Como cierre del año, el sábado 17 de diciembre el MST-Nueva Izquierda organizó un concurrido picnic y acto popular en el porteño Parque Sarmiento. De la Capital, todo el conurbano y La Plata llegaron miles de compañeros trabajadores, mujeres, jóvenes y familias enteras. Durante el día hubo juegos para los niños y un reñido campeonato de fútbol con casi veinte equipos de mujeres y varones, así como paneles sobre temas como ecosocialismo. Entre otros, se leyó un saludo fraternal del Nuevo MAS. No faltaron tampoco un divertido concurso de baile y grupos de folklore, música andina y cumbia. Extractamos aquí el discurso de Alejandro Bodart, secretario general del MST.

Hace un año nos decían que se venía la noche, porque al venir la derecha iba a avanzar e iba a quedar el tendal. Hoy hay que hacer el balance. ¿Pudieron lograr todo lo que querían los Macri y los grandes grupos económicos? Es evidente que si vemos como estamos, estamos un poco peor: hay más desocupación, aumentaron las cifras del hambre, de miseria. Ahora bien: no lograron todo lo que querían. Y no lo lograron, porque el pueblo argentino, muchas veces con la mano atada por el rol traidor de las direcciones, enfrentó como pudo todos y cada uno de los planes. Arrancaron el año queriendo que los trabajadores aceptaran una pauta del 20% de aumento salarial. Sin embargo, primero los bancarios y luego infinidad de luchas lograron aumentos muy superiores a eso. Intentaron llevar las tarifas a cifras prácticamente impagables. Sin embargo, hubo una rebelión que también los obligó a quedarse a mitad de camino.
Hoy terminan el año mal. La derecha «todopoderosa» que nos vendían, termina el año muy pero muy mal… En la Argentina, Macri termina mal. En todos lados nos encontramos con gente que nos dice «me arrepiento de haber votado a este tipo», «lo voté porque creía que iba a ser un poquito mejor a lo que teníamos, pero ahora me doy cuenta que no sólo no estoy mejor sino que estoy peor». Han caído en las encuestas.

El rol vendido de los dirigentes

Si Macri no está peor no es por mérito propio, si no por el rol vendido de los dirigentes que están al frente de las organizaciones de masas: En primer lugar, el rol traidor de la burocracia de la CGT, que arrancó el año traicionando la lucha contra los despidos. Decían que iban «a parar el país» si Macri vetaba la ley antidespidos que se había votado en el Congreso. Macri la vetó y todavía estamos esperando el paro general. No hizo nada para frenar el tarifazo, sino que fue la gente sin dirección que empezó a coordinar, salió a las calles y logró que el gobierno tuviera que retroceder. Y a fin de año traicionó la lucha de los trabajadores que en todos lados pedían un paro general para torcerle el brazo a la política salarial del gobierno, para reabrir las paritarias, para no perder entre un 15% y un 20% del poder adquisitivo. Y traicionaron por un bono miserable, que todavía no se sabe bien quién lo va a cobrar ni de cuánto va a ser.
Si no fuera por esta dirigencia sindical, Macri estaría contra las cuerdas porque es un gobierno estructuralmente débil. No tiene corrientes de apoyo en los barrios. No tiene corrientes organizadas entre los trabajadores que defiendan su política. Depende del apoyo que le dan los traidores que tenemos al frente de las organizaciones sociales. Y si no fuera por el apoyo que le ha dado el PJ en sus distintas variantes, no podría haber sacado ni una sola ley. Sin embargo, arrancó haciendo pasar el acuerdo con los buitres, nos han endeudado como en las peores épocas del país, y todos sabemos que después van a querer planes de ajustes para pagar esas deudas, como ya nos ha pasado. Si no fuera por esos dirigentes como Massa, como el PJ, como el propio kirchnerismo con sus Pichetto, no podría haber avanzado con un presupuesto -que es el plan del gobierno macrista- que nos plantea que el año que viene va a haber un aumento máximo del 18% del salario, cuando hasta el más forro del gobierno sabe que la inflación va a ser dos o tres veces más. Si no fuera por los acuerdos de toda esa dirigencia política podrida no podrían haber votado prácticamente nada…
Macri pudo hacer todo esto porque también tuvo la bendición del Papa y la Iglesia. Nosotros defendemos la libertad religiosa y la seguiremos defendiendo. Pero al mismo tiempo no nos tiembla el pulso, aun a costa de perder algún voto, para denunciar a los sectores que trabajan para que los de arriba vivan cada vez mejor y los de abajo cada vez peor. Y Macri hoy no está peor porque la Iglesia le ha dado una mano fenomenal. No solo actuó para que la CGT no haga un paro general y para que el PJ y toda la dirigencia sindical tradicional le voten todo lo que quiera Macri. ¡Hasta actuó para que algunas organizaciones sociales que venían en la calle peleando firmen una tregua por tres años, no sobre la base de que va a cambiar la política económica de Macri sino por unas migajas, y no para todos los desocupados y sectores sociales que lo necesitan sino para un pequeño sector agrupado con estas organizaciones sociales!

