¡Es necesario seguir en las calles para derribar a Temer!

Minuta del Secretariado Nacional del MES editada por Pedro Fuentes para su publicación internacional en español e ingles en el Portal de la Izquierda. 28/06/2017

La nueva coyuntura política está marcada por la agonía del gobierno Temer y el sabotaje por parte de las direcciones del movimiento de masas de la llamada al paro general nacional del día 30 de junio. En la última declaración común que firmamos con organizaciones del campo de la izquierda del PSOL, definimos la importancia de la ocupación de Brasilia y de la necesidad de un nuevo y más grande paro general. Efectivamente cuando editamos esta minuta la acción del dia 30 fue un retroces en relación al paro del 28 de Abril aunque hay que destacar que pese a esa marcha atrás de la burocracia, el activismo garntizó una intensa agitación y  en algunas ciudades así fuera parcial hubo paralizaciones, bloqueos y manifestaciones.

Hace unos 15 días escribimos que estábamos delante de una coyuntura marcada por la confesión de la empresa JBS – (exportadora de carne más grande del mundo) de la caída inminente de Temer producto de esas denuncias y la curva ascendente del movimiento de masas. Esta coyuntura fue enfriada con la votación contraria a la anulación de la lista Dilma-Temer en el Tribunal Superior Electoral, donde el juez Gilmar Mendez y sus adeptos pudieron tener mayoría para desestimar la anulación de la fórmula presidencial lo que significaría la caída de Temer.

Esa votación que significo un punto de apoyo para intentar un acuerdo nacional que se sumó, como decíamos más arriba,  all desmonte por parte de las direcciones burocráticas de las centrales sindicales del paro votado del paro general del día 30.

El resultado es una situación de  impase crítico, una contradicción marcada por un lado por la agonía del gobierno Temer, una nueva ofensiva del fiscal general Janot que presentó la denuncia -por primera vez en la historia del país- acusando a Temer de complicidad criminosa de, y por otro de una dificultad del movimiento de masas de ofrecer un desenlace positivo para la crisis, ofreciendo una acción independiente como clase para la crisis política y de dominación.

La denuncia de Janot, ampliamente noticiada por los medios, especialmente la Globo, agrava la crisis del gobierno, recolocando a través de la Operación Lava-Jato, la presión brutal por la caída del gobierno. El fiscal general de Brasil presentó su primera denuncia basado en el caso de la “operación controlada”, cuando el diputado Rodrigo Rocha Loures, ahora preso, fue descubierto recibiendo la maleta de los 500 mil reales de la JBS, coincidiendo con la grabación del jefe de JBS Joesley Batista (JBS). Además de la pérdida del mandato de Temer, la denuncia también pide la multa de 10 millones de reales de resarcimiento del tesoro público por parte del presidente.

Para una visión más completa de la situación nacional, de conjunto, necesitamos construir una apreciación correcta de la relación de fuerzas entra las clases, donde debemos profundizar en los próximos textos algunos aspectos que son determinantes para que pese a la  crisis brutal del gobierno no se lo pueda voltear:

  • Hay un régimen político en descomposición, donde la Operación Lava-Jato evidenció la crisis de los principales partidos, del poder ejecutivo, del legislativo, con una lucha en el poder judicial;
  • Hay también un agravamiento de la crisis social y económica, a través de una retracción económica, pérdida de compra de las clases medias, alto endeudamiento de las familias, aumento de la desocupación;
  • Pero al mismo tiempo hay una mayor dificultad objetiva y subjetiva para una acción independiente de la clase trabajadora y de todo el pueblo: una desocupación que empuja para un temor en los sectores de la clase, atraso en la conciencia y en la organización, experiencia incompleta con el lulismo, donde cuenta el papel de sectores políticos que aún siembran ilusiones en el proyecto de Lula, que como veremos trabaja para un acuerdo nacional, sin levantar olas, sin hablar del “Fora Temer” y apostando a su fuerza en las encuestas que lo coloca en primera lugar.

Para apuntar las perspectivas para el próximo período y mismo la actual perspectiva no podemos perder de vista que esta crisis en última instancia está provocada en muchos aspectos por la revuelta de masas del 2013, (sin la cual se puede explicar la acción de un sector del judiciario que a pesar de ser parte de la estructura burguesa esta firme en continuar el Lavajato que ataca a todo el régimen político y las grandes empresas, y la profundización de la crisis económica.

Existe en el movimiento de masas claridad sobre el carácter corrupto e ilegítimo de Temer. También podemos agregar que existe una conciencia sobre el significado de la reforma de la jubilación y de las leyes de trabajo, sobre todo la reforma de las jubilaciones que es rechazada por 70% de los brasileños.

