ESCANDALO IMPERIALISTA CON TUFILLO NEOLIBERAL

Lucas Guerrero | MAS – Panamá

El escándalo y algarabía mundial, producido por los llamados “Panamá Papers”,  amplificado y orquestado a nivel global, por los medios de comunicación masivos, escuderos leales del gran capital, para inculpar de cierta ilegalidad o falta de transparencia, la consuetudinaria actividad en este país, de crear compañías “OFF-SHORE” por una prestigiosa firma de abogados Panameña.

A propósito no podemos olvidar que el centro bancario de Panamá fue creado y auspiciado en los años 70 por la creación del Bank Holding Act, del congreso norteamericano, como lo expresa muy bien el Economista Panameño Julio Manduley en su documento “Panamá
De Plataforma de Servicios Transnacionales a Estado Delincuencial”.

“La razón de ser y el motivo por el cual existe hoy un Centro Bancario en Panamá fue la aprobación del Bank Holding Act por el Congreso de Estados Unidos en 1970. El Acta permitió de inmediato la expansión de los bancos norteamericanos que sólo en el año 1972 abrieron 106 oficinas fuera de sus fronteras.

El número de bancos en la plaza panameña que en 1960 eran 5, pasó a 23 en 1970, a 73 en 1977, a 122 en 1984 y se estabiliza en poco más de un centenar de manera permanente. Los depósitos en poder del sistema evolucionaron de US$ 341 millones en 1968 a US$ 700 en 1970; US$ 6,000 en 1974; US$ 11,000 en 1976 y US$ 50,000 en 1982…

Las condiciones internas que permitieron tal desarrollo fueron resumidas, al alimón, por la Asociación Nacional Bancaria y el Ministerio de Planificación y Política Económica “la libre circulación del dólar, la ausencia de todo control para el ingreso o egreso de capitales, las exenciones tributarias sobre utilidades, la ausencia de impuestos a los depósitos y el clima de estabilidad social que prevalece aquí……”

El papel de Panamá, como centro internacional bancario y de finanzas, es muy importante para la burguesía panameña, que agencia cerca de un centenar de bancos en este país.

Por eso se han tomado a pecho el escándalo de los Panamá Papers, incluso algunos han querido revivir el nacionalismo burgués, argumentando que es un atentado con la soberanía de Panamá y contra el estado Panameño como tal, identificando como siempre lo hacen, los intereses del estado panameño, con los intereses de la clase burguesa en el poder, para ganar el apoyo de la clase obrera y el pueblo Panameño.

Esto que ocurre ahora no es un rayo en  cielo sereno, forma parte de una de las formas de intervencionismo, que está utilizando la burguesía imperialista para aliviar los efectos de la crisis crónica que la consume.  Por medio de los organismos internacionales creados para controlar la economía mundial como LA OCDE, le tuerce el brazo a los países más débiles, para que les regresen ciertos negocios “Non Santos”, que ellos mismos habían creado, para lavar dinero sucio, sin preguntar por su origen, evadir o eludir impuestos a las grandes fortunas y que fuese reintegrado, por las sociedades Off- Shore, sano y limpio a la libre circulación de capitales en la banca mundial de la cual ellos son amos y señores.

Curiosamente el escándalo en cuestión solo reclama cambios del sistema de configuración e información de sociedades al estado Panameño, pero en el mundo existen numerosos estados que realizan esta práctica a la luz pública, como Andorra, Leinchestein, Islas Virgenes, Filpinas, Dinamarca, Portugal  y los Estados Unidos de América, en total suman 73. Lo que ocurre es que además los EE.UU, quienes se han negado a firmar los estándares bancarios internacionales, se han convertido en la mejor opción para trasladar las cuentas bancarias de los más ricos, puesto que Nevada, Wyoming y Dakota del Sur son los nuevos paraísos fiscales globales. Se puede concluir que el escándalo de los “Panamá Papers”, terminará con el traslado de capitales multimillonarios a estos estados. Sacando del negocio del manejo e intermediación de miles de millones de dólares a la banca panameña y a las firmas subsidiarias de estos negocios, es como si viniese una nueva fase de expoliación neoliberal y de mayor concentración del capital en manos del imperialismo norteamericano.

También la divulgación en la lista de estas compañías,  de empresarios muy cercanos a Putin, tienen la intención de socavar la imagen del gobierno ruso, con quien Europa y Estados Unidos, tienen serios enfrentamientos, en medio oriente y en Crimea.

Similar Tratamiento se le está dando a sectores burgueses acusados de estar ligados a capitales provenientes del narcotráfico, como los que figuran en la lista negra del imperio denominada la lista “Clinton”, donde figuran los empresarios Panameños de la Familia Waked.

Estar en una lista te convierte en un muerto civil o un muerto comercialmente. La lista Clinton es prácticamente una sentencia’, declaran a la prensa algunos economistas panameños. Estas empresas, afirman, ‘no están siendo juzgadas, sino señaladas, que es diferente’.

Estas medidas están afectando seriamente los puestos de trabajo de miles de trabajadores panameños, que merecen la solidaridad de los trabajadores organizados y la exigencia al gobierno que estatice estas compañías y cree una nueva administración dando el manejo de las mismas a sus trabajadores, así como han sido capaces en anteriores gobiernos de entregarle las empresas de servicios públicos, a grupos privados extranjeros que pagan gerentes e ingenieros locales y que finalmente, solo se lucran de las mismas.

Pero a la lista Clinton deberían encabezarla los principales bancos de los Estados Unidos, Europa y Asia, pues hace varios años que destacados economistas internacionales han revelado que en la economía mundial circulan cerca de 500.000 millones de dólares por año, producto de todas las “nuevas ramas de producción” que ha creado este sistema decadente; como el narcotráfico, la trata de personas, toda clase de contrabandos, como el de armas y diamantes, robos a los estados, etc. Toda esta inmensa cantidad de dinero, que serviría de base, para hacer una segunda contabilidad de la economía mundial, no circula precisamente en maletines, tiene obligadamente que moverse por el “cristalino” sistema bancario internacional, es fácil notar que la famosa, incompleta y tendenciosa “Lista Clinton”, forma parte de ese cinismo al que nos tienen acostumbrados los banqueros y gobernantes del imperio, que si no fuera por sus graves consecuencias sería un ridículo de grandes proporciones.