(*) Los compañeros del BAM Bloque de Anticapitalistas Movilizados – nos han hecho llegar una nota de adhesión a nuestra corriente internacional. En ella dicen “Hemos visto como en el último tiempo la crisis sistemática del capitalismo se empieza a agudizar recayendo su agresividad frente a los pueblos del mundo, es así como los trabajadores, mujeres y jóvenes empezamos a ver la necesidad de organizarnos, debatir y construir una estrategia común para no tan solo resistir, sino de ser capaces en  avanzar en un alternativa transformadora para nuestro siglo, por tal motivo nosotras y nosotros saludamos a la Corriente Internacional que conforman las y los compañeros de MPGT de Perú, de Marea Socialista de Venezuela, del MST de Argentina, el MES (corriente interna del PSOL de Brasil), a los compañeros de Paraguay, Uruguay, de Panama, España,   Francia y Bielorrusia, las y los militantes del mundo que suman esta organización. Desde Chile les mandamos un fraternal saludo esperando colaborar en la construcción de la internacional”.

Bienvenidos!

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Una alternativa al neoliberalismo, una nueva referencia anticapitalista

Joaquín Araneda – Bloque de Anticapitalistas Movilizados (BAM!)

Chile ¿hasta donde?

En el último año una serie de casos de corrupción políticas salieron a la luz, hechos que unen a las principales fuerzas políticas del país que han gobernado los años posteriores a la dictadura, llevando a las encuesta a decir que más del 70% desaprueba a Bachelet. A la desconfianza hacia las instituciones se suma junto el endeudamiento de la mayor parte de los chilenos, puesto que desde la salud y la educación, hasta las pensiones están en manos de empresas privadas, es así como la narrativa del paraíso neoliberal navega cerca de un punto de inflexión, abriendo posibilidades a una izquierda radical que no ha sabido dialogar en torno a constituirse como una alternativa, quedando relegada a un lugar aún marginal, dejando a la deriva un descontento que ha ido permeando las fisuras de un modelo en crisis.

Neoliberalismo o la “democracia” empresarial.

El texto que el ex gerente general de SQM le envió al entonces senador de la UDI es prácticamente igual al que el gobierno ingresó casi un mes después, el 31 de agosto de 2010, a la Cámara de Diputados como el artículo cuarto transitorio del proyecto de ley. El cambio contenido en ese email beneficiaba directamente a SQM.” (CIPER, 2016), escribe el portal periodístico CIPER, explicitando una cara de la clase política que se quiere esconder -la dimensión directa entre los grandes grupos económicos y las instituciones que gobiernan el país-.  La Sociedad Química y Minera de Chile –Soquimich-(SQM), empresa dedicada a la extracción y procesamiento de minerales como el cobre, litio y salitre,  fundada en 1968 y que en 1971 pasó a ser estatal, cae en la ola privatizadora de la dictadura, siendo una de todas las empresas del área estratégica de la economía del país que pasaron a capitales privados. Hoy esta empresa se encuentra investigada por cohecho y por emisión de boletas “ideológicamente falsas” para campañas políticas, evidenciando no tan solo que son los mismos intereses que están  detrás de las dos principales coalisiones políticas del país, sino que además como la ley de “Impuesto especifico de actividad minera (Royalty)” fue directamente redactada por un gerente de SQM bajo el gobierno de Piñera, como cita el texto inicial de este párrafo, teniendo como intermediario al senador UDI Pablo Longueira, ley que votó tanto la Derecha como la Nueva Mayoría recibiendo su respectivos pagos.

Este caso pone de manifiesto como los gobiernos de la Nueva Mayoría, coalición que tiene como parte al Partido Comunista, ha sido vil  marioneta de las fuerzas empresariales que controlan todo el universo político que ha gobernado los años posteriores a la dictadura. El pacto transicional  de la dictadura a la democracia que firmó la entonces “Concertación”- hoy Nueva Mayoría- sentenció un proyecto acorde a los intereses esenciales de los empresarios, relegando  los derechos sociales de cada chilena y chileno a los negocios de empresas multinacionales, amparadas en la actual Constitución Política que tiene como genesis la dictadura. No nos sorprendemos como los últimos datos  del Banco Mundial arrojan a Chile como el 15º país más desigual del mundo (Fundación Sol, 2016), luego de 25 años de neoliberalismo.

Si hiciéramos un breve análisis empírico respecto a éste hecho, no nos revelaría elementos que en función de un modelo serían opuestos. Es decir, el caso SQM tiene directa relación con que nuestro modelo constitucional actual sea el mismo redactado por la dictadura. La corrupción, la nula participación democrática, la desigualdad, las pensiones de miseria, el pago por nuestra salud, vivienda y educación, sumado a una naturalización de la violencia estatal y sexual, hacen que nuestras vidas no se alejen, más que en función estéticas al modelo pinochetista. La democracía empresarial es la dictadura de hoy.

SQM, PENTA, Milico-Gate, caso Dávalos (hijo de Bachelet) son solo expresiones de la lógica de producción y desarrollo que fomenta el neoliberalismo. Este es el Chile que nos toca vivir y debemos transformar.