Lo que explica la ausencia de grandes manifestaciones de masas – combinada con el freno de las centrales – es la falta de una alternativa para los ojos de los millones del  a población. Y esto es reforzado por la confusión que hay en la vanguardia que confunde la unidad posible aunque relativa con la CUT y las direcciones influenciadas por el PT y el trabajo del lulismo para pactar con la burguesía y ofrecerse nuevamente como salida ante la situación.

Temer no logra salir de las cuerdas. Está súper debilitado por la división de la burguesía, la acción del Lavajato y el repudio popular que puede provocar una explosión social.

Gracias a obtener una victoria importante con su absolución en el Tribunal Supremo Electoral que no lo casó (no anuló la formula Dilma Temer) y por otro lado por el enfriamiento de las acciones de las calles gracias al levantamiento por parte de la burocracia sindical de la huelga general del día 30, (producto de la política de algunas centrales de derecha pero también por la política de Lula) en jornada de protesta y “paralización”, Temer sobrevive y busca permanecer poniendo como punto para su mantenimiento en el poder el compromiso de acelerar las reformas anti-obreras.

Es una situación sumamente contradictoria. Temer tiene apenas 7% de aprobación popular, que es el más bajo en la historia de Brasil de los últimos 30 años.

El actual gobierno está asentado en una mayoría de diputados y senadores de los cuales cerca de 200 están investigados en la Operación Lava-Jato,y en el apoyo burgués a la política económica neoliberal y de ajuste de su Ministro de Economía Meirelles, eje del ajuste y reformas, sobre es necesario decir que fue también presidente del Banco Central con poderes totales del gobierno Lula y que fuera muy procurado por Dilma para que también sea su Ministro de Economía del gabinete del 2014.

Gracias a esta situación Temer está evitando el naufragio de su gobierno y permanecer en el poder. Sin embargo está en medio de una inestabilidad total. En estos últimos días su situación se volvió a complicar por la ofensiva del Procurador de la Republica Rodrigo que presenta una lista de acusaciones de acciones de crímenes y de formación de “cuadrillas”, o sea de organización criminosa contra el gobierno de Temer.

Hay dos sectores bastante decididos a ir hasta el fin para derribar al presidente. Uno de ellos es una parte del poder judicial, que mueve sectores intermediarios y de fiscales, que actúa, objetivamente, en una lucha frontal contra Temer con el Lavajato. Al punto que Temer es acusado por el procurador Rodrigo Janot de formación de cuadrilla. El otro es la división de sectores de la burguesía que ya no ven salida para aplicar medidas de ajustes con este gobierno.

El Lavajato, es la acción de jueces y procuradores más profunda ocurrida en el mundo, incluso igual o superior a la “Mano Pulite” de Italia. Ella puso luz a la asociación de las grandes empresas de la alta burguesía brasilera con la casta política y los últimos gobiernos, asociación que significa la entrega de billones de reales en coimas para conseguir el apoyo para sus negocios, burlar leyes, y para conseguir el financiamiento de los Bancos estatales (es decir el dinero del pueblo brasilero). Como dijo el juez del Tribunal Supremo Barroso en un reportaje, el Lavajato puso a luz una acción conjunta de políticos, gobernantes y grandes empresarios que forman una asociación corrupta en desmedro del pueblo brasilero al que hay que reformar. Vale la pena decir que para este juez todo se resuelve con una reforma de la ley de partidos políticos impidiendo el apoyo empresario, medida que por supuesto es muy insuficiente y limita drásticamente la acción de partidos como el PSOL.

El Lavajato de los procuradores y jueces que lo encabezan tienen un amplio respaldo en la opinión pública, y han ganado un gran apoyo de masas con las prisiones a grandes empresarios como Cabral, gobernador de Rio de Janeiro ya condenado por más de diez casos de corrupción a una pena que se acerca a los 50 años de cárcel, como el proceso contra Aecio Neves candidato que se opuso en 2014 a la fórmula de Dilma-Temer a la presidencia de la nación donde obtuvo el 48% de los votos. El Lavajato también ha puesto en prisión y condenado a Antonio Palozzi ministro de Economía del gobierno Lula y el gestor de los acuerdos de este presidente con la gran burguesía brasilera y los bancos, a Eduardo Cunha ex presidente de la Cámara de Diputados que fue quien llevó adelante el impeachment contra la presidente Dilma.

