Brasil REPETIR EL PT? Acerca de la política de alianzas

Bernardo Corrêa

miembro de la dirección estadual del MES/PSOL en Rio Grande del Sur

Aceptar el combate cuando ello es manifiestamente ventajoso para el enemigo, pero no para nosotros, es criminal; los dirigentes políticos de la clase revolucionaria son absolutamente inútiles si no saben” maniobrar ” o proponer  “la conciliación y el compromiso” a fin de rehuir el combate evidentemente desfavorable “.

 Lenin  ¿Ningún compromiso?[1]

 

El año pasado se aprobó la ley Mordaza. A partir de ahí, el PSOL puede quedar excluido de los debates televisivos en la campaña electoral de este año. Fue dirigida contra nuestro partido para prevenir su crecimiento,  ya que la exigencia mínima para participar en los debates es tener 9 diputados nacionales. ¿Quién fue el articulador de la ley? Eduardo Cunha. Hicimos un llamamiento a todo el mundo: Lula, Dilma y FHC. Cabía a Dilma vetar o sancionarla.  A pesar de las llamadas del PSOL, del golpe contra la democracia que la ley Cunha promovía, Dilma la sanciono, y ahora la ley puede ser utilizada contra el derecho democrático del debate.  Precisamos combatirla en las calles con la militancia y con capacidad de maniobra con el fin de superar las barreras que impone la burguesía.

Las discusiones tácticas post-traición del lulismo aquí en Brasil,  por lo general, tropiezan con la afirmación de “no podemos repetir el PT” lo que es correcto. También es común que este miedo sea parte de las preocupaciones de la fracción del movimiento de masas que apoya al PSOL,  quien hizo una experiencia trágica con el gobierno del PT y su política de conciliación clases  en el interior del Estado burgués.  Nuestro grupo se formó a partir de los disidentes del PT y del PSTU y algunas deserciones del PDT, PSB y el PCdoB, tiene como espectro esa experiencia frustrada,  que a menudo aparece como la desconfianza de las masas en la fórmula “si ustedes llegan al poder van hacer  lo mismo que los demás”, y en otros,  se presenta en los sectores más avanzados, el temor de seguir las huellas de la trayectoria del PT.

Debates en torno a la financiación privada,  sistema de alianzas, la votación en el parlamento … a menudo dividen corrientes y ocupan más tiempo de la militancia que los elementos estratégicos,  que implican un análisis honesto y científico de las condiciones de la lucha, la correlación de fuerza, del orden de las mejores consignas para los problemas más urgentes,  de posibles unidades de acción que se puedan hacer en el movimiento y en la acción de la calles para que estas consignas sean victoriosas, etc. Tenemos que encontrar los problemas tácticos en su dimensión estratégica,  bajo pena de incurrir en errores.

Después de todo, ¿cuál fue el contenido real de la traición del PT? ¿Sera el hecho de haber construido numerosas alianzas con partidos de la clase media como el BSP,  PDT o PV, en su apogeo? ¿Sera que fue el haber aceptado financiación privada para su campaña, cuando eso no quiere decir compromisos de clase? En nuestra opinión,  después del balance de la derrota 1989, la dirección nacional del PT comenzó a operar un cambio en la naturaleza de clase de las tareas, la dirección y el programa del partido.  Comenzó a considerar la administración del Estado la principal tarea histórica y jugando con la ilusión reaccionaria a todo el pueblo de que era posible llegar a un acuerdo de intereses antagónicos, como si se tratara de un gobierno  “de todos”.

Con esta definición de políticas estratégicas, buscó alianza con sectores de la burguesía (con la PL inicialmente con el PMDB y la base arrendada,  posteriormente) para la confluencia de un bloque de poder que se centra el enriquecimiento de los líderes políticos y los “socios” burgueses en su proyecto, como contratistas,  fondos de pensiones y el sector de los agronegocios, entre otros. Esta fue la verdadera traición! El cambio de trinchera! Convertido en el gobierno garante de los intereses de los ricos,  amortiguando las luchas sociales a través de una activa cooptación de sus líderes. Eso es lo que no se debe repetir del PT,  esto es lo que debe ser denunciado y combatido como tragedia de la clase trabajadora brasileña. Fue esta creencia, incluida, que destruyó al PT moral y políticamente. Nosotros no seguimos este camino,  podríamos haberlo seguido, invitaciones nunca faltan, precisamente por eso fundamos el PSOL. Son principios lo que nos mueven, no  conveniencias.

