Secretariado MES/PSOL

Este es un primer balance de un intenso proceso electoral, en donde participamos activamente, jugandonos para defender al PSOL como una alternativa real para millones de brasileños. Por otro lado no podemos tener definiciones cerradas o categóricas al extremo. En este momento, se está disputando la campaña electoral muy importante para el segundo turno, en donde el PSOL tiene presencia en tres de ellas: En Belém (PA), En Sorocaba(SP) y en Rio de Janeiro. En esta última, se decide mucho sobre el significado para los desafíos que vendrán, en donde Marcelo Freixo expresa a un amplio sector democrático radical que puede servir como un polo de esperanza para las batallas que van a tener lugar.

Así, consideramos inicialmente el resultado de una elección que fue determinada por lo que llamamos de “un fin de ciclo”. Este es el marco fundamental para nuestras elaboraciones. Las elecciones municipales de este año tuvieron como resultado más importante la victoria electoral de la derecha, en particular del PSDB, con el aparecimiento inédito de forma organizada a pesar de que todavía  es bastante minoritaria de fuerzas de la extrema derecha en las Cámaras Municipales y en la vida política de las ciudades. Este crecimiento fue de responsabilidad del PT, que durante los 13 años gobernó en colaboración con la burguesía y fustró las expectativas de millones de brasileños, sobre todo por su degeneración moral, que vino en la estera de su capitulación política.

Después de gobernar durante 13 años con un pacto de clases al servicio de los grandes capitalistas y banqueros, el PT fue desalojado del poder a través de un golpe palaciano. Su principal socio, el PMDB, abandonó su acuerdo con Dilma y se pasó para las trincheras de la oposición, protagonizando el proceso de impeachment de la presidente. Desgastada por tener un programa de ajuste contra los trabajadores, Dilma no fue defendida por el pueblo. Ni tampoco el PT fue defendido por la población, acosado por enormes escándalos de corrupción, descubiertos en la mega operación llamada de Lava Jato. La asociación con los grandes constructores y la casta política llevaron a la prisión a los dueños de las principales constructoras del país como la Odebrecht y la OAS, así como dirigentes importantes del PT como José Dirceu, Antônio Palocci y el tesorero del PT João Vaccari.

En este cuadro de apatía y de desencanto, la economía no consigue progresar, con una caída en el poder adquisitivo de las familias trabajadoras, un aumento en el desempleo, con muchos puestos de trabajo en la industria y en el comercio siendo destruidos. El nuevo gobierno, ilegítimo, de Michel Temer también está directamente envuelto en la corrupción revelada en la Lava Jato y apunta a una agenda de retirada de derechos, como el congelamiento de los presupuestos para la salud y la educación, para la reforma laboral, que amplía el número de horas de trabajo semanal, y la reforma de la Previdencia, que amplía la edad mínima para la jubilación.

Así, el resultado de ésta elección fortalece a la agenda conservadora del gobierno Temer y del dominio burgués, a pesar de que está lejos  de estabilizar este dominio, como prueba la atronadora cantidad de votos nulos, blancos y las abstenciones, que en muchas capitales superaron a los que vencieron en el primer turno. Y todavía ésta estabilidad queda distante cuando se sabe que el gobierno sigue sin el apoyo popular y no va a tener nada de bueno para entregar al pueblo. Muy al contrario, promoverá ataques a los intereses populares y a la población,  sin embargo a pesar de enfrentar terribles dificultades, no está derrotado.

Lo que se reflejó en las urnas fue un sentimiento de apatía, con el crecimiento de la derecha y una debacle del PT. Esta debacle del PT alcanzó a la izquierda en cuanto a un todo al desacreditar la posibilidad de una alternativa al régimen del capital y a la política tradicional.

A pesar de ésta dificultad el PSOL creció, en particular en las capitales. No creció, es verdad, en todas, pero se transformó en un hecho nacional al  conseguir ir para el segundo turno en la disputa de Rio de Janeiro. Este hecho no es suficiente para que el partido se vuelva una alternativa de poder, ni tampoco para que se afirme como capaz de superar las restricciones antidemocráticas que están siendo preparadas en el Congreso Nacional. Pero en el caso de victoria, se puede convertir en un lugar privilegiado para un recomienzo de la izquierda brasileña.

El reverso de la victoria del PSOL en Rio de Janeiro fue el resultado que tuvo el PMDB carioca, que sufrió un revés importante en una capital que era uno de sus centros de poder. El PMDB también perdió en Belo Horizonte y en São Paulo.

La militancia del MES se jugó apostando con una hipótesis, especialmente en la batalla que dimos en Porto Alegre: de que sería posible superar las dificultades para colocar en pié una alternativa de izquierda, renovada y contemporánea,  y con la capacidad de disputa del poder local. Esta hipótesis estuvo colocada en Porto Alegre y correctamente apostamos todas las fichas en el desarrollo de ésta lucha. Nos sentimos muy orgullosos de haber presentado a Luciana Genro candidata a la alcaldía, cuyo destaque programático quedó evidente y el resultado  que tuvimos nos capacita para disputar influencia dentro de las masas en la capital gaúcha.