Como hecho que muestra el grado de corrupción y de lumpenización del régimen basta un botón. Las actuales acusaciones contra Temer se basan en una grabación que Joesley Batista, dueño de la JBS que es la exportadora de carnes más grande del mundo. Esta empresa procesadora de carne de unos pocos frigoríficos en el Sud y Sud sudoeste del país con un capital de aproximadamente 40 millones paso en doce o trece años a tener el control de frigoríficos y negocios asociados con un activo de más de 20 billones y con presencia en 40 países. Joesley Batista está haciendo una delación premiada para reducir su pena, y entre otras declaraciones es el que presentó una grabación en la que muestra una estrecha relación con el presidente Temer en la que entre otras cosas, acuerda con la entrega de 500 millones mensuales a Eduardo Cunha para que este se mantenga en silencio y no haga delación premiada.

Vale aquí aclarar que la delación premiada significa que el reo (sea político o empresario) hace declaración de sus acciones criminosas de entrega de dinero a políticos y gobierno u otras a cambio de reducción de sus penas). Hasta ahora Eduardo Cunha del PMDB (partido del gobierno Temer) y Palocci (mano derecha de Lula y Dilma) no la hicieron pero amenazan hacerla, lo que terminaría por provocar un mayor estrago en el PT y en una gran parte de senadores y diputados poniendo aún más en evidencia el régimen político corrupto brasilero y y su asociación con la lumpen oligarquía empresarial de banqueros y grandes corporaciones de la construcción y la agroindustria.

Por otro lado, ante la tremenda crisis provocada por la profundidad alcanzada por el Lavajato hay una división de las clases dominantes. Una expresión de ello que el principal vehículo de la burguesía, la Red Globo, como otros sectores de los medios de comunicación como el diario la “Folha de São Paulo” piden la cabeza de Temer. Este periódico, que  vaciló en un primer momento, ahora se reposicionó. La Red Globo tiene una línea muy clara; tanto en su editorial, como incluso en el núcleo de sus novelas, construye una narrativa contra la corrupción y en sus noticieros una denuncia sistemática de los hechos de corrupción contra el gobierno. Para la Globo es necesario sacar a Temer para limpiar el campo de la lumpen burguesía estableciendo mejores reglas de juego entre la alta burguesía y la casta política para terminar con la crisis política, sacar a Brasil de la parálisis y de esa manera tener mejores condiciones para aprobar las reformas anti obreras y recuperar la economía.

Hay también una polémica dentro del PSDB (partido sostenido principalmente por la burguesía industrial paulista) sobre si mantiene o no los cargos del gobierno, donde tiene cuatro ministros. Después de una reunión dividida, donde la mayoría optó por mantener el apoyo, la ofensiva de Janot contra Temer puso más dudas en esta decisión del PSDB. El ideólogo y pope del partido, Fernando Henrique Cardoso, en un artículo en la Folha de São Paulo defendió abiertamente la renuncia de Temer y la anticipación de las elecciones generales.

En el terreno económico, el gobierno busca maquillar datos de forma muy dudosa en el IBGE para decir que la recuperación económica yá es un hecho. Sin embargo no es así. Los indicadores económicos han terminado indicando que la recuperación económica no existe y que es cada vez más dudosa porque la crisis en este terreno se combina con la política. Se hace difícil conseguir inversiones necesarias para la recuperación económica y por otra parte aumenta el déficit presupuestario ya que baja la recaudación de impuestos. Para medir el estado de crisis el Ministro Mierelles está hablando de un aumento de impuestos para cumplir el ajuste fiscal. Es decir agregar aún más pólvora a la situación. También llegó a comentar la hipótesis del confisco del Fondo de Garantía por Tiempo de Servicio (FGTS), que es un fondo de los trabajadores si son despedidos para utilizarlo para cubrir el déficit en el seguro-desempleo, que vale la pena recordar que el gobierno Petista de Dilma ya había recortado. Tuvo que retroceder enseguida, temiendo una ira social más grande.

La tregua de las direcciones y el papel negociador de Lula dificultan una acción coordinada del movimiento de masas

Como ya fue dicho, en la lucha por la caída de Temer se generó un impase que tiene varios elementos y responsables.

El gobierno estaba prendido con alfileres y esto se agravó cuando surgió la grabación de Joesley Batista que ya mencionamos. Pero lo fundamental era el proceso ascendente del movimiento de masas que hacía que la caída de Temer era inminente. Después de las manifestaciones de marzo – 8 y 15, la coyuntura dio un salto con el paro general del 28 de abril, culminando en los enfrentamientos del día 24 de mayo en Brasilia, donde hubo cierto descontrol en el piso de arriba, con Maia y Temer convocando al ejército para proteger militarmente los edificios de los ministerios, medida revocada en menos de 24 horas.

