Opinión Sobre la ultraderecha  y las nuevas alternativas de izquierda Parte 1y 2

PARTE 1. El Protofascismo tiene de donde alimentarse

Parte 2. Las nuevas alternativas y las dificultades que enfrentan 

Pedro Fuentes con la colaboración de Charles Rosa

 

A manera de introducción

En estas notas tocamos dos temas que tienen una relación entre ellos aunque son los opuestos. De un lado el fortalecimiento del protofascismo, del otro las nuevas alternativas a izquierda de los regímenes que están surgiendo en el mundo, son los dos hechos más destacados que ocurren en el mundo.

Tanto Trump en los EUA, como los paladines derechistas del Brexit, la Marie Le Pen en Francia, Erdogan en Turquía, o Jobbik en Hungría, o FPO en Austria, los “Verdaderos Finlandeses” en Finlandia, el  partido Ley e Justica en Polonia, Putin en Rusia, Rodrigo Duterte en Filipinas, entre otros ejemplos, aparecen fortalecidos. Con ello, la posibilidad de gobiernos xenófobos,  nacional chauvinistas, aislacionistas, que tienden a separarse (o se oponen) a los marcos y códigos pautados por el neoliberalismo y la mundialización capitalista son una hipótesis colocada por la realidad.

Estos proyectos que denominamos como proto fascismo, o que podríamos llamar de neofascismo existen no los podemos negar, aunque no vemos como la perspectiva más probable una etapa como la que se vivió en la década del 30 de Hitler, Mussolini, Franco…Es evidente que este proceso está tocando países claves de la dominación, en Europa y los EEUU, donde Trump puede ganar en los EEUU y eso no es poca cosa.

Al mismo tiempo, es muy importante ver que existe una muy progresiva reacción de lucha democrática amplia contra estos movimientos. Cuando se atacan los negros en los EEUU, las minorías oprimidas, o mismo ahora contra el contragolpe de Erdogan en Turquía donde decenas de miles fueron a la plaza Taskim, a pesar de que Erdogan sigue avanzando, o cuando se hacen protestas de todo tipo contra Donald Trump en los EEUU.

Esta reacción de defensa de las libertades democráticas abarca este rechazo a los proto fascismos que surgen y también va contra los gobiernos y regímenes neoliberales responsables también de hacer una escalada de métodos totalitarios para imponer las medidas de ajuste a los trabajadores. Existe un proceso global de degeneración y corrupción de los viejos regímenes democrático burgueses.

También queremos alertar en este artículo sobre la falsa idea que más crisis del capitalismo y sus regímenes significa mecánicamente mejores condiciones objetivas para el desarrollo de alternativas anticapitalistas o revolucionarias.

Y porque en este contexto, los socialistas debemos darle una importancia decisiva a las luchas democráticas y a la política de enfrentamiento a los regímenes como parte esencial para poder construir alternativas democráticas reales y anticapitalistas a los mismos en este período.

En la segunda parte de estas notas y vinculados con este tema, tocamos el aspecto dinámico, opuesto por el vértice al movimiento de la ultraderecha, que es el surgimiento de nuevas alternativas de masas que han irrumpido con fuerza en este nuevo período. Nos referimos a Sanders en EEUU, a Podemos en España, el Partido de Gauche en Francia, Corbyn en Inglaterra, el HDP de Turquía, Bloco de Esquerda en Portugal, ente otros y en nuestro continente Latinoamericano particularmente el Frente Amplio en Perú y el PSOL en Brasil. Nos detenemos en las dificultades que enfrentan para connvertirse en alternativas de poder y que política los socialistas tenemos que tener ante los mismos para fortalecerlos y que se trasformen en verdaderas alternativas de poder.

Parte I

Las nuevas derechas proto fascistas

El triunfo del Brexit, provocó una grave crisis en la UE y sus planes de austeridad. Ha también acelerado la política de independencia en Escocia la reivindicación de unificación de Irlanda del Norte y del Sur.

