Tesis del MES, Mandato Carlos Giannazi y Somos Viamão

Presentamos nuestra tesis a lo VI Congreso del PSOL en un período de grave crisis de los de arriba, su economía y su régimen político, mientras los abajo aún no tienen una alternativa. Más de que nunca, el PSOL puede construirla. Con la quiebra de la vieja izquierda, nuestro congreso necesita apuntar una orientación para intervenir en la lucha política y social a servicio de la recomposición de la izquierda socialista. Debemos profundizar nuestra inserción social para enfrentar el ajuste de los capitalistas y la corrupción de la casta, superando la experiencia del PT.

      En el debate sobre las elecciones de 2018, es preciso reafirmar la cara propia del PSOL, rescatando los aspectos programáticos de las Jornadas de Junio de 2013, de la campaña de Luciana Genro en 2014, de las Primaveras Cariocas de 2012 2016, de las campañas de la juventud, de la Primavera de las Mujeres, de las luchas de la negritud y LGBTs. Para el PSOL contraponerse a los candidatos de los viejos partidos burgueses, a Lula y a Bolsonaro, no podemos seguir sin candidato. Tenemos partido y tenemos un nombre: ¡Chico Alencar presidente!

      Luchamos por la caída inmediata de Temer, por la defensa de nuestros derechos y por la derrota de las “reformas”. En los cien años de la Revolución Rusa, reafirmamos la necesidad histórica de una sociedad justa y democrática. Tenemos en el PSOL nuestra herramienta, una alternativa para estos combates y por el socialismo con libertad.

I – En medio al impase mundial, construir alternativas democráticas radicales y anticapitalistas

El capitalismo vive su mayor crisis. La desigualdad, la pobreza y la concentración del capital aumentan como consecuencia  de la contrarrevolución económica – el ataque permanente a los derechos de los trabajadores, además de la creciente expoliación y extrativismo de recursos naturales. El muro de Trump contra México y el ataque a los refugiados en Europa son las expresiones más evidentes de un fenómeno mundial contra los pueblos oprimidos, inmigrantes, negras/os, mujeres y LGBTs.

Por otro lado, la gestación de una nueva alternativa contra-hegemónica a la de los capitalistas es lenta por cuenta del atraso en la conciencia de las masas, de la ausencia de un modelo (desde la crisis del “socialismo real”) y de una dirección. Ésta es la desigualdad fundamental de la situación mundial, que aquí llamamos de impase. Tenemos, por tanto, la tarea de construir una alternativa anticapitalista, apoyada en las movilizaciones de masas como método fundamental para la conquista de cambios estructurales, sin perder de vista la participación en los procesos electorales. Luchamos por demandas económicas, democráticas y antiimperialistas contra los gobiernos a servicio de la oligarquía financiera y monopolista.

La dinámica de la crisis está marcada por:

1) Mayor desorden mundial, provocado por la creciente pérdida de hegemonía de EEUU, tornando la dominación mundial más caótica. Lo post-guerra organizó un orden mundial por medio de los pactos entre EEUU y la URSS. Con la caída de la burocracia estalinista en 1989, tal arreglo terminó. Se restauró el capitalismo en esos países, se inició la globalización capitalista, se amplió la concentración de capitales y a financeirización económica. La globalización trajo consigo el desplazamiento de gran parte de la industria a Asia (China, India, “Tigres”, etc.); la revolución tecnológica y en las comunicaciones; el salto en la robotización y la producción en red, fragilizando la clase obrera occidental. se proclamaba el “fin de la historia”, pero las contradicciones del capitalismo surgieron aún más fuertes en el 2007/2008.

La decadencia americana facilitó el aparecimiento de nuevos imperialismos o proto-imperialismos: Rusia, en la disputa geopolítica del Este y del Oriente Medio, y China, centrada sobre todo en la exportación de capitales a Asia, África y América Latina. El tablero geopolítico se volvió más caótico. Aumentan la competencia económica, los choques interimperialistas y a amenaza de conflictos bélicos, como demuestran la situación en el Oriente Medio y en el Pacífico. La crisis permanente ha llevado a la división de países, a la emergencia de nuevos nacionalismos y a fenómenos retrógrados como el ISIS/Daesh. El aislamiento de Trump en el G20 sobre los acuerdos climáticos muestra otra fisura en la hegemonía de EEUU y las divisiones de la burguesía internacional, mientras el calentamiento global y el aumento del nivel de los océanos amenazan pueblos de todo el mundo.

