MAS – La constituyente es la salida [PANAMÁ]

Panamá. La constituyente es la salida para reordenar la vida política del país (*)

Jairo Acosta y Aurelio Robles (**)

A pesar del claro triunfo que tuvo Juan Carlos Varela en las elecciones de 2014, el país no logra superar la crisis institucional que está instalada.  Son repetidas las declaraciones de figuras de todo género y corriente que coinciden en señalar que después de la invasión del 20 de diciembre de 1989, era el momento propicio para la convocatoria de una constituyente, pero parece que ese no era el consenso de los sectores económicos dominantes en aquella ocasión así como tampoco de los partidos políticos de la burguesía.

Mucho más rentable y fácil era entonces comenzar hacer negocios y convocar al pueblo cada 5 años a una farsa electoral en donde lo que prima es el clientelismo político, en donde la ciudadanía queda expuesta a merced de la propaganda electorera y donde los partidos políticos empresariales PRD, ARNULFISTA, CAMBIO DEMOCRÁTICO Y POPULAR, actúan como una suerte de empresas accidentales montadas especialmente para ese propósito y el engaño, de tal forma que los grupos económicos apuestan a un caudillo politiquero que en el mejor de los casos si gana es el que se encarga de repartir los mejores negocios entre aquellos que más abonaron a la campaña.

Ese modelo de participación ciudadana en la política nacional fue el que se instaló en el país después de la invasión, comenzando con el propio Guillermo Endara, Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso, Martín Torrijos y finalmente Ricardo Martinelli, que como muchos dicen fue la tapa del coco, de ahí comienza la actual crisis.  Martinelli no hizo nada distinto a los anteriores, así como tampoco él actual, lo diferente fue que “el loco” Martinelli, recogió  igual o más dinero que todos los gobiernos anteriores juntos.  En fin hizo todo a la vez, hubo represión, negocios, corrupción desenfrenada y saqueo; dejó mal paradas a todas las instituciones del Estado, no hubo una sola en donde no metiera sus manos, la Asamblea, la Corte Suprema, la policía, las direcciones nacionales, los ministerios.

Ahora todas las instituciones están en crisis, la Asamblea de Diputados, es un organismo completamente desacreditado, diputados que no pierden el tiempo para dar un salto de una bancada a otra sin ninguna clase de criterio político sino aquel que les ofrece alguna clase de beneficios personales que en nada tiene que ver con la representación de la comunidad, pero últimamente se ha sumado otro escándalo más, relacionado al tráfico de drogas.

La Corte Suprema ha cobrado ejemplar notoriedad en los últimos años por la supuesta venta de sentencias, inclusive se menciona en los medios que algunas fueron hechas a pedido y con medidas exactas, como parece que ocurrió con el de la sentencia del magistrado Víctor Benavides a pedido del desacreditado Rector de la Universidad de Panamá, Gustavo García de Paredes, también la condena del magistrado de la corte suprema de justicia, Alejandro Moncada Luna por enriquecimiento ilícito y como estocada final, las bochornosas declaraciones del magistrado Harry Díaz, sobre la existencia de corrupción en la misma Corte Suprema de Justicia. Con lo cual se confirma, lo que ya era vox populi, la corrupción invade, como los nuevos virus (Sika) a las principales instituciones del estado.

En el órgano ejecutivo, no hay una semana que pase sin que haya un cierre de camino o de carretera por falta de agua, escuelas en mal estado, una delincuencia que tiene en estado de zozobra permanente a la población, la basura se desborda a lo largo y ancho del país, centros de salud y hospitales sin insumos, maestros y profesores sin nombrar cuando está comenzando el año escolar. Todo el mundo se pregunta qué está pasando en el país.

Pero últimamente lo que más está asustando al gobierno y al conjunto de la burguesía y sus partidos políticos corruptos, es que el proyecto de ampliación del canal se convierta en un fiasco y sea la gota que derrame la copa, de ahí todo el manejo tranquilo, persuasivo y mediático de los medios, así como el apoyo total conferido a Jorge Quijano, administrador del Canal.

Muchos se preguntarán porque no ha estallado la crisis, creemos que se debe al tan cacareado crecimiento económico, que ayuda a estabilizar la economía y las finanzas públicas, que no sea equitativo y justo lo sabemos pero al fin y al cabo se trata de un crecimiento económico, es un hecho objetivo que no se puede negar.

La crisis de las instituciones, no se va a resolver sola y no hay ningún indicio que indique que está en vías de mejorarse más bien al contrario lo único que se está por esperar es cuál será el próximo escándalo y el consecuente momento de crisis.  Por más que el presidente Varela diga que no es un problema de su gobierno lo cierto es que siempre los hechos o el escándalo terminan agarrándolo.

Juan Carlos Varela, los organismos empresariales (Conep, Capac, Sip, Apede), el Cardenal José Luis Lacunsa, la partidocracia, los medios, todos coinciden en que no hay condiciones para una constituyente.  Esto nos lleva a reflexionar en que solamente la movilización popular, el debate amplio y democrático, las organizaciones populares ejerciendo presión desde la base son el único camino que nos puede llevar a plantear una verdadera salida, una Constituyente, democrática, libre y soberana que se plantee propuestas tan necesarias e importantes acerca de cómo escoger a los magistrados de la Corte Suprema, con cuantos adherentes se puede inscribir un partido, las libres postulaciones, la educación nacional, la salud, como debemos cuidar el ambiente y tantas otras cosas necesarias.  En ese camino tenemos que transitar los que queremos darle un giro a este país, a favor de los trabajadores, la juventud y el pueblo panameño.

(**) Jairo Acosta y Aurelio Robles son miembros del MAS (Movimiento al Socialismo) de Panamá, organización también integrada a nuestra corriente internacional.

(*)El Artículo fue escrito antes que estallara el caso de los Panamá Papers, mostrando que Panamá que parte del “desarrollo” de Panamá se debe que es un centro Internacional de capitales offshore y de lavaje de dinero. Han caído en lista una gran cantidad de miembros de gobiernos y la casta política internacional, entre ellos el presidente de Islandia que acaba de renunciar como consecuencia de la movilización general que provocó el hecho de ser uno de estos “inversionistas” de sus capitales en este país.

 

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