Hay un elemento parcialmente correcto de que buena parte de los trabajadores que votaron por el Brexit lo hicieron en rechazo a las medidas de austeridad presionadas y promovidas por la Troika. Grandes zonas obreras expresaron en las urnas su deseo de salir de las armadillas del bloque europeo.

Sin embargo, no nos podemos engañar, fue dirigido por un sector de derecha reaccionario, ultranacionalista, xenófobo, antiinmigrantes e islamofóbico, que quiere parar la inmigración y de ser posible comenzar a echar inmigrantes. A la vez que la nueva ministra May hará un curso más a la derecha ya que desde el punto de vista burgués tiene que compensar los beneficios de acuerdos comerciales que le daba ser parte de la UE con una contrarrevolución económica más fuerte al estilo Tatcher.

No se puede poner un signo igual entre los pro y los contras en este voto a pesar que tiene sus contradicciones que pueden provocar más crisis y ser utilizadas por la izquierda si esta acierta en la política.

Por otro lado, es grande el apoyo que Jeremy Corbyn viene reuniendo al interior del Partido Laborista en la tentativa, hasta el momento exitosa de parar el asalto que la derecha blairista viene tramando. La movilización en torno del político izquierdista debe ser considerada como parte de esa reacción a la derecha xenófoba que luego desarrollaremos.

Lo mismo podemos decir de Donald Trump

Su discurso es claramente xenófobo y anti inmigrantes al punto que además de plantear el Muro con México, (pago por los inmigrantes), es apoyado por el líder del Ku Kluk Klan. Su nacional chauvinismo, su ostentación de su capacidad para resolver a través de su experiencia empresarial los graves problemas económicos del país encajan al  billonario nova-yorquino en la categoria de “ousiders” del régimen del bipartidismo americano, (cuestión que muestra la gran crisis que vive desde ya un tiempo el partido republicano)  y por sus posiciones esencial anti inmigrantes, se asemeja  a lo que chamamos “protofascismos”. Las declaraciones a favor de Putin, -que muy bien se encuadra en estos procesos que estamos citando ya que tiene el mismo libreto adosado con el pan nacionalismo ruso-, puede dar pie a creer por parte de los sectores antiimperialistas latinoamericanos que los EUA dejarán de intervenir en nuestro continente si la casa blanca es habitada por Trump.

No nos parece así. Por empezar sus deseos de construir un muro para separar los pueblos de Latinoamérica del país del Norte donde habitan enormes contingentes de nuestros hermanos latinoamericanos. Y además, la persecución de los inmigrantes va a ser extensiva a todos los latinoamericanos.

Tampoco creemos que un gobierno que se dice aislacionista sea menos imperialista. Trump se posiciona contra el Tratado Trans-Pacífico (al igual que ahora la Clinton) queriendo conquistar el apoyo de sectores de los trabajadores blancos, pero el fortalecimiento del “Estado Nacion” que está en la esencia de estos procesos significa también la defensa de una política imperialista tal vez mas unilateral de los EEUU, que  continuará probablemente con más fuerza respaldada por los millones de votos obtenidos por Trump. En última instancia, Trump será más peligroso y unilateralista como fue en su momento el clan Bush, una vez que representará un salto en la persecución del islamismo a escala mundial.

Erdogan en Turquía

El contra-golpe del gobierno o turco ha sido más fuerte que el débil golpe mal organizado. Los detenidos arbitrariamente ya pasan los seis mil e otros tantos fueron echados del funcionalismo público. La caza de bujas sigue especialmente contra sectores adictos al clérigo  Gullen y su amplio aparato basado en mezquitas y escuelas que en su momento apoyó a Erdogan. Se cerraron canales de TV, diarios, radios. Erdogan quiere sepultar  el desarrollo de toda oposición parlamentaria. El estado de emergencia fue decretado.

El papel más reacionário do AKP no se confina a los límites de la nación, mas atraviesa a la región. Erdogan eleva los ataques al levante kurdo, comenzando por las tentativas sórdidas de inviabilizar el Partido Democrático de los Pueblos (HDP) y no respetar los acuerdos de paz con ese pueblo sin Estado.