2) La crisis de los regímenes bipartidistas de la burguesía, en la cual las elecciones sorprenden los principales analistas, y emergen fenómenos no previstos por las pesquisas de opinión, como el “Brexit” y la victoria de Trump. La representación política se torna inestable, liquidando a previsibilidad anterior, organizada por la alternación de los partidos conservadores y social-demócratas;

3) Aumenta la busca por los “extremos”. Por un lado, surgen fenómenos de masa de una nueva izquierda, por fuera de los aparatos social-demócratas, que son parte de la movilización mundial en busca de democracia real. Por otro, alternativas de derecha radical ganan peso de masas levantando banderas reaccionarias, nacionalistas y anti-inmigrantes. Delante de la polarización en los extremos, en varios países, la burguesía busca su “reciclaje” político por medio de un “nuevo centro” y nuevas figuras neoliberales;

4) En América Latina, llega el fin el ciclo de los gobiernos “progresistas” (guardadas las diferencias entre ellos), en un proceso que también se puede inscribir en los marcos más amplios. Es fundamental luchar por la apertura de un nuevo ciclo de experiencias de la izquierda en la región. A pesar de la degeneración del gobierno de Maduro en Venezuela (donde apoyamos la plataforma en defensa de la democracia y Marea Socialista), nuevos procesos surgen y ganan fuerza, como la Frente Amplia de Chile, el Movimiento Nuevo Perú y el PSOL en Brasil. Al mismo tiempo, no nos olvidamos de que, en Bolivia, se mantiene la importante conquista del Estado Plurinacional.

Delante de esa situación, es necesario construir alternativas anticapitalistas y democráticas, ofrecer una salida a la crisis y estimular el movimiento de masas, en diálogo con procesos progresivos, “intermediarios”, que reflejan el nivel de conciencia alcanzado por las masas en este período histórico.  El movimiento alrededor de Bernie Sanders es uno de los ejemplos. En Europa, Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon casi alcanzó Marine Lee Pen. En Inglaterra, Corbyn lidera las encuestas electorales  con el desgaste de May. Podemos y los proyectos municipalistas de la izquierda española se convirtieron en la principal fuerza de oposición. Apoyamos tales procesos sin perder nuestra estrategia socialista de movilización revolucionaria de los trabajadores y del pueblo.

Aportamos para la política internacionalista del PSOL desde la fundación del partido. Somos parte de la lucha para renovar la izquierda mundial en el siglo XXI, teniendo como bases la referencia antiimperialista; el apoyo a la lucha de pueblos oprimidos, como los palestinos y kurdos; la ampliación de nuestras relaciones con la izquierda internacional; y la lucha contra Trump, expresa en la consigna “Por un mundo sin muros ni fronteras” de las carteles de los manifestantes en Hamburgo en la reunión del G20, consigna que ya teníamos levantando en el campamento internacional organizado por el Juntos en abril de 2017.

 

II – Una crisis profunda en Brasil

Para encuadrar la situación nacional, es fundamental regresar a las Jornadas de Junio de 2013, cuando empezó a encerrarse el ciclo político de la Nueva República. Las reclamaciones de más derechos, mejores servicios públicos y el fin de la cooptación del Estado y de las instituciones por las corporaciones capitalistas apuntaban un camino. Buscando recomponer el régimen, el gobierno Dilma/Temer profundizó su aspecto represivo con la ley antiterrorista y a minirreforma política para evitar el crecimiento del PSOL.

Dilma venció por margen apretado la elección de 2014, con un discurso que denunciaba a la oposición de hacer un ataque a los salarios, el retorno a la pobreza y el control de la política económica por los banqueros. Sin embargo, Dilma escogió Joaquim Levy para aplicar justamente las medidas que supuestamente denunciaba, atacando su propia base social y haciendo señas para la burguesía con un profundo ajuste fiscal y “reformas”, como la de la jubilacion.