Tenemos que estar contentos

Termina el año y queremos discutir con claridad cuál es la perspectiva para el año que viene. Hay muchos compañeros que dicen: «Bueno, estamos un poco peor económicamente, puede ser que estemos peor el año que viene con esta gente». Eso es una parte de la realidad. Pero los que queremos cambiar la sociedad también nos fijamos en cómo estamos nosotros y qué posibilidades se nos abren. Y si vemos pocas posibilidades nos ponemos tristes, porque se dificulta construir la herramienta que queremos para cambiar las cosas. Pero nos ponemos contentos cuando vemos más posibilidades de construir algo nuevo. Y creemos que tenemos que estar contentos porque cada día se abren más oportunidades.
El kirchnerismo hizo doble discurso. Eso hizo que un sector importante de luchadores que en el 2001 giró a la izquierda y miraba con atención a organizaciones como la nuestra se quedaran atrapados en ese doble discurso. El kirchnerismo dividió organizaciones, de derechos humanos, sociales, dividió a la izquierda. Debilitó las herramientas para enfrentar al sistema. El hecho de que se haya caído y que cada vez esté peor abre más posibilidades para que esa gente que estaba entrampada en una falsa opción siga avanzando hacia la izquierda. Y el hecho de que Macri haya obligado a todas las direcciones políticas y sindicales a girar a la derecha para bancarle la gobernabilidad crea más bronca por abajo. El hecho de que la CGT traicione nos jode hoy, pero abre más perspectivas para mañana. Porque abajo, en la base del movimiento obrero, cada vez hay más bronca y más activistas que rompen con esa burocracia podrida y empiezan a organizar alternativas antiburocráticas y a mirar a la izquierda…

Cada vez más oportunidades

La crisis del kirchnerismo, el giro a la derecha de todas las direcciones, el revulsivo social que es Macri, están planteando oportunidades extraordinarias, y van a ser cada vez más. Se está descongelando nuevamente un proceso de cambio que se inició hace 15 años. Está volviendo y vamos a volver a escuchar dentro de poco en las calles «que se vayan todos». Vamos a volver a escuchar dentro de poco «sin peronistas y sin radicales vamo’a vivir mejor». Y seguramente el ingenio popular buscará la forma de incorporar a Cambiemos, a Macri y a todos los que de alguna manera colaboran con que las cosas estén como están. Se va a volver a escuchar en los sindicatos la voz del clasismo, como ya se está escuchando. Porque que se haya ganado el Neumático, que la semana que pasó los compañeros del Ministerio de Cultura hayan ganado la junta interna y tengamos acá un compañero representante de los nuevos dirigentes que están surgiendo. El hecho de que en el INTI nuestra compañera Flor sea una nueva delegada. Este proceso recorre todo el movimiento obrero. Por eso tenemos que ser muy optimistas sobre las posibilidades que se abren.
En la juventud hay una oportunidad extraordinaria de organizar a cientos de jóvenes detrás de una perspectiva socialista y revolucionaria, porque está surgiendo una nueva vanguardia radicalizada, que recorre transversalmente todo. Los nuevos activistas sindicales son parte de una nueva camada joven, que también está en las universidades, los colegios y los barrios… Se está moviendo todo en la sociedad y una de las mayores expresiones es el cambio cualitativo que se está dando en la conciencia de las mujeres, que crearon un paro de mujeres que no solo fue un ejemplo contra la sociedad patriarcal sino también contra la burocracia sindical y la dirigencia política… Hay una oportunidad enorme de construir una corriente de mujeres revolucionarias. No solo de enfrentar en la calle las medidas que implementa el gobierno, sino de construir y organizar.
Hay una oportunidad enorme de hacer crecer el Movimiento Teresa Vive, porque cada vez hay más gente que frente al hambre y la miseria no se queda en la casa: nos viene a buscar porque quiere salir a pelear. Quisieron frenar la lucha de los movimientos de desocupados con el acuerdo vergonzante que firmaron y lo único que lograron fue que todos los días haya piquetes y cortes de calle…

