Alexander Marín de Marea Socialista

Por: Democracia Socialista | Viernes, 14/10/2016

14 de octubre de 2016.- Alexander Marín. Próximo a graduarse en Ingeniería Civil. Parte del equipo fundador de la juventud de Marea Socialista. Actualmente es parte del Equipo Operativo Nacional de Marea Socialista.

¿Cómo describirías la actual situación social y económica que vive Venezuela?

Sin lugar a dudas Venezuela atraviesa una crisis de dimensiones descomunales. No sólo se vive esta realidad en lo económico, también en lo político y social. Quién niegue esto sencillamente está observando otro país o tiene privilegios que cuidar, y de esos hay muchos. Los grandes logros para la clase trabajadora que se obtuvieron junto a Chávez se han venido pulverizando aceleradamente. Por mencionar apenas un ángulo de este retroceso podemos hablar del salario mínimo que paso de ser de los más altos en Latinoamérica para ubicarse hoy en cerca de $20. Pero lo más duro de esta crisis es que el papel que juega el gobierno está apostado a que la desesperanza se apodere del pueblo.

Para explicar la actual situación el gobierno de Nicolás Maduro se ha anclado en dos justificaciones: Guerra económica y reducción de los ingresos petroleros. Por supuesto que estos dos elementos son reales, ¿pero son suficientes para explicar toda la crisis? Pues no.

La guerra económica expresa una disputa por la renta petrolera, ingreso que representa más de 90% de los dólares que ingresan al país. Desde la llegada de Chávez al poder esta guerra está abierta, los sectores de la burguesía tradicional nunca aceptaron la nueva redistribución que se impuso para dar más acceso al pueblo a la renta que era suya. Contar con un gobierno decidido a no dar su brazo a torcer superó los embates más duros, el más emblemático el sabotaje petrolero del 2002. Pero desde la llegada de Maduro esta guerra se convirtió en un embate profundo contra el pueblo, la razón el gobierno decidió negociar y no luchar junto a la población.

Esto se ha expresado en terribles devaluaciones, en compromisos con el capital financiero internacional pagando deuda externa con los intereses más altos a nivel internacional, en direccionamiento de masas inmensas de recursos hacia los sectores privados de la economía, desinversión en áreas estratégicas controladas por el estado, y como broche de oro la vulneración de la soberanía con cerca de 12% del territorio nacional entregado al disfrute trasnacional para la explotación minera. Como resultado la burguesía nacional ha tenido nuevamente acceso al control de parte importante de la renta, es una guerra contra el pueblo con complicidad entre el gobierno y los sectores económicos tradicionales.

Sobre la disminución de los ingresos petroleros sería infantil no reconocerlo, pero hay que darle su justa dimensión. El impacto de esta reducción económicamente se expresó mucho después de iniciada la crisis. Pero el problema fundamental es que ante esta reducción el gobierno nacional ha decidido cumplir con los compromisos de pago de la deuda internacional, deuda en alto porcentaje ilegítima y que se ha negado a auditar. Por otro lado, se ha hecho de la vista gorda para abrir una contundente investigación respecto al desfalco a la nación que alcanza los 500 mil millones de dólares, cantidad suficiente para aguantar 10 años de funcionamiento del país sin ningún ingreso petrolero. En resumen, ha sido prioridad para el gobierno ser fieles pagadores de la banca sin importarle disminuir las importaciones de alimentos y medicinas.

En el plano político los elementos que demuestran que hay un pacto en marcha entra la MUD (oposición de derecha) y el gobierno son abrumadores. El gobierno en nombre de Chávez puso en marcha un plan de contrarreformas con el acompañamiento silente del PSUV y el polo patriótico, la MUD no se ha opuesto en lo concreto a ninguna de las medidas de contrarreformas. Ambos han actuado para evitar el surgimiento de cualquier nuevo actor político amenazando con volver “polvo cósmico” -según palabras de Ramos Allup- a cualquiera distinto de la falsa polarización. En este juego ninguno plantea una salida real a la crisis. El referéndum se ha convertido en un elemento de negociación entre las cúpulas para acordar un plan de alternatividad a nivel de gobierno. Ambos actores han trabajado conjuntamente para pisotear uno de los logros más importantes dela revolución: la Constitución Bolivariana.

