#VivasNosQueremos #NosotrasParamos [ARGENTINA]

JUNTAS y a la Izquierda – MST

Las consignas son bien claras, directas. Con la multitudinaria jornada del miércoles 19 de octubre, las mujeres hicimos un inédito paro nacional y salimos una vez más a las calles. No hubo lluvia que nos pudiera frenar. El 19-O protagonizamos marchas y acciones en toda la Argentina, que a su vez se multiplicaron en otros países. Decimos basta de violencia machista, vamos por todos nuestros derechos y cuestionamos el sistema patriarcal y todo el “orden” establecido.

La atrocidad del femicidio de la joven Lucía Pérez cometido días atrás en Mar del Plata fue el hecho detonante. Con ya dos grandes marchas nacionales por Ni Una Menos como antecedente de lucha, la exasperante continuidad de un femicidio tras otro ante la pasividad cómplice del gobierno macrista y el Estado transformó el dolor y la bronca popular en acción directa. El colectivo Ni Una Menos convocó rápidamente a organizar una respuesta, allí concurrimos más de 50 organizaciones y con gran unidad en una amplia diversidad acordamos convocar al paro nacional con movilización.

El 19-O, desde temprano, podíamos anticipar la masividad del reclamo al ver en las calles a mujeres de todas las edades vestidas de negro. Las redes sociales venían viralizando el llamado. Nos preparábamos para protagonizar un paro de carácter histórico. De las 13 a las 14 horas hubo centenares, quizás miles de acciones e iniciativas, siempre con las mujeres al frente. Con carteles, banderas, pins, dibujos y frases en el rostro. Con calles y esquinas cortadas, en lugares de trabajo, facultades y escuelas, puntos de alta circulación. En todos lados se hizo sentir la fuerza de las mujeres que, pese a la intensa lluvia, no sólo hicimos paro sino que cerramos el día con un reguero de movilizaciones.

En Capital, por la tarde más de 50.000 mujeres y muchos hombres marchamos desde el Obelisco hasta Plaza de Mayo. En forma independiente u organizada, la gente desbordó Avenida de Mayo y también Diagonal Norte, pese a que algunas organizaciones sociales -a pedido del Vaticano- evitaron pasar frente a la Catedral… También fueron contundentes las marchas en Córdoba, Rosario, la propia Mar del Plata y tantas otras ciudades del país. La emoción estaba en el aire. Las convicciones, firmes. Los paraguas, también. Nuestra consigna “sí se puede, sí se puede, el primer paro a Macri se lo hicimos las mujeres” fue ganando eco entre las mujeres.

Tan poderoso fue el grito feminista surgido desde nuestro territorio que en varias ciudades de Chile, Bolivia, Uruguay, México, Honduras, Estados Unidos, España y las capitales de Paraguay, Ecuador, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Venezuela y Francia se replicó la protesta.

¿Por qué paramos las mujeres?

Este paro nacional de mujeres vino fogoneado por la combinación de al menos tres elementos. Uno es el sostenido ascenso y radicalización del movimiento de mujeres que existe en nuestro país desde hace unos años, cuya expresión previa al paro fue el 31º Encuentro Nacional realizado en Rosario aun con el freno burocrático impuesto por su comisión organizadora. El segundo factor es el ejemplo de las mujeres de Polonia, distantes pero cercanas, que con su paro del “lunes negro” derrotaron la tentativa gubernamental y eclesiástica de recortar su derecho parcial al aborto. Y el tercer elemento es el generalizado repudio popular al freno de la cúpula de la CGT, que también por consejo del Papa y su “diálogo social” enterró sin chistar el paro general para satisfacción de las patronales y el gobierno macrista. ¿Los burócratas sindicales traicionan? #NosotrasParamos!

