Discurso de Alejandro Bodart – Secr. Gral del MST de Argentina, acto del 1º de Mayo

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El 1º de Mayo es un día en que los trabajadores de todo el mundo salimos a las calles a luchar. También es una jornada para reflexionar y sacar conclusiones. En nuestra patria grande latinoamericana hay una paradoja que necesitamos analizar. Hace 15 años se despertó un optimismo grande: habían comenzado a caer los partidos y regímenes tradicionales del hambre y la miseria. En Venezuela surgía un gobierno de una explosión popular y se volvía a hablar de socialismo. En Bolivia, los pueblos originarios lograban el primer presidente que los representaba. También hubo procesos de cambio en Ecuador y Paraguay. Aquí hubo un Argentinazo y en las calles se cantaba «que se vayan todos, que no quede ni uno solo».

Con ese giro a la izquierda, parecía que Latinoamérica iba hacia un cambio de fondo. Sin embargo, hoy la derecha gana peso. En Venezuela hay una tremenda crisis y van hacia un referéndum revocatorio que puede terminar con la presidencia de Maduro y el proceso que empezó con el chavismo. Evo Morales perdió un plebiscito y no podrá ser reelecto. En Brasil hay un proceso de juicio político que posiblemente termine con la destitución de Dilma, del PT. En Argentina gobierna la derecha y se apresta a hacerlo en otros países. ¿Qué sucedió para que se pasara de un mapa teñido de cambios a un mapa negro, donde la derecha está ahí y viene por todo?

Un balance necesario

Hay quienes cargan las tintas en los medios de comunicación, los «golpes blandos» y las campañas malintencionadas para debilitar gobiernos. Algo de eso hay. Pero nada explica el crecimiento de la derecha. En estos países, incluso en los que se hablaba de socialismo, no se dieron pasos hacia ese cambio. Se creyó que con algunas reformas y sin romper con el capitalismo se podrían solucionar los problemas de los de abajo y quedar bien con los de arriba.

¿Y qué pasó? Hay una regla que siempre se cumple: los procesos que no avanzan, se estancan y luego retroceden. Esto le permite a la derecha rearmarse. Y se da otro fenómeno: la clase dirigente deja de pensar en las necesidades populares y empieza a pensar en sus propios intereses. Hay campañas que magnifican la corrupción, pero ésta es real. Y en Venezuela y en el PT de Brasil hay un proceso de burocratización tremendo.

¿Se hubiera fortalecido la derecha si los «progresistas» en vez de pagar miles de millones de dólares de deuda externa hubieran utilizado ese dinero para dar trabajo, salud y educación? No lo creemos. Si se hubieran recuperado las empresas y los recursos naturales entregados en los ’90 no habrían podido levantar cabeza. Pueblos pobres, dirigentes ricos y corruptos, son el cóctel que permite que la derecha crezca y engañe a los trabajadores.

Pero la derecha sólo puede ofrecer ajuste, despidos y bajo nivel de vida. Ante ese panorama la gente se va a empezar a organizar y es poco probable que logren domesticar a nuestros pueblos, de gran tradición de lucha. Si los proyectos nuevos siguen así, es difícil que lleguen al final de sus mandatos.

Cortar la cabeza de la serpiente

El progresismo de palabra, que cree en el «capitalismo humanizado» y no corta la cabeza de la serpiente capitalista, más allá de sus intenciones es responsable de que la derecha regrese al poder. No suben por mérito propio, sino por el desencanto que generan los que dicen una cosa y hacen otra.

En el capitalismo no hay ninguna posibilidad de que los trabajadores y los sectores populares vivamos bien mientras los ricos y las corporaciones sigan haciendo plata en base a lo que nos sacan a los de abajo. Con el capitalismo no se puede convivir.

Tenemos a Macri. No creamos que es muy fuerte. Lo vemos en sus actos: no puede juntar más de 1.500 personas. Aunque viene con todo, es débil. Lo sostiene el pacto no escrito con la oposición patronal del PJ en sus distintas variantes. No nos dejemos engañar. Ahora, como hay bronca, empiezan a hablar mal de Macri. Pero le votaron los presupuestos de Provincia, Ciudad y Nación, y también el pago a los buitres. Si no lo hubieran apoyado, Macri no hubiera podido avanzar con el ajuste.

Y el otro rol nefasto lo cumple la burocracia sindical. Como bien explicó Vilma (ver nota), están más preocupados por descomprimir la situación que por pararle la mano al gobierno. En los gremios hay comisiones internas, delegados y compañeros que empiezan a organizarse para sacarse de encima a la burocracia; los tenemos que apoyar. Y hay triunfos, como en Prensa, que creó un nuevo sindicato ante las traiciones de la dirigencia tradicional. Otro ejemplo es que se acaba de desmoronar la burocracia de Waseijko en el sindicato del Neumático.

No hay cambio sindical sin cambio político

La lucha sindical es fundamental. Sin ella, estaríamos en la barbarie. Pero no alcanza. Todo recambio sindical, aquí y en el mundo, se dio sobre la base de un recambio político. Acá todavía tenemos el modelo sindical heredado de lo que fue el peronismo y de la transformación que sufrió al hacerse un aparato corrupto y agente directo de las patronales.

