Actualizado/ 11 de Setiembre Enorme Diada con la consigna de   Republica Catalana

Miguel Salas, Sin Permiso

Un hecho importante a resaltar: la afirmación republicana del movimiento. Lo fue ya el año pasado bajo el lema “Vía hacia la república catalana”. Este año ha sido más clara y presente en los discursos y en el Manifiesto unitario. Hasta las camisetas que llevaban miles de participantes mostraban una R de república. Los discursos de los responsables de las entidades convocantes, Omnium Cultural y ANC (Asamblea Nacional Catalana) fueron bien claros en la exigencia de una república catalana como expresión de las exigencias de la movilización.

El Manifiesto unitario, leído desde cada una de las localidades, expresaba ese deseo republicano. Salt mostró la república de la solidaridad y diversidad; el país de todos, de la justicia social, del respeto a la inmigración, de la convivencia y la protección a los refugiados. Berga representó la república de la cultura y de las raíces de una identidad viva, diversa y en permanente construcción. Tarragona se presentó como la república en red y de progreso, en contraste con el sangrante déficit de infraestructuras actual, sin el corredor mediterráneo, y con la potencialidad económica descabezada. Lleida expresó la necesidad de una república con equilibrio territorial, que mantenga la diversidad de territorios y paisajes y que defienda a la gente que vive y trabaja en el campo. En fin, Barcelona representó a la república de las libertades, la sede histórica de la soberanía y la futura capital de la república catalana.

Reproducimos unos extractos del Manifiesto que resaltan el contenido republicano de la Diada. “La República que estamos construyendo tiene unas raíces democráticas  profundas que deseamos proyectar hacia el futuro. Queremos hacer de este país un nuevo país acogedor, fraternal y defensor de los derechos humanos. Un país más allá de barreras de ideologías y de fronteras. La República Catalana será heredera de todo lo que siempre hemos defendido: la esencia de la libertad, la justicia, la fraternidad, la concordia, la cooperación y la solidaridad entre todos los pueblos del mundo… La República que estamos construyendo se forjará con las aportaciones de las personas nacidas aquí o en cualquier otro lugar, que han decidido que esta es su casa y este es su (nuestro) proyecto colectivo de futuro“.

Por si alguien tenía alguna duda, por mucho que se intente desprestigiar o ningunear, el movimiento nacional catalán tiene una clara raiz democrática (derecho a decidir; una persona, un voto), republicana (de cambio de régimen; no se acepta la Monarquía), de ruptura (los actuales gobernantes y las leyes del Estado español no representan a la mayoría) y popular (masiva participación). La afirmación clara y rotunda de su contenido republicano es una mano tendida a las izquierdas y a todas y todos los demócratas del conjunto del Estado. Si avanza el derecho a decidir en  Catalunya es una ayuda para el republicanismo en toda España, para todos los que quieren un cambio, liberarse de las políticas antisociales y antidemocráticas del Partido Popular y abrir una etapa de regeneración social y política republicana.

Los Comunes

Otro elemento importante en esta Diada ha sido la decisión de Ada Colau y BcnenComú de asistir a la manifestación convocada por Omnium y ANC. La mañana del 11, EnComúPodem (la coalición ganadora en Catalunya de las dos últimas elecciones generales) convocó un acto en Sant Boi del Llobregat en conmemoración del 40 aniversario de la primera Diada celebrada legalmente en 1976. Días antes, BcnenComú y la alcaldesa de Barcelona habían decidido participar en las concentraciones. Denunciando las políticas del PP “(que) hace años que abandera un proceso de recentralización, privatización y recortes sociales que está vaciando el sentido de autogobierno a diferentes niveles, comenzando por el municipal“. Denunciando el acuerdo entre PP y Ciudadanos que supone una “nueva amenaza para el autogobierno de Catalunya y de sus municipios en materia económica, política o de modelo lingüístico“. Llamando a la participación para “plantar cara a esta deriva. En las instituciones y en las calles, con la movilización pacífica en defensa del derecho de autodeterminación y de las libertades y derechos sociales de todas las personas, empezando por los de las mujeres y de las clases populares que son quienes más están sufriendo con las políticas de austeridad“.

