PARA ACABAR CON LA CORRUPCIÓN EN PERU, NUEVA CONSTITUCIÓN

MOVIMIENTO POR LA GRAN TRANSFORMACIÓN – MPGT / NUEVO PERÚ

La Operación Lava Jato, que fue el detonante de la crisis política que tumbó a Dilma en Brasil, llegó a Perú y amenaza llevarse de encuentro a los partidos y personajes más relevantes de las últimas décadas. No ha sido la justicia peruana la que ha dado con los casos de corrupción que hoy ocupan las primeras planas, sino los tribunales foráneos. Es más, un informe revelador del congresista Parí en su momento fue prácticamente desechado por el Congreso con los  votos del Fujimorismo, el APRA y el PNP.

De ahí la desconfianza ciudadana con las instituciones que tienen que hacerse  cargo de las investigaciones, entre ellas la Comisión Congresal presidida nada menos que por un fujimorista implicado en actos de corrupción.

Por eso es importante el llamado de Verónika Mendoza y el Movimiento Nuevo Perú a conformar un gran Frente Anticorrupción para llevar adelante acciones de movilización exigiendo juicio y castigo a los corruptos. Un primer paso es el llamado de la CGTP a una gran marcha nacional a desarrollarse el 16 de febrero, la misma que debe dar paso a una convocatoria más amplia de carácter ciudadano que permita unir todo los sectores que se manifiestan contra la corrupción.

Ello en el marco de un deslinde categórico con la continuidad de un modelo económico que no solo genera la corrupción que estamos viendo sino que nos condena a seguir siendo un país sin desarrollo y a merced de los intereses foráneos de países y empresas que nos usan como fuentes de materias primas y nos imponen pactos colonialistas, como el que se pretende suscribir con la India que significaría la ruina de la industria textil ya bastante golpeada por el TLC con China.

 

PPK, un gobierno de crisis

La fuerte caída de la aprobación presidencial y la sensación de que no hace lo necesario para combatir la corrupción, están generando una nueva situación de crisis política. Las declaraciones de PPK en el sentido de considerar “pillerías” lo que son delitos y su llamado a “voltear la página” cuando recién empiezan las investigaciones no van en la línea de enfrentar a los corruptos. La aceptación de una adenda onerosa para el país en el caso del aeropuerto de Chincheros, no hará más que disparar la sombra de complicidad con la corrupción y los grandes negociados que proyecta el mandatario.

Un gobierno débil y en crisis recurrente solo anticipa negros nubarrones en la política nacional en medio de un huayco de corrupción que compromete a toda la clase política neoliberal. Sea cual sea el escenario al que nos enfrentemos, solo hay una salida si la gobernabilidad llega a estar en cuestión: más democracia, adelanto de elecciones y nueva constitución. ¡Abajo el modelo neoliberal! ¡Abajo la constitución del 93! Nueva Constitución para cambiarlo todo, será la consigna de orden en las calles.

La crisis del “Lava Jato” no es la primera, ni será la última. Estuvo precedida por la crisis “Saavedra”, de la cual salió el gobierno muy chamuscado. Recordemos que a menos de seis meses de asumir el mando PPK se vio acorralado por la censura a su Ministro estrella a pesar de que el Ejecutivo permitió que el fujimorismo copara varias instituciones del estado como el BCR, la SUNAT, la Procuraduría y el Defensor del Pueblo. Las concesiones políticas otorgadas lejos de mitigar la hostilidad de la bancada fujimorista, le dieron mayores bríos y fue por más. Todo a fin de lograr una mayor presencia en el Estado, blindar a sus dirigentes acusados por corrupción y allanar el camino a Palacio.

