El PRT y las elecciones a la Constituyente de la Ciudad de México

COMITÉ POLITICO DEL PRT

prt

El domingo 5 de junio tendrán lugar las elecciones para la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México (CDMX).

Se completará así el primer paso hacia la Constituyente que habrá de aprobar la Constitución de la CDMX, como fue previsto por la Reforma Política decidida por el Congreso de la Unión en enero de este año.

La Reforma de la CDMX y el Pacto por México

Al aprobarse la Reforma Política de la CDMX, una antigua demanda de la oposición y en especial de la izquierda, que reclamaba la recuperación de derechos para los habitantes de la Capital del país y convertir al DF en un nuevo estado de la República, lo que llamábamos el Estado de Anáhuac, fue transformada por el Congreso de la Unión en una parcial reforma distinta al viejo reclamo de la izquierda. Esta reforma política no llegó como respuesta o en el momento de un ascendente movimiento por los derechos políticos para los habitantes de la Capital,  como era a fines de los años 80. Ahora viene como parte del acuerdo de los partidos del Pacto por México que desde diciembre del 2012, al mismo tiempo que reconocieron a Peña Nieto como Presidente de la República, pese a las evidencias del fraude y compra de votos denunciados en su momento, se comprometieron con la aprobación de las más graves reformas neoliberales que eran parte del proyecto de Peña Nieto, así como con una reforma política para la CDMX acotada en sus alcances y sujeta a la homologación de las reformas neoliberales  que a nivel federal se han venido imponiendo para incorporarlas a la Constitución de la CDMX. Este es el riesgo cuando Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno, dice que la nueva Constitución será  un modelo para el futuro. Es decir, así como la Constitución de 1917 fue un paradigma, cien años después la de la CDMX, en el marco del neoliberalismo, podría ser otro modelo pero de sentido contrario.

La reforma aprobada por el Congreso de la Unión, por ejemplo, no convierte a la nueva entidad en un estado más de la federación con todos los derechos que eso implica, sino en una entidad que responde al  nuevo concepto conocido como “ciudad autónoma”. La experiencia de este modelo de organización, que se aplicó en Buenos Aires,  es polémica y es considerada por algunos como un paradigma neoliberal. Tampoco convierte a las delegaciones en municipios, con los derechos reconocidos a estos en el 115 constitucional, sino que solamente reconoce la existencia de alcaldías. Pese a la existencia de una Asamblea Constituyente a partir de septiembre, la soberanía de esta Constituyente estará acotada a esos límites contenidos en la reforma política aprobada por el Congreso de la Unión.

Por otro lado, la manera de garantizar a los partidos del Pacto por México (básicamente PRI, PAN y PRD y sus respectivos satélites) la vía para imponer las reformas neoliberales en consonancia con lo que han hecho en el Congreso de la Unión es la forma de integración y composición de la Asamblea Constituyente. En teoría, la Constituyente es soberana  para decidir los contenidos de la Constitución que habrá de regir a la CDMX, pero los partidos del Pacto por México impusieron el mecanismo del 60-40 por ciento que les asegura una sobre representación en la composición de la Constituyente y por tanto la posibilidad de contar con una mayoría arbitraria identificada con el neoliberalismo y la reacción.

Como se sabe, solamente 60 diputados serán resultado de una elección abierta, mientras que 40 serán designados por Peña Nieto (6), por Mancera como Jefe del DF (6), por la Cámara de Diputados (14) y por la de Senadores (14). Esta composición le asegura ya a los partidos del Pacto por México el 40 por ciento de la Constituyente, relevantemente al PRI, PAN y PRD. Para completar el cuadro, los restantes 60 diputados constituyentes serán electos de listas de representación proporcional presentadas por los partidos institucionales, lo que aumentará todavía la cuota del PRI, PAN y PRD.

Una ciudad de izquierda con sobre representación neoliberal.

