Pedro Fuentes

El FSM de Montreal y el Partido Quebec Solidarie.

Tuve la suerte de ir junto a Juliano Medeiros, presidente de la Fundación Lauro Campos vinculada al PSOL, al FSM de Montreal y luego pasar por los EEUU. Este artículo es nada más que un relato con algunas caracterizaciones de lo que allá vi.

En la página de la Fundación Lauro Campos hay un artículo sobre las actividades en Canadá. Solo quería agregar a ellas algunas cosas más. El FSM sigue existiendo, participaron alrededor de 37.000 personas y como ahora es común más de 1000 talleres. Como me decía el compañero del Frente Amplio Peruano Richard Arce, que participó con nosotros en las actividades que hicimos, “esto es una dispersión, falta un eje”, y esa es la realidad cada vez más aguda, la falta de un objetivo, y por eso sigue el declive cuesta abajo de lo que fue en sus primeros momentos muy progresivo y de mucho impacto en la vanguardia mundial.

A pesar de ello tuvo su productividad para el PSOL y para todos los antiimperialistas latinoamericanos, que estamos un poco alejados del Norte y de lo que ocurre en esos países imperialistas. Y esto tiene que terminar, porque en el Norte hay lucha de clases y luchas similares. En Quebec dos años atrás ocurrió una masiva huelga de estudiantes, similares a las que pasaron en muchos países y en EEUU Unidos se dio Ocuppy Wall Street y posteriormente y de más magnitud, en el fenómeno Bernie Sanders, procesos que de alguna manera se reflejaron en el Forum.

En Canadá participamos del Foro de Parlamentarios paralelo al Foro Mundial organizado por “Quebec Solidarie”, un partido similar al PSOL, dinámico y con varios diputados en el estado quebequense. Nos impactó la figura de Manon Massé, una deputada por el distrito operario de Sainte Marie, una gran luchadora feminista y que fuera fundadora de la Marcha Mundial de Mujeres. Es una diputada bien al servicio de la lucha de los trabajadores y los pobres y el movimiento de los oprimidos LGBT. Lo importante que no es una excepción, es la cara del partido Quebec Solidarie, un partido anticapitalista, muy fraternal hacia nosotros y al mismo tiempo lleno de inmigrantes latinos, especialmente jóvenes activos que hacen parte de las instancias de dirección. Así es que las relaciones fraternales con ellos, que se abrieron y que tenemos que cultivar son fundamentales para el PSOL como para toda la izquierda antimperialista Latinoamericana que se debate en una nueva situación: la del fin de la etapa del chavismo, y también del PT, aunque como lo hemos escrito en otros textos no fueron la misma cosa sino procesos opuestos.

Es muy importante la tarea de hacer comprender a la izquierda canadiense y estadunidense de esta situación, -tarea difícil a pesar que del giro abrupto de Maduro con el Arco Minero y ahora más notable con las relaciones establecidas con Erdogan-, y en Brasil donde se desconoce la política social neoliberal de Dilma y que ahora se ha ocultado detrás de la idea del golpe de Estado.

Los cambios en los EEUU.

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Estos sí que son más notables, lo hemos escrito varias veces pero es diferente sentirlos directamente. No iba a New York hace cuarenta años y es otro New York, como es otro los EEUU. Siguen impactando sus grandes edificios, algunos ya más alto que los que había, pero mucho más su similitud a las grandes metrópolis del tercer mundo. El hacinamiento en el transporte público, la suciedad en los subways donde a la noche andan ratas, sus estaciones viejas y la mugre en las calles y el enorme contraste dentro de la isla de Manhathan donde conviven los grandes imperios económicos de bancos corporaciones y Wall Street, con el barrio de Harlem donde se vive la pobreza en la que está la población negra. Aunque no estuve, imagino lo que será entonces en las zonas pobres de Booklyn o de Bronx.

La apariencia son esas características de falta de limpieza, la mugre en las calles y en los subways. Los homless, los pobres pidiendo, la gente mal de la cabeza que anda por la calle, y la cantidad de gente pasada en peso en las zonas pobres por la mala alimentación. La esencia es la decadencia del capitalismo americano, el fin de su boom económico. La presencia cada vez mayor de los latinos y negros que forman los sectores más explotados y sumando a los asiáticos ya son un tercio de la población, permite hacer clara la comparación entre el norte y el sur. El cambio ha sido estructural, el Norte se latino americaniza.

Otra cosa notable es la tercerización y la precarización, la súper explotación a la que están sometidos los trabajadores. Se siente en el metro cuando se ven las caras cansadas de vuelta del trabajo luego de jornadas de 10 o 12 horas; en los aeropuertos que es lo que más pude ver de un fenómeno de gran magnitud y que explica cierta mejora en los índices económicos para la burguesía. Porque la realidad es que el 50% de la población de Estados Unidos está bajo el índice de pobreza.

Merecería más que un párrafo el movimiento negro, pero por falta de tiempo no entré en contacto con Blacks Live Matters. Pero como me alojé en Harlem sentí no solo la pobreza, sino también su orgullo, el peso social que tienen, y los más importante su referencia permanente a los líderes del 60: Malcom X, Martin Luther King, las Panteras Negras. Se ven en fotos, bares, murales en el barrio, pero también por el reconocimiento que hay a esa historia que no se olvida, la administración municipal al designas dos grandes avenidas con los nombres de Malcom X y Luther King.

 

El fenómeno Sanders

Dan Le Boltz, que fue un excelente anfitrión, ha escrito excelente artículos sobre la actual situación. En la revista New Politics, de la que es coeditor, hay uno reciente sobre “La crisis contemporánea de la Ideología Americana” en donde enumera los paradigmas en colapso y que podemos sintetizar en el fin del “American Dream”, y los nuevos que han surgido alrededor del proceso de Sanders con el peso de masas que el mismo alcanzó, donde incluye entre otros la socialización de la economía, la democracia en todo los niveles, la auto organización de los oprimidos, la solidaridad social.

Es que el fenómeno Sanders fue sin lugar a dudas el hecho más importante de la política en este país de las últimas décadas. Esta opinión que ya habíamos escrito continúa siendo así después de acabadas las internas; no termina por el hecho de que Sanders llame a votar por Clinton. Ya que se trata de un movimiento a izquierda de un amplio sector que votaba y votará a los demócratas, con bases estructurales marcadas por la crisis: el aumento de la pobreza al 50%, la precarización del trabajo que se ve en todo momento, los bolsones de miseria que no son pocos, en síntesis la crisis general del capitalismo que se vive en ese país.

Trump también es un fenómeno nuevo y también hemos hablado de ello. Es la otra cara opuesta que genera la crisis. Mientras Sanders representa la juventud, sectores de trabajadores organizados, la clase media democrática, su entrada en el movimiento negro y Latino, Trump lo es de la los blancos en retroceso, vieja clase media empobrecida y viejos trabajadores blancos desplazados. Ellos ven en el social chauvinismo y racismo y su política contra los inmigrantes y la utilización del miedo del terrorismo para la islamofobia, un escape a la crisis. Es protofascismo.

¿Cuál de los dos tiene más perspectivas de desarrollase?; no podemos tener una respuesta categórica pero nos inclinamos por la perspectiva que expresa Sanders, la juventud, los sectores de vanguardia y el fenómeno general de mirada hacia sus medidas progresivas de ataque a los bancos, a la alta burguesía, la defensa del salario mínimo y de la clase obrera y de los sindicatos que es más estructural y es más que un fenómeno episódico. Es un cambio consciente, y la juventud es lo más expresivo de ello, como los trabajadores que más han luchado, y la clase media democrática. Canaliza y puede seguir canalizando el rechazo de amplios sectores de base del Partido Demócrata a Hillary Clinton y el establishment.

Sin embargo, ante Trump lógicamente Hillary aparece como el mal menor a pesar de no ser una candidata querida. No se trata solo de la historia de los e-mails sino de su historia como clan Clinton de ser parte del establishment, de la clase dominante y por eso tiene una falta de empatía con la gente, porque todo el discurso de Hillary suena a falso.

Pero esta situación no significa que ya mecánicamente se va a un tercer partido de influencia de masas que sea una alternativa a los dos. Lo que es una certeza es que se está produciendo más rápido la división o dispersión o incluso estallido del viejo Partido Republicano de Abraham Lincoln, que del Partido Demócrata. A pesar de que Donald Trump intenta cambiar ahora la forma extemporánea de actuar, sigue siendo algo extraño a la “ruling class”. El partido Republicano entró en un período de decadencia y de polarización que ya se inició con el Tea Party y más aún ante la casi segura pérdida de las presidenciales y si esto significa también perder también la mayoría parlamentaria que tiene en las dos cámaras.

En este aspecto la situación de los demócratas es diferente. La gente pobre, los negros e inmigrantes y los trabajadores van a votar a Democratas, no por confianza en Hillary; lo harán con la nariz tapada como como mal menor, como forma de establecer una barrera de contención a la ofensiva de la derecha y el protofascismo de Trump. Esto tiene su lógica y es inevitable que suceda y que sea un proceso que dure todavía por un tiempo.

La necesidad del tercer partido

Esta tarea está colocada frente a la crisis social y política que se vive. Pero es un proceso a largo plazo, si se quiere hacer un partido que sea una real alternativa. Porque en el Partido Demócrata hay polarización pero la experiencia con el mismo no está concluida; puede ser que lo sea si Hillary gobierna. Por eso no hay ultimatismo para crearlo que funcione en medio de esta situación. El tercer partido va adquiriendo bases sólidas para construirse, pero no ha llegado el tiempo político todavía. Esas bases repetimos, son la gran votación de Sanders que es descontento programático con los dos partidos y por otro lado la posibilidad de que la ruptura de los republicanos elimine la idea de la necesidad del mal menor y del defensismo detrás de los demócratas. Pero esto es una hipótesis, no podemos afirmar que va a ser así.

Me quedé con la impresión que el Democratic Socialist of América (DSA) y en particular su juventud, ven así el proceso. Y me pareció que son quienes van a poder llevarlo adelante ya que los grupos ultimatistas, que ahora son muy críticos a Sanders, caen en el propagandismo y van a ganar por átomos, por individuos, y de ea manera se pierden y no toman en cuenta los tiempos políticos marcados por las caracterizaciones que hemos mencionado a lo largo de estas notas. Establecer relaciones fraternas con el DSA y su juventud como con Quebec Solidarie es la mejor forma de establecer ahora el tan necesario puente que tenemos que construir entre los explotados y los socialistas del Sur y el Norte.