del peronismo en las elecciones de Buenos Aires. Ese triunfo abrumador ponía en cuestión nuestro pronóstico de una nueva fase ininterrumpida de la revolución; después de la revolución democrática que liquidó la dictadura habría otra que sería social. Se esforzaba en hacer una caracterización del reganismo, siendo autocrítico por no haber dado su debida importancia a la huelga minera de Inglaterra que fortaleció a la Tatcher.

Nahuel quiere decir tigre en araucano, y agregaron Moreno por el color de su cabello, pero también por Mariano Moreno uno de los líderes jacobinos de la revolución por la independencia argentina, responsable con su grupo de fusilar al virrey de Español que intentó huir a Córdoba. Así lo bautizó Quebracho en los inicios de los 40/[1]/.

Con Moreno el trotskismo latinoamericano protagonizó grandes luchas y construyó importantes partidos. Es la corriente que tuvo y tiene, (a pesar de sus fragmentaciones posteriores a su muerte), la mayor presencia en el continente. Miles nos consideramos legítimamente sus seguidores, y así tengamos hoy diferencias en nuestras lecturas políticas y métodos de construcción. y por eso militemos en partidos u organizaciones  diferentes, todos reivindicamos su trayectoria. Nadie puede quitar ese derecho a nadie y reclamar para sí la paternidad de Moreno. Hay cosas que quedaron para siempre que más allá de diferencias que forman una tradición común.

Hay dos formas de desviarse de la tradición. Como lo recordaba Valerio Arcary en el acto de ayer en Sao Paulo “tenemos que saber hacer nuestros homenajes”. Y decía que una forma de no hacerlo es trasformar a un dirigente y su obra en un culto a la personalidad. Eso fue llevado al paroxismo por el estalinismo con Lenin, y para ello tuvo hasta que deformar su historia.

En nuestro caso, estamos muy lejos de eso. Somos críticos y autocríticos y desde aproximadamente 1998 reconocemos errores importantes especialmente la formulación de la inminencia de la revolución y la situación revolucionaria mundial. No nos detenemos sobre eso en este texto porque esas ideas que elaboramos en el MES, principalmente con Roberto Robaina y los aportes de Tito Prado de Perú,  luego el MST de Argentina y los compañeros venezolanos de Marea Socialista, están sintéticamente tocados en la reproducción de un texto que escribimos con motivo de los 20 años de la muerte de Moreno.

Hay organizaciones que han roto con la tradición y con ello han perdido el norte. Tuve la suerte de acompañar a Hugo a las reuniones con el SWP de los EEUU, cuando formamos con los herederos de Cannon (uno de los más importantes dirigentes de la oposición de izquierda en vida de Trotsky), la tendencia y luego fracción “leninista trotskista”. Estábamos convergiendo con ellos enfrentando en Latinoamérica la orientación guerrillerista que la dirección mayoritaria de la IV encabezada por Mandel y Livio Maitan, postulaba para Latinoamérica. El SWP era un partido fuerte, forjado en una larga tradición, que había ganado muchos nuevos cuadros y dirigentes en el 70 en la lucha contra la guerra en Vietnam y en el movimiento de liberación de la mujer.

Todavía estaban con vida viejos dirigentes de la vieja guardia de Cannon, entre ellos Farrel Dobs (dirigente de la huelga de camioneros de Mineápolis de 1938), Tom Kerry de la misma hornada, además de Hansen (uno de los secretarios de Trotsky) y George Novack, conocido historiador y filósofo militante. Con Moreno nos dimos cuenta que la nueva dirección tenía a Farrel Dobs y Tom Kerry en la tarea de ordenar la librería; no participaban de la reuniones entre nosotros y el CE del SWP. Tampoco Gerge Novack. Moreno llegó a una conclusión: “están despreciando a los viejos, van a romper con una tradición histórica, la más importante en la última década de vida de Trotsky”.

Y así fue; un tiempo después estaban apoyando incondicionalmente la dirección de Castro y tranfomándose en un apéndice del partido cubano. El histórico  SWP ahora ha quedado reducido a la nada, lo que muestra que no se puede hacer un viraje brusco de envergadura sin romper con la tradición.

Tenemos ejemplos que llevan la ruptura con la tradición a la desviación de otro signo, y es el caso del PTS de Argentina. Muerto Moreno con ellos cometimos desde la dirección del MAS excesos fraccionalistas cuando ellos rompieron. Tal vez ese exceso tiene que ver con un peso heredado por el conjunto del trotskismo, que por situaciones objetivas y su debilidad, tuvo siempre características de partido-fracción.

