Fred Henríquez, miembro del  secretariado del MES/corriente del PSOL (*)

Este viernes, día 15 de junio, presenciamos escenas de una insurrección militar que ocurrió en Turquía. Erdogan ha avanzado cada vez más hacia un régimen más dictatorial liquidando las libertades democráticas en nombre del islamismo y el combate al terrorismo. Es muy posible que el levantamiento de los militares tenga expresado un descontento con esa política monocrática y el desplazamiento del poder que siempre tuvieron.

Pero como respuesta a Erdogan, independiente del discurso que tengan levantado los militares, como toda a izquierda turca, en especial a Unión de los pueblos Curdos y el HDP (Partido Democrático de los Pueblos), creemos que ningunos de los dos bandos son capaces de llevar la democracia a Turquía. Por eso somos contra el golpe militar, mucho más viniendo de sectores que ya gobernaron de forma autoritaria en períodos anteriores.

Una combinación entre la movilización popular, e la cual también llamó a participar la izquierda, y las fuerzas militares que apoyan a Erdogan terminó con el golpe que tuvo como telón de fondo el creciente autoritarismo del gobierno de Erdogan que viene aplicando diversos golpes a la democracia turca desde junio del 2015.

Este texto lejos de apuntar los detalles de este proceso confuso para quien los mira ahora desde lejos, pretende levantar algunos puntos que están por detrás del levante militar ahora derrotado y el peligro que representa Erdogan y su política para las masas turcas y curdas, ya que va a utilizar el golpe para reafirmar su poder autoritario. Está en manos de la izquierda y el pueblo que salió a la calle contra el golpe enfrentar las nuevas medidas que se vienen y derrotar a Erdogan. Posiblemente las fisuras abiertas en las fuerzas armadas sean una ayuda para eso.

La escalada de la violencia tiene como responsable el aumento del  autoritarismo por parte del gobierno de Erdogan que viene aplicando diversos golpes a la democracia turca desde junio de 2015. Podemos marcar el movimiento de Gezi, en Julio del 2013, como el momento de la gran fisura en el régimen turco que colocó en jaque al gobierno de Erdogan y a la democracia tutelada en Turquía. La crisis social y económica del pueblo en momentos que los indicadores económicos del país eran buenos,  la especulación inmobiliaria, y la a islamización de la educación infantil da infantil y principalmente la violencia policial y la falta de democracia hizo surgir este proceso. Gezi era una región de encuentro de jóvenes que sería centro de del mercado inmobiliario y del gobierno para la instalación de un Shopping y monumentos en memoria del imperio otomano. A partir da violencia policial, la resistencia a la destrucción del Parque se transformó en un levante de millones que rápidamente se extendió por todas las grandes ciudades del centro-oeste turco.

La instabilidad del gobierno aumento e a crisis económica comenzó. El armisticio con los kurdos y el levante de Gezi hizo que uno de los principales pilares do gobierno, el movimiento Gülen – un sector islámico moderado y nacionalista que actúa a partir de la enseñanza religiosa, pero está presente en el Estado y en toda la sociedad civil turca, rompiese con el gobierno. El agravamiento de la crisis en Siria, como la apuesta de los  EUA en la resistencia kurda iraquiita (peshmega), hizo con que el gobierno perdiese más fuerza.

A partir de octubre del 2014, la lucha por Kobane pasa a ser a inspiración para detonar una gran insurrección en la Turquía oriental. La guerra por una de las tres mayores ciudades kurdas de Siria, no solo hizo que centenas de jóvenes turcos fuesen a engrosar las filas del ejército Kurdo, como también muchos de ellos comenzaron a manifestarse y a cobrar en las ciudades kurdas de Turquía más autonomía y democracia. La retomada del conflicto de mayor intensidad en el Este turco amento la crisis y colocó más una vez al régimen autoritario en cuestión.

En las elecciones de Junio del 2015 Erdogan esperaba llegar a la mayoría para conseguir implementar o presidencialismo, centralizar el poder y tomar las riendas de una situación cada vez más crítica. El restablecimiento de las relaciones con los militares y la victoria en las elecciones del año anterior le daba cierta seguridad. Pero el espacio de los social demócratas kemalistas Partido Republicano del Pueblo CHP), e la victoria del  Partido Democrático de los Pueblos (HDP) sepulta la pretensión centralizadora inicialmente y cambia el marco de la coyuntura.