Le Pen en Francia.

Como parte de estos los hechos unas palabras sobre Francia. El brutal atentado terrorista en Niza que se suma a los que ya vivió Francia como blanco del Estado Islámico, promovió las medidas de estado de emergencia de Francia, y su reciente envío de tropas a Irak y Siria.

En última instancia todo lo que ocurre fortalece a la derecha protofascista antiinmigrante de Marie Le Pen, primera en las encuestas a la presidencia para el 2017.

Esta situación y el verano francés donde todo se para, (y la lucha de clases también) permitió a Hollande votar la ley de reforma laboral, tal vez el paso más fuerte que ha dado la burguesía contra la clase obrera. El levantamiento contra la reforma de las leyes del trabajo fue muy importante y un hecho nuevo que sigue expresando que la clase obrera y los sectores pobres del pueblo no están derrotados, y que de la resistencia pasaron a la ofensiva. Veremos como se desenvuelve nuevamente a partir de setiembre.

La extrema-derecha en otros países europeos intenta levantar cabeza

Este proceso de ultraderechas  también tiende a ser reproducido em muchos otros países de Europa. Por ejemplo en Alemania donde recientes atentados aterrorizaron a la sociedad, el movimiento islamofóbico Pegida anuncia el proyecto de un nuevo partido de extrema-derecha. En Austria, por 0,6%, el candidato protofascista no venció las elecciones presidenciales. En Hungría el cada vez más conservador primer ministro Viktor Orbán saluda a Donald Trump, anticipando medidas xenofóbicas que el estadunidense puede copiar. En Polonia, el partido Ley y Justicia se recusa a cumplir las modestas cuotas de refugiados establecidas por la UE. En Finlandia, el partido ultraconservador “Los Verdaderos Finlandeses” es la segunda fuerza del país. En Dinamarca, ídem.  Em Bélgica, el partido de extrema-derecha islamofóbico Vlaams Blang dobló su influencia electoral en dos años (de 7% para 14% en las intenciones de votos), en la onda creada por los atentados de la misma manera que el partido extremista de Holanda.

¿Porque protofascismos o neofascismos?

Porque tienen similitudes (condicionadas por los diferentes momentos históricos) de como comenzaron en su momento con Hitler y Mussolini con el populismo y el nacional socialismo, para ganar a sectores de masas desesperadas por la crisis económica de esos años de la pequeño burguesía como bien lo señaló Trotsky en sus escritos sobre la lucha contra el fascismo en Alemania.

Hoy lo son la clase media en decadencia y también -esto es diferente- los trabajadores blancos, sobre todo los más cercanos a la clase media que han perdido cada vez más sus beneficios a partir de la inmigración y el desplazamiento de las industrial a los países de mano de obra más barata. La xenofobia contra los inmigrantes es el aspecto más importante a diferencia de los fascismos anteriores, que tuvo su caldo de cultivo en la inmigración, la que muy bien utilizó el capitalismo para tener mano de obra barata en la década del 80 y 90 pero que ahora llega a Europa en forma mucho más imprevisible y desordenada por la agudización de la crisis africana y las guerras en particular en Siria.

El ala más extremista da derecha  se alimenta de la crisis y de los fenómenos de barbarie que son creados por ella. Esas grandes ondas migratorias rumbo a los países del Norte, sea en la Europa que recibe vía el Mediterráneo centenas de millares de refugiados dos conflictos en el África, Asia e países del europeo, sea en los Estados Unidos con el flujo intermitente de latino-americanos que van tentar la suerte en  “América”.

Como decíamos, al fenómeno de los inmigrantes que provee mano de obra barata, hay que sumar el desempleo en los países del norte consecuencia que la mundialización ha provocada la producción de las corporaciones en cadena y en países de mano de obra barata en el Este Europeo, en México y en el Asia. Por eso no es casualidad que sea la llamada clase media tradicional blanca y los trabajadores más edad los que tanto en los EEUU como en Europa son caldo de cultivo de estos nuevos personajes de la política mundial que hablan de aislacionismo y nacional chauvinismo.