No vamos a lograr sacar a la burocracia si no construimos una nueva dirección política que le dé sustento a la nueva dirección sindical. Por eso es tan importante que los trabajadores que pelean también se sumen a construir una herramienta política, Necesitamos que los cuadros que surgen a montones en la lucha sindical conformen la materia prima sobre la que se asiente una nueva dirección política. Y hay condiciones para hacerlo.

Hacer algo nuevo

Tenemos que ser conscientes que la división nos está perjudicando, ya que fortalece a la vieja casta privilegiada de los partidos tradicionales para seguir gobernando. El PJ va a hacer oposición de pico. Pero cuando no lo vean, van a votar todo a favor del PRO. Así se preparan para ser el recambio de Macri cuando no dé más. Nosotros tenemos que trabajar a contrarreloj para que el recambio sea una alternativa distinta.

Los que hasta ayer marchábamos por veredas opuestas, ya que nos dividía el gobierno anterior, empezamos a marchar juntos. ¿Tendremos la capacidad de elevar al plano político lo que está sucediendo en la calle? Hay un problema: un sector de la izquierda cumple un rol muy negativo. Si el Frente de Izquierda se abriera a trabajar en unidad, se podría avanzar más rápido. Pero ha elegido otro camino: el sectarismo. Y no es sólo hacia los que no estamos en el FIT, sino que es una enfermedad que avanza entre sus propios componentes. Sólo se preocupan por ver cómo le pisan el pie al de al lado. Por ejemplo hoy hicieron dos actos; ya no se ponen de acuerdo ni para el 1º de Mayo. El sectarismo es funcional a la derecha y a la clase capitalista, que necesita la división para seguir gobernando.

Queremos abrir un dialogo fraternal con compañeros que creyeron en el gobierno anterior e incluso lo siguen haciendo. Se ha lanzado la propuesta del «frente ciudadano», supuestamente como algo nuevo para enfrentar el ajuste y que puede terminar en alguna expresión electoral. Si fuera algo completamente nuevo, por fuera de los partidos patronales tradicionales, estaríamos dispuestos a discutirlo. Pero ese «frente» empieza con un discurso lindo, pero terminará comandando por el PJ como proyecto de recambio al macrismo. El que siga ese carro, se va a volver a equivocar.

Nosotros proponemos debatir sobre la base de algunas cuestiones basadas en la experiencia de estos tiempos:

Estamos cerca de los 200 años de la Declaración de la Independencia y volvimos a ser colonia. No hay posibilidad de cambio sin lograr la Segunda Independencia. Hay que echar a patadas a las corporaciones que vienen a expoliar y contaminar. Hay que declarar la cesación de pagos de la deuda externa. Recuperar las empresas privatizadas y romper los pactos que nos atan a los imperialismos y las corporaciones.

La única posibilidad de industrializar al país para que haya trabajo genuino y desarrollo es un modelo anticapitalista. Al capitalismo lo único que le interesa desarrollar es la especulación. No les interesa el trabajo pleno, porque con que trabaje el 50% les alcanza para seguir siendo ricos. El capitalismo no va más. Por eso tenemos que debatir qué sistema queremos. Nosotros creemos que la única opción para progresar es el socialismo y queremos abrir este debate.

No creemos en los personalismos ni en el pensamiento único. Queremos un gobierno de los trabajadores y el pueblo, en el cual se debata democráticamente y las decisiones fundamentales las tome la mayoría. El dicho popular «dos cabezas piensan mejor que una» es cierto. Pero miles y miles de cabezas pensando y decidiendo configuran la mejor manera de no equivocarse. Sin democracia plena no hay socialismo.

Vamos a iniciar una ronda con todas las agrupaciones, políticas, sindicales, sociales e independientes para llevarles la propuesta de no esperar más y empezar a construir algo distinto. Nosotros proponemos esto, pero aceptamos otras propuestas para poner en discusión. No le tenemos miedo a una herramienta en donde haya distintas opiniones, porque los matices y las diferencias no son el problema: son la solución. El debate siempre termina en una conclusión superadora. Llamamos a todas las fuerzas que quieren iniciar un proceso de cambio a juntarnos y debatir.

Junto con esto, vamos a seguir construyendo el MST. Todos tienen derecho a marchar en unidad mientras siguen construyendo su organización, no es contradictorio. Al revés: nadie se tiene que disolver en un frente ni en un proceso de unidad. Por eso invitamos a los compañeros que se están acercando a conocer al MST desde adentro. Cada compañero que se acerca es un compañero más para llevar esta propuesta de unidad y de cambio a más lugares de trabajo, facultades y barrios. Queremos hacer grande al MST; no para autoprocla-marnos el faro del mundo, sino para pechar por la unidad que se necesita. Vamos a ir a una nueva crisis como la del 2001. Trabajemos para que no nos encuentre dispersos y esta vez seamos los trabajadores y el pueblo quienes la resolvamos a nuestro favor. ¡Viva el 1º de Mayo! ¡Un abrazo a todos, compañeros!