Esta derrota de las elecciones generales de Junio del 2015 fue un gran fracaso y golpe para el partido del gobierno (AKP), que reorganiza sus fuerzas y cierra el régimen a fin de derrotar sus adversarios. Con la pérdida de apoyo de Gulen, Erdogan se restablece con otros sectores militares y crea un departamento para procesar y  prender oposicionistas, especialmente en la Turquía Occidental de periodistas y académicos. Además de eso el gobierno hace el juego doble de ampliar el apoyo internacional permitiendo a la OTAN liderar ataques aéreos al Vahes de Turquía, y  apoya el Estado Islámico permitiendo rutas para sacar la producción de petróleo a cambio de ataques sistemáticos a los Kurdos por parte de estos. También retoma a guerra contra los Kurdos y ataca de forma sistemática a la izquierda, sea con prisiones, sea encubriendo atentados.

La estrategia represiva de Erdogan, con ataques fascistas en los locales del HDP y el  atentado de Octubre del 2015, donde mueren más de cien y quedan heridos más de 400 en Ancara, culmino en la  victoria electoral del AKP en noviembre, a pesar que el HDP consigue superar la cláusula de barrera del 10%. El clima de guerra, real e psicológica, toma cuenta de la sociedad y de la izquierda, así como los pocos sindicatos oposicionistas, no consiguen hacer un frente al avance del fascismo.

En este escenario, con la intensificación de la guerra civil contra los Kurdos y los embates en Siria culmino con el cuestionamiento de sectores de la elite laica. Entre los actores descontentos vale la pena destacar algunos sindicatos de profesionales autónomos y una elite multinacional ligada más estrechamente a occidente.

El casi inmediato apoyo del mundo occidental, inclusive Obama, a Erdogan con el golpe se encuentra en la crisis de los refugiados. El principal pasaje de los que huyen de la guerra en Siria es el territorio turco, que desde octubre del 2015 firmó un acuerdo de tres mil millones de Euros para mantener los inmigrantes en Turquía, y de facilitar las visas de ciudadanos turcos para Europa, además de negociar la vuelta del país otomano en la UE. Hoy más de dos millones de refugiados se encuentran en los territorios de Kurdistán de Turquía en condiciones degradantes y sin perspectiva ninguna de solución de su situación.

Los preludios del levante militar pueden ser observados en la crisis del gobierno que resulto en el  golpe palaciano que derribo al primer ministro en Mayo de este año y la necesidad de Erdogan de recomponer antiguas alianzas y fortalecer su presidencial. Sin duda el detonante fue la revisión de algunas sanciones militares y los cambios en el comando del ejército.

Lo que vio en este viernes fue la tentativa de algunos batallones del ejército, muchos sectores medios, próximos a líderes que proceden del AKP tomar por algunas horas ciudades como Ankara y  Estambul. La falta de apoyo de las potencias internacionales y el aislamiento político interno, como la falta de unidad en las fuerzas armadas, fueron factores determinantes para el fracaso del golpe. .

De todas formas, a pesar de los bombardeos en y los enfrentamientos entre policiales y ejército en las calles de Estambul, fue el llamado de Erdogan al pueblo a defender la democracia, como la  participación popular que dan de hecho elementos de crises nuevos. Después de derrotado el golpe Erdogan está haciendo una limpieza de militares y jueces, seguramente para reforzar su poder autoritario. El régimen va a endurecerse aún más. Pero el problema colocado es: ¿hasta que punto a población salió a defender al gobierno o enfrentar el golpe? El escenario de crisis no se sabe si está resuelto tanto en sus relaciones internacionales como en las fisuras abiertas en el ejército, el segundo más importante de la OTAN.  La zona más conflictiva del mundo se vuelve con certeza más incierta.

En  momentos como este tenemos que fortalecer los lazos con sectores democráticos y progresistas de la comunidad Turca, hoy colocados principalmente en el Partido Democrático de los Pueblos (HDP). Ese debe ser el papel fundamental de la izquierda mundial. No podemos apoyar golpes militares por disputas entre elites. Sabemos del creciente autoritarismo de Erdogan, persecución de las oposiciones y de las etnias menores, así como su política de llevar la guerra civil a su propio país. El es el responsable por el derramamiento de sangre de ese país.

No al golpe de Erdogan, el actual principal enemigo del pueblo turco ye kurdo

No al golpe militar. Por una Turquía cada vez más democrática e plural

(*) Fred Henríquez estuvo en Turquía y en el Kurdistan por invitación del HDP