Pero este exceso no explica lo que sucedió con el PTS, que ha pasado a negar el morenismo y nuestra historia y la suya propia. En pocas palabras lo han borrado atacando nuestra historia política. Su mayor ataque es el considerar que capitulamos a la democracia burguesa en uno de los momentos más difíciles y más heroicos del partido, cuando fue el auge de la Triple AAA, (Alianza Anticomunista Argentina) que era un grupo para militar dirigido desde el propio gobierno. La triple A nos asesinó dos decenas de compañeros, uno de ellos fue Cesar Robles, uno de nuestros principales dirigentes. Sufrimos la masacre de La Plata donde asesinaron ocho, la de Pacheco donde asesinaron a tres. Nos acusan de haber capitulado a la democracia burguesa porque llevamos adelante la política de unidad de acción con partidos burgueses para defendernos de la Triple A. Se olvidan que cuando fue la masacre de Pacheco fue Nahuel Moreno en el homenaje a nuestros mártires que llamó a la necesidad de formar grupos de autodefensa, planteando una reunión concreta a todas las organizaciones presentes; ni los fuertes grupos guerrilleros ni el resto de la izquierda quiso participar.

El intento de unidad de acción con los partidos burgueses era una táctica necesaria que la hacíamos sin abandonar por un minuto la lucha de clases. Sería bueno que recordaran la histórica huelga metalúrgica de Villa Constitución, donde el PST con Pacho Suarez y Pepe Kalauz y varios militantes y dirigentes partidarios que estuvimos volcado al conflicto, logramos sostener la heroica huelga  por dos meses, rodeados por los fachos de la Triple A.

Romper la tradición y revisar toda la historia como se ha hecho puede llevar a la degeneración reformista, (como en el caso del SWP), o al peligro sectario y el propagandismo. Es imposible no tener una retaguardia concreta; ninguna organización política nace de “un repollo”.  No se puede tampoco tener una “retaguardia abstracta” en el trotskismo como teoría. Quienes piensan así van a terminar considerando que los únicos verdaderos  revolucionarios son ellos, y van a  formar a los militantes como si todo hubiera empezado con ellos,  porque ellos son los únicos y verdaderos herederos de Trotsky.

Es imposible ser trotskista en Europa continental ignorando a la IV de carne y hueso de la resistencia al nazismo y la trayectoria de Mandel, que huyó dos veces de los campos de concentración nazi, o sin tomar en cuenta el papel jugado por Krivine y Ben Said en el mayo francés. O en Inglaterra sin Ted Grand, Alan Woods, Tony Clift y las históricas jornadas enfrentando a la Tatcher cuando se dirigía desde el Partido Laborista la alcaldía de Liverpool. Y es imposible ser trotskista en Latinoamérica ignorando todo la acumulación del morenismo en la posguerra, la historia del PST y el MAS en la Argentina, en Brasil la de Convergencia Socialista, o en Perú de Hugo Blanco y el PST.

Hay otra desviación que es muy fuerte en el trotskismo en general y en el morenismo en particular.  Es creer que todo lo que se hizo estuvo bien; no hay nada en que Moreno se haya equivocado, “Moreno tuvo razón en todas las polémicas, todo lo que pronosticó se dio en la realidad, y nunca erró en politica”.  Esta forma de pensar contradice al propio Moreno que, cuando hacía la historia del partido en los años 60-70, decía que había que hacerla en base a los errores. La desviación obrerista hasta el 47 que hacía que el GOM ignorase a la juventud y el estudiantado. Cuando se corrigió se fue a las universidades y se captaron una camada de jóvenes que fueron muy importantes en la dirección. (Horacio Lagar, Ernesto Gonsalez, el mismo Hugo Blanco que estudiaba agronomía en La Plata, y que luego se fue a trabajar al frigorífico y posteriormente a hacer la revolución agraria en Perú). Luego la desviación sectaria porque no se veía que el peronismo era un movimiento de dirección burguesa pero que enfrentaba al imperialismo de los EEUU y para ello tenía que hacer grandes concesiones a la clase obrera. Se corrigió y se hizo parte de las organizaciones obreras peronistas lo que permitió desempeñar un papel muy destacado en la resistencia  la dictadura proyanky, aunque eso llevó a una cierta desviación sindicalista y movimientista.