Tal radicalización de una vanguardia ampliada fue parte de una importante resistencia, pues terminó el acto de cabeza levantada, con una línea de enfrentamiento a la represión, a pesar de la condenación de sectores como Gilberto Carvalho, y otros dirigentes del PT.

Con la votación de la anulación de la lista Dilma-Temer en el TSE, Michel Temer logró ganar una sobrevida, con la decisión de la mayoría comandada por Gilmar Mendes. En el día 6 de junio, con esa decisión, objetivamente hubo un revés en la lucha por el “Fuera Temer”, pues expresó una unidad en los abogados de defensa, del PT y del PMDB, para mantener Temer y garantizar los derechos políticos de Dilma.

Como ya hemos dichos esta unidad, este acuerdo tuvo como reflejo un enfriamiento general cuando las centrales sindicales terminaron por levantar la huelga para el día 30, para aceptar la idea desfigurada de “día de luchas”.

El freno fue pisado por la dirección de las centrales mayoritarias, sea por los sectores directamente corporativos como la dirección de la Força Sindical, del partido Solidariedade, que negocia con el gobierno la reducción de los impactos de la reforma laboral que incluye la liquidación sindical y también por la burocracia cutista que no ha movido sus bases, más allá de la fraseología radicalizada.

Pero tan nefasto cuanto el papel jugado por las centrales para desmontar el paro general, fue el que está cumpliendo Lula. A pesar del PT formalmente decir que está empeñado en la lucha contra Temer, Lula como su principal referencia no apareció ni convocó a las calles. No hay ninguna declaración de Lula por el “Fuera Temer”.  Incluso en comparación con FHC, que salió de los bastidores para colocar el tema de la renuncia de Temer y pedir elecciones generales, Lula está a la derecha, para aparecer como un recambio ya que está primero en las encuestas para el 2018.

El PT estaría en total bancarrota si no fuera porque Lula suscita el apoyo de un tercio en las encuestas que no es por su acción contra Temer o porque la gente no piense que ha estado en el centro de la corrupción sino porque es un mal menor ante el gobierno temer. Con el peso electoral de Lula gracias a esta situación,  se convierte en un freno para definir en las calles el conflicto establecido.

El hecho de que las direcciones también se hayan negado a adoptar una consigna que combinase la lucha contra la corrupción con la lucha contra el ajuste redujo el alcance de las manifestaciones.

Al mismo tiempo existe una confusión en la vanguardia que dificulta hacer una nueva alternativa de masas diferenciada del gobierno reaccionario y de la burocracia sindical y la política de Lula. Obviamente que el lulismo y el petismo están en contra del Lavjato ya que los alcanza. Pero paradójicamente también la vieja vanguardia luchadora y un sector de la izquierda están en contra del Lavajato que ha puesto contra las cuerdas a Temer, ha mandado a prisión a Cunha, (el ejecutor del impeachment a Dilma), y ha desestabilizado al gobierno a grado tal que está comprometido en poder votar sus reformas anti obreras. El Lavajato a pesar de que sus actores hacen parte de una institución burguesa, ha encarcelado al gobernador Cabral y desenmascarado todo el esquema del PMDB en el estado. (Este corrupto fue hijo mimado de Lula.

Obviamente que el Lavajato que comenzó contra la corrupción petista debilitó al gobierno de Dilma. Pero su mayor debilitamiento en el movimiento de masas que facilitó el impeachment golpista se debió a su pérdida de apoyo de masas iniciado en la movilización del 2013 y que se acentuó las medidas anti obreras que tomó una vez reelecta, haciendo un verdadera traición a sus mismas promesas electorales. Y por el desgaste petista provocado por su política de corrupción y al servicio de los grandes capitalistas. El pueblo empezó a sentir en su carne como este “modelo” llevaba a su empobrecimiento creciente a medida que también salían a luz la corrupción y la asociación de sus dirigentes con los grandes empresarios enriquecidos exponencialmente en los gobiernos petistas.

Por supuesto que el gobierno Temer es reaccionario, agente del imperialismo y la alta burguesía y es el enemigo principal, y que hay que hacer unidad de acción con todo sector que este contra él y participe de las protestas en las calles. Pero no se lo puede enfrentar defendiendo al gobierno Lula sino mediante la creación de una nueva alternativa.