Morena ha dicho que esta sobre representación excluye el peso electoral de este partido en la CDMX según las votaciones de julio del 2015 en que tuvo mayoría relativa. Es cierto, pero la sobre representación no excluye solamente a Morena, sino a un sector más amplio de la CDMX que se identifica con el pensamiento y valores de la izquierda pero que no se limita a los marcos organizativos del PRD y Morena. Es un sector más amplio que participa en la resistencia y oposición a las políticas públicas del GDF y a las políticas neoliberales en general. Participa en movimientos sociales, sindicales, urbano populares, por derechos humanos, contra la violencia a las mujeres y por sus derechos, también de los derechos de la comunidad sexo diversa, los movimientos contra los procesos de privatización de servicios públicos impuestos por el GDF, los mega desarrollos urbanísiticos también sostenidos por el GDF, contra las restricciones a derechos políticos, como el de movilización de protesta y oposición,  se expresa también en la existencia de corrientes y organizaciones de la izquierda socialista. Es una verdad generalmente aceptada, que por su particular historia y papel desde 1968, la CDMX es un espacio geográfico y político donde la izquierda tiene el mayor peso en el país. Pero  decir izquierda no se limita exclusivamente a PRD y Morena, pese a que durante años se ha impuesto el chantaje de que para el conjunto de la izquierda en el DF no le quedaba otra alternativa, en el terreno electoral, que votar por ellos, para que no gobernara el PRI.  La izquierda más amplia que se refleja social pero también culturalmente, como pensamiento y valores, ha estado sometida ante la ausencia de otras opciones políticas, existentes pero no reconocidas electoralmente, a expresarse en este terreno votando por el PRD que se decía ser “la” izquierda y ahora por Morena que repite el discurso diciendo que en realidad ellos son “la” izquierda. La pugna entre ambos partidos (pese a su coincidencia programática) debería hacer ya evidente que no hay una izquierda, sino varias izquierdas y que esos partidos representan a la izquierda institucionalizada y colocada en los marcos del sistema.

Candidaturas independientes

En el marco de esta elección en la CDMX, así como en el resto del país, se ha reconocido también la figura de candidaturas independientes.  En este contexto, representan la posibilidad de un voto no necesariamente por alguno de los partidos institucionales.

Varios voceros de partidos, pero especialmente AMLO de Morena, repudian y denuncian las candidaturas independientes como maniobra del PRI y a esas candidaturas como de priístas embozados. Eso se aplica a casos como el del demagogo “Bronco” en las elecciones de gobernador de Nuevo León del 2015. Pero no se puede generalizar  la acusación como acostumbra hacer AMLO.  Su acusación es continuación de la calumnia que expresó el año pasado contra el voto nulo, la abstención y el boicot que desde diversos movimientos sociales y políticos defendimos para las elecciones de julio del 2015 en el contexto de la solidaridad con Ayotzinapa. Electoralmente, matemáticamente, está claro que es falsa la afirmación que si anulas tu voto o te abstienes, estás votando por el PRI. Eso es falso. En realidad el tipo de condenas que hace AMLO lo único que quieren decir es que si no votas por Morena es que estás votando por el PRI, pues equivocadamente afirma que la única oposición al PRI es él mismo (ni siquiera el crédito se lo otorga a Morena todo el tiempo, pues a veces tiene que quitar de esta definición a otros integrantes de Morena o incluso a sus propios hermanos). Esta visión es bipolar y totalitaria pues hay otras oposiciones, incluso que no somos solamente antineoliberales, sino anticapitalistas, aunque no contemos con reconocimiento legal  para participar en elecciones.

El éxito relativo que están teniendo las candidaturas independientes es parte del reflejo del descrédito y desprestigio de todos los partidos institucionales, de los partidos e instituciones político electorales que están en crisis de legitimidad especialmente desde el movimiento de Ayotzinapa. Por eso decimos que han venido a representar una posibilidad para expresar opiniones y propuestas diferentes a los de los partidos institucionales.

Como militantes de proyectos partidarios de la izquierda socialista, la idea de candidaturas independientes no representa tampoco nuestro modelo de democracia política.  No somos anti partido por definición. Estamos opuestos a los actuales partidos institucionales que son parte de un sistema político electoral en crisis como nunca antes. Pero nuestra oposición no es solamente por ser parte del sistema político en crisis, sino por lo que representan cada uno de ellos. Unos porque son partidos de la burguesía oligárquica, otros colaboracionistas con el PRI o el PAN, especialmente en el marco del Pacto por México pero también por el caso de que en medio de la crisis del sistema político electoral y ante el surgimiento de un movimiento que lo rechaza todo ello señalando que “fue el Estado” el responsable de los crímenes de lesa humanidad, insiste en mantenerse en los cauces institucionales y tratando de llevar al movimiento a esos cauces en crisis como única opción frente a la ofensiva neoliberal. No somos por tanto anti partidos en abstracto, sino representamos un proyecto de partido distinto por su definición de clase y no una pretendida representación pluriclasista y porque además somos anticapitalistas y no solamente opuestos a los “excesos” neoliberales.