Con relación a la aproximación del partido REDE en Porto Alegre, algunos agrupamientos políticos de la izquierda han expresado su desacuerdo con las tácticas que lleva adelante por el MES,  actual mayoría del PSOL gaucho (otros incluyendo el PPL, un partido con una dinámica reciente de aproximación a las posiciones del PSOL).

Los compañeros Matheus Gomes y Rodrigo Claudio,  dirigentes importantes que rompieron hace poco con el PSTU,  en un texto publicado a través de las redes sociales nos acusan de “repetición de métodos del ciclo petista” y afirman que:

“Los argumentos utilizados por los compañeros del PSOL son muy parecidos a los que la dirección del PT utilizaba para llegar a los gobiernos locales: “Es preciso construir una coalición para gobernar y asegurar la mayoría en la Cámara de concejales”  “Necesitamos más tiempo de televisión para seamos viables electoralmente”. No estamos de acuerdo con esa argumentación.

En primer lugar,  esto nunca fue el argumento del MES para defender la coalición con REDE, pues agrega poquísimo en ambos casos, y los más grave es que sin alianza, podemos  estar fuera de los debates, objetivamente.  Por nuestra parte, nos encontramos con un problema importante, ya que muchas veces no querer “repetir el PT” – a menudo absolviendo a la dirección del PT por no determinar el contenido estratégico de la traición,  para sólo identificar sus manifestaciones tácticas – se acaba por abandonar la propia política. No es cualquier cosa lo que se está diciendo. Nuestra política se caracteriza por la disputa del poder político para los trabajadores como centro y que se mueve tácticamente por medio de divisiones y coaliciones entre intereses particulares de las clases sociales para coaligar bajo la dirección de los trabajadores. De acuerdo con Lenin:

“Llamese compromiso en política a la concesión hecha en ciertas exigencias, a la renuncia de una parte de las propias reivindicaciones en virtud de un acuerdo con otro partido.

La idea de que el pueblo tiene habitualmente de los bolcheviques, sostenida por las calumnias de la prensa, consiste en que éstos nunca se prestan a compromiso alguno con nadie.

Tal idea es halagadora para nosotros, como Partido del proletariado revolucionario, pues demuestra que hasta nuestros enemigos se ven obligados a reconocer nuestra fidelidad a los principios fundamentales del socialismo y de la revolución. Pero con todo, hay que decir la verdad: esa idea no corresponde a los hechos”.[2]

Pero ¿cuál es el criterio para establecer esos compromisos? También de acuerdo con Lenin,  “Preparar una receta o una regla general (¡”ningún compromiso”!) para todos los casos, es absurdo. Es preciso contar con la propia cabeza para saber orientarse en cada caso particular”[3].  No son principios abstractos que definen un sistema de alianzas, pero si son condiciones para lograr tal o cual tarea, para avanzar en la lucha de los trabajadores.  En la lucha contra los izquierdistas alemanes que dijeron a los cuatro vientos “ningún compromiso” Lenin vaticinaba: ” ¡Después de todo, los izquierdistas alemanes no pueden ignorar que toda la historia del bolchevismo, tanto antes como  después de la Revolución de Octubre, está llena de casos de tácticas de maniobras, de conciliación y de compromisos con otros partidos, incluidos los partidos burgueses!”[4]

En primer lugar, es necesario observar las condiciones de la lucha, la correlación de fuerzas. Si caracterizásemos que Brasil está experimentando un período fascista,  producto de un golpe de Estado, estaríamos buscando compromisos con fracciones democráticas de la burguesía (eso mismo, de los enemigos!) para luchar contra el mayor enemigo que busca destruir físicamente las organizaciones democráticas, anti-capitalistas o de los trabajadores.

No es el caso. Por lo tanto,  está claro que no podemos establecer ningún tipo de compromiso con el enemigo de clase,  es decir, con las partidos orgánicas de la clase dominante y / o dirigentes de los intereses de los capitalistas, ya que esto sería una traición en esta situación política, una rendición.

El caso concreto es una disputa electoral, en la cual se busca a partir de un programa y una confluencia de sectores plebeyos y pequeños burgueses dar una señal positiva hacia la izquierda,  que es posible experimentar una rebanada al poder local, como trinchera de esperanza, movilización y el ejemplo de que es posible justamente “no repetir el PT”. No se trata de una revolución social,  en la que sólo se puede confiar en las fuerzas claramente definidas por ella, para luchar contra los que se oponen. Incluso en este caso la división de la clase media y la clase dominante sería decisiva.

