Carlos Mareco y Luciano Iranzo (*)

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El día martes 3, un grupo de estudiantes secundarios del colegio República Argentina dieron un paso, la toma de su colegio, seguramente era premeditado y hace tiempo se venía gestando la acción, todas las radios y los programas de televisión enfocaban sus cámaras y sus micrófonos a los jóvenes que estaban sorprendiendo a más de uno, pero el gobierno respondió como lo viene haciendo hace tiempo, envió al Fiscal General del Estado Emilio Fuster (conocido por ser represor y autoritario) y Agentes Policiales Antimotines, quiso apagar el fuego con nafta, la policía procedió a romper la puerta que fue bloqueada.

Inmediatamente se pronunciaron las diversas organizaciones populares, entre ellas la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (FENAES) y la Unión Nacional de Centros Estudiantes del Paraguay (UNEPY), día siguiente, miércoles amanece tomado el Colegio Técnico Nacional, uno de los colegios más importantes del país, en el transcurso del día fueron tomados en cadena y casi en simultaneo decenas y decenas de colegios en todo el país.

En 72 horas de ocupaciones estudiantiles ya habían más de 20 colegios tomados a nivel país, y cerca de 200 colegios movilizados mediante sentatas, paros, asambleas, mar has, etc. El jueves, luego de varias horas de reunión con su primo y presidente de la República del Paraguay, la entonces Ministra de Educación Marta Lafuente anunciaba en conferencia de prensa que renunciaba a su cargo.

Inteligentemente los Gremios Estudiantiles anunciaron que no estaban contentos con la renuncia de la Ministra, exigirán a Horacio Cartes en una reunión que firme una carta de compromiso para con la educación teniendo como reivindicaciones Aumento del Presupuesto en Educación, Mejoramiento de las infraestructuras de las Instituciones Educativas, cumplimiento de la ley del boleto estudiantil, mejor y mayor reparto de los kits escolares y el cese de las persecuciones a los estudiantes críticos.

Lo cierto es que las tomas, y las movilizaciones seguirán dándose hasta que Cartes firme dicha carta de compromiso.

Los gobernantes y otros sectores del poder no se dan cuenta, o no quieren darse cuenta que estamos sentados sobre un polvorín, el descaro que muestran a cada paso empieza a encontrar respuestas. Hacia unos días que se había derrumbado el techo de un colegio y casi en el mismo momento la prensa daba a conocer una licitación en la cual el ministerio de educación pagaba precios desmedidos, totalmente sobrefacturados por botellas de agua mineral de medio litro, dos litros de cocido, bocaditos, entre otros.

Es nuestra tarea interpretar a los actores, a los nuevos actores de estas luchas, saber que nada tienen que ver con las viejas y rancias direcciones burocráticas, son todo lo contrario, están hartos de los políticos, aunque en este momento ellos son los políticos que ocupan las primeras planas de los diarios, ellos con sus asambleas, votaciones a mano alzada están haciendo política, es nuestro deber convertir esa espontaneidad en organización. Los jóvenes saben que estos políticos no los representan y buscan nuevas formas de organizarse

Los estudiantes dieron un paso que nos vuelve a mostrar que somos parte del ascenso que existe hoy en las luchas de todos los sectores en Latinoamérica y sobre todo el sector estudiantil, debemos tomar las experiencias de países como Brasil y Chile y sus largas luchas, estrechar vínculos con esos compañeros, y poder realizar acciones en conjunto, en dirección a construir organizaciones que internacionalistas que puedan dar lucha en todos los sectores, el objetivo es el mismo.

(*) Carlos Mareco y Luciano Iranzo son miembros de Redacción Insurgente