Llamésmosle protofascismos o ultranacionalismos, en elementos importante es que si bien se ven fortalecidos con similitudes al prefascismo, todavía ninguno de ellos cuenta con el apoyo de la clase dominante. No es el caso de Trmp en los EEUU, de Le Pen en Francia para citar los ejemplos más notables.

El barbarismo terrorista del ISIS

Se combina con esta situación estructural de inmigración la emergencia del nefasto terrorismo fundamentalista, en particular del ISIS (anteriormente Al Queda) que son una expresión retrógrada reaccionaria y absolutamente deformada de las consecuencias de las guerras emprendidas por las potencias en Irak y Afganistán y la acción también nefasta de Al Sadat y Putin en Siria.

El ISIS, que en su momento alentaron tanto Sadat en Siria como Erdogan para combatir el levantamiento sirio y la revolución kurda respectivamente, está ahora acosado por la ofensiva de varias potencias.  De un lado los EEUU y su pacto con Irán que lo han hecho retroceder en Irak, y del otro por el acuerdo Putin-Assad en Siria. Ante la pérdida de territorio están recurriendo al terrorismo individual, desesperado, de jóvenes convertidos a esta alternativa que ha crecido en grado importante por la crisis ideológica que también es parte de la realidad que vivimos.

Como los hemos visto históricamente y lo hemos planteado en numerosas oportunidades el terrorismo provoca dos problemas graves para el pueblo y los trabajadores. De una parte, facilita las medidas autoritarias que son empleadas también contra la lucha de los trabajadores. Y además, fortalece a las derechas y en particular en este período las derechas islamofóbicas.

Por ahora esta derecha tiene esencialmente formas electorales a diferencia del fascismo de Hitler o Mussolini que utilizaban sus fuerzas de choque contra los trabajadores y los judíos. Solo desarrollaron brigadas y milicias al estilo hitleriano que han hecho acciones de matar inmigrantes en el caso de Aurora Dorada Aurora en Grecia con la íntima colaboración de sectores de la policía. Pero si la crisis continúa y no se fortalecen nuevas alternativas de izquierda, esta posibilidad bajo la forma de persecución física a los inmigrantes estará abierta y ya existe en la forma de atentados terroristas contra inmigrantes e sedes islamistas.

La crisis de los regímenes de dominación burguesa su curso autoritario
 y el protofascismo

La ultraderecha surge más fuerte en medio de la crisis de esta fase de mundialización capitalista, que una vez más repetimos, para nosotros tiene rasgos globales, orgánicos y totales. Abarca la economía, la crisis ambiental, moral y en particular de los regímenes y sus partidos políticos tradicionales que gobernaron por medio de los mecanismos democrático burgueses. Hace parte de esta crisis la corrupción cada vez más presentes en ellos.

Los actuales regímenes generalmente bipartidistas de Europa y los EEUU ya no tienen casi nada o mejor dicho nada de democracia. Muy lejos de lo que fueron en la fase de progreso capitalista. Las libertades son atropelladas. En Europa el caso de las medidas dictadas por la troika sobre los países (léase Grecia por ejemplo), es aplastante.

Esta degeneración de los regímenes y sus partidos convertidos simplemente en agentes del gran capital es un proceso mundial y su crisis ha abierto brechas profundas que afectan al viejo bipartidismo. Una gran parte del movimiento de masas ha dejado de creer en estos partidos, que pierden todo vestigio democrático para destrozar el estado de bienestar conquistado en la posguerra en Europa, ya que son los agentes que aplican las políticas neoliberales que hemos llamado de contrarrevolución permanente, como forma de intentar recomponer la acumulación capitalista y utilizan en una forma descarada su asociación a los grandes capitalistas para enriquecerse. De ahí que se cree una relación orgánica entre ellos y el gran capital.