Ha sido un hecho político de gran importancia la presencia en la concentración de Barcelona de Ada Colau, de la mayoría de las y los concejales del Ayuntamiento de Barcelona, junto a la alcaldesa y Badalona y otros alcaldes de las confluencias de izquierdas. Como también la presencia de Xavi Domenech, cabeza de lista de EnComúPodem, y de la mayoría de los diputados y diputadas en Madrid. También la dirección de Podem acordó que sus diputadas y diputados estuvieran presentes. No fue así el caso de Iniciativa per Catalunya que decidió no participar y prefirió quedarse al margen de la manifestación más masiva que se reúne cada año en Catalunya. Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) decidió no participar, aunque finalmente una delegación estuvo presente. ¿Se puede jugar algún papel político en Catalunya situándose al margen de esta movilización?

Evidentemente, la presencia en la concentración se hizo bajo consideraciones políticas propias, que además forma parte de la iniciativa de crear un nuevo espacio político en Catalunya. Como se ha dicho para explicar la participación, hay más motivos para ir que para no ir. La denuncia de las políticas del PP, y también las de Convergencia. La defensa del derecho a decidir. La denuncia de las políticas represivas y judiciales contra las instituciones catalanas. No compartir la hoja de ruta de Junts pel Si, pero si la enérgica defensa de que el pueblo catalán tiene que ejercer su legítimo derecho a la autodeterminación.

Días antes, el periódico La Vanguardia presentaba así la posición: “Ada Colau es partidaria de que en Catalunya, y sólo en Catalunya, se pueda celebrar un referéndum sobre la autodeterminación, pero reclama que este referéndum sea realmente “efectivo” e “interpele al conjunto de los catalanes”. Y es que la dirigente de Barcelona en Comú se define como “soberanista” y “partidaria de una república catalana confederada con una república española“.

La masividad de la Diada, su carácter republicano, la necesidad de confluencia entre fuerzas soberanistas e independentistas… muestra que el movimiento goza de buena salud, que la presión del pueblo obliga a seguir mirando hacia adelante y a ofrecer salidas políticas. Lo expresaba Jordi Cuixart, presidente de Omnium Cultural y uno de los oradores en la Diada, “Si hablamos de ampliar no avanzaremos porque se entiende que hay unos que están equivocados y han de adherir a otros posicionamientos. Pongamos sobre la mesa el término compartir y el reconocimiento mutuo… A los que se obsesionan tanto con ampliar les decimos que su obsesión ha de ser aglutinar las diferentes sensibilidades soberanistas”.

Las dificultades

Y, sin embargo, a pesar de esta situación el proceso sigue empantanado a la hora de tomar decisiones que permitan prácticamente el ejercicio del derecho de autodeterminación.

Sin duda que el principal responsable es el gobierno Rajoy que hace como que la cosa no va con él; negando la realidad, usando las leyes como espada de Damocles, movilizando al Tribunal Constitucional o encargando montajes al ministro del Interior. Ni una propuesta política se le ha escuchado en estos últimos cinco años al principal responsable de que la situación haya llegado hasta aquí. No olvidemos que fue el PP quien recurrió al Tribunal Constitucional el último Estatut aprobado por el Parlament y por el pueblo dé Catalunya.

Pero las dificultades están también en el ámbito del gobierno catalán y de la mayoría parlamentaria. El día 28 se debatirá en el Parlament una moción de confianza al president Puigdemont. La CUP ha anunciado su apoyo a la moción pero no se compromete con los Presupuestos de la Generalitat. O sea que, con toda razón, no se fía del gobierno, no quiere comprometerse con políticas antisociales o con nuevos recortes y exige pasos concretos hacia la independencia, hacia la república catalana. El gobierno Puigdemont pasará el trago del día 28, pero es un enigma el día después.

Otro elemento importante de estas dificultades es la debilidad de la antigua Convergencia y del president Puigdemont, que encabeza el gobierno porque tiene el apoyo de ERC, no porque tenga mayoría social. Por eso, nuevos pasos adelante pueden estar ligados a un cambio en la hegemonía política, a que las izquierdas soberanistas e independentistas confluyan y encuentren la manera de responder a las exigencias del pueblo catalán movilizado.

Hay un debate sobre si debería convocarse un referéndum unilateral o unas elecciones constituyentes… en realidad lo más necesario sería lograr el máximo de acuerdo de todas las fuerzas soberanistas e independentistas para dar pasos concretos para ejercer el derecho de autodeterminación y que el pueblo en referéndum valide democráticamente su decisión. Eso es democracia. Eso es ejercicio del derecho democrático. Eso es lo que los manifestantes han exigido en esta Diada: unidad, decisiones políticas y república catalana. La pregunta es si se logrará pasar de las declaraciones a los hechos.

 

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