Una inmensa derrota política colectiva [FRANCIA]

La Comuna

Pese a lo que digan los medios y los ministros alterados, dos eventos mayores han marcado esta semana: 1. La oleada de enormes manifestaciones, incluida la marcha nacional a París con una consigna clara y neta: retiro. 2. El fracaso de la reunión entre la ministra-florero de Trabajo, El Khomri, y el “general” de la CGT, Martinez.

Éric Verhaeghe[1] es uno de los pensadores del empresariado francés. Así escribe: “Para todas las empresas, la situación es calamitosa. No podemos ignorar la imagen de este país deteriorada justo en medio del Euro, mundialmente ridiculizada por su incapacidad para reformarse. Si el perjuicio se limitara al de la imagen, en el fondo nos burlaríamos de eso. Pero las huelgas golpean y los piquetes de bloqueo crean una inseguridad económica nefasta para el país. Para el funcionamiento normal del país, la situación es dañina y peligrosamente precaria.”

Desde su óptica, es realista y lúcido: “¡Myriam El Khomri salió balbuceando de su reunión con Philippe Martinez! ¡Es increíble! La ministra de Trabajo de la sexta economía mundial es incapaz de lograr un diálogo y negociar con el mayor sindicato francés, principal animador de un ascenso desde hace varios meses contra una ley que cambia las reglas de juego sobre negociación colectiva y contrato de trabajo… Nos frotamos los ojos, nos pellizcamos, nos damos la cabeza contra la pared”.

Su constatación es clara: “Darse el lujo de pasar por encima lo que fue presentado como una de las reformas-faro de este quinquenio es simplemente sorprendente. No imaginábamos que una democracia contemporánea podía aceptar tales disfunciones y con tanta ligereza. Chocar con el mayor sindicato del país sobre este tema cuando se pertenece a un gobierno de izquierda es un disparate absoluto. ¡Pues seguiremos así por varias semanas, esperando qué nueva catástrofe viene, qué nuevo bloqueo se declara! Hasta julio, el gobierno asume funcionar mal y sufrir esta especie de guerrilla social sin ofrecer otra perspectiva que su victoria con desgaste, por la relación de fuerzas, que le permitirá imponer su ley pero que constituirá una inmensa derrota política colectiva. La imagen es terrible: un poder desgastado, sin visión, que se impone sin posibilidad de lograr un pacto inteligente. La perspectiva de un conflicto frontal hasta la promulgación de la ley es simplemente terrorífica. Significa que es así y no tengo nada más que decirles”.

Y su conclusión corta por lo sano: “Ante un Estado que les impone brutalmente una regla, sin concertación ni espíritu de diálogo, a sindicatos mayoritarios, la réplica podría ser terrible. A algunos que apoyaban la ley les costará justificar el método y, si no, corren riesgo de volcar[2]… La rigidez de la ministra, su evidente e insuficiente armazón político para afrontar la situación, amenazan con alimentar las divergencias internas. El fracaso del encuentro Martinez-El Khomri amaga reavivar las brasas del conflicto y empujar a ciertas federaciones a retomar un combate que los agota. La ministra tenía la posibilidad de salir por encima del conflicto. Cerrada en su postura y sin ‘camuflar’ el fracaso, a partir de ahora la lucha es a muerte. Lo pagaremos caro”.

Para el gobierno, Martinez no es un interlocutor “fiable” porque “no controla a sus tropas”. En este sentido, la manifestación del 14 de junio es también una desaprobación de los intentos de Martinez-Mailly de suavizar la ley para hacerla “compatible” con los sindicatos mediante concesiones ilusorias, mientras se meten en el engranaje fatal de la reescritura del Código del Trabajo.

En esta etapa Martinez-Mailly lograron contrarrestar la huelga general, pero no han podido disolver el movimiento general y sus repercusiones en el propio seno de los aparatos sindicales (tironeados entre la necesidad de no romper con los trabajadores y su negativa a romper con el gobierno y las instituciones reaccionarias del Estado).

Así como lo escribimos desde el 9 de marzo, la formidable y tenaz movilización en curso es la primera secuencia de un movimiento profundo de ruptura con el gobierno de la ley El Khomri y sus “reformas”, con la “República” del decretazo 49-3 y con la Unión Europea de los capitalistas y banqueros. Los próximos días aún prometen nuevas repercusiones.

  • ¡Retiro total de la ley El Khomri, sin condiciones ni discusión!
  • ¡Ni corregible ni negociable!
  • ¡El Código del Trabajo no se toca!
  • Como plantean los compañeros de Good Year: ¡más que nunca, el retiro!

[1] Fundador de Tripalio, una empresa emergente sobre la vida sindical. Ocupó funciones en el mundo empresarial, varios mandatos paritarios y fue administrador de la Seguridad Social.

[2] Se refiere a las centrales sindicales pro-gobierno: la CGC (gerentes), la CFTC (cristiana), de poco peso real, y la CFDT (ruptura de la anterior), sin unidad interna.

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