El Presidente pudo usar la cuestión de confianza para imponer condiciones, pues con ello abría la posibilidad de disolver el Congreso y convocar nuevas elecciones, pero optó por ceder con lo cual puso en bandeja la cabeza de Saavedra. La reunión con Keiko Fujimori, vía las gestiones del Cardenal Cipriani y el posterior dialogo con los partidos solo sirvieron para lavarle la cara al Fujimorismo. En ese contexto de debilitamiento de la figura presidencial y creciente rechazo a su gestión, la convocatoria del Acuerdo Nacional buscó oxigenar al gobierno y cerrar la crisis política.

La crisis del FA pega un salto

Lo lamentable es que un sector del Frente Amplio, encabezado por Marco Arana, opta por prestarse a la maniobra del Ejecutivo, asiste al dialogo y posteriormente al Acuerdo Nacional prestándose al show del gobierno a cambio de un poco de protagonismo en los medios. Este hecho marca un salto en la crisis del FA pues a la pretensión hegemonista de TyL se suma su paulatina adaptación al régimen lo que se ve luego agravado por el voto del congresista Jorge Castro en favor de que un fujimorista acusado de corrupción asuma la presidencia de la comisión Lava Jato.

El giro político por parte de la conducción de TyL estuvo precedido de una conferencia de prensa el 21 de diciembre donde Marco Arana anuncia la formación de un nuevo Comité Permanente por fuera de toda instancia orgánica. De hecho esta actitud implica una ruptura formal y unilateral del FA. Ya antes, esta situación se vivía en la bancada congresal donde la democracia brillaba por su ausencia al punto que la designación del congresista Jorge Bravo en la comisión Lava Jato fue determinada de manera inconsulta según declaraciones de su vocero alterna Marisa Glave.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Hay que decirlo con propiedad, la crisis esta generada por la dirección de TyL que bajo la premisa de que el FA es de su propiedad, por ser los que detentan la inscripción, se niegan a democratizarlo. Ellos consideran que no pueden perder el control del mismo y que deben trabajar por la candidatura de Marco Arana al 2021 desplazando a Verónika Mendoza a quien consideran un accidente en el camino. En función a ello, se negaron a asistir al II Congreso Nacional y luego han desconocido sus acuerdos, han petardeado el funcionamiento del CP y finalmente del Consejo Nacional.

El II Congreso Nacional, que contó con la participación de 1,600 delegados plenos, fraternos e invitados, concluyó que para fortalecer y democratizar el Frente Amplio, era necesario ir por una nueva inscripción. Era deseable que todos quienes compartimos la necesidad de institucionalizar el FA compartiéramos también la necesidad de dar este paso sin más demora puesto que los plazos se acortan, sin embargo no ha sido posible por el boicot deliberado de TyL hacia el Comité Permanente y el Consejo Nacional, así como su negativa a discutir 5 puntos claves para un entendimiento razonable: uso compartido del logo y nombre del FA, administración compartida de los recursos, reglamento de la bancada y plan de acción político.

Postergar la búsqueda de una nueva inscripción por varios meses más nos llevaba a quedar fuera de juego en las contiendas políticas que se avecinan. La única salida a esta crisis generada por el sectarismo y el hegemonismo de la dirección de TyL, pasa por la conquista de una inscripción. Obtenida una nueva inscripción estaremos en condiciones de recomponer la unidad del Frente Amplio como frente electoral, asegurando su funcionamiento democrático y sumando otras fuerzas del campo popular.

Algunos sectores al interior del FA sostienen erradamente que la culpa “es de todos”, que la crisis es porque hay una pugna por el liderazgo y que la salida viene con medidas organizativas. Con ello terminan siendo funcionales al sector de TyL y trabando hasta el infinitivo la posibilidad de dotarnos de una nueva inscripción. Obviamente, todos los mecanismos institucionales para salvar al Frente Amplio son deseables pero ello no debe en modo alguno retrasar o condicionar la búsqueda de una nueva inscripción.