Pero la “brecha” para la conquista de la alcaldía no puede ser atravesada. La hipótesis de una victoria, de poder ir al segundo turno, que sería capaz de cambiar la correlación de fuerzas y de construir un puente de continuidad con las demandas de Junio, del año 2.013 no se dió en el 2.016. Si la brecha abierta  se hubiese confirmado hasta el final podríamos tener una salida positiva y por la izquierda para la indignación, abriendo una etapa como fue la del año 1.988, cuando el PT expresó políticamente el ascenso y la búsqueda por nuevos modelos políticos. Y más recientemente, lo pudimos comprobar con la victoria en varias alcaldías por el cambio por toda España, como parte del ciclo de los indignados, de la conformación de Podemos y de las “Confluencias” en los municipios. Esta batalla sigue todavía abierta en Rio de Janeiro, mismo que con otra dirección y sin los vínculos internacionalistas.

Al no confirmarse la travesía de la brecha, lo que no se viabilizó fue la oportunidad de que surgiese una izquierda en un corto plazo con un peso en las masas, que arrastrase a ellas por el ejemplo práctico del gobierno plebeyo. Sabíamos que serían unas elecciones difíciles, ya marcadas por la Ley Cunha, una primera expresión electoral de los cambios reaccionarios del régimen. Pero así mismo veíamos también una oportunidad que nos abriría una oportunidad histórica, la oportunidad de una excepcionalidad que podría no impedir que el giro a la derecha fuese el que primase en el terreno electoral del país, pero que por lo menos se pudiese disputar el signo de este balance con contrapuntos capaces de mostrar fuerza para presentar otra alternativa de poder.

La burguesía brasileña no podría dejar que la izquierda socialista galvanizase el descontento y se desbordase para la izquierda la crisis del régimen; teniendo una lectura del proceso ocurrido en Europa, buscó prohibir la hipótesis de un nuevo 1.988. Su lucha fue poco percibida por parte de la izquierda, a través de la Ley Cunha, una reforma electoral proscrictiva que nos sacó casi todo el tiempo en la televisión durante las elecciones. Nuestra corriente estuvo en la vanguardia de éste combate desde su inicio. Pero perdimos la batalla y el PSOL en cuanto a un todo demoró para salir al terreno en esta lucha.

Eduardo Cunha cumplió su papel reaccionario de garantizar el cierre de esta ventana, a través de su ley que fue sancionada por Dilma y apoyada por los principales grupos del poder en el país. Cunha, posteriormente casado de su mandato, fue un “fusible” útil que la burguesía más lúcida quemó para remover al PT del núcleo del poder y al mismo tiempo evitar el surgimiento de un movimiento electoral muy parecido “a la Podemos”.

Esto explica porque nuestros resultados fueron más modestos de los que aparecían durante la primera etapa de la campaña, en donde todavía no se había sentido el peso de la TV. Tal fenómeno se demostró en varias ciudades importantes, en donde el PSOL ya había logrado unos resultados altos, como en Fortaleza y en Natal, y se dio de forma definitiva en São Paulo, en donde Erundina, que a pesar de haber sido alcaldesa y con una gran simpatía por haberse perfilado contra Cunha, no consiguió mantener su resultado inicial, terminando ultrapasada por Fernando Haddad del PT que tenía no apenas el tiempo del PT, como también el de Chalita, del PR y de algunos otros partidos fisiológicos.

También cumplió un papel de dique de contención la fuerza que un sector del PT distanciado del núcleo lulista todavía conserva, multiplicado por su propia máquina y el tiempo de TV. Fue lo que ocurrió en Porto Alegre, São Paulo, Natal, Fortaleza y en Recife, para citar las principales ciudades. Esto quedó claro en comparación con Rio de Janeiro, en donde el PT ya no disputa el movimiento real desde hace  tiempo,  o sea desde la intervención  en contra de Vladimir Palmeira, en el lejano 1.998. El PT, además, era hasta entonces el principal aliado del PMDB en Rio de Janeiro, con Adilson Pires que era el segundo junto a Paes. Sin hablar de la amistad que Lula nutría por Paes, revelada de una forma grotesca en el diálogo sobre la condenación de Lula. En ese camino, fue el PSOL que ya en el año 2.012 se anunció como una izquierda real y que ahora ganó los votos de la oposición, dejando a Jandira y a Molon en los últimos lugares de la disputa. Así en donde el PT ya no existía, el PSOL capitalizó y se puede presentar como alternativa.