También lo vemos en América Latina y en todo el mundo. El Brasil por ejemplo, Dilma cometió en el 2014 un verdadero “estalionato” (mentira con mayúsculas) electoral. Llamó al voto para profundizar medidas sociales y hacer muchas otras y una vez en el gobierno hizo todo lo opuesto poniendo como ministro de economía Levy, un neoliberal del PSDB, porque Mierelles el actual del gobierno Temer, no quiso aceptar.

El caso más emblemático de crisis del bipartidismo se dé posiblemente en los EEUU. Con Trump el partido Republicano ha estallado. No por casualidad gran parte del establishment republicano, el clan Bush y muchos otros grandes personajes del partido no comparecieron a la convención. Es que su candidato es un outsider imprevisible por fuera de los códigos establecidos en la clase dominante americana.

Pero no es solo el estallido o crisis de los Republicanos, lo es también la aparición por primera vez de un ala izquierda que disputa al partido, representada por Sanders, la senadora Warren, el alcalde de New York. Son las multitudes que reunió Sanders, especialmente en la juventud que llevaron a que la Hillary tenga que adoptar algunas de sus demandas mucho más a la izquierda de lo que realmente piensa como las subvenciones para el ingreso a la universidades, los 15 dólares por hora, la legalización de la marihuana entre otras.

La crisis de los republicanos es también la crisis del bipartidismo y por eso mismo está por verse que terminará pasando en el Partido Demócrata si llega al gobierno. Hasta ahora, ninguna tendencia de izquierda salía del mismo para no hacer el juego a los republicanos, pero la crisis puede llevar a una nueva reconfiguración que abra las puertas para un tercer partido.

Hay reacción contra la ultraderecha y las medidas autoritarias de los regímenes

No acreditamos que la ultraderecha tenga un camino fácil. No lo tiene por ejemplo Erdogan a pesar de su fuerte contragolpe en Turquía. Está por verse que puede pasar con sus medidas autoritarias dictatoriales. Decenas de miles de turcos, llenaron hasta rebosar este domingo la simbólica plaza de Taskim en una protesta convocada por la principal formación opositora, el Partido Republicano del Pueblo (CHP, socialdemócrata), “contra los golpes y la dictadura, a favor de la democracia y las libertades”. Era la primera manifestación de la oposición autorizada en este lugar desde la revuelta de Gezi, en junio de 2013, y, al contrario que en anteriores convocatorias (Orgullo LGTBI, 1 de Mayo…), ni siquiera se desplegaron policías antidisturbios.

Erdogan ha dejado correr para asegurarse la limpieza de su principal enemigo que es Fettulah Gullen. Antes también se había movilizado la izquierda turca, lo que indica que si bien hay un contragolpe muy fuerte de Erdogan el sentimiento democrático contra el retorno de militares es muy fuerte, y puede llegar a las medidas que toma Erdogan.

En los EEUU es ya conocida la importancia que adquirió Blacks Live Matter, como un nuevo movimiento masivo que se ha ido gestando en defensa del pueblo negro, y la aparición del fenómeno Sanders del cual ya hemos hablado.

Lo mismo ocurre e Inglaterra, donde la derecha laborista intenta derrotar Corbyn y una movilización que hace mucho tiempo no se veía en la vanguardia activista inglesa salió en socorro del experimentado diputado. Desde enero la figura de Corbyn consiguió afiliar más de 300 mil simpatizantes al desgastado Labour Party, lo que le confiere fuerza contra una rebelión de su bancada derechista.

Em Francia también. Melénchon y el Parti de Gauche despuntan con buenas posibilidades en las próximas presidenciales, de cierta forma en respuesta al fenómeno Le Pen. Esto para no citar Nuit Debout y las huelgas contra a reforma laboral de Hollande.