Izquierda al Frente

Terminamos el año habiendo logrado romper un aislamiento importante que tuvimos en este último tiempo. Hubiéramos querido que desde hace mucho la gente del FIT, en vez de cerrarse en un sectarismo miope, se hubiera abierto a trabajar por una amplia confluencia. ¿Saben lo que se perdió por no hacer eso? La posibilidad de que la izquierda fuera un actor fundamental en el país, la oportunidad de que la opción fuera PJ, Cambiemos o la izquierda. Ahora estamos contentos, porque son cada vez más los sectores de la izquierda que se dan cuenta de que el sectarismo no va ni a la esquina. Y por eso, por una corriente objetiva que va a tender a crecer, logramos hacer un frente con los compañeros del MAS, que nos pone muy orgullosos y muy contentos, porque tenemos una herramienta mucho más fuerte para aprovechar la oportunidad que está planteada. Y para dejar atrás el sectarismo de algunos, superarlo y poder hacer algo grande y amplio. Esta Izquierda al Frente no va a ser como el FIT; no se va a encerrar en sí misma: este frente surge para enfrentar una política sectaria y para llamar a otras fuerzas de izquierda a que se sumen. Y sobre todo, para que vayamos a cada barrio, universidad y lugar de trabajo, a plantearles a los compañeros que es un frente abierto para que todos puedan venir y colaborar en la construcción de una herramienta alternativa.
Nos encantaría que muchos compañeros que vienen dando peleas contra la política ambiental, contra los enormes problemas que tienen las mujeres, contra el negocio inmobiliario en la Ciudad y por recuperar espacios, fueran parte de esto. Si a partir de este frente logramos nuclear y agrupar cada vez más sectores, vamos a estar fuertes para dar la pelea que es esencial, que es superior a la sindical, a la universitaria y a todas: la pelea por construir una herramienta que le pelee de igual a igual a estos hijos de su buena madre, que están en crisis y reúnen cada vez menos gente pero que muchas veces terminan gobernando no por mérito propio, sino por las debilidades del campo popular que no puede construir una alternativa…

Nuestra pelea es contra el sistema capitalista

…Se demuestra una y mil veces que los que quieren reformar esto, que está podrido, lo único que logran es reformarse a sí mismos, abandonar la pelea y fortalecer a nuestros enemigos de clase. Por eso la centroizquierda está liquidada como proyecto y cada vez en el mundo hay más polarización social entre derecha e izquierda… Y contra los que nos quieran decir que el socialismo está muerto, tenemos que decirles que lo que está pasando en el mundo es que lo muerto es el capitalismo… Ahora bien: no se va a caer solo. Hace falta una fuerza social y organización política para tirarlo. Por eso nos ponemos contentos cuando hay mejores condiciones para construir una herramienta. Si hay mejores condiciones para que más compañeros entren a nuestra organización, quiere decir que estamos un pasito o dos más cerca de la perspectiva de la revolución y el socialismo.
Por eso pongámonos contentos y salgamos con fuerza a aprovechar la oportunidad extraordinaria que se vuelve a plantear. Estamos ante la oportunidad de volver a construir organizaciones fuertes. La izquierda es la única en este país que puede presentar un plan alternativo al del macrismo y el PJ. Todos ellos se juntan para defender la gobernabilidad porque todos defienden el único plan burgués posible que es el del ajuste, el de la miseria de cada vez más gente para que un pequeño grupo de familias viva mejor. Se juntan porque quieren garantizarse sus privilegios, y los privilegios de los burócratas sindicales y políticos que están ligados a la supervivencia del capitalismo. Saben que si crece la izquierda se acaban los privilegios. Por eso salgamos contentos de que hemos logrado unirnos con otras fuerzas. Y sobre todo, porque se empiezan a abrir nuevamente condiciones para que hagamos algo grande, nuevo, de izquierda y socialista.