La “mancha” en la bandera de la izquierda causada por el PT, la CUT y sus satélites costó caro para el conjunto de las fuerzas democráticas radicales en esta elección. Así, el resultado fortalece a la agenda conservadora del gobierno Temer y al dominio burgués, a pesar de que esté todavía lejos de estabilizarse este dominio, como prueba la aplastante cantidad de votos nulos, blancos y de abstenciones, que en muchas capitales superaron a los que vencieron el primero turno.

Apatía, indignación y desencanto

El síntoma más evidente de la crisis del régimen se comprobó durante todo el período electoral: la apatía que atravesó  al conjunto del proceso. No hubo ninguna conmoción, las campañas fueron todas muy apáticas, y lo que marcó fue el rechazo al conjunto de los “políticos”.

Sumado a la indignación, el clima templado de la campaña generó un fenómeno abstencionista expresivo en la votación. Cerca de un 17% del electorado total del país tan siquiera compareció a las urnas. Con todo ello, la suma de votos nulos, blancos y de abstenciones llegó a ser mayoritaria en las principales ciudades de Brasil, un dato increíble. Dicha suma ganó en São Paulo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre, Cuiabá, Curitiba, Porto Velho, Campo Grande, Belém, por citar a las capitales.

Analizando São Paulo, en donde Doria venció en el primer turno, con 3.085.187 votos, la suma de los votos nulos, blancos y las abstenciones superó esa marca, obteniendo 3.096.304 de electores. El peso expresivo del “no voto” es la traducción del desgaste del régimen, apareciendo una gran bronca con los “políticos”, todos ellos envueltos en la casta y en los grandes esquemas de corrupción, más allá de los innumerables estelionatos electorales cometidos tanto por la “izquierda”, en el caso del PT, como los cometidos por los partidos de la “derecha”.

Hay que agregar el dato que la encuesta de opinión que salió a la semana siguiente al pleito demostró: que Michel Temer sigue siendo repudiado por la mayoría de la población, donde casi de dos tercios no aprueban su gestión.

Al mismo tiempo, los votos nulos, blancos y las abstenciones, muestran la dificultad de las masas en encontrar un canal positivo de descontento. El fracaso del PSTU, tal vez definitivo, es también la expresión de que la mera denuncia del régimen no fue capaz de hacer este puente entre la indignación y la construcción de otra política.

Victoria electoral del PSDB y de la derecha

El PT fue castigado de una manera sin precedentes por el electorado. Perdió un 60% de sus alcaldías, ganó apenas la capital del Acre y sólo disputa el segundo turno en Recife. Por la primera vez, el partido no alcanzó tan siquiera 1 millón de votos para la alcaldía de São Paulo, ni venciendo en ninguna de las 57 zonas electorales de la ciudad. En el ABC, cuna industrial del lulismo, es muy probable que el PT no elija a ningún alcalde.

Tal situación benefició principalmente al PSDB, el partido “titular” de la derecha brasileña. El burgués João Doria, apuesta arriesgada de Geraldo Alckmin, venció en São Paulo, en el primer turno. El triunfo tucano se repitió en otros 14 municipios brasileños con un electorado encima de 200 mil personas. Los tucanos disputan además el segundo turno en 19 ciudades importantes, como Belo Horizonte, Manaus, Belém, Porto Alegre, Maceió, Porto Velho, Campo Grande  y Cuiabá. El PSDB alcanzó sus mayores índices históricos, con 17,6 millones de votos, siendo consagrado el mayor vencedor de las elecciones.

En el segundo turno, falta confirmar el pronóstico de ganar en Porto Alegre y en Belo Horizonte, van a gobernar tres de las cuatro ciudades más importantes de Brasil.

También en el eje más reaccionario podemos citar la victoria del DEM en Salvador, con el candidato ACM Neto llegando al 74% de los votos; la victoria tucana en ciudades grandes de São Paulo, como São José de los Campos, en Santos, con buenas chances de ganar en el segundo turno en Santo André, São Bernardo y en Ribeirão Preto, también celebrando la victoria del PSB como su línea auxiliar en Campinas. En Curitiba, en Greca también un polo reaccionario que se reforzó en el primer turno, en una disputa con el también conservador Ney Leprevosp.

La explicación para este giro a la derecha en la super estructura política del país remonta a la combinación del avance de las fuerzas conservadoras en las calles y en la sociedad, su expresión más viva fue la marcha del día 15 de Marzo del 2.015 en la Paulista que conceptuamos como “un simulacro” en respuesta a las manifestaciones de Junio del 2.013, con el desprestigio causado por el gobierno del PT a la idea general de “izquierda”. Después de gobernar por 13 años sin resolver los cuellos estructurales de este país, la conducción burocrática del lulismo generó una enorme confusión en el movimiento de masas, con algunos de sus principales líderes enriqueciendo a los costos de grandes negocios con los mayores capitalistas del país siendo presos en escándalos de corrupción.

