Raúl Gómez y Eduardo Dellafiore (MST de Argentina, Córdoba)

Se sentía en el aire, se sentía en las calles, se sentía en los colegios y en las redes, iba a ser un día histórico en Río Cuarto: una coalición de izquierda, conformada por numerosos referentes sociales y el MST Nueva Izquierda, llegaba al Concejo Deliberante de la ciudad, sumando más del 9% de los votos.

El tiro por la culata. Las elecciones en la segunda ciudad cordobesa se transformaron en noticia nacional por varias razones que se entrelazan. El desfile de ministros y funcionarios nacionales fue incesante a los largo de la campaña, hasta el propio Macri se metió en el barro electoral, grabando un spot para pedirle a los riocuartenses que lo acompañen. Así como lo hicieron hace seis meses cuando cosechó el 72% de los votos. Pero esta vez el presidente sólo cosechó pálidas de su nuevo pago chico. Cambiemos, encabezado por el radical Eduardo Yuni, cosechó el peor resultado en décadas de hegemonía radical, 32,8%. La pésima e impopular gestión del radical Jure fue clave, pero las medidas de ajuste del gobierno macrista le pusieron el sello a un abandono acelerado del, hasta hace poco, fuerte electorado PRO.

“Macristas somos todos…”

La sorpresa se dibujó en la cara del peronista Juan Manuel Llamosas, ganador con el 46,5% de los votos, al escuchar del gobernador Schiaretti la frase “acá no hubo ganadores ni perdedores”. Luego de 12 años el peronismo lograba recuperar la ciudad, pero las exiguas arcas provinciales empujaron al gobernador hacia la mesura, intentando no embarrar la delicada negociación con el ejecutivo nacional por los fondos del ANSES.
Lejos de los despachos oficiales y calentando la interna, un eufórico De la Sota le dedicó el triunfo a la UCR y a los ministros del gabinete nacional, pero también se esforzó por resguardar de las críticas al presidente, demostrando la sólida unidad política que agrupa a radicales y peronistas en el mismo bando, el del ajuste macrista.

El cambio viene desde abajo

El rechazo popular al ajuste, a los tarifazos y a la alternancia PJ/UCR de los últimos 33 años se expresaron esencialmente en el bajo nivel de participación (67%) y en la gran elección de la alianza Respeto-MST.
El MST batalla hace años en todo el país para hacer realidad construcciones amplias como esta, que finalmente se transformó en la sorpresa de la elección y abre una perspectiva de trabajo común tanto dentro como fuera del concejo. Toda la actividad electoral del intenso 2015, donde logramos confluir con compañeras como Sofía Gatica, con artistas y personalidades independientes, permitió avanzar en esta dirección. El frente Respeto-MST confirma que vamos en la dirección correcta y demuestra que cuando se trabaja de manera unitaria, sin sectarismo y con propuestas innovadoras, espacios de izquierda amplios podemos ser una opción clara para amplias franjas de la sociedad. Con esta nueva coalición de izquierda e independientes alcanzamos el 9,22% de los votos, logrando que ingresen Pablo Carrizo y Jimena Segre al Concejo Deliberante y un 10,36% para que Alejandro Saffadi se transforme en tribuno de cuentas.

El sectarismo, ese boomerang traicionero

Respeto es un agrupamiento de activistas sociales, dirigentes barriales, miembros de ONG en defensa del medio ambiente y contra la violencia de género. La conformación del frente Respeto-MST surgió de la necesidad política mutua de conformar una propuesta electoral amplia y unitaria que pudiera disputar la hegemonía bipartidista.
Hasta último momento intentamos confluir con Unidad Popular, pero la decisión de hegemonizar el armado común por parte de estos compañeros, fue expulsiva y anuló la posibilidad de una unidad mayor.
Párrafo aparte merece la actitud de las fuerzas que conformaron el FIT en pasadas elecciones. La costumbre de combatir cualquier tipo de unidad mayor que su propio armado, esta vez se les volvió en contra y en medio de acusaciones cruzadas terminaron presentando dos listas: PTS de un lado y PO del otro. Dejando claro ante miles de trabajadores que están lejos de ser la herramienta que necesitamos.
Por estos días, como era de esperar, el centro de sus esfuerzos es criticar el resultado obtenido por Respeto-MST.

A mano y sin permiso

“Este rejunte de miradas, de corazones, de luchas y energía confluyó en un frente de mira a las elecciones municipales, pusimos el corazón y las manos abrazando este desafío…”, estas pocas palabras de Jimena Segre sintetizan lo que es este nuevo espacio plural y unitario.
La Alianza Respeto-MST propuso un modelo distinto, que cuestiona las viejas formas de hacer política y los privilegios de los funcionarios de carrera, que viven una realidad alejada de la que vive el 99% de la sociedad. Somos muchos los que queremos una ciudad que defienda lo público y el derecho de las mayorías, jerarquizando la problemática socioambiental y de género.
Pablo Carrizo decía al final de este día histórico: “En Río Cuarto faltaban políticos obreros, que vengan de abajo y creo que la gente vio eso en nosotros…”.