Pedro Fuentes

Todo lo que afecta a Europa se vive en Francia:

los refugiados, la reforma laboral, la protesta social, (las huelgas de los trabajadores y el movimiento la “Nuit Debout” (la noche de pié) de la juventud de los nuevos indignados de Francia. También la amenaza yihadista, el aumento del populismo xenófobo.Todo está ahí, es verdad, pero hay algo que ahora sobresale y que domina la situación: los indignados las grandes manifestaciones y las huelgas, en definitiva la lucha de clases.

El diario “El País” tituló como el peor estallido social en 20 años en Francia, tomando seguramente como referencia a la histórica huelga reconductible (2) de los trabajadores estatales franceses en 1995 que tiraron el plan del primer ministro Juppe, un plan de ajuste que visos de similitud con el de ahora.

Este Portal ha publicado ya una serie de artículos de los compañeros de la Comunne, de Pablo Vasco y de León Crimex, que explican la dinámica que ha ido tomando la situación de la protesta social francesa contra la pretendida reforma laboral del gobierno de Hollande y su primer ministros Valls conocida como ley El Koumri. Ley que pretende sacar derechos a los trabajadores para aumentar la plusvalía de las patronales francesas, que están en clara desventaja por los mayores salarios que tiene que pagar en relación a Alemania y los países nórdicos. Lo mismo de Francia sucede en Bélgica donde ya hubo paros generales y hay anunciada una huelga general.

La intransigencia del gobierno y la represión desatada no ha hecho más que acelerar y extender la situación. Como correctamente planteaban hace un mes los compañeros del sindicato de Archivos y Museos generales ligados a la Commune, y otros sectores como el sindicato Sud, está colocado desde el anuncio de la ley, la huelga general como conclusión lógica de las jornadas de protestas que se vienen realizando en todo el país. Como sucede normalmente las centrales se han resistido a tomar esta medida, pero como siempre (toujours) sucede en Francia, las acciones sindicales independientes o de sindicatos locales se comenzaron a propagar, dando de esa manera más impacto a las jornadas de protesta que han convocado centrales sindicales y partidos. Las gasolineras dejaron de abastecer a una gran parte de ciudades, los trabajadores de los ferrocarriles (SNCF) hacen sus propias huelgas y otros lugares, especialmente las centrales nucleares donde en ocho ya decidieron la paralización lo que amenazan con el corte d energía que pone sobre el tapete la paralización del país.

Esta situación ha obligado a la CGT (central más combativa ligada al Partido Comunista y sectores trostkystas), a anunciar medidas más radicales y plantar en forma más clara el camino de la huelga general,  pasando a impulsar las movilizaciones. La CGT necesita también hacerlo porque ha perdido una gran parte de su afiliación y quiere recuperarla, de ahí que su máximo dirigente Martinez también aparezca ahora  impulsando la movilización.

Posibles nuevos encuadramientos políticos

Este escenario se presenta en vísperas del comienzo de la Eurocopa de la cual Francia es sede. La capacidad sindical de presión crece en progresión geométrica a medida que se acerca la Eurocopa, que comienza el 10 de junio. No es cualquier cuestión, porque la acción de la protesta puede perfectamente impedirla; bastaría el paro de los transportes y el corte de la energía.

Por esto también se tensa la situación; el gobierno de Hollande y su ministro están acabados, han quedado suspendido en el vacío (el 60% de la población apoya las protestas contra la ley). La escisión dentro del Partido Socialista se profundiza. Primeramente fue una tibia reacción de un sector de diputados que se abstuvo de votar en el Congreso pero ahora ha pasado a ser más radical y se han sumado al voto contra la ley.

En este contexto no está descartado que ocurra una división y una nueva configuración política se presente, similar aunque con contornos distintos, a lo que sucedió en el partido Laborista inglés con el triunfo de Corbyn. Lo Podemos.  ¿Es posible una nueva coalición a la izquierda del gobierno que englobe la división de los socialistas, al Frente de Gauche y otras fuerzas políticas?. Todo parece estar nuevamente en abierto como ocurrió en los EEUU con Sanders, Corbyn en Inglaterra y Podemos en España. Si esto ocurriera, el NPA debería pensar, hoy día bastante aislado del punto de vista electoral,  si no se suma al mismo.

Algunas reflexiones sobre los indignados y las luchas obreras

El nuit debout, o sea el movimiento de los indignaos franceses, fue el detonante y la primera gran demostración de rechazo a la ley. Una vez más como ocurrió en España, los EEUU la juventud se puso a la cabeza, se convirtió en la caja de resonancia de todo un sentir social de un sector que rechaza las medidas más agudas de la globlización capitalista, la desigualdad, el desempleo, la austeridad,  los ajustes, el autoritarismo, el poder de los bancos,  y la crisis de representación política, de gobiernos y alternativas en los partidos burguesas.