Movimiento Nuevo Perú

Miles de frenteamplistas preocupados por la crisis del FA – cada vez más evidente por su trascendencia en los medios – estaban a la expectativa de una incitativa que les ponga en acción acompañando a Verónika Mendoza pues reconocen en ella un liderazgo auténtico. Es así como se llevan a cabo dos reuniones de pre lanzamiento con centenares de compañeros. Se forma el Grupo Impulsor Nacional (de carácter provisional) con 6 organizaciones que dentro del Comité Permanente del FA compartimos la necesidad de dar éste paso.

El lanzamiento del MNP en el Cusco tuvo bastante fuerza en el compromiso de los militantes y el respaldo popular pero también mostró nuestras limitaciones para encarar una tarea de estas dimensiones. Falta de recursos, ciertamente, pero sobre todo una desigual entrega generada por esta transición entre lo viejo y lo nuevo.  Ahora estamos en la necesidad de dar un giro, de salir del internismos en el que nos metió la crisis del FA. Debemos asumir que estamos en una etapa superior de esa crisis, que ya estamos de salida.

Sostenemos que el FA nació como proyecto estratégico de ser gobierno y construir poder popular para hacer los cambios con un programa antineoliberal y democrático que abría un camino a salidas más estructurales. El II Congreso afirmó ese norte al definir que el FA era antimperialista y anticapitalista. Pero la crisis generada por el sectarismo y el hegemonismo ha hecho abortar ese proyecto que lo estamos ahora retomando desde el MNP.

Por la vía de la inscripción electoral vamos a conformar un nuevo partido en toda la línea. Las agrupaciones que lo conformamos pasaríamos a ser corrientes internas como corresponde a un partido moderno, y al mismo tiempo trabajaríamos por gestar un Frente Electoral más amplio abierto a acuerdos con otras fuerzas del movimiento popular y la izquierda. En ese escenario es deseable que podamos recuperar el nombre y símbolo del Frente Amplio pues es patrimonio de todos sus componentes, no de una de sus partes aunque detente la inscripción.

El espacio para una alternativa antineoliberal se abrirá paso, pero será una pelea durísima pues Keiko Fujimori esta vez contará con el aval de gran parte de la derecha que apostó por PPK. No es descartable que figuras que buscan colocarse en el “centro” tengan alguna relevancia, pero lo más probable es que estemos en un escenario de polarización donde la figura de Verónika Mendoza sea uno de los polos.

La clave para sumar fuerzas es mantenernos en uno de los polos, armados con nuestra propuesta programática. No corrernos al centro aunque hablemos al centro, en particular a las clases medias. Esto lo aprendimos en las elecciones últimas en polémica con UNETE que estaba en la búsqueda de un liberal que jale la carreta. Nosotros no debemos cometer el error de la vieja izquierda de rebajar el programa para hacer viable la unidad con el centro – derecha. Esa fórmula ya estamos viendo a donde ha conducido en Brasil para poner un solo ejemplo.

EL punto de partida es reconocer la crisis del Frente Amplio. No podemos seguir diciendo que es una crisis de crecimiento porque en ese caso se hubiera resuelto o encaminado por los canales orgánicos. Es una crisis generada por una posición sectaria que renuncia a construir una herramienta estratégica para disputar el poder y se contenta con tener una organización que puedan controlar aunque eso signifique limitar su objetivos políticos.

Hay que asumir de manera determinante que la única salida a la crisis del FA es con una nueva inscripción que nos permita luego recuperar el FA y democratizar su funcionamiento. Al servicio de este objetivo y concretamente del recojo de firmas, debemos ordenar desde el GIN el trabajo de todas nuestras fuerzas, incluyendo a la bancada, los congresistas y asesores. Definitivamente debemos relanzar con fuerza, con los dirigentes a la cabeza, la campaña por la inscripción. La formación de los Grupos Impulsores y la recolección de firmas pasan a ser las tareas centrales articuladas al plan de acción político y la inserción en las luchas del pueblo.

Consejo Nacional MPGT / Nuevo Perú

Lima, enero del 2017

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