Ya en Brasil, Bolsonaro e su tropa reaccionaria no pueden ser vistos como reyes de la popularidad a pesar de su crecimiento. Se gesta una indignación en amplios sectores de la sociedad (principalmente en la juventud) contra esos representantes del atraso civilizatorio. La tentativa del gobierno autoritario de Geraldo Alckmin de desocupar las escuelas en São Paulo, recibió una insatisfacción masiva del conjunto de la población. Alckmin tuvo  que retroeder. ¿Pero entonces como explicar que Temer hasta ahora tenga obtenido sucesso em su maniobra ilegítima y reaccionária? El hecho es que dos tercios de brasileros no salem em defensa del PT por el simple desgaste que este partido sufre. A pesar de ello, cualquier medida que afecta al Pueblo corre el riesgo de provocar un “nuevo junio” o algo que despierte el espíritu de aquel mes rebelde.

La importancia de las tareas democráticas

Por eso mismo toman una fuerza especial las tareas democráticas. No creemos estar en un período en el que la línea sea frente único contra el fascismo como planteaba Trotsky en Alemania. En ese caso Trotsky  llamaba desesperadamente al Partido Comunista a hacer un frente único lo con el Partido Socialdemócrata para enfrentar a Hitler. Era u acuerdo entre dos partidos obreros para derrotar en las calles y en las elecciones a la barbarie fascista.

Aunque no se puede descartar la unidad de acción de defensa de la democracia como es el caso actual colocado por el PKK en Turquía frente a Erdogan, la realidad por ahora es otra. Bajando a tierra la cuestión; no es posible o sería muy complicado hacer un frente de ese tipo en Francia con el socialismo de Hollande que además de decretar el estado de emergencia impuso la reforma laboral para enfrentar electoralmente el posible triunfo de Le Pen. En muchos casos la realidad combina dos tareas democráticas. El enfrentamiento a los protofascismos donde surjan y también a los viejos regímenes que toman medidas cada vez más autoritarias. Porque como apuntábamos, en el mundo avanza el autoritarismo sea bajo la forma de neoliberalismo que es lo que hoy hay, sea bajo un futuro que nadie quiere de formas más de derecha aún.

De ahí la importancia de las taras democráticas que no se pueden llevar adelante si no es por el derrocamiento de estos regímenes y creando nuevas alternativas de poder

El Parti de Gauche de Melanchón en Francia lo llama de una “revolución ciudadana” para la VI Republica. Sanders en EEUU de una “revolución política”.

Podemos tiene una posición más indefinida sobre el Pacto de Moncloa aunque los independientismos, especialmente el catalán son una fuerte presión para no poder pactar una salida con el PSOE. Porque en España es claro que la ruptura del régimen pasa principalmente por el proceso independentista.

¿Para los socialistas hablar de revolución en el régimen político es insuficiente?, ¿es limitado porque no es anticapitalista? No sabemos hasta adonde van cada uno de ellos pero en primer lugar están apuntando hacia un lado acertado: no puede haber democracia real sin el derrocamiento de estos regímenes. Proceso que difícilmente se conseguirá solamente por la vía electoral, sin una activa participación del movimiento social. Eso es lo que está colocado.

¿Es un retroceso en relación a la tarea de la revolución socialista? ¿O es un paso necesario? Tirar estos regímenes significa también destruir una relación intrínseca entre ellos y las corporaciones y al capital financiero para quien el mismo funciona. En ese sentido significa también un ataque al gran capital como lo fueron en su momento los regímenes surgidos del bolivarianismo en América Latina. Dicho de otra forma, luchar por la democracia real hoy es también entonces luchar por una sociedad más igualitaria, es el 99% contra el 1%.

Es una tarea imprescindible en este período. De alguna manera los socialistas volvemos a reivindicar la tarea que Lenin planteó de revolución democrática en las dos tácticas de la socialdemocracia rusa.  Y lo tenemos que hacer hasta las últimas consecuencias yendo hasta el final  en la destrucción de los mismos para que no puedan recomponerse.

Sin tomar estas tareas democráticas junto con las reivindicaciones de los trabajadores, las antiimperialistas o más anticapitalistas en los países avanzados difícilmente habrá la posibilidad de abrir camino hacia una lucha directamente anticapitalista y socialista.