Tampoco compartimos la visión de ciudadanía neoliberal que está detrás de la idea de candidaturas independientes que alimenta las visiones individualistas, caudillistas, que pretende encontrar la solución en personalidades y no en proyectos políticos colectivos.  Esta visión alimenta la práctica oportunista de quienes brincan de uno a otro partido o a los que les da lo mismo ser candidatos de cualquier partido en cualquier momento, pues piensan que lo definitorio es la persona y no el proyecto partidario. No existen personalidades independientes de todo proyecto político y definición de clase y sociedad. No existen esas personalidades –los supuestos ciudadanos apolíticos- que sean neutros políticamente. No solamente porque la mayoría de las y los candidatos independientes provienen de experiencias político partidarias, sino porque todos  deben tener definiciones frente a los grandes problemas nacionales que los adscriben a posiciones ideológico políticos existentes, aunque demagógicamente quieran presentarse como “puros”. Nuestra visión de democracia política implica la abierta definición de proyectos, propuestas y definiciones ideológicas de partidos,  no de personalidades supuestamente  neutras.

La virtud que tienen las candidaturas independientes en el marco de las elecciones a la Constituyente de la CDMX es que eventual y transitoriamente permiten la expresión de fuerzas y movimientos excluidos del proyecto de Constituyente aprobado por el Congreso de la Unión. Por eso apoyamos con entusiasmo la propuesta de que la OPT (Organización Política del Pueblo y los Trabajadores) presentara candidatura independiente para estas elecciones. Desgraciadamente aunque la dirección política de la OPT tomó el acuerdo de poyar la presentación de una candidatura independiente no pudo hacer a tiempo el registro de la precandidatura, en vista de las dificultades y trabas que impone la ley y la falta de experiencia político electoral de la nueva organización. Pero la definición de esta candidatura representaba la opción de de los movimientos en lucha de la clase trabajadora, bajo el ejemplo del SME y los diversos  movimientos que ha impulsado como la NCT (Nueva Central de Trabajadores) y la ANUE (Asamblea Nacional de Usuarios de la Energía Eléctrica). Una candidatura apoyada por la OPT habría significado una candidatura de la clase trabajadora y por tanto independiente de cualquiera de los partidos institucionales.

La necesidad de una alternativa independiente frente a los partidos institucionales se desprende de que el mecanismo de integración de la Constituyente es excluyente, no todas los movimientos sociales y fuerzas políticas de oposición estamos representados en ese esquema. El argumento de los que se oponen a candidaturas independientes porque supuestamente llevarías al gobierno al PRI o PAN tampoco  opera en este caso.  La elección del 5 de junio no es a cargos de gobierno, sino una representación política a la Constituyente para elaborar una Constitución de la CDMX, con diputados constituyentes por 5 meses y sin goce de sueldo por ese encargo.  Es antidemocrático y excluyente que solo estén representados partidos burgueses e institucionales en un debate que debería incluir todas las posiciones y propuestas y no solamente los intereses de la clase dominante.  En este nivel es más importante que alguna elección a cargos secundarios y por lo que estará en juego en la definición de la Constitución.

Se requiere una propuesta independiente de los partidos institucionales porque la mayoría están comprometidos con el programa neoliberal del gobierno de Peña Nieto, los partidos del Pacto por México, por un lado y porque ninguno es confiable en la defensa de los derechos democráticos todos para la CDMX. El PRD representado ahora por el gobierno de Mancera y su política de privatizaciones de servicios públicos, de represión y restricciones de derechos como el de manifestación (en colaboración con el gobierno del PRI a nivel federal), de impulso al outsourcing y a los megadesarrollos inmobiliarios, de fracaso en la política ambiental que no favorece el transporte público y sí los intereses de las grandes empresas contaminadoras, no es garantía. Efectivamente hay derechos conquistados en la CDMX en riesgo con la llegada de la sobre representación del PRI y PAN, como los derechos de las mujeres y de la comunidad sexo diversa, pero en ese terreno Morena de AMLO tampoco es garantía. Hay que recordar que esos derechos no pudieron ser conquistados sino hasta que AMLO dejó de ser Jefe de Gobierno del DF, pues previamente por sus prejuicios conservadores y religiosos estuvo siempre vetándolos.  Las y los diputados constituyente electos en la lista de Morena ¿se opondrán a la orientación de AMLO que es la última palabra siempre en ese partido y en una campaña que tiene –como en todo el país- precisamente a la figura de AMLO como el centro? Campaña que en su acercamiento a ciertos movimientos sociales busca controlarlos y subordinarlos al marco de Morena.