Lo preocupante de todo esto es que el gobierno para imponer su política cada vez muestra un rostro más autoritario. En el caso de Marea Socialista hemos sido víctima al ser impedido desde distintos poderes públicos la posibilidad de contar con tarjeta electoral propia, compañeros en distintos estados han sido despedidos de sus trabajos, y hasta allanaron nuestra sede principal en Caracas como política de amedrentamiento. Pero no todo es oscuro, el rápido desgaste de las cúpulas, especialmente la del gobierno, abre un gigantesco espacio en la población venezolana de quienes ya no se identifican en la polarización tradicional, es ahí donde entra con fuerza la construcción de una nueva referencia donde Marea Socialista juega un rol central.

¿Qué caracterización haces del gobierno de Maduro en la actualidad?

Con Chávez fueron grandes los logros alcanzado, pero también obviamente hubo importantes fallas. Desde Marea Socialista siempre tuvimos posiciones críticas respecto al rumbo económico. Hubo errores importantes que impidieron desarrollar un plan más consecuente de carácter anticapitalista. Pero hoy el gobierno de Nicolás Maduro no está cometiendo errores, está actuando decididamente en función de un nuevo rumbo donde el pueblo ya no es protagonista y el anticapitalismo es un simple adorno discursivo. Hay sectores de la “izquierda” que siguen empeñados en una equivocada política de hacer rectificar al gobierno, cuando este ha demostrado en innumerables ocasiones que no está dispuesto a corregir nada porque está haciendo lo que vino hacer: Desmontar la Revolución Bolivariana. Es un gobierno que rompió con la tradición progresiva del chavismo. Ya no es un gobierno que acompañe las aspiraciones de libertad e independencia, así lo demuestra contundentemente su política del Arco Minero, acción que entrega 12% del territorio nacional al disfrute de las trasnacionales: qué más neoliberal que esto.

Ahora bien, es importante profundizar sobre una característica central de este gobierno: El Autoritarismo. SI hacemos un recorrido por todo el período de gobierno de Nicolás Maduro no es difícil afirmar que las libertades democráticas se han visto reducidas. Recién comenzado su mandato se dio la tarea de desprestigiar y pisotear cualquier sector intelectual o crítico dentro del proceso. Luego avanzó en un proceso de “limpieza” dentro del PSUV donde expulso a quienes sostuvieron opiniones críticas a su gestión. Del gobierno salieron los sectores que siempre estuvieron más vinculados al ala radical. El control sobre los espacios públicos impide el libre desarrollo de actividades políticas si no se tiene el visto bueno del gobierno. En el caso particular de Marea Socialista se ha impedido por medio del poder electoral y luego del poder judicial (Tribunal Supremo de Justicia) nuestra legalización como partido, y sufrimos de una fuerte arremetida de despidos de trabajadores y hasta el allanamiento a nuestra sede en Caracas.

Estos episodios se ven profundizados luego de la derrota electoral sufrida por el gobierno el 6-D que le dio mayoría a la MUD (Oposición de derechas). A raíz de esto la intimidación ha alcanzado niveles preocupantes al punto tal de anunciar de manera pública su simpatía por la forma de actuar del gobierno turco de Erdogan, con quienes en días recientes firmaron acuerdos de alto nivel. Pero el mayor descaro de todo ha sido el papel de frenar bajo cualquier excusa la activación del referéndum revocatorio. Si bien es cierto que la MUD tiene poca moral para asumir esta convocatoria, y además como es de costumbre hicieron mal las cosas, el gobierno se ha inventado una gran cantidad de filtros anticonstitucionales para frenar la actividad de este derecho que le pertenece al pueblo y no a ninguna cúpula. Pero para profundizar aún más su autoritarismo pretenden suspender las elecciones regionales para elegir alcaldes y gobernadores que deben realizarse apegados a la constitución el mes de diciembre. En resumidas cuentas, utilizan la democracia a su antojo, mostrando su rostro cada vez más autoritario y peligroso.

¿Qué hipótesis de desenlace de la actual ofensiva de la derecha te parecen plausibles?

De la derecha nada es plausible, absolutamente nada. Tras las elecciones del 6 de diciembre quedaron con la mayoría de la Asamblea Nacional, y con esa gestión han demostrado que no tienen un plan favorable al pueblo. Ellos están dispuestos a negociar a espaldas al pueblo siempre y cuando sus intereses económicos sean conquistados. Por lo menos en mi particularísima opinión, basado en su actuación a lo largo de estos años, no les creo que una sola palabra. No son una alternativa confiable para el pueblo, por el contrario, apuestan a profundizar las contrarreformas. Su convocatoria al referéndum ha estado atada al ritmo de las negociaciones, enviando mensajes confusos a su propia base que hoy se encuentra bastante desorientada y también desanimada.

