­EL TRIUNFO DEL NO EN EL PLEBISCITO: NADA RESUELTO, NO LLEGA LA PAZ Y AMENZA LA GUERRA

LAS PROPUESTAS DE RENEGOCIACION DE URIBE SON UNA PATADA AL TABLERO DE LOS ACUERDOS DE PAZ.

Lucas Guerrero

Para sorpresa de muchos incluso para la dirección de los propios ganadores, el Plebiscito por la Paz lo ganó el NO. Desde el punto de vista político es una derrota para el gobierno y para todos los que apoyamos el SI, pero es un triunfo con sabor agridulce para el partido Centro Democrático (el Uribismo) y las fuerzas políticas que impulsaron el NO, quienes ahora aparecen preocupados por que vendieron a la mayoría que los sigue, una oferta de renegociación de lo acordado en la Habana, entre el gobierno y las FARC, a la que ellos se opusieron sistemáticamente, todo el tiempo, pues lo que desea el Uribismo es la rendición en la mesa de negociaciones. Pero lo más grave, es que el no significa una derrota para las aspiraciones de una paz, prácticamente inminente para la comunidad internacional, al alcance de la mano para la mayoría del pueblo colombiano, una paz que estaba firmada, a la vista, pero que no tenía el aval de ese sector de la burguesía, de los terratenientes y ganaderos, de sectores importantes de las fuerzas militares, de esa lumpenburguesía, que reúne los sectores más reaccionarios y retardatarios de la sociedad Colombiana, como al exprocurador Ordoñez, las sectas cristianas, la mayoría de la jerarquía eclesiástica, todo este tinglado es el que configura la estructura de clase que domina en el Centro Democrático y la campaña del NO y que tiene como excelso caudillo y dirigente a Álvaro Uribe.

Como ocurrió con el Brexit, con el PP en España, o con Trump en USA, a falta de luchas sociales contundentes o movilización masiva y permanente que ponga en jaque los poderes establecidos, los sectores de ultraderecha, ganan espacio en sectores de la población que han participado del bipartidismo tradicional, pero que se ven afectados por las consecuencias de la crisis económica mundial, sobre todo el desempleo y la precariedad del salario, ven estos partidos en crisis, desgastados e incapaces de resolver la crisis social y política que los exaspera, esa nueva derecha ha canalizado el voto de amplios sectores de la población, debido también a que todavía no hay todavía salidas alternativas con peso social o masivas por la izquierda y ven con angustia que la crisis asoma por todas partes. La población en general todavía no asimila, no se hace consciente de lo que ha significado la votación del plebiscito en Colombia.

La mayoría pírrica del NO, obtenida con unos 50.000 votos en una votación que suma cerca de los 13 millones, ha mostrado que la oligarquía que dirige el país, ha logrado dividir al electorado activo en partes iguales, pero ellos los Santos y los Uribe, los Pastrana, con su respectivo séquito de corifeos, siguen manejando la suerte del pueblo colombiano, sacrificándola a sus mezquinos intereses. Utilizan la negociación y los acuerdos de paz, con fines electorales, el Uribismo se ha jugado a ganar el pulso con el gobierno, para impedir que firme los acuerdos de paz y salga aprestigiado tal como lo venía haciendo y con la mayoría que tiene en el congreso actual el acuerdo de “La Unidad Nacional” y se allanase el camino para ganar fácilmente el gobierno en las elecciones de 2018. El NO es antes que nada un triunfo político Electoral del Uribismo, aunque no lo digan, eso es lo que significa que los tres negociadores que nombró para hablar con el gobierno de Juan Manuel Santos, son precisamente los precandidatos del partido “Centro Democrático”.

Eso es lo que reflejaban las caras de preocupación de los dirigentes Uribistas y sus cuidadosas declaraciones, al término del conteo de votos. Para engañar al pueblo, Pues ahora les queda la responsabilidad de ser la parte decisiva en el compás de espera y los nuevos márgenes que se abren para negociar de nuevo con la guerrilla, que no les simpatiza ni poquito, de la que han denigrado los últimos 14 años y a la que endilgan la responsabilidad de todos los males de la nación. Por eso se apresuran a delegar la responsabilidad de la negociación en el gobierno, pero sin definir como ellos van a participar y mucho menos definir una hoja de ruta con plazos perentorios, frente a la realidad de una guerrilla que no resiste mucho tiempo desmovilizada, sin acuerdos que permitan resolver la situación política y militar de las bases guerrilleras. El tiempo de la negociación, cuatro años de negociación, ya se gastó, queda muy poco para sostener las mismas condiciones vigentes y entonces llegar a un mejor acuerdo, como prometió la campaña del NO.

Por eso estos precandidatos del Uribismo y lo que representan no pueden ofrecer nada distinto a lo que han esgrimido durante su larga campaña de oposición a los acuerdos de paz, es que para ellos la estrategia es la rendición y la desaparición de la escena política y social de las guerrillas, por eso, tienen unos famosos inamovibles, como que los dirigentes de la guerrilla al legalizarse no pueden hacer política, sino que deben ir a la cárcel por muchos años, entonces la pregunta es, si la guerrilla se legaliza, porque eso es una condición para el desarme y para llegar a la paz, ¿quien dirige esa organización u organizaciones políticas en la legalidad, con algo más de 7000 miembros, para ir a las elecciones o para dirigir luchas sociales y políticas?. De entrada esta no es una condición de negociación sino de sabotaje a este y a cualquier proceso de paz, que en el mundo haya ocurrido.

Para resumir: Hoy se ha reunido Uribe con Santos, como fruto del triunfo del NO, Santos ha quedado entre los palos, por un lado tienen la presión del Uribismo y el NO y por Otro esta la guerrilla que ya ha manifestado que si la paz queda en manos de Uribe, “al país se lo lleva el diablo”, o sea que por ahora, no van a negociar nada. La propuesta del Uribismo y el NO es en esencia, una patada al tablero de los acuerdos de paz, pues borraría la columna vertebral del acuerdo señalando que no debe haber tribunal especial de paz para juzgar a los guerrilleros, que no puede haber participación en política diferenciada o con algún subsidio del estado para el nuevo movimiento político y que se deben remover del texto final todos los aspectos referentes a la reforma agraria y la lucha contra las drogas.

LAS CONSECUENCIAS DE LAS PROPUESTAS DEL NO.

El Uribismo continúa también con su estrategia electorera, sabotea el proceso de paz, luego argumentará que con un gobierno como el de Santos, que ya no representa el querer de la mayoría, no se puede renegociar nada, y empujará a la guerrilla a la senda de la guerra en peores condiciones, luego ellos ganaran el gobierno y la acusarán de haber negado la oportunidad que “generosamente les ofreció el Uribismo” para negociar una paz justa y duradera y en consecuencia procederán de nuevo con la guerra, que es a que finalmente le sirve a la mayoría de los sectores que defienden el Uribismo, para continuar traficando, expoliando a los campesinos, reprimiendo y aterrorizando al pueblo a su antojo, para continuar con la “seguridad democrática” de Uribe, o sea todas las garantías para las multinacionales, como la monsanto y las mineras, que siga la fiesta del saqueo y la superexplotación, la contrarreforma agraria, la implantación de un estado draconiano, y todo lo que significa la continuación del dominio absoluto de ese grupo de carácter antidemocrático y de ultraderecha, que pretende endurecer el régimen, imponer la superexplotación y los planes neoliberales a sangre y fuego. Combatir las luchas sociales y políticas, acusándolas de proguerrilleras, para cohonestar, justificar y continuar con esa racha de terror y muerte que viene padeciendo el sindicalismo colombiano, desde hace décadas, son asesinados en la más absoluta impunidad, más de 150 dirigentes y luchadores sindicales cada año, esta campaña contra la clase obrera y el campesinado pobre, es organizada y auspiciada por esa piara de asesinos en la que se ha convertido buena parte de la clase dirigente empresarial y política en Colombia.

La posibilidad de construir un frente burgués, al estilo del frente nacional de 1957, es muy remota, pues alrededor de los acuerdos de paz, ya se han jugado las cartas del sector que está en el gobierno y las de la guerrilla, de modo que barajar y volver a dar para que el Uribismo sea el tallador de la nueva partida, con las cartas marcadas de los inamovibles, terminará en pelea.

QUE PUEDE PASAR CON LA GUERRILLA?

El primer reflejo de la guerrilla, evidentemente será defender los acuerdos firmados, hacer respetar los costos políticos y militares de negociar en medio del conflicto, eso de que “no se firma nada hasta que se acuerde todo”.

Pero lo más probable es que el Uribismo haga todo el esfuerzo para acabar con los acuerdos de paz, los rumbos de la guerrilla son inciertos, derrotada políticamente, se puede dividir o fraccionar y por esa vía se configura el fracaso de la paz y la derrota militar de la guerrilla sería más fácil.

Otro camino es que antes de regresar al monte, logre un acuerdo con el ELN, y se reorganice militarmente, para crear un nuevo escenario y llamar probablemente a una constituyente, que es lo quería desde el principio.

El drama de la situación es que el pueblo, la clase obrera, los campesinos pobres, las masas, aún no se han movilizado y la suerte de la situación política sigue en manos de la burguesía, su régimen y sus partidos.