Este combate dentro de su legalidad de ellos, se lleva a cabo en medio de una serie de restricciones producto de la Ley Mordaza, la mini reforma política que  Cunha encabezó,  que restringe brutalmente la capacidad de participar en los debates, dirigida claramente al PSOL y sus aliados de siempre. Hay una definición nuestra,  queremos disputar realmente ese pedazo de gobierno local y creemos que podemos impulsar un programa que ayude en avanzar en la conciencia y la organización popular sin capitular a las clases dominantes,  sin con eso, renunciar a los compromisos con los partidos de la clase media, que no participan en la corrupción y aceptan el liderazgo Luciana en este proceso.

El paso político,  de una organización revolucionaria que quiere conducir Porto Alegre, se enfrenta totalmente a los principales intereses de la burguesía de la ciudad, escenario de las luchas democráticas-revolucionarias de junio de 2013,  y muy bien identificado por Harvey como el nuevo padron de extracción de renta diferencial urbano. Es también el escenario de la especulación inmobiliaria, de la mafia de los transportes,  de la corrupción gubernamental y de la resistencia a todo eso.  Es necesario delimitar las fuerzas sociales que pueden ser aliadas y ver cuales superestructuras políticas corresponden a ellas para vencer en el combate y no sólo sentar posición.

De nuevo, siguiendo al principal líder de los bolcheviques, sólo los ingenuos  no pueden ver que “la democracia pequeño burguesa es siempre menos homogénea que la burguesía y el proletariado, (desde dentro de ese bloque) se alzarían probablemente dos voces[5]. Es el caso concreto de REDE, un partido que no se define como clasista, que tiene vasos comunicantes con la burguesía, que vacila,  como la clase media que representa, esta entre las voces de la conservación y las voces que quieren cambiar. No extraña,  que hayan firmando junto con nuestra bancada en el Parlamento iniciativas muy importantes, como la solicitud de retiro del mandato de Cunha. El sectario diría que lo nuevo es que el MES está buscando un acercamiento con un partido vacilante, pequeño burgués, o como quiera adjetivarse. Pero nosotros decimos que lo nuevo es tener una fracción de los demócratas de clase media que se acercan a posiciones tales como las de Luciana Genro,  que no necesitan de presentaciones acerca de su contenido.

O alguien piensa que la clase dominante local y sus lacayos políticos no están actuando para prevenir tal desplazamiento? ¿O alguien cree que las innumerables candidaturas burguesas enanas inscriptas en el primer turno no tienen la estrategia clara de sacar al PSOL de los debates, desde el precedente legal? ¿Ellos piensan que vamos a tener debilidad? Si tuviésemos, me preocupa,  porque tendríamos alguna concesión estratégica a la vista, sé que no tenemos. Por lo tanto, la vida será difícil y habrá que maniobrar para sobrevivir a los ataques orquestados contra nosotros.  Existe una clara estrategia de fracciones políticas del poder burgués para llevar la elección en la segunda vuelta con una candidatura de las suyas y el PT.

Por supuesto, sería mucho más seguro para ellos de ganar o perder,  porque en todo caso el PT no se enfrentaría a los intereses más esenciales de la burguesía de la ciudad, como resultado de su transformismo. El partido no tiene como dar ninguna señal para el futuro,  apenas responde sobre el pasado traicionado.

No nos resignaremos frente a esta estrategia.  Vamos a utilizar todas las armas que no contradigan nuestros principios para ganar esta pelea y hacer Porto Alegre una ciudad rebelde, en contra el ajuste de Temer,  en defensa de los derechos de 99% contra los intereses del 1% más rico y para afirmar de forma concreta, a todo el pueblo que podrá gobernar movilizado, que no vamos a repetir el PT.  Venceremos!

[1] Lenin: “El “Izquierdismo” enfermedad infantil del Comunismo” Capitulo VIII: ¿Ningún compromiso? Página 81, Editorial Anteo, Buenos Aires, 1971

[2] Lenin: “Acerca de los compromisos” en Obras Completas, Tomo XXVI, pagina 390, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1970.

[3] Lenin: “El “Izquierdismo” enfermedad infantil del Comunismo” Capitulo VIII: ¿Ningún compromiso? Página 69, Editorial Anteo, Buenos Aires, 1971.

 

[4] Lenin: “El “Izquierdismo” enfermedad infantil del Comunismo” Capitulo VIII: ¿Ningún compromiso? Página 71, Editorial Anteo, Buenos Aires, 1971.

[5] Lenin: “Acerca de los compromisos” en Obras Completas, Tomo XXVI, pagina 393, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1970.

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