Estos movimientos hicieron y pueden seguir haciendo tambalear al régimen, (como sucedió con Junio del 2013 en Brasil), y si se masifican y transforman en grandes revueltas o revoluciones democráticas y populares como sucedió con el Argentinazo, Bolivia, Ecuador y Venezuela entre 1998 y el 2005, pueden derrotarlo.

Pero esto que sucedió en Latinoamérica es más difícil que ocurra en los países avanzados de un gran desarrollo tecnológico e industrial. En Latinoamérica (y también en todos lados para que el proceso se trasforme en una revolución), hace falta la “fuerza física”, el golpe contundente del martillo de la clase trabajadora, la que paraliza no solo al gobierno sino a la burguesía y a al país, planteando de esa manera en forma más directa la posibilidad de derrota del gobierno e incluso crear un doble poder que coloque el problema de la alternativa de poder.

Francia apunta a una dialéctica entre los dos procesos. No por casualidad el líder de la CGT fue a participar a la nuit debout. No fue casualidad tampoco que el mayo francés del 68 haya comenzado en los claustros universitarios y en las barricadas del barrio latino, para trasladarse luego a la huelgas de grandes fábricas y a la huelga general, posteriormente negociada por el PC.

No se trata de ser dogmáticos. Sería un gravísimo error no ver los nuevos movimientos que surgen arrastrados por la crisis social global de la globalización capitalista con destaque especial para los jóvenes y las mujeres que están jugando un nuevo papel a escala mundial. Al mismo tiempo, no se puede perder de vista que solo será posible trasformar ese rechazo en grandes triunfos e incluso en una revolución con los trabajadores, sus nervios y sus músculos que golpean sobre las clases dominantes y les pueden dar jake mate.

En ese sentido, sin incorporar lo nuevo no podemos perder de vista lo esencial que el marxismo descubrió en el capitalismo: la contradicción fundamental entre capital / trabajo como gusta ser formulada en forma más sofisticada en la academia, o burgueses y proletarios como la formuló Marx en el Manifiesto Comunista. Entendiendo hoy por proletarios a una amplia gama de trabajadores no solo industriales sino también de servicios etc.

Para aquellos sectores más postmodernistas que dicen que la alta tecnología y las nuevas formas de producción acabaron con la clase obrera el ejemplo de las usinas nucleares francesas es muy útil. Allí hay pocos trabajadores y muy calificados. Y en ese caso la alta tecnología ayuda a los trabajadores, porque solo basta apretar un botón para paralizar el sistema de energía con todas las consecuencias que acarrea: si es en todas las usinas, se paraliza el país.(3)

Porque Francia siempre sorprende

Decía en una intervención el dirigente de la CGT que las huelgas están en el DNA de los trabajadores franceses. Es más que eso, Francia es el país que sorprende con las revoluciones o grandes protestos porque acumula una larga trayectoria histórica de revoluciones y levantamientos. 1830, 1848, 1879 (la Comuna de Paris), 1936, con las ocupaciones de todas las fábricas, 1968 con el mayo francés, 1995 en pleno auge del neoliberalismo.

Ahora estamos ante esta nueva sorpresa, y el curso futuro dependerá si triunfa o es derrotada. No somos pesimistas. El mundo está cambiando. La Le Pen puede capitalizar electoralmente según el resultado de esta lucha pero tenemos que apostar que de la misma salga un nuevo reagrupamiento político a izquierda del PS que pueda dar una alternativa y una nueva esperanza, así sea intermediaria, no completa, que entusiasme a los sectores claves de la sociedad. Porque debemos recordar: las elecciones son en definitiva una forma distorsionada de la luchade clases y no tiene la última palabra.

Pedro Fuentes

 

(1) Toujours es simpre en francés. Una expresión muy común toujours la France.

(2) quiere decir que se vota en asambleas todos los días su continuación. Un método democrático donde la base decide.

(3) Cuando fue la huelga estatal del 1995 estaba en Paris y tuve oportunidad de participar. Me recuerdo que yo estaba preocupado con el paro ferroviario ya que traía la experiencia que para hacerlo efectivo había que convencer a los maquinistas, los talleres y los que manejan las señales cabina por cabina. Nuestro compañeros ferroviarios de Francia estaban tranquilos con el paro sobre todos con los TGV (trenes de alta velocidad que es una gran red ferroviaria. Me di cuenta porque. Solo bastaba copar la cabina de control ultra automatizada, apretar un botón y parar el TGV de Paris a Londres por ejemplo. Allí se reunían 200 activistas y la cuestión de apretar el botón se resolvía fácilmente y el TCV no andaba por más supervisores que tuviera reemplazando maquinistas.