  • Paramos por justicia para Lucía, para que la causa se caratule como femicidio y los asesinos sean condenados a perpetua. Y para lograr Ni Una Menos, exigimos fondos de emergencia y con control social. Como bien plantea nuestra compañera Vilma Ripoll: El gobierno de Mauricio Macri es cómplice directo de la violencia de género, ya que ante el número creciente de femicidios pone menos presupuesto. En su proyecto de Presupuesto nacional 2017 apenas destina $ 95 millones al Consejo Nacional de las Mujeres, lo cual hace imposible aplicar la Ley 26.485. Con menos de cinco miserables pesos por mujer por año no se garantiza ni siquiera un mínimo de asistencia, tobilleras, refugios, campañas de prevención ni subsidios de reinserción laboral y habitacional para proteger a las mujeres que sufren violencia y a sus hijos”. ¡Cada nuevo femicidio hace más urgente esta exigencia presupuestaria!
  • Paramos porque casi el 40% de los hogares del país están a cargo de jefas de familia pero, en promedio, las mujeres ganamos $ 22.000 menos al año que los hombres. El desempleo para las menores de 30 años llega al 25% y el subempleo al 11.2%, más que los hombres, y el trabajo doméstico sigue siendo el rubro con más informalidad. Somos las más precarizadas y las que menos accedemos a los cargos jerárquicos. Y si la crisis, el ajuste, los tarifazos y la inflación hoy golpean a toda la clase trabajadora, es aún peor para nosotras. Paramos porque excepto las burguesas todas las mujeres trabajamos, en relación de dependencia o de manera autónoma, en el sector público o privado; en blanco, en negro, en gris, dentro y/o fuera del hogar. Y si los empresarios y el Estado tuvieran que pagarnos todo nuestro trabajo doméstico no remunerado deberían destinar un tercio o al menos la cuarta parte del PBI, es decir entre 125 y 165 mil millones de dólares este año. ¡El capitalismo no podría funcionar!
  • Paramos también en rechazo a los estereotipos de género que el patriarcado nos impone y que el capitalismo y sus instituciones sostienen para su conveniencia. Rechazamos la maternidad como una obligación social, el acoso callejero, el modelo de “buena esposa” y mujer-objeto. Tenemos derecho a una sexualidad libre y placentera, a la educación sexual integral con perspectiva de género, a decidir sobre nuestros cuerpos. Ponemos también en debate el rol de los varones que nos acompañan en esta pelea compartida: cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede. Y en vez de injerencia clerical en nuestras vidas y educación religiosa retrógrada bancada con subsidios que pagamos todas y todos, queremos la separación de la Iglesia del Estado. En resumen, con mayor o menor claridad, con mayor o menor conciencia, las mujeres estamos cuestionando de raíz todo este sistema capitalista y patriarcal de desigualdad y violencia hacia las mujeres.

Juntas vamos por más, vamos por todo

En réplica a nuestro paro del 19-O surgió el malicioso meme “Nadie menos”, con la imagen de una mujer embarazada, dirigido a negar nuestro derecho al aborto. Por confusión, algunas mujeres lo sumaron al Ni Una Menos. Si bien es preciso desenmascarar toda maniobra y responder todo ataque, lo cierto es que a nuestro paro, a miles y miles en las calles, los machistas sin filtro del sistema apenas nos pudieron responder… ¡con un flyer!

Algo menos burdos fueron los chupamedias y voceros oficialistas, que nos acusan de “politizar” el paro de mujeres. Pero igual atrasan sin remedio. Hace ya medio siglo que para el movimiento de mujeres “lo personal es político”. ¿Cómo no responsabilizar al gobierno macrista y al propio Consejo Nacional de las Mujeres por su inacción cómplice frente al agravamiento del nivel de femicidios? ¿Cómo no denunciar a fuego la miseria presupuestaria y exigir respuestas concretas? ¿Cómo no repudiar la reforma en curso del Ministerio Público Fiscal, de la que excluyeron a la UFEM, la unidad especializada en investigar femicidios? ¿Cómo no indignarse si por presión clerical la gobernadora Vidal rechaza algo tan básico como el reciente protocolo sobre aborto no punible que dictó su ministra de Salud para aceptarlo en casos de violación acorde al fallo de la Suprema Corte? ¡Hasta con las cenizas de los muertos se mete el Vaticano!

Nuestra agrupación es parte activa del movimiento de mujeres. Participamos del 31º ENM en Rosario, impulsamos este paro y en todo el país marchamos con fuerte presencia. Estamos fortalecidas para redoblar el combate. El paro y las movilizaciones confirmaron la potencialidad y masividad que tendría un Encuentro Nacional de Mujeres 2017 en el corazón del poder político nacional: la Capital. A esta propuesta movilizadora se negaron el PCR y Mala Junta-Patria Grande, que “resolvieron” burocráticamente citar… ¡a Chaco! Por eso el avance que venimos protagonizando las mujeres choca con un divisionismo muy funcional a Macri y la Iglesia. Ojalá el colectivo Ni Una Menos, a cuya iniciativa surgió el paro, tome la posta para superar esta crisis. Necesitamos avanzar hacia una conducción democrática del movimiento de mujeres, que actúe con unidad en la diversidad.

Para nosotras, la batalla por todos los derechos que a las mujeres todavía nos faltan es parte intrínseca de la lucha política, social y cultural de fondo contra este viejo sistema capitalista y patriarcal, padre de todas las violencias. Patriarcado y capitalismo hoy van juntos y por eso juntos tienen que caer, en la perspectiva de poner en pie una sociedad justa, libre e igualitaria, una sociedad sin explotación ni opresión, una sociedad socialista.

Desde Juntas y a la Izquierda y el MST-Nueva Izquierda seguimos trabajando a full, con cursos de formación y debate sobre los temas candentes de género y a los que te invitamos a participar. A la vez, estamos preparando las marchas del 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, y también la Marcha del Orgullo LGBT, que en Buenos Aires será el 26 de noviembre. ¡Organizate con nosotras!

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *