En 2008, hicimos la caracterización de que la crisis económica internacional, combinada con el fracaso de las direcciones de izquierda del siglo XX produciría una coyuntura más intensa de la lucha de clases, sin que hubieram, todavia, referencias políticas al movimiento de masas. Por un lado, esta situación podría abrir la posibilidad de una acción revolucionaria independiente de las barreras colocadas por las viejas direcciones burocráticas y traidoras. Por otro lado, impone la dificultad de penetración del proyecto socialista en el movimiento de masas, huérfano de alternativas políticas o organizaciones habilitadas para la tomada del poder. Por lo tanto, sería necesario adoptar una política que se mantuviera fiel a la estrategia socialista revolucionaria, y al mismo tiempo, erradicar cualquier forma de sectarismo, disputando la conciencia de una clase obrera desacreditada de la dirección socialista.

A mediados de 2011, esta hipótesis se pareció confirmada por la ola de ocupaciones y manifestaciones masivas que sacudieron el mundo, especialmente en Europa y en los países árabes. Hicimos el pronóstico, entonces, de que este movimiento llegaría a Brasil cuando la crisis económica pusiera fin al ciclo de desarrollo del lulismo. Se hizo evidente que la juventud era el sector más dinámico de la clase obrera. Esto es por dos razones: los jóvenes son los que sufren más directamente los efectos de la crisis económica, en particular el desempleo; este sector no vivió a la desolación de la derrota histórica de la izquierda simbolizada por la caída del muro de Berlín.

Fue a partir de esta caracterización, y tomando como inspiración los movimientos juveniles que ganavan  el mundo, como “Los Indignados” en España, que surgiu el Juntos! – un movimiento juvenil que devería organizar parte de la vanguardia en la lucha y ser parte de los procesos más dinámicos del movimiento de masas. Organizamos núcleos en universidades, escuelas y barrios, que pretenden intervenir tanto en los procesos locales (como las reivindaciones estudantiles o las luchas urbanas) y en los grandes movimientos de la política nacional. Adoptamos una forma de organización horizontal y democrática, con una estética atractiva para los jóvenes y un discurso comprensible, que dialogue con los jóvenes y no sólo con los revolucionarios más convencidos y, supuestamente, conscientes. Sin embargo, no abriemos mano de una práctica radical y consecuente, independiente de las direcciones burocráticas y traidoras. Nuestros principales medios de expansión foram nuestros periódicos y las redes sociales, además de las actuaciones siempre creativas en las manifestaciones.

En Junio de 2013, Juntos! pasó por su primera gran prueba. Ese mes, en Brasil, las manifestaciones contra el aumento de los precios de los billetes de transporte público evolucionaron (después de represión violenta de la policía) a una rebelión popular de millones, luchando por una serie de directrices difusas, que podrían , con cierta dificultad, ser sintetizadas como una lucha contra el poder – en la misma manifestación, se denunciava a la violencia policial, a la manipulación de los médios de comunicación, la corrupción del sistema político y se reivindicavam a mejores servicios públicos como salud y educación. Durante semanas, prácticamente todas las grandes y medianas ciudades brasileñas tuvieron sus calles tomadas por el levantamiento popular.

La mayoría de los manifestantes eran jóvenes y el rechazo a las direcciones políticas estubo muy acentuado. Los manifestantes rechazaban a todos los partidos organizados (ya muy confundidos con el sistema político deslegitimado y corrupto) y reivindican el carácter horizontal y espontáno de las manifestaciones. Por lo tanto, tuvimos la táctica de nos identificarmos  con el aspecto radicalizado del movimiento, mientras disputavamos a su politización,  respetando pacientemente el nivel de conciencia de ese movimiento. Estuvimos lejos de dirigir el movimiento (sería imposible, y ni siquiera ansiamos por eso), pero crecimos mucho y fuimos  uno de los sectores más destacados del proceso.

En ese mismo año, unos meses antes de los procesos de Junio, Juntos! estuvo presente en el Campamento Internacional de la juventud anticapitalista, en Buenos Aires. Después de una vigorosa campaña financiera, enviamos delegaciones de todas las regiones de nuestro país, que enfrentaron muchas horas de viaje. La experiencia internacional ha contribuido cualitativamente a la madurez política de los militantes Juntos!. Tuvimos contacto com los desafíos y oportunidades que enfrentan nuestros compañeros de Venezuela, la fuerza y la organización de los compañeros argentinos, la militancia de los peruanos, así como la rica experiencia de activistas de todo el mundo.

En 2017, surgen nuevos desafios, no sólo para Juntos!, pero para los jóvenes de todo el mundo. En este sentido, el Campamento Internacional de Rio de Janeiro tendrá un papel clave en la formación y organización de esta vanguardia. Pero, antes que hablemos de esto, una breve lectura sobre la coyuntura actual de Brasil …

 

  1. Desafios del presente

Todo el mundo vive uma coyuntura de crisis económica y política, y Brasil no es diferente. Los gobiernos Estatales y Federal aplican la versión brasileña de los paquetes de austeridad a servicios públicos, sucateando y atacando a los derechos laborales básicos. La situación empeoró cuando en mayo de 2016, un golpe parlamentar llevó a la Presidencia de la República, Michel Temer, un corrupto que impone el aumento de la idade mínima de jubilación, así como un paquete de contención de investimentos públicos para los próximos veinte años. Este escenario se complica aún más debido a la eimprevisível Operação Lava Jato – operación policial que investiga um gigantesco esquema de corrupción, que inclui contratistas y políticos de todos lós partidos del régimen, incluyendo el primer escalón del gobierno y el próprio presidente. Diante de eso, es fundamental organizar la clase obrera en una lucha que une la resistência a los ataques económicos a la lucha en contra el sistema corrupto y desmoralizado.

La juventud será fundamental para la ejecución de esta tarea, y Juntos! es la ferramienta que tenemos para intervenir. Ya en el año pasado (2015), los estudiantes secundaristas de São Paulo dieron la demostración de que la juventud será crucial em lós enfrentamientos de este período. Cuando el gobernador Geraldo Alckmin intento implementar un programa de precarización de las escuelas públicas, incuyendo el cierre de decenas de escuelas, un enorme  movimiento espontáneo de secundaristas ocupó cientos de escuelas para resistir. El movimiento se ganó la opinión pública y obligó al gobernador a retroceder – algo raro em la política brasileña. Del mismo modo, más de un millar de escuelas y universidades fueron ocupados por estudantes en Brasil en este año, en defensa de la educación – uno de los mayores y mas fuertes procesos de resistencia que Temer tuvo que enfrentar hasta ahora. Creemos mucho en otras movimentaciones de la juventud en lós próximos años, no solo por el tema de la educación, si no porque la juventud es uno de los sectores que más sufre con el desempleo y los ataques a los derechos de la clase obrera.

El Campamento Internacional de Juntos! Será una excelente oportunidad para armar a los jóvenes a las tareas de esta crisis. Creemos que será de gran importância la presencia de jóvenes militantes  de otras partes del mundo, visto que los processos que se producen aquí en Brasil – y los ataques a los derechos laborales y sociales, así como el desgaste del régimen político – son muy semejantes a los que ocurren en el resto de América Latina, Estados Unidos y Europa. Además, ocurrirá en la famosa ciudad de Rio de Janeiro, uno de los polos más dinámicos de la lucha de clases en el Brasil de hoy, lo que puede ser uma excelente oportunidad para que los militantes extranjeros puedan conocer a la vanguardia lutadora brasileña.