En el marco de la campaña electoral, cada partido trata de cooptar a diversos movimientos sociales por medio de candidaturas de algunas personalidades ligados a esos movimientos, haciéndoles creer en foros y consejos que las demandas de esos movimientos serán tomadas en cuenta por sus diputados de partido, aunque sean contradictorios con el programa que han sostenido en el propio gobierno. Para elaborar el proyecto inicial de Constitución, Mancera integró un grupo de “notables” (algunos con las características antes señaladas), coordinado por Porfirio Muñoz Ledo, pero después ha integrado otro grupo que revisará lo que haga el primero integrado por personalidades representativas de las políticas del régimen neoliberal como Ramón de la Fuente o Jesús Reyes-Heroles González. Al mismo tiempo, reúne a líderes de movimientos urbanos en seminarios para que estudien, propongan ya hagan suya la propuesta de Constitución que presentará ante la Asamblea al instalarse ésta en septiembre.

¿Candidatura feminista y candidatura anticapitalista?

Al final, (después de impugnaciones ante el Tribuna electoral) lograron registrarse 21 fórmulas de candidaturas independientes para la Constituyente. Por lo que representan políticamente, de todas ellas si acaso dos pueden ubicarse como independientes de ciertos proyectos de los partidos del régimen. Por la importancia que tienen los derechos de las mujeres en la elaboración de la Constitución destaca la fórmula de candidaturas feministas de Elsa Conde y Orfe Castillo (fórmula 16). A diferencia de otras feministas, sobre todo del feminismo institucional, integradas en las listas de partidos como el PRD y Morena, pero también de MC o del PT, la candidatura de Elsa Conde parece ir hoy sin las ataduras de los compromisos de los partidos  institucionales, aunque ella misma viene de la experiencia del llamado Partido Alternativa Socialdemócrata por el cual fue diputada federal (2006-2009).  Elsa Conde y Orfe Castillo son parte de la plataforma denominada “Ciudad Feminista”  que promovió entre varios y diferentes partidos el que postularan en sus listas a otras feministas.  En el caso de Elsa Conde y Orfe Castillo, sin embargo, van registradas como candidatas independientes. Ellas, como otras feministas que van postuladas en las lista de partidos, han aceptado suscribir una agenda de derechos para las mujeres, promovida por el frente “Las Constituyentes  CDMX”, un pacto político frentista, para defender en la Constituyente.  Por ese motivo  muchas compañeras que no votarán por las listas de los partidos, independientemente de a quién incluyan y en qué lugar, están anunciando su voto por las candidatas feministas independientes de esos partidos, Elsa Conde y Orfe Castillo.

La fuerza de las candidaturas feministas, centrada en la defensa de la agenda feminista, es también su debilidad pues lo que está en juego en la Constituyente va más allá de derechos sexuales aunque sean cuestionadores de la estructura patriarcal imperante en la sociedad. Se requiere también una postura radical frente al proyecto neoliberal de conjunto  del régimen oligárquico sustentado sobre todo por los partidos del Pacto por México (contradicción mayor para candidatas feministas o de algunos movimientos sociales que figuran en listas de alguno de estos partidos).

El régimen oligárquico es responsable de una política de Estado que ha llevado al país a una crisis de derechos humanos, como le llaman diversos organismos internacionales, en que se extienden masivamente crímenes como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, violencia y militarización (incluso ahora pretendiendo darle mayores facultades policiacas  a las fuerzas armadas) y donde se incluyen especialmente crímenes por violencia contra las mujeres y muy gravemente el feminicidio.  En otro nivel, hasta Peña Nieto dice reconocer otros derechos como ahora que anunció la iniciativa de matrimonios entre personas del mismo sexo ante algún sector de la comunidad LGTB (entre ellas algunas de las que ahora son candidatas en las listas de partidos).  Pero la lucha contra el feminicidio tiene esta vertiente política de oposición a un régimen violador de derechos humanos. Por eso una posición feminista que consecuentemente lucha contra el feminicidio debería integrar esta perspectiva política.