La derecha capitalizó el desgaste del régimen, aun con un discurso hipócrita. Doria, por ejemplo, se presentó como un hombre de suceso fuera de la vida política, criticando a los excesos de los “políticos”. El millonario que fue conocido por el programa televisivo “el Aprendiz” buscó constituirse como una anti tesis de la rutina política. Pero una anti tesis bien vestida de burguesa, lo que no permite identificar su voto con cualquier negación crítica al régimen burgués de turno.

Otros también hicieron este discurso en las disputas locales. Marchezan en Porto Alegre, también del PSDB, igualmente buscó presentarse como una novedad. Pero su biografía como hijo de uno de los dirigentes civiles de la dictadura, a pesar de que no sea conocida por las masas, impide aceptar como mínimamente crítico cualquier voto que tenga sido depositado para el.

La victoria de la derecha es, por lo tanto, real e irrefutable. Tal victoria condiciona y refuerza a las peores agendas restrictivas de la vida nacional y de los parlamentos locales. Como fruto directo de esta nueva coyuntura, ya fueron aprobadas la nueva ley del Pré-Sal y aunque con cierta tranquilidad, la PEC 241 en la primera votación, también conocida como “PEC del fin del mundo” por el congelamiento de los gastos esenciales para la salud, la educación, etc.

Hay un salto en la organización de nuevas expresiones de los sectores más derechistas. Se nota un crecimiento de la presencia de sectores de la llamada “bancada fundamentalista”, actuando como un elemento de despolitización, sobre todo en los barrios y en las periferias de los grandes centros urbanos. Con su discurso contrastando con los avances en el terreno de la lucha por los derechos civiles, se organizaron mucho más y mejor a partir de los sectores de las mayores iglesias evangélicas.

La Iglesia Universal disputó para valer en las dos principales ciudades del país. El Obispo Crivella tiene chances reales de vencer en la disputa contra Freixo en el segundo turno. Su discurso fue adaptado para una versión más “laica” y con un fundamentalismo “moderado”. Pero forma parte del mismo fenómeno de ocupación de espacios en medio de la crisis social y de referencia de los sectores evangélicos en las capas más pobres de la clase trabajadora brasileña. Cuando esta disputa es llevada al máximo, sectores más radicales de derecha crecen, como  los pastores que defienden la lucha en contra de los derechos humanos y que multiplicaran su presencia en las cámaras municipales.

Por otra parte, hubo una organización de la derecha ideológica y de la propia extrema derecha, con la elección de jóvenes vinculados al MBL, movimiento a favor del impeachement, con el posicionamiento más claro de los Bolsonaro en Rio de Janeiro  tanto en la buena votación de Flávio a la alcaldía cuanto en la proporcional, en donde Carlos fue el más votado de Rio. Van a existir, de forma articulada, bancadas de la derecha y de la da extrema derecha en todo Brasil.

La disputa por la dirección política del bloque conservador en el país está lejos de decidirse. Alckmin, Serra y Aécio van a seguir enfrentados dentro del nido tucano. Y sectores de derecha van a marcar distancia de Temer, exigiendole una posición cada vez más subordinada.

PT: Una derrota de carácter histórico

Entre analistas burgueses, articulistas de los medios de comunicación y mismo entre la izquierda hay un gran consenso en el balance electoral: el PT sufrió una derrota de carácter histórico.

Perdió más de 10 millones de votos, cayendo del tercero para el décimo partido en la preferencia del electorado brasileño. De los 17,2 millones de votos que obtuvo en 2.012, cayó para apenas 6,8 millones, saliendo de 632 alcaldías elegidas en aquel año para 256 en este pleito.

Como parte del propio clima que ayudó a crear, reprimiendo las manifestaciones de 2.013 y sancionando la Ley Cunha, Dilma y el PT fueron castigados en sus principales recintos. Su derrota más sentida fue la de São Paulo, con Haddad, pero el PT también perdió alcaldías como Guarulhos, Osasco y São Bernardo del Campo. Mismo en donde gobernaba, como en Ceará y en Bahia, el PT salió derrotado. Su única victoria en capital fue en Rio Branco. En el segundo turno, disputa en unas condiciones adversas en Recife.

En otras ciudades, el PT no tenía condiciones de vencer, pero acabó actuando para impedir el desarrollo de un mayor crecimiento a su izquierda.

Tal derrota desautoriza al PT como alternativa para amplias masas. Mismo que tenga buscado reunir algunos sectores de una vanguardia ampliada bajo la narrativa del “Fora Temer”, el resultado electoral alcanzó de lleno al partido, que ahora vive una intensa lucha interna sobre sus rumbos, con muchos sectores descontentos como Olívio Dutra, que clama por la renuncia de la actual dirección y por la convocatoria de un congreso extraordinario.

La inconsistencia del discurso “Quedate Dilma” se notó en el número de alianzas con el PMDB, encabezadas por la Dirección Nacional del PT. Fueron más de 1.000 ciudades en todo el país. Y se materializó en la victoria del dirigente del PT Edinho Silva, en Araraquara (SP), aliado al PP.

Aunque en el ámbito de este campo político, algunas opciones variables buscan disputar el espacio. La Red salió muy fragilizada de las urnas. No consiguió expresar la visión de lo “nuevo”, con Marina consolidando su perfil menos relacionado a la izquierda, Molon fracasando en Rio, perdiendo una de sus principales referencias para el PSOL vía Raiz/Erundina, y Clécio aliado al PSDB y al DEM en la disputa por su reelección en Macapá. El  PC do B experimentó un crecimiento contradictorio: amplió su presencia institucional en Maranhão, en donde Dino ahora cumple un papel todavía mayor en la dirección de este partido, y perdió en las principales ciudades, a excepción en estos momentos en Aracaju, en donde disputa el segundo turno. Quedó sin presencia legislativa en Porto Alegre, Rio de Janeiro y en São Paulo, en donde también perdió el puesto de segundo en la alcaldía; perdió su alcaldía símbolo’ en Olinda, la referencia nacional del PC do B tan siquiera fue al segundo turno.

La primavera de las mujeres en las Cámaras Municipales

Lo “nuevo” en las elecciones no se verificó apenas por los nuevos sectores de derecha; también hubo un fenómeno muy progresivo que merece ser destacado. La victoria política que significó la elección de feministas para las cámaras de concejales en todo el país.

Como unos ecos de Junio, la Primavera de las Mujeres se expresó en el proceso electoral. En las principales ciudades del país, la votación de las mujeres fue destacada: Fernanda Melchionna como la más votada de Porto Alegre; Áurea Carolina la más votada de la historia de Belo Horizonte; Sâmia Bomfim como activista siendo elegida la primera concejala del PSOL en la mayor ciudad del país; Marielle Franco en Rio de Janeiro, con una gran votación; Talíria Petrone en Niterói; Fernanda Miranda en Pelotas; Mariana Conti en Campinas; Marinor Brito en Belem; Fernanda Garcia en Sorocaba y también Cida Falabella en Belo Horizonte. Así se completa la nueva bancada feminista de Brasil y con la presencia de tres mujeres negras apunta una dinámica todavía más contundente.

Las grandes manifestaciones denunciando la violencia contra las mujeres, en defensa de los métodos contraceptivos y por la renuncia de Cunha marcaron al país en los últimos dos años, en la estera del ambiente político abierto en Junio del 2.013.

Nuestra corriente, con sectores independientes, impulsó las luchas a través de Juntas!, que del Norte al Sur del país lucharon para conquistar una representación política de la nueva onda feminista en todo Brasil. La campaña de Luciana Genro en el 2.014 ya fue un salto en la organización y en la defensa de un programa para las mujeres.

El triunfo y la conquista de estos mandatos representan un patamar superior de la lucha feminista en la historia del país. El hecho de que el PSOL ser el partido que acoge tales mandatos le enriquece y le da muchas responsabilidades. Serán unas trincheras decisivas en tiempos de mayor polarización.

El PSOL se fortalece como alternativa para la izquierda socialista y democrática

Luchando contra corriente, por cuenta de la reforma hecha por Cunha y también afectados por el estrago que el PT hizo al conjunto de la izquierda, consideramos los resultados del PSOL como victoriosos.

Estamos en el segundo turno, como ya hemos citado, en la disputa de la ciudad más importante del país, Rio de Janeiro, en la ciudad estratégica de la región Amazónica, Belém, y en un importante polo industrial paulista que es Sorocaba. En el caso de Belém es necesario señalar que fuimos aliados del PDT, por lo que no nos condenó a sufrir los efectos de la ley Cunha.

El PSOL avanzó como una alternativa de izquierda, para ir más allá que el PT. Fuimos el partido que lanzó más candidaturas en las capitales, superando la marca del 10% en cinco de ellas: Belém, Rio de Janeiro, Florianópolis, Porto Alegre y Cuiabá. Faltó muy poco para vencer en la disputa en Nova Friburgo, en Rio de Janeiro, con el candidato actual diputado por Rio Glauber Braga.

En Rio Grande del Norte,  más allá de mantener a la bancada en la capital Natal, conseguimos ganar dos alcaldías: Jaçanã, en donde se eligió nuestro primer alcalde de la LGBT, y en Janduís.

Eligimos 53 concejales, doblando la bancada en SP, multiplicando en un 50% en Rio de Janeiro y en Porto Alegre, triplicando en Florianópolis, más allá de mantener representación institucional en Belém, Salvador, Belém, Marabá, Recife, Cascavel, Manaus, Itapevi, São Carlos, Rio Claro, Ribeirão Preto, São José dos Campos, etc.

En comparación con el PT, en las diez mayores ciudades del país, el PSOL tiene 18 concejales y el PT apenas 27, es una señal de que nuestra curva ascendente también se ha comprobado en la votación de los mayores y más avanzados centros urbanos.

Reivindicamos y creemos importante el tenor de la primera evaluación de la Ejecutiva Nacional del PSOL, sobre todo en los parágrafos abajo citados:

7. Delante de la crisis vivida por el PT, otros partidos buscaron ocupar el espacio a la izquierda. Entre estas leyendas, recayó en el PSOL, y lanzó candidaturas en casi todas las capitales, presentándose como el más dinámico polo aglutinador del voto de izquierda que desea cambios y que cree en una nueva etapa de la lucha por la democracia y por la justicia social en Brasil.  Los resultados del primer turno muestran un buen comienzo en esta tarea.

  1. Las candidaturas del partido en varias capitales consiguieron romper el aislamiento impuesto por la legislación electoral. Fue así que Luciana conquistó un 12% de los votos y lideró las encuestas durante buena parte de la disputa. Lo mismo ocurrió con Elson Pereira, que alcanzó el 20% en Florianópolis, y con el Procurador Mauro, que obtuvo un 24% de los votos en Cuiabá. En dos capitales importantes estamos en el segundo turno: Rio de Janeiro, con Marcelo Freixo (18%) y en Belém, con Edmilson Rodrigues (29,5%). A parte de ellos, conseguimos colocar al deputado estadual Raul Marcelo en el segundo turno en Sorocaba (SP). En otras ciudades también tuvimos buenas votaciones, un ejemplo en Nova Friburgo, con Glauber Braga, y en Niterói, con Flávio Serafini.
  2. A parte de esto, destacamos la ampliación de nuestra bancada de concejales en todo el país, especialmente en importantes capitales, y en la elección de dos nuevos alcaldes, en las ciudades de Janduís y de Jaçana, ambas en Rio Grande del Norte. En todos los casos las candidaturas del PSOL consiguieron cautivar los votos progresistas. Así mismo en donde el discurso del voto útil nos afectó, como es el caso de São Paulo, Luiza Erundina encarnó la disposición del PSOL de impulsar el proceso de reorganización de la izquierda brasileña.

La definición del segundo turno en Rio de Janeiro, en donde se condensan los proyectos nacionales en disputa va a ser la clave para pensar el tablero político de Brasil que sale de las urnas. En este quesito, el esfuerzo concentrado del PSOL para potencializar esta victoria puede venir a definir el signo de lo real. Una victoria abriría más condiciones para dar un salto en la representación del PSOL como una alternativa de poder en Brasil.

Nuestra batalla en Porto Alegre

Colocamos nuestra fuerza para la disputa de Porto Alegre. A pesar de las dificultades provocadas por la Ley Cunha, el PSOL creció y nos presentamos y conquistamos el lugar de la principal fuerza de la izquierda en la capital. A pesar de no haber vencido al PT en términos electorales, aparecimos como una fuerza de igual para igual, siendo la nuestra una fuerza joven y en una dinámica de crecimiento, y la petista  que está estagnada y envejecida.

A título de comparación, Erundina no puede evitar el voto útil para Haddad, terminando con un 3% en contra del 16% do PT, en cuanto en Porto Alegre el PSOL y el PT disputaron hasta el final, sin que la distancia entre ambos fuese significativa: 16% contra 12%.

Nuestras mejores expectativas, entretanto, no se confirmaron. La chance de hacer de Porto Alegre un polo nacional para construir una alternativa de masas para el recomienzo de la izquierda no se viabilizó. Hicimos el máximo para tanto, pero las condiciones objetivas fueron superiores a nuestras fuerzas subjetivas. Y sin prepararse para tentar ganar sería imposible cumplir el objetivo estratégico y decisivo de  convertirnos en la principal fuerza de izquierda de la ciudad. Este objetivo fue alcanzado. Un objetivo también difícil, ya que tratamos de la ciudad y del Estado de Brasil en que el PT es el más enraizado de todos, con sus líderes más a la izquierda y con la experiencia administrativa de haber gobernado durante16 años.

Nuestra apuesta fue necesaria porque no se puede disputar la dirección sin jugárselo todo para conquistar lo extraordinario. La victoria electoral que sería conquistar el gobierno y poder ir al segundo turno que era la hipótesis más real, menos excepcional  quedó lejos, pero la postulación del partido como el más importante de la izquierda de la capital del estado es real y pudo ser hecha. Nuestra tesis es que el PSOL en Porto Alegre salió victorioso en el que era su principal objetivo estratégico. Pero para ello tuvimos que mirar al “cielo” y afirmar que la toma del Pazo Municipal era viable y nos preparamos para ello.

Y de hecho trabajamos prácticamente durante un año. Construímos el mejor programa, con un método extremadamente democrático de participación basado en la experiencia mundial más avanzada actualmente,  que es la de Madrid y Barcelona. Nuestra candidatura de Luciana Genro mostró una enorme preparación y de calidad, dominando las cuestiones programáticas de una construcción que ella misma acompañó y la dirigió personalmente.

La no participación del PSOL, resultado de la nueva regla, antes que una obligación legal, era una amenaza brutal contra la campaña. Las posiciones en las encuestas en el inicio de la campaña, las articulaciones políticas, incluso los apelos democráticos a los medios de comunicación y a los partidos, la fuerza electoral de los nombres de Luciana y de Marcelo Freixo, permitieron que la ley fuese flexibilizada por el STF. No cambió de la misma forma el tiempo de TV  que era muy escaso. La libertad para las grandes emisoras nos garantizó estar en los debates en algunas ciudades, pero en la mayoría el partido no fue convidado.

Iniciada la campaña la desigualdad en el tiempo de TV comenzó a imponerse.

Acertamos en luchar para vencer

El quinto lugar nos dejó un gusto amargo en la boca, pero el resultado de nuestra disputa por la alcaldía de Porto Alegre fue una victoria del PSOL.

Cuando iniciamos el debate sobre la posibilidad de vencer las elecciones, afirmamos que ello sólo sería posible si hubiese un movimiento de la ciudadanía, de abajo para arriba, que tuviese capacidad para superar la fuerza de las máquinas, de la desigualdad en la TV y hasta una posible ausencia de nuestra candidatura en los debates.

Iniciamos la campaña en primer lugar en las encuestas, lo que nos garantizó la presencia en los debates. Pero, con el inicio del horario electoral y el funcionamiento de las máquinas del gobierno y de los partidos, era muy difícil no caer. A parte de sólo tener unos 12 míseros segundos en el horario electoral, Marchezan, Melo , Raul e Maurício tenían decenas de inserciones diarias durante la programación de TV, en cuanto nosotros teníamos apenas dos! La televisión nos mostró que todavía tiene mucha fuerza para formar opiniones e influenciar a las elecciones. A pesar de haber sido la victoriosa en las redes sociales, nuestra candidatura no consiguió llegar con sus propuestas a una parcela grande del pueblo que apenas se informa por la televisión.

Las expectativas de votos eran mayores. Pero, en las circunstancias, 86 mil votos y el12% fue un resultado de masas.

La desigualdad de la TV pesó más de lo que imaginábamos. Y la campaña de calumnias para tirar Luciana del primer lugar fue todavía más pesada: comenzó con Maduro (esta no resultó) y en seguida sobre los presos que serían defendidos por Luciana y que todos serían obligados a defenderlos (la calumnia del “pase la Navidad con un preso”).

Con el peso del atraso religioso en relación a temas como LGBTS y el aborto, la campaña de las Iglesias fue abierta y en este caso no eran calumnias, lo que le dio más fuerza. Y también sufrimos las calumnias del PT, pero éstas  fueron apenas para evitar el movimiento pro Luciana y asegurar las bases de Raul.

Como balance es muy importante que se digan dos cosas sobre Porto Alegre: como ocurrió en el país, los votos nulos, blancos y las  abstenciones vencieron al primer colocado. Nuestro legado fue el voto de casi 90 mil personas de forma consistente.

En nuestra elección proporcional, un gran salto. Fernanda Melchionna, después de ocho años de mandato, fue la más votada de la ciudad con 14.630 votos, representando la onda de las mujeres y el peso del mandato articulado con las luchas de la ciudad. Roberto Robaina entró, con 8.354 votos, figurando entre los diez más votados, colocando con otra calidad la bancada del PSOL por su experiencia como dirigente nacional y fundador del PSOL. Y tuvimos también la reelección nutrida del Profesor Alex Fraga con 3.710 votos. Nuestros dos suplentes expresaron la renovación: Karen, joven feminista y negra, con un perfil luchador, y Marcelo, como expresión de la salud de los barrios, con campañas militantes. Sacamos de 2 para 3 concejales, a pesar de nuestra todavía baja capilaridad e inserción en los barrios, una realidad que estamos comenzando a superar, tomando como ejemplo lo que ocurrió con el partido en el barrio de la Restinga. Quedamos muy próximos del cuarto lugar, que sería posible caso el PSTU no hubiese roto de última hora la alianza con el PSOL, que había sido autorizada en su Congreso Nacional.

Acumulamos mucho para continuar. El posicionamiento de Luciana Genro en las elecciones fue capaz de producir varios movimientos, como la ruptura de un grupo nacional de dirigentes de la Red, como Luiz Eduardo Soares, Mirian Krezinger, Marcos Rolim, entre algunos, y la entrada de dirigentes de la Juventud Socialista del PDT/RS en el PSOL.

Nuestra acumulación en el movimiento popular fue nítida, entre los trabajadores del transporte público, en la salud, los trabajadores del municipio, barrios proletarios como Restinga, Rubem Berta, Sarandi, Ocupaciones por el derecho a la vivienda en la Zona Norte, en el movimiento LGBT, en la lucha de las mujeres feministas, entre diversas categorías y sectores de la cultura y de la intelectualidad.

El crecimiento del MES: mayores responsabilidades para la reorganización de la izquierda

El balance de nuestra corriente es muy positivo. Por la primera vez, podemos hablar de un salto nacional real en las ciudades. Marcamos ya el buen resultado en Porto Alegre, ampliado con los números de Rio Grande del Sur de conjunto, en donde Jurandir Silva ultrapasó al PT y consiguió un12% de los votos en Pelotas, ayudando a elegir a la primera concejala de la ciudad, Fernanda Miranda, y unos buenos resultados en la Región Metropolitana, sobre todo en Viamão, en donde el partido, encabezado por Romer Guex, tuvo más del 10% de los votos y eligió a Guto como nuevo concejal del PSOL.

Sandro Pimentel fue reelegido concejal en Natal, casi triplicando su votación. Su mandato fue ejemplar. Todavía en Natal, infelizmente no se reeligió a la concejala Amanda Gurgel, del MAIS, por cuenta del sectarismo del PSTU, que en una alianza podría haber garantizado tres lugares.

En Rio de Janeiro, elegimos a David Miranda, coordinador de la Casa de la Juventud, con más de 7.000 votos. Nuestra juventud tuvo varios apoyos internacionales como Edward Snowden, Noam Chomsky y Naomi Klein, y colocaron en la Cámara carioca a su primer concejal asumido de la LGBT.

Nuestras victorias fueron  bastantes y múltiples. Tal vez la que hizo la mayor diferencia haya sido la entrada de la primera concejala feminista de la Cámara de São Paulo, Sâmia Bomfim, trabajadora de la USP y dirigente de Juntas! Una verdadera revolución para el MES y para el PSOL paulistano.

En Pará, hay que se resaltar también el buen desempeño de la candidatura del compañero Márcio Pinto (7,2% de los votos para alcalde) en Santarém, tercera mayor ciudad del estado. Márcio, además, asumirá un mandato de diputado federal, caso Edmilson con una ligera ventaja en la encuesta IBOPE recién divulgada  retorne a la alcaldía de Belém.

Decenas de cuadros y militantes del MES dieron un buen combate en el terreno electoral, representando y luchando por nuestras banderas en las ciudades, entre ellas São Gonçalo, Salvador, Belém, Marabá, Recife, Cascavel, Manaus,Itapevi, São Carlos, Rio Claro, Ribeirão Preto, São José dos Campos, etc.

Avanzar en la batalla del segundo turno, con Freixo, Raul y Edmilson

La gran tarea inmediata es construir las condiciones y el apoyo a las campañas del PSOL en el segundo turno.

La batalla decisiva en Rio de Janeiro va a decir mucho sobre los rumbos políticos post electorales. Estamos jugados en esa lucha.

El viernes pasado dia 14, Luciana Genro (junto con Sâmia, Fernanda y otras líderes mujeres del partido) participaron del acto de apoyo de las mujeres a Freixo y a Luciana Boiteux.

Vencer en Rio como parte del proceso de recomposición de la izquierda es la tarea más importante. Así como vencer con Edmilson Rodrigues en Belém y con Raul Marcelo en Sorocaba. En la “Manchester paulista”, cabe resaltar que el MES compone la candidatura de Raul Marcelo, en la figura del profesor Gilberto Cunha Franca, postulándose al segundo puesto en la alcaldía.

Como parte de un nuevo momento, la articulación de Luciana Genro como porta voz nacional del partido, junto a las nuevas concejalas del PSOL en el país, será parte de una estrategia de resistencia y colaboración para la “bancada feminista” en las ciudades. En una realidad más polarizada, será necesaria esta solidaridad entre los mandatos.

Junto a ello precisamos seguir buscando la unidad entre los sectores para resistir a los planos de ajuste del gobierno Temer, empezando por la lucha contra la PEC 241 y la reforma de la Enseñanza Media. Apoyamos el proceso de lucha y de las ocupaciones de las escuelas.

Actuaremos para construir un polo que también aglutine a las fuerzas revolucionarias y socialistas como parte del necesario recomienzo de la izquierda.

Seguimos apostando en el desarrollo de la lucha en los barrios, en las nuevas generaciones de jóvenes, en las mujeres, en los LGBTs,  negras y negros, y en las nuevas direcciones del movimiento de los trabajadores. Esta es nuestra apuesta estratégica.

Seguimos construyendo el PSOL para mejor luchar y organizar a los desafíos del futuro.

São Paulo, 14 de octubre del 2.016