Ahora si hablamos del desenlace que debe tener esta crisis -independientemente del papel de la derecha- entramos en un debate complicado, un debate en pleno desarrollo en Marea Socialista. Es indudable que este es un gobierno que se ha vaciado de apoyo popular y sin posibilidades de recuperación, difícilmente alguien pueda plantear lo contrario. Eso pone en discusión cuál es el mecanismo idóneo para su sustitución, pero también se pone en debate: ¿Y quién lo sustituye?  Al calor del debate en la organización ha surgido una variedad de propuestas que van desde la planteada por Nicmer Evans llamada la “renuncia ética”, hasta la presentada actualmente por Gonzalo Gómez que afirma que “maduro merece ser revocado, pero no para que venga la MUD”, ésta última con la que más me identifico.

Sin embargo, a pesar del debate y la búsqueda, hay un gran punto de encuentro: Cualquier desenlace debe ser con el pueblo como protagonista y en pleno respeto de la constitución.

¿Cómo se encuentra Marea Socialista hoy? ¿Qué opinión tienes de las declaraciones de Stalin Pérez sobre la ruptura con Marea?

Mira, Marea Socialista avanza con pasos firmes. En pocos meses pasamos de estar en sectores específicos a instalarnos con equipos en la gran mayoría de estados. Pero lo más importante de esto es que ha sido un proceso profundamente democrático. Más de un año hemos estado en un proceso constituyente donde todos los matices y diferencias han sido trabajados. Sectores pequeños como el de Stalin no creyeron en la democracia, pretendía hacer uso de privilegios para que su política fuese impuesta, nunca participaron en los debates con la militancia, y tomaron la decisión de abrir filas porque priorizaron por defender sus relaciones burocráticas, y el tiempo así lo demuestran. Hoy por hoy no hacen política para denunciar la entrega del país, no rechazan el avance autoritario del gobierno. Como premio hoy son asesores, directores de tierras en estados, representantes en organismos internacionales, sindicalistas que entregan luchas laborales importantes. Esa es la realidad y no hay que ponerle perfume. En Marea Socialista no hubo división, hubo sí una definición de rumbo entre quienes nos dispusimos a construir una referencia por fuera de la polarización y quienes quedaron defendiendo privilegios.

Pero lo realmente importante es que Marea está muy bien hoy. Tenemos gran claridad de lo mucho que nos falta por corregir y avanzar. No replicamos los vicios autoproclamatorios de la vieja izquierda. Hemos crecido y mucho, pero es más lo que aún nos falta. No pretendemos ser una izquierda que deje un testimonio de lo que pudo ser, nada de eso. Queremos ser una alternativa que dispute poder real y para eso nos estamos preparando. Por eso articulamos con amplios sectores. Por ello cada día conquistamos nuevos espacios en la opinión pública nacional. Estamos decididos a no fallar en ese intento.

Cuál es la situación del chavismo “crítico”, popular, de base?  Existen posibilidades de confluencias sociales y políticas de los sectores más avanzados, combativos y anti-burocráticos del proceso bolivariano?  ¿Cuál debería ser la estrategia de una corriente revolucionaria frente a la actual coyuntura?

Venir de la tradición reciente del hiperliderazgo de Chávez junto a las desgastadas herramientas de construcción de la vieja izquierda, y tomando en cuenta la confusión generada inicialmente por el actual gobierno, la tarea de aglutinar al chavismo crítico no ha sido tarea fácil, en muchas cuestiones cuesta arriba. Pero a medida que la situación política va quedando más clara el viento comienza a soplar a favor de la confluencia. Tras el esfuerzo de años y la consecuencia en la política de Marea Socialista ha permitido que como organización juguemos un papel protagónico en este sentido. Hoy están en marcha diversas plataformas en las que hacemos vida que vienen madurando en el sentido de construir un nuevo instrumento político.

Por un lado la “Plataforma en Defensa de la Constitución” viene teniendo un enorme impacto en la opinión pública nacional. En ella participan desde emblemáticos exministros de Chávez como Hector Navarro y Ana Elisa Osorio, hasta destacados militares retirados como Cliver Alcala.  En medio de una gran diversidad se ha venido madurando la suficiente confianza política para dar pasos en función de construir una nueva referencia política.  Por otro lado, está la Plataforma contra el Proyecto del Arco Minero viene juntando a sectores intelectuales y activistas a nivel nacional generando una política concreta contra una de las acciones más nefastas del gobierno. Y así junto al crecimiento de Marea Socialista vienen surgiendo diversidad de espacios de lucha, con los que apostamos a generar una síntesis más temprano que tarde para pelear por el poder político en el país y poner en marcha en nuevo proyecto de país favorable al pueblo venezolano.