Acreditar que todos estuvo bien en nuestra historia es una forma de borrar la verdadera historia. Si todo fue correcto antes también lo es ahora. Se crea una conducta que pierde uno de los elementos esenciales del marxismo revolucionario que es el espíritu crítico y también se puede tergiversar esa historia. Por ejemplo escuche en Brasil que hay compañeros morenistas que dicen que Moreno siempre tuvo la política de presentarse solo, con el partido revolucionario a las elecciones. SAsí se deja de lado que fuimos parte en Argentina del PSRN de Dickman, dirigiendo la Federación bonaerense de dicho partido, que estuvimos dentro el peronismo y nos presentamos a elecciones con ellos. Hay que recordar que con esa política formamos el bloque de diputados obreros de la Federación de las usinas azucareras (FOTIA) en Tucuman y tuvimos un diputado de Palabra Obrera. Y más cercano y todavía en vida de Moreno cuando hicimos en 1985 con el Partido Comunista Argentino el “Frente del Pueblo”. Así no se quiera, esta política lleva a crear una homogeinidad dentro de la organización, y a pensar que quien piensa diferente está equivocado y hay que separarlo.

Más grave aún es hacer con las caracterizaciones y políticas de Moreno la lectura de la realidad actual. Moreno murió hace 30 años, es casi toda una época, el mundo cambió. Las revoluciones políticas en la ex URSS y los países del Este no se dieron como esperábamos; hubo derrota del aparato estalinistas pero también restauración del capitalismo. Hubo una revolución tecnológica y en las comunicaciones, (las cuales Moreno barajó y decía que en ese caso la situación cambiaría) y entramos en la globalización neoliberal y una nueva crisis del capitalismo. Es imposible hacer la lectura de esta realidad con los análisis, caracterizaciones y política de Moreno. Quien lo hace (y se hace) lleva a un pensamiento de secta o al propagandismo de tener la verdad absoluta, que Moreno combatía. Moreno decía: “Ser trotskista hoy no significa estar de acuerdo con todo lo que escribió o habló Trotsky. Sino hacerle críticas superarlo,  porque el marxismo pretende ser científico y lo primero que enseña la ciencia es que no hay verdades absolutas”

Por eso el MES y nuestra corriente está viva, aproximándose con dificultades a la realidad, pero aproximándonos.  Porque intentamos tener un espíritu crítico de superación sin por ello perder las marcas esenciales más importantes del Morenismo: la pasión por la clase obrera; la lucha irreductible contra la burguesía y la burocracia que nos da nuestra perspectiva socialista; el internacionalismo militante; la intransigencia en los principios y la flexibilidad en la táctica para hacer avanzar al movimiento de masas interviniendo en los procesos objetivos y hacer con ello la construcción del partido.

No se puede cerrar este texto sobre la tradición sin esbozar las perspectivas futuras. El día que homenajeamos a Moreno después de su muerte /[2]/ toda la fuerza y energía heredada estuvo puesta en mantener en alto sus marcas fundamentales, mantener la pasión militante que teníamos que trasmitir.

Creemos que un elemento importante de la dispersión del morenismo es que demoramos mucho en ver los errores que tenía la caracterización de Moreno de situación revolucionaria mundial. Continuamos por bastante tiempo repitiendo caracterizaciones que nos llevaron a errar mucho más que a Moreno y que produjeron una dispersión de su corriente. Como decíamos antes, el rearme no fue fácil y lo hicimos de manera desigual.

Pero conservamos sus marcas, heredamos mucho. Creemos que ahora con su talento y moral revolucionaria estaríamos más fuertes; los desafíos que tenemos nos exigen conservar sus marcas y al mismo tiempo avanzar. El mundo está convulsionado, hay una gran crisis del capitalismo sin que se afirme todavía la única salida posible que es el socialismo. Pero se dan nuevos procesos, si bien todavía son embrionarios e intermediarios, facilitan el trabajo de crear nuevas alternativas socialistas. Es verdad que han aparecido nubes negras y peligrosas como Trump, pero también es verdad que una de los grandes sueños de Moreno y el trotskismo, la entrada de la crisis y con ello también la entrada en escena de las masas del país imperialista más importante se está dando. En los EEUU está Trump, pero también está la gran resistencia democrática popular donde rebrotan y apareceran las ideas socialistas.

NOTAS

[1] Quebracho es el seudónimo del trotskysta argentino Liborio Justo, hijos de Justo unos de los presidentes de la argentina en la década infame. Justo se hizo famoso porque en la ceremonia en la cámara de diputados que se hizo en homenaje al presidente americano Roosvelt, grito “fuera  el imperialismo”.

[2] Algunos de los discursos están em este boletín

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