La izquierda también habla que el Lavajato es una herramienta del imperialismo americano para desplazar las empresas brasileras, perdiendo de esa manera todo análisis de clase y defendiendo a estas grandes empresas enriquecidas con la explotación de los trabajadores brasileros y de otros muchos países latinoamericanos y africanos y por el desfalco de los bancos públicos. Parecería que la izquierda debería defender a los explotadores en vez de enfrentarlos sean “nacionales” o extranjeros. Ponemos entre aspas nacionales porque toda la alta burguesía brasilera tiene más inversiones en los países imperialistas y más dinero en lo paraísos fiscales que en el país.

Con la capitulación de la burocracia, y la política de doble juego de Lula que dirige la burocracia cutista,  las convocatorias para manifestaciones de calle contra la corrupción se debilitaron. Lula y el PT la han utilizado no para tirar a Temer y sus reformas sino para fortalecer la candidatura de Lula. Esto es lo que ha impedido que avanzara el repudio popular y de los trabajadores a Temer y avanzara hacia grandes manifestaciones de calle.

La consigna de elecciones directas ya como eje levantado por la dirección de la CUT y el PT también nos parece responsable por la desmovilización. Participamos porque creemos que es correcto convocar el pueblo a decidir y porque debemos luchar contra cualquier colegio electoral o elección indirecta, pero después de los enfrentamientos en Brasilia, la opción por colocar eje en la consigna de elecciones “Directas” sin golpear a Temer, dejando de lado la lucha contra las reformas y ni siquiera tocando el tema de la corrupción fue un equívoco.

Esto es lo que cambió el día 30 par que sea un gran paro general para derribar Temer. De esa manera no se repitió la fuerza acumulada en el paro del 28 de Abril.

De nuestra parte estaremos organizando las categorías de trabajadores, luchando para mantener donde haya condiciones la paralización de las actividades que ya fuera  aprobada, reforzando los piquetes, pero sabiendo que debemos esforzarnos para tener un nuevo calendario de luchas, que aproveche la tensión interburguesa, presionando por la caída de Temer y de las reformas.

Es necesario pasar a la ofensiva contra Temer en la lucha contra las reformas y la corrupción

La denuncia del Procurador General de la República Rodrigo Janot colocó nuevamente en la ruta la cuestión de una lucha mayor contra el gobierno. La presión de la opinión pública va a seguir presionando a pesar de las vacilaciones de las direcciones y de las dificultades que tiene el movimiento de masas para producir acciones directas. Porque a pesar de la falta de una acción coordenada para derrotar el gobierno y sus planes de ajuste, crece el descontentamiento y la conflictividad sectorial y parcial. Revueltas de barrios, de las periferias, acciones más radicalizadas terminan aconteciendo pero de forma dispersa. La acción de los servidores en Curitiba, bien como una postura más dura de las fuerzas de represión tienden a aumentar en el próximo período – desocupaciones de movimientos por vivienda, luchas entre ambulantes y policías, crecimiento de las “cracocolandias” y la represión brutal en Sao Paulo.

Debemos agarrar con fuerza la pauta de la lucha contra la corrupción. El ejemplo de sectores de la izquierda estudiantil que aprovecharon el congreso de la UNE para hacer un escrache por la prisión de Aecio en su escritorio fue un paso importante. Creemos que el movimiento de masas debe tomar esta bandera para incorporar sectores más amplios y despegarse del lulismo y de las burocracias.

Vamos para las calles el día 30, ya teniendo en mente la necesidad de convocar una nueva manifestación como parte de un calendario para derribar a Temer.

Las consignas y tareas principales que esta colocadas son:

¡Intensificar la agitación política em la jornada del 30 de junio, en los cortes de calle!

¡Derribar a Temer y el gobierno a través de las calles! ¡Fuera Temer, no a la reforma laboral y de jubilaciones, contra la corrupción! ¡Fuera todos los corruptos!

!Prisión para Aecio y todos los corruptos! ¡Confisco de bienes!  ¡Apoyo a las investigaciones del Lavajato!

¡Ninguna retirada de derechos! ¡Parar el desmonte de la Consolidación de Leyes del Trabajo (CLT)! ¡Revocatoria de la ley de terceirizacioes!

Abajo la casta y el congreso nacional. ¡Elecciones generales y libres!

Por una asamblea popular constituyente, con nuevas reglas, donde se puedan tener candidaturas libres de movimientos, asociaciones, e independientes.

Con este llamado, vamos a seguir colocando la pauta de una alternativa política – una batalla dentro y fuera del PSOL, conforme estamos defendiendo hace algunos meses. Esta es la mejor forma de combatir el factor Bolsonaro. También es necesario reforzar una política de auto-organización de las categorías y para los sindicatos organizar desocupados y actuar en los barrios pobres.

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