Una izquierda ¿para qué?

Plantearnos desde un Chile neoliberal con sus respectivas fisuras, significa que hay un creciente descontento, aunque no hay una expresión capaz de transformar el descontento en capacidad movilizadora. Las recientes protestas al alza del pasaje, no dejan de tener un carácter espontáneo. Las movilizaciones estudiantiles que la juventud llevó adelante en el 2011 se han ido diluyendo por las promesas de “reformas” de Bachelet Los grandes proyectos hidroeléctricos para la megamineria solo tienen respuestas sectoriales y aislados como es Alto Maipo y el reciente acuerdo TPP firmado por Bachelet que pasó sin resistencia real en las calles. Es ahí donde nos preguntamos ¿una izquierda para qué?

El modo de producción capitalista neoliberal, con sus medios de control sofisticados,

sumado al ingreso casi absoluto de la tecnología a la vida cotidiana, constituyen una subjetividad histórica profundamente diferente a la de 3 décadas atrás. Lugar desde donde se inspiran, al menos en Chile, las organizaciones políticas radicales de esta nación. Para dar respuesta a este fenómeno nos parece proponer el despojarse de una funcionalidad histórica que la izquierda radical ha constituido, la eterna derrota y la melancolía de un proyecto que no fue.  Pensamos que la acción política debe comprender fenómenos políticos  nuevos, que ya no pueden ser resueltos  en los márgenes del marxismo soviético, miremos a contrapelo nuestra sociedad para poder decir ¡Basta! a un capitalismo con su fase neoliberal, donde en nuestro país públicamente sabemos que todos los partidos de la clase política han sido financiado por el gran empresariado para potenciar leyes que beneficien la explotación de los trabajadores y la  devastación de la naturaleza. Para decir basta, la izquierda necesita volver a comprenderse dentro de una dinámica más allá de sus siglas, mirar horizontes comunes y pensar en en la acción colectiva, en la autorganización del pueblo para la participación efectiva de nuestra clase, una democracia real que diga Basta a las logicas del empresariado.

 

Una alternativa al neoliberalismo, una nueva referencia anticapitalista.

El marxista peruano José Carlos Mariátegui para el Primero de Mayo del 1924: “Una variedad de tendencias y grupos bien definidos y distintos no es un mal; al contrario, es una señal de un periodo avanzado en el proceso revolucionario. Lo que importa es que esos grupos y esas tendencias sepan cómo actuar en conciliación frente a la realidad concreta del día a día. (…) Que no empleen sus armas (…) para herirse el uno al otro, pero sí para combatir el orden social, sus instituciones y sus crímenes”

Para el Chile de hoy no dejan de tener relevancia las palabras de Mariátegui, no decimos que vivamos en un momento avanzado del proceso revolucionario, pero para una transformación radical de nuestra sociedad necesitamos la premisa que nos plantea estas palabras “lo que importa es que esos grupos y esas tendencias sepan cómo actuar en conciliación frente a la realidad concreta del día a día”. Si hoy son las evasiones al metro, la izquierda debe saber coordinar una propuesta común entre el movimiento social y político para saltar de lo espontáneo  y efimero a una respuesta efectiva a la demanda del transporte. Coordinación de las movilizaciones y exigencia de un transporte estatal y gratuito.  Frente a la corrupción empresarial y politica, organizar el descontento y exigir cárcel común para todos los implicados en estos hechos. Así podemos ir sumando demandas sustanciales que afectan cotidianamente a todos los chilenos que en el último tiempo han mostrado como nos afectan, desde las movilizaciones por educación gratuita hasta un sistema de previsión efectivo, aunque sin la coordinación y organización con perpectivas y propuestas se han ido diluyendo o cayendo nuevamente en lo espontaneo. Desde estas pequeñas, pero significantes acciones debemos ir construyendo una alternativa para un país que muestra las fisuras del sistema neoliberal, entendiendo que los casos de corrupción no serán resuelto mientras no exista una democracía real, mientras sigan los empresarios redactando nuestras leyes no habrán soluciones reales para las y los trabajadores y mientras las organizaciones que deben respresentarnos sean coptadas por el gobierno. Para dar respuesta construyamos una alternativa independiente a la vieja politica desgastada, una izquierda radical capaz de dar pie a un nuevo referente anticapitalista, que analice, organice y movilice hacía una alternativa de paradigma de producción social, fundado en el bienestar mayoritario y en función a la preservación de nuestra naturaleza para refundar nuestro país. Todas las luchas de nuestro país orientadas a derrocar la herencia pinochetista. Regirnos por una constitución de la dictadura es estar en dictadura. Ese navegar del neoliberalismo en un punto de inflexión debe ser un punto de no retorno, expresada en una asamblea constituyente libre y soberana. Una propuesta eficaz para una democracia real es comprender el dialogo heterogeneo y plural con eje central en la lucha de clases, ahí radica nuestro pensamiento y práctica politica, marxista revolucionario, feminista y ecosocialista, desde ahí nos construimos como Bloque de Anticapitalistas Movilizados – BAM!, con las armas de la critica para pensar un futuro que es hoy.