La candidatura de Sergio Moissen y Sulem Estrada, por otro lado, se define como anticapitalista y feminista al mismo tiempo (fórmula 5). Son expresión de una corriente política de la izquierda socialista, el MTS, de la cual son militantes. Su crítica es al conjunto del sistema y representan una alternativa independiente frente a los partidos burgueses y del sistema.  Un voto crítico por esta fórmula apuntala la necesidad de una alternativa independiente frente a los partidos institucionales y sienta precedente para otras elecciones en el marco de la crisis del sistema político electoral. Aunque su postura político ideológica es anticapitalista y feminista, su orientación y práctica política frente a los movimientos sociales, sean contra el neoliberalismo o contra la violencia a las mujeres, tiene este enfoque autoproclamatorio de quien se siente la vanguardia por el carácter de su programa (independientemente de su vínculo con el movimiento real) y por tanto sectaria con respecto a esos movimientos a los que desprecia y critica desde esa posición lo que les hace repelentes en movimientos sindicales y feministas por igual. Esta orientación es la extrapolación de una visión de autoconstrucción partidaria, característico de esta corriente. Por eso el voto por esta fórmula es necesariamente un apoyo crítico que debe explicarse así en el movimiento para no fomentar más una dinámica, abierta desde el 24A, de polarización equivocada entre izquierda y feminismo por ejemplo. Ni la izquierda es homogénea y hay diversas corrientes con diferencias, ni el feminismo es homogéneo, también cruzado por corrientes distintas. La crítica a la izquierda, justa en diversos aspectos tiene que hacerse precisando a quiénes son responsables de determinadas posiciones, sectarias u oportunistas, sin generalizar a toda la izquierda.

¿Y después de las elecciones?

El panorama para las elecciones del 5 de junio es desolador ante la falta de alternativas claras. En los estados de la República donde habrá simultáneamente elecciones es peor, sin la existencia siquiera de candidaturas independientes identificadas con la izquierda o la clase trabajadora (la candidatura independiente de Toñita, obrera de maquiladora en Ciudad Juárez, tampoco se logró). Pero la lucha por el contenido de la Constitución de la CDMX va más allá del 5 de junio. De hecho, la Constituyente se instalará en septiembre a donde Mancera presentará un proyecto de Constitución para abrir la discusión. Por su composición, la Constituyente será parte del poder frente al cual el movimiento tendrá que reclamar la defensa de los derechos de los habitantes de la CDMX.

Por ello es importante apoyar iniciativas que en paralelo a la Constituyente formal se están promoviendo para defender un programa alternativo. Destaca en este sentido tanto “Las Constituyentes CDMX” como espacio de la defensa de una agenda feminista, como la Constituyente Popular e Incluyente donde participamos diversos movimientos y organizaciones no representadas en el esquema de la reforma Política de la CDMX, especialmente del movimiento urbano popular

Desde ahí habrá que construir también la alternativa popular y de izquierda a los trabajos de la Constituyente formal.

De esta primera experiencia nos resulta clara la vigencia y urgencia de la necesidad de construir una alternativa político partidaria de la clase trabajadora amplia e incluyente de diversas experiencias  y tradiciones de lucha y del pensamiento de la izquierda. Es la alternativa que en su momento llamaron a formar los dirigentes del SME en medio de su lucha de resistencia y que se ha constituido como la OPT. Es una iniciativa que en medio de las dificultades actuales debe reimpulsarse y ampliarse. Las condiciones políticas de la lucha actual muestran su necesidad, como se ha visto en el proceso excluyente de integración de la Constituyente de la CDMX, pero que también se comprueba en otros luchas a nivel nacional, como las que da actualmente el magisterio contra la Reforma Educativa, en realidad reforma laboral y punitiva, así como la terrible ola represiva actual. Los trabajadores y el pueblo todo necesitamos nuestro propio partido retomando estas luchas y en una perspectiva de poder.

Ciudad de México, 28 de mayo de 2016.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *