La importancia de construir un frente antiTrump y las tareas de los internacionalistas

Pedro Fuentes

Por primera vez em muchas décadas, los EUA no solo son el centro de la hegemonía mundial (en decadencia constante), sino también son el centro político, la referencia de la lucha de clases mundial más importante para trabajadores y los pueblos. Lo que suceda en ese país continente en la pulseada entre el neopopulismo fascistizante de Trump y la derecha republicana que lo apoya, y el movimiento democrático progresista  antiTrump, es decir las luchas democráticas, del pueblo americano, las mujeres, los negros inmigrantes y la de la clase obrera, será muy importante en los próximos años. De alguna manera van a poner un signo más definido al largo interregno o impasse global crítico que vivimos. Los internacionalistas tenemos que ponernos a la cabeza para construir ante Trump en frente contra hegemónico alternativo.

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En las notas compactas hablábamos que el mundo estaba en un impasse global crítico. A esa caracterización hay que sumar también el hecho de que el epicentro, el centro de la lucha política para dar un signo a ese impase, (para un lado o para otro), está en los EEUU. Estados Unidos es por vez primera desde hace mucho tiempo, el centro político mundial.[1] Por eso podemos decir que a partir de Trump se agudizan y se concentran las contradicciones, las desigualdades de este período histórico que vivimos, y las posibilidades de acumular fuerzas para su superación del que hablamos en las notas: (desigualdad entre la crisis y las alternativas anticapitalistas). Los internacionalistas necesitamos una política común para enfrentar a Trump; allí pueden acumularse más fuerzas hacia la  revolución o más fuerzas hacia la contrarrevolución.

El fenómeno Trump, (como el de May, Le Pen, y todos los nacional populismos protofascistas)  se explica por la crisis global que la mundialización o globalización, (la nueva fase del imperialismo) ha llevado al mundo. Esa derecha no surge de la nada, sino del descontento de sectores de las clases medias xenófobas, (que existen en todos los países donde hay inmigración), y de sectores de los trabajadores desplazados por la mundialización. Los primeros son los más orgánicos de la derecha, los que menos oscilan. Los segundos si lo pueden hacer. Capitaliza una parte importante de los descontentos por razones objetivas y también subjetivas; Situación de descontento de sectores obreros provocado por el desempleo en países centrales resultado de la internacionalización de la producción;  Empobrecimiento de las clases medias, la presencia de masas migratorias provocada por la miseria y el hambre en los países dependientes y las guerras.

La derecha nacional populista aparece como alternativa por la pérdida total de credibilidad del pueblo en los partidos y los viejos regímenes construidos en la posguerra, que han tenido como sus pilares a la socialdemocracia y la burguesía liberal,  (en el caso de los EUA fue el histórico bipartidismo entre demócratas y republicanos) que han sido los gestores de la mundialización. El capital financiero y las grandes corporaciones los convirtieron en sus agentes, y los gobiernos de estos partidos pusieron los estados a sus servicios. Con eso se ha cerrado también el ciclo de la socialdemocracia y los partidos que con base obrera como fue el caso del PT, quienes gobernaron para ellos.

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Esta situación de crisis global y de desprestigio de los partidos reformistas debería ser una situación favorable para el desarrollo de una izquierda anticapitalista e internacionalista consecuente, socialista.  Como hablamos en las notas este proceso no es fácil. Han surgido nuevos procesos políticos progresivos (Sanders, Podemos, Corbyn, crecimiento del Partido de Gauche en Francia, PSOL y Nuevo Perú en América Latina), positivos para ofrecer alternativas al protofascismo y al neoliberalismo en crisis, que ayudan a la reconstrucción de una contra hegemonía, es decir crear conciencia para reagrupamiento de sectores explotados y oprimidos y hacer crecer una alternativa.

En nuestra opinión, de todos ellos, el programa más avanzado que se ha dado es el de Sanders. Estos procesos  son herramientas para combatir la ultra derecha racista y nacionalista que quiere poner muros entre los pueblos, y que defiende un programa ultra reaccionario a las libertades democráticas en general y especialmente a las mujeres, LGBT, y las razas de color.  Es un tercer campo que hay que fortalecer (y no debilitar) ante la quiebra de la socialdemocracia y el viejo estalinismo , una opción nueva, que nosotros alentamos.

Con la socialdemocracia y el estalinismo, y por supuesto con la cúpula del Partido Demócrata de los Clintons solo es posible una precaria y muy limitada unidad de acción contra la derecha. Tenemos el ejemplo en Brasil;  Por ejemplo Lula en Brasil nunca habló contra Temer y el golpismo, (por el contrario le da concejos), y lo que más se puede hacer con ellos es tener algún punto en común contra la reforma de las jubilaciones que amenaza aumentar a 49 el tiempo de trabajo para jubilarse. Por el contrario, con los nuevos procesos de partidos amplios hay un frente único más sólido para todo un proceso, en la construcción de una nueva hegemonía. Algo también posible puede ocurrir con los desgajamientos de la socialdemocracia provocados por la crisis como es el caso del laborismo de Corbyn.

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El foco de esos procesos se traslada ahora a los EUA. El triunfo de Trump sacudió el país y provocó un proceso de movilización nuevo, de las mujeres, del movimiento democrático, del movimiento comunitario de defensa de los inmigrantes. La marcha de las mujeres ha puesto un antes y un después en la situación de la lucha de clases en los EUA, así todavía el movimiento de los trabajadores esté dividido y un importante sector tenga con expectativas con Trump. La marcha de las mujeres fue una de las más grandes de toda la historia. Hubo en los últimos años una acumulación de fuerzas que se expresó luego en la campaña de Sanders y que ahora explota en las movilizaciones. Con ello también la vanguardia, los intelectuales, los militantes y la izquierda se plantean que hacer, como agrupar las nuevas formas en la misma.

Concordamos mucho con el artículo de Nancy Frazer que publicamos em portal de la Izquierda/[2]/ polemizando con Brenner  sobre el activismo de 1980 de mujeres, que se3gun ella no fue capaz de crear una contra hegemonía al progresismo liberal y lo que ahora puede suceder  dice refiriéndose al activismo del 80: “no se presentó a sí mismo como una alternativa creíble al progresismo neoliberal, y mucho menos para su sustitución”(…)  una cosa está clara: para desafiar las versiones neoliberales del feminismo, antirracismo y el multiculturalismo, el activismo de izquierda no pudo llegar (en aquel momento) a los llamados “reaccionarios populistas” ( es decir, el blanco de la clase obrera industrial) que (ahora terminaron votando por Trump”.

Continúa Nancy: “Bernie Sanders es la excepción que confirma la regla. Su campaña electoral, a pesar de estar lejos de ser perfecto, desafió directamente las placas tectónicas de la clase política. Apuntando a la “clase de los multimillonarios” tendió la mano de la izquierda a los sectores abandonados por el progresismo neoliberal”. (…) “Sanders fue un punto de inflexión en relación con los partidarios del progresismo neoliberal”.

Y finaliza el razonamiento diciendo: “Aunque derrotado por Clinton, Bernie Sanders abrió el camino para la construcción de un poder contra hegemónico; en lugar de una alianza de progresistas con el neoliberalismo, Bernie Sanders abrió la perspectiva de un nuevo bloque “progresista-populista” que combina la emancipación con la protección social”. “ En mi opinión, la opción de Sanders es la única estrategia de principios capaz de ganar en la era Trump. Los que ahora se movilizan bajo la bandera de “resistencia”, les sugiero esa bandera de  proyecto”.

Sabias palabras que muestran cómo se avanza. El artículo de All Jazzira en el Portal de la Izquierda, sobre el avance del socialismo, /[3]/  muestra lo dinámico que se ha vuelto la conciencia de importantes sectores de vanguardia en los EUA. Al mismo tiempo sabemos que el programa de Sanders no alcanza para presentar un modelo contra hegemónico completo, es inacabado para tener una definida posición anticapitalista frente a la ultraderecha nacionalista o al neoliberalismo. Hay un problema (por cierto muy difícil de resolver)  para terminar con la concentración ni la financierización (tanto al neopopulismo de Trump o la globalización de los Clinton, que no lo resuelven ni Sanders, ni Iglesias o Corbyn, es de la superación de las fronteras nacionales y el expropiación (democratización social) de las grandes corporaciones y capital financie ro (aunque Sanders la ataca con fuerza), ya que EUA es el centro de ese dominio. Un proyecto proyecto contra hegemónico acabado a la globalización y la oligarquía económica que domina el mundo necesita levantar estas dos banderas.

Los socialistas internacionalistas podemos ayudar mucho para que se avance en esta dirección. Por una parte evitar caracterizar a Sanders y los otros procesos progresivos como “neoreformismo”;  Ellos son también expresión del proceso que ha alcanzado el desarrollo de la conciencia de las masas. Por eso no son fenómenos cristalizados y por el contrario,  dinámicos, en movimiento que dependen de la evolución de la lucha de clases de la acción de los trabajadores,  el avance en su conciencia y nuestro propio papel. Este es posible si somos parte, si estamos desde adentro de ellos para desarrollarlos, fortalecerlos con paciencia.

Eso no significa abandonar nuestro programa sino que para fortalecerlo tenemos que hacerlo dentro de estos procesos. No se trata de una política “entrista” o “fraccionalista” con el objetivo de captar dentro de ellos para el partido revolucionario y destruirlos como piensan las corrientes fraccionalistas sectarias. Queremos fortalecer los sectores consecuentes, como la mejor forma de construir el proyecto contra hegemónico del que habla Nancy Fraser; ello solo es posible con una organización política amplia, que llegue a las masas, que sepa combinar la lucha institucional con la acción directa de las masas estando al servicio de esta.

Muchas corrientes daban por liquidada la experiencia de Podemos, poniendo un signo igual a la capitulación de Syriza. Pero Podemos  está vivo como lo mostró el Congreso de Vista Alegre, en donde el ala derecha tuvo 33%, Iglesias 54% y los anticapitalistas crecieron al 13%. Y en el cual Miguel Urbán de esta corriente jugó un rol destacado. Izquierda Anticapitalista ha sabido tener paciencia y tener táctica vinculada a una política estratégica, lo mismo ódemos decir del el MES que ha crecido dentro del PSOL porque siempre a puesto por delante la construcción del partido, sin por eso dejar de dar las batallas políticas necesarias de forma interna y pública, como debe ser el método dentro de una verdadera democracia partidaria. Recientemente el PSOL se ha fortalecido con la decisión del CE con la entrada de “Esquerda Marxista”, una organización formada en la tradición marxista revolucionaria  que hizo parte de la fundación del PT.

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Es un hecho que las corrientes anticapitalistas más consecuentemente internacionalistas (las trotskistas) estamos en un período de dispersión que parece no tener todavía un punto de inflexión. Lo más grave es que esto impide por ahora que se forme un polo internacional anticapitalista consecuente; no lo hay a pesar de la rica situación mundial que se vive. Y por otro lado, los nuevos procesos no están en un punto de maduración para llevar adelante una coordinación internacional. Solo el PSOL ha demostrado su disposición a hacerlo.

¿Alrededor de que puntos podemos agruparnos o reagruparnos los internacionalistas? Lo primero y más importante es en la resistencia y desarrollando ese Frente AntiTrump. El trotskismo hizo sus experiencias en las últimas dos décadas. La experiencia de las dos últimas décadas pueden servir para ello. A partir de Seatle la izquierda tuvo incidencia y disputó el movimiento antiglobalización. En Francia surgió por iniciativa de la LCR “Agir contre le chomage” (reaccionar contra el hambre)  que logró repercusión europea e hizo importantes marchas. El FSM fue un lugar importante para intentar agrupar, pero los reformistas lo deformaron. El movimiento contra la guerra en Irak creció en Europa luego de las masivas movilizaciones contra la guerra. Para esa época hubo un acercamiento importante entre la LCR francesa y el SWP de Inglaterra, que nosotros vimos con mucha simpatía; hubiera sido un paso importante  no progresó[4].  El movimiento bolivariano que tomó en cierta medida la bandera de la lucha contra el imperialismo, se detuvo y ahora retrocedió. El llamado de formar una V internacional quedó solo en un llamado.[5] Además de los reformistas (y las concesiones que ellos hizo un sector de la extrema izquierda), hubo otros factores que incidieron. Las masivas marchas contra la guerra de Irak perdieron carácter de masas porque fueron afectadas por las acciones terroristas del fundamentalismo islámico.

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¿Puede haber ahora nuevas condiciones? No podemos afirmarlo categóricamente, pero tenemos que explorar e intentarlo y especialmente alrededor de la necesidad de enfrentar internacionalmente la política de Trump.  Los Estado Unidos se convirtieron en el centro político. El trotskismo que tiene su tradición en los EUA, (y en todo el mundo tiene que abrirse). El proceso en los EUA está muy vivo, y es allí donde posiblemente estén las mejores condiciones para dar los pasos a construir alrededor del frente antiTrump, el nuevo proyecto contra hegemónico del cual habla Nancy Frazer.

De nuestra parte vamos a contribuir. La corriente Juvenil Juntos, que tiene lazos con el PSOL y también  con el MES ha tomado la importante iniciativa de convocar un campamento (inter)nacional de Juventudes en Luchas. Esperan muchos jóvenes, entre ellos del Democratic Socialist o América, la corriente anticapitalista de Podemos, anticapitalistas de Inglaterra y de numerosos países latinoamericanos desde México (nuevamente insurgente) hasta tierra del Fuego. Aceptando nuestra invitación Winnie Wong organizadora del movimiento Womens for Sanders escribió en su página de Facebook  “Quiero agradecer a Juntos por llevarme a Brasil y por hacer un programa que parece asombroso. Espero aprender de todos los jóvenes que miran a los Nancy Pelosi [6]del mundo a los ojos diciendo: “El capitalismo es la crisis, mata todos nuestro sueños”.

Esa acampada es un ejemplo que muy bien se puede seguir. Sería formidable que se pudieran convocar unas jornadas internacionales en EUA. El DSA (Democratic Socialist Party), la revista Jacobin, el ISO (Internacional Socialist Organization), Socialist Alternative,  y otras fuerzas podrían alentar un evento de este tipo que cuente con las grandes organizadoras de la Marcha de Mujeres del 21N. La izquierda de Estados Unidos tiene la particularidad de no ser sectaria, no tienen entre ellos el nivel de enfrentamiento y fraccionalismo de otros países donde los internacionalistas se han desarrollado. Tienen una larga historia, desde Dobs, Canon, Harrington y muchos otros. Es una experiencia que vale la pena intentar.

 

[1] http://portaldelaizquierda.com/2017/01/notas-compactas-sobre-la-situacion-mundial/

[2] http://portaldelaizquierda.com/2017/02/contra-o-progressismo-neoliberal-um-novo-progressismo-populista-por-nancy-fraser/

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[4] No es tema de este artículo detenernos a explicar porque esto sucedió.

[5] La verdade debe ser dicha. Chávez no pasó de hablar y nada más. Pero el PC cubano y el PT brasilero pusieron el grito en el cielo cuando Chávez propuso eso.

[6] Nancy Pelosi es la jefa del Partido Demócrata en la Cámara de diputados de EUA.

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