Parte 2

Los nuevos procesos y las dificultades que enfrentan

Los nuevos procesos que surgieron em esta década son resultado de las flertes luchas que ocurrieron em este período y de la crisis de los viejos regímenes que abrieron una brecha para que estos nuevos procesos sean visto con entusiasmo y expectativas por sectores de masas. En Grecia, las inúmeras huelgas generales redundaron en Syriza y posteriormente a su traición en la Nueva Izquierda. En España, el 15-M fue a desembocar en Podemos y las coaliciones políticos sociles que llevaron al triunfo en municipios claves de Barcelona y Madrid. En los Estados Unidos, el sentimento anti-Wall Street encuentra su expresión em Sanders. En Turquía, la Primavera árabe sopló a favor do HDP. En Perú, el Frente Amplio galbanizó la fuerza del activismo en el país. En Brasil, el  PSOL crece, en la medida en que aparecen huelgas, la juventud se rebela en defensa de sus derechos, las mujeres promueven una primavera, y el Lavajato desnuda los partidos del régimen quedando el PSOL firme en la lucha contra el impeachment diferenciado del petismo y luchando contra la corrupción intrínseca.

Sin embargo estos procesos viven momentos contradictorios y dificultades para convertirse en alternativas de poder contra los viejos regímenes. Muchos y muchas se preguntan: ¿Pero porque Syriza capitula a la troika, Sanders termina apoyando a Hillary y su vice del establishment, Podemos tiene una tendencia a institucionalizarce?  La respuesta de la ultra izquierda, “no tienen nuestro programa y ya lo sabíamos”, o “son neoreformismos es dogmática, estática y nos dice muy poco. Se los tacha y punto aparte.

De nuestra parte no nos cerramos. Estamos abiertos a que los mismos retomen cursos progresivos y que surjan otros, y creemos que es una necesiad ser parte de esos procesos precisamente para dar peleas para que no degeneren. Definir estos movimientos solamente porque su programa es insuficiente sería un grave error y no comprender la dinámica aguda de crisis que vive la sociedad capitalista que provoca estos movimientos. Hay que comprender también porque las posiciones de partidos con programas revolucionarios desde su propia autoproclamación no consiguen avanzar sobe el movimiento de masas a pesar de la crisis del capitalismo. Es decir, hay que ver las contradicciones y los laberintos que tiene la realidad en este período.

Hay razones objetivas y subjetivas que explican estos procesos y por supuesto, esto no significa ser complaciente y no criticar cualquier curso de asimilación al régimen y no luchar dentro de ellos para impedirlo. Como ya lo hemos escrito en muchas oportunidades estar ahí, y estar para ello es nuestra tarea.

Lo concreto es que hay una desigualdad entre la crisis objetiva del capitalismo como un todo, las luchas que existen y el surgimiento de alternativas anticapitalistas.

O sea que este período que vivimos se da con una gran desigualdad, una situación extremadamente despareja entre la crisis objetiva del capitalismo, las revueltas y enfrentamientos que provocan los trabajadores y la juventud y las alternativas anticapitalistas. Ocurrió en Brasil en las jornadas de Julio, pero fue más expresivo aún en la revolución egipcia por ejemplo.

Si esto no fuera así, si estuviéramos en un momento de fuerte avance de la conciencia de clase socialista y de direcciones, otro sería la situación del mundo y de la misma derecha. Gran parte de la ofensiva del capitalismo ha sido por la falta de una alternativa en la revolución egipcia, en Siria en Ucrania, y también en Brasil donde el PSOL es fuerte pero durante la crisis no pudo construir un tercer campo.

Precisamente la clase trabajadora y la izquierda enfrenta dos procesos, uno objetivo y otro más subjetivo, que explican que la situación no sea lineal, o sea que la crisis del capitalismo no abra en forma automática una avenida para construir alternativas anticapitalistas como algunos sectores de izquierda piensan. El período mundial que transitamos está lleno de desigualdades y contradicciones.

