Lo dijo la gente “KEIKO NO VA” [PERÚ]

Tito Prado

MPGT – FRENTE AMPLIO

La ventaja es muy estrecha pero el triunfo de PPK parece irreversible. Si se confirma la derrota del fujimorismo sería principalmente gracias a la movilización social y de una conjunción de fuerzas entre ellas el Frente Amplio y Verónika Mendoza que jugaron un papel determinante. Sólo una alteración irregular de la votación podría modificar el resultado, lo cual es poco probable faltando tan solo décimas en el conteo final.

El país se ha librado de tener que asistir a la reivindicación del régimen dictatorial, más corrupto y entreguista de nuestra historia. Eso solo bastaba para cerrar filas contra Fuerza Popular. Su triunfo hubiera sido un golpe tremendo a la memoria, dignidad y conciencia de los peruanos. Y no cabe duda que también hubiera sido la antesala de un plan continuista de la familia Fujimori y la mafia que representa, pues no solo tendría en sus manos el control del Congreso sino también del Ejecutivo con lo cual acapararía un poder casi absoluto en el Estado. Ese resultado ha sido evitado, pero representa un alerta para las fuerzas de izquierda y progresistas sobre la influencia social que puede ejercer un movimiento dotado de un siniestro aparato dedicado a comprar la conciencia de nuestro pueblo con dinero de todos los peruanos y con vínculos con el narcotráfico.

En esta contienda de segunda vuelta son pocos los méritos de Pedro Pablo kuczynski, casi se diría que se veía forzado a competir con su igual en muchos terrenos, tanto económicos como políticos, dado que tienen en común la defensa del modelo neoliberal y la constitución fujimorista del 93.

Solo en el segundo debate, después de su desastrosa presentación en Piura, se animó a marcar diferencias asumiendo que la opción del 5 de junio era “Democracia o Dictadura”. PPK ciertamente no es la encarnación de la democracia, pero el pueblo radicalizado asumió en su gran mayoría que lo peor sería permitir la victoria del fujimorismo asociado al narcotráfico, la corrupción y la impunidad.

La posición asumida por el Frente Amplio y Verónika Mendoza resultaron determinantes pues inclinaron la balanza en la última semana, al asumir que el voto nulo no servía para cerrar el paso a la mafia. Vero fue más lejos haciendo explícito el llamado a marcar PPK. Pero una vez más fue la movilización ciudadana la que al tomar la calle impuso condiciones, como antes ya había sucedido con la Repartija, la Ley Pulpín u otras jornadas de lucha.

Queda ahora honrar nuestra palabra: seremos oposición desde el primer día, no cabe cogobierno, ni pacto, ni acuerdo alguno. Ya lo dijo Carlos Bruce, uno de los voceros de PPK, ellos van a buscar un entendimiento con el fujimorismo a fin de cerrar filas en defensa del modelo económico neoliberal para no dejar espacio a la izquierda y evitar que el péndulo de la historia se mueva de nuestro lado.

El Frente Amplio, que se jugó por la derrota del fujimorismo, no será compañero de viaje de un gobierno de PPK. Mantendremos una oposición fiscalizadora, con iniciativas legislativas hacia temas de interés nacional como la reforma del sistema electoral, la democratización de los partidos, la defensa del agua como recurso estratégico para el bienestar de los peruanos, muerte civil para los corruptos, entre otras medidas de urgente necesidad, muchas de las cuales han merecido acuerdos específicos entre PPK y sectores de la sociedad organizados.

Seremos vigilantes de que se cumplan esos compromisos, como la no liberación del reo Fujimori, aumento del sueldo mínimo, incremento a los maestros, el reconociendo de los derechos democráticos de las minorías nacionales, la no privatización de Sedapal, etc.

Desde el Frente Amplio seguiremos sosteniendo la necesidad de un nuevo modelo económico que postule la soberanía nacional sobre nuestros recursos naturales y el cambio de constitución, para lo cual se impulsará un proceso constituyente a lo largo y ancho del país a fin de diseñar, junto al pueblo y con el pueblo, una nueva Constitución. Así, con la voluntad del pueblo por delante, será posible la refundación del Estado para conquistar un Nuevo Perú, libre soberano, democrático, con justicia social y ecológica, integrado a los procesos de lucha continental por la segunda independencia, en el marco mundial de lucha contra el imperio del capital.

 

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