Paraguay: Echar a las castas que mandan

Mariano Rosa (MST de Argentina)

Imponer una agenda de lxs trabajadorxs, la juventud y lxs campesinxs

Hay una crisis política en el régimen político de Paraguay. Las maniobras de Cartes – Lugo para imponer la posibilidad de la re-elección violentando la propia legalidad burguesa del país, expresan la situación desesperada de fracciones capitalistas que no tienen con quién administrar sus negocios desde el Estado en el corto plazo. Las únicas variantes son Cartes o Lugo y para eso fuerzan estas maniobras para aprobar una enmienda constitucional que habilite la re-elección en 2018 para beneficio del partido Colorado y el Frente Guasú de Lugo. Arrancó como una crisis en la superestructura, sin la intervención directa e independiente del movimiento de masas y terminó con fuego en el Congreso, represión, el joven Quintanta asesinado y decenas de detenidos. La fracción burguesa representada por el partido Liberal encabeza por Efraín, perjudicada por el acuerdo reeleccionista de Cartes-Lugo, incentivó con aliados mediáticos la primera convocatoria al congreso. Después la situación desbordó a ese sector con la participación de sectores medios que también sufrieron represión del aparato estatal. Nunca hubo ninguna acción importante convocada por alguna organización que no fuera del  régimen hasta ayer cuando la FENAES -Federación Nacional de Estudiantes Secundarios, que integran compañerxs de Alternativa Socialista- desplegó una jornada nacional con acciones de distinto alcance en todo el país con un programa de exigencias que nada tiene que ver con las especulaciones electoraleras de los liberales. Otra vez, el movimiento estudiantil gravita en la situación política como actor de destaque. Por fuera de esto, es evidente, que las preocupaciones de lxs trabajadores, la mayoría de la juventud y el campesinado pasan por otro lado y no por la re-elección o no de Cartes o Lugo.

¿Qué hacer? El desafío para una nueva izquierda en Paraguay

Frente al panorama que describimos, la crisis política abierta, las organizaciones de la izquierda tradicional de este país, eligieron el camino de no convocar a una movilización independiente con otra programa en base a la orientación social del 99 %. Primó la errada caracterización de que hay un fortalecimiento de la derecha y por lo tanto, si nos movilizamos “favorecemos ultraizquierdistamente la represión”. Nuestra corriente opina lo opuesto en Paraguay, Argentina y a escala internacional. Se trataba de intervenir como polo político alternativo, con otro programa, repudiando el acuerdo de Cartes-Lugo, convocando a la base del Frente Guasú a hacerlo y contra la fracción liberal de Efraín. La abstención política supone regalarle el centro de la escena política a la burguesía y sus disputas por arriba.

Por el contrario, nuestra posición parte de entender que Paraguay es una semicolonia, un territorio sometido. No por falta de luchas de su pueblo, de su clase obrera, de su juventud, de su campesinado. El sometimiento está garantizado por las castas de la vieja política heredera del stronismo. Colorados y liberales, son dos caras de la misma moneda. Se pelean como parte de un show, para definir quién administra los negocios corruptos de las corporaciones y el capitalismo en Paraguay. En realidad, habría que refundar Paraguay sobre nuevas bases, con otra orientación. Un país donde el 99 % que vive de su trabajo decida democráticamente el rumbo. Un Paraguay sin corporaciones, sin capitalistas, sin represores, sin curas, ni castas políticas corruptas.

Que decida el pueblo, no las castas

Una política revolucionaria para responder transicionalmente a las necesidades globales del pueblo paraguayo pasa por denunciar las maniobras de Cartes-Lugo, enfrentar al efrainismo, y a la vez impulsar la más amplia unidad de acción para derrotar el plan de ajuste de Cartes y como salida la convocatoria a una Asamblea Constituyente Libre de toda maniobra y acuerdos por arriba de la casta política tradicional; Soberana, para discutir sobre los temas fundamentales que hacen a la vida del pueblo paraguayo -trabajo, salario, educación, salud, deuda externa, reforma agraria, violencia de género, democracia real, etc.- y Democrática, que elija representantes de los trabajadores, la juventud y el campesinado, para expresar los intereses del 99 % del Paraguay.

En el mismo sentido, y el curso estratégico que se impone en Paraguay como en todo el continente, es la necesidad de un gobierno de los de abajo, de los que nunca gobernaron para que la crisis la paguen los terratenientes, banqueros y capitalistas, hace falta una transformación radical, de base. Para eso es fundamental avanzar en la construcción de una organización anticapitalista, feminista, ecosocialista, profundamente latinoamericanista e internacionalista, que nuclee a lo mejor de la vanguardia obrera, juvenil y campesina. Esa es la tarea en la que están empeñados los jóvenes y trabajadorxs de Alternativa Socialista en ese país. Toda nuestra solidaridad internacionalista y apoyo a esa lucha y perspectiva estratégica.

                                                                    

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