  • Un elemento objetivo es la falta de un modelo alternativo al capitalismo. La caída del estalinismo tuvo un gran elemento positivo (sin ella no explicaríamos la crisis y los elementos de caos mundial) ya que terminó con el aparato estalinista que sometía a un férreo control a las luchas de los trabajadores y pueblos e imponía la llamada “coexistencia pacífica” la división del mundo en zona de influencias.  El aparato dirigido desde Moscu actuaba negativamente sobre la movilización de masas y las revoluciones (recuérdese solamente el papel jugado en el mayo francés o en Indonesia para citar dos entre muchos más)

Al mismo tiempo, esa caída del aparato objetivamente liberó nuevas fuerzas contenidas, proceso que ahora estamos viendo. Desaparecieron barreras ante las masas  que ahora de alguna manera actúan más libres. No podemos explicar el chavismo, los indignados y todos los procesos nuevos que se dan sin la caída de ese aparato mundial de contención. Esto no significa negar que aparatos se recreen y esto ocurre fundamentalmente en las burocracias sindicales que actúan muchas veces como fuerte freno a la movilización.

Pero, al mismo tiempo, para los trabajadores cayó el “socialismo real”, un falso socialismo pero que era el único modelo de socialismo que conocían y esto dificulta tener un modelo alternativo al neoliberalismo. No es casualidad que esté esencialmente en una fase de negación del capitalismo, esto es anticapitalista, sin afirmar desde allí una otro sistema. El socialismo del siglo XXI está en construcción y no es un proceso fácil.

Este es el elemento subjetivo al cual nos enfrentamos y tenemos y podemos superar a caballo de los nuevos procesos. Y esta situación explica que los nuevos procesos que ocurren sean intermediarios y no genuinamente anticapitalistas o socialistas. Usamos el término intermediarios precisamente para caracterizarlos como sujetos a presiones de uno y otro lado y no ya como perdidos.

Tomando los ejemplo históricos no podemos descartar, como ya ocurrió en muchos casos en la posguerra, que procesos reformistas o semireformistas fueron llevados mas allá por las circunstancias objetivas. Y eso puede volver a ocurrir, por la profundidad de la crisis, por el ascenso de la lucha de clases y la inexistencia del aparato estalinista.

  • A ello hay que sumar también que la caída del bloque soviético que tuvo los elementos positivos que apuntamos y que desmontó el orden mundial de posguerra, con la restauración capitalista  llevó a la máxima mundialización del capital. Con ello también a su crisis ya adelantada por rosa Luxemburgo, las crisis sobre acumulación de capital y superproducción que hoy vivimos. Pero esto ocurre en medio del dominio de las grandes corporaciones y los capitales financieros y de las altas tecnologías que dominan el mundo.

Anteriormente, la existencia del bloque soviético facilitaba a países salirse del control económico del imperialismo y su orden mundial, como sucedió durante un periodo con diferentes países árabes, africanos y mismo Cuba, atrapada por el estalinismo y al mismo tiempo subsidiada por este.

Hoy en día salirse de la mundialización que domina el capital financiero, la tecnología de punta etc. es más difícil. No queremos salvar a Tsipras de la traición cometida pero no era tarea fácil para Grecia. ¿Imaginemos el dracma como moneda para importar productos esenciales en medio del avance de la mundialización y cuando en Latinoamérica (ver el texto) se retrocedía en Venezuela junto a Brasil, aliados a los que apostaba Tsipras?

El relativo fortalecimiento de la derecha profascista o fascista se da también en medio de esta situación, tal vez coyuntural, porque la contradicción viva en la que estamos no está resuelta y así como apareció en el imperio americano Sanders este proceso se va a repetir.  Y esto va a colocar la revolución más interligada entre los países capitalistas avanzados y atrasados, y con ello la posibilidad de combatir en forma más simultánea los grandes estados imperialistas y sus corporaciones.

A esto tenemos que apostar quienes defendemos el programa del socialismo. En este siglo el internacionalismo va a dejar de ser un coto de pequeños grupos que lo defendemos para transformarse en algo más amplio y concreto.

 

 

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