Con la continuidad de la crisis económica y a inoperancia del gobierno, la burguesía reaccionó, fabricando un “simulacro” de Junio en las marchas de 2015/16. La derecha tomó las calles y utilizó el descontentamiento de la clase media con la crisis y la corrupción para canalizarlo a una salida reaccionaria, creando las bases para el golpe parlamentar con lo cual Temer fue colocado en la presidencia en el nefasto 17 de abril de 2016. El nuevo gobierno presentó su plan: ajuste brutal contra el pueblo y “estancar la sangría” de la Lava Jato. La ascensión de Temer concretó el programa “Puente para el Porvenir”, con lo cual el PMDB y sus aliados sedujeron el capital con la imposición del techo de gastos públicos públicos y las “reformas” de la jubilación y de las leyes de trabajol.

La recesión se profundizó: en 2015 2016, el PIB cayó 7,2%. La crisis social aumenta en gran escala. Son 14 millones de desempleados, 61 millones de adeudados y el mayor número de personas endeudadas   de la historia. La ampliación de la violencia urbana afecta, sobre todo, los más pobres y la juventud negra en las periferias de las grandes ciudades.

La burguesía aposta, como salida para la crisis, en el aumento de la productividad por la supe explotación  del trabajo y compresión salarial. Apuntan en esta dirección la aprobación de la tercerización  irrestricta del trabajo y la reforma laboral. La “negociación” entre patrones y sindicatos decidirá lo que antes estaba inscrito en la CLT. Parcelación de vacaciones, flexibilización y aumento de las jornadas, precarización de los contratos para legalizar el trabajo temporal e “intermitente”, entre otros retrocesos, son la demostración del que Temer y el Congreso entregan a la burguesía los derechos del pueblo a cambio de su supervivencia política y jurídica. Además, el gobierno apuesta en las privatizaciones de la infraestructura, en la profundización del extrativismo – con la flexibilización del código de la minería y la apertura total del sector para el capital externo mismo después de la destrucción ambiental criminal causada  por la mineradora Samarco –, la venta de tierras para extranjeros y la revisión de las demarcaciones de tierras indígenas.

En los Estados y municipios, la crisis se agrava. El Rio de Janeiro, desbalijado por la cuadrilla de Cunha, Cabral y Pezão, es el mayor ejemplo de cómo la crisis puede afectar el pueblo: chocó el país la escena de servidores haciendo cola para recibir cestas básicas. El Rio, que fue la vitrina de la política lulista de unidad con el PMDB, hoy es el ejemplo de su fracaso. Es también en Rio donde el PSOL tiene más fuerza, mostrando que es posible construir una alternativa a la izquierda con sus militantes y figuras públicas como Marcelo Freixo, los diputados Chico Alencar, Jean Wyllys y Glauber Braga.

Junio de 2013 también colocó en evidencia la importancia de las luchas democráticas. La Primavera de las Mujeres demostró la fuerza de la lucha por derechos y la poderosa reacción en las calles y redes sociales a la cultura del estupro. Es creciente la afirmación del movimiento negro de su identidad y cultura, por el fin del preconcepto y del genocidio de la juventud negra en las periferias. La mayoría de la clase trabajadora en Brasil es negra y el PSOL debe aportar para que se desarrolle un movimiento negro con programa anticapitalista. También hay mayor visibilidad y lucha de la comunidad LGBT por respeto y por el derecho de que amen y se identificaron como quieran, contra las trágicas manifestaciones LGBTfóbicas aún muy presentes.

Junto a la lucha en defensa de los derechos del pueblo, tales luchas tienen papel fundamental. No son un fin en sí mismo, pero parte de un todo: la lucha de los explorados y, en particular, das/os trabajadoras/es que, en definitivo, son quien sufre la exploración y puede llevar hasta el final la lucha contra el capitalismo. Una estrategia revolucionaria necesita libertar mujeres y hombres completamente de toda forma de opresión: la capitalista y aquéllas que esta instrumentaliza.

 

III – Unir las luchas contra la corrupción y el ajuste para derribar Temer y las reformas

La burguesía derribó Dilma aprovechándose de su impopularidad y de las denuncias de corrupción reveladas por la Lava Jato. El impeachment se convirtió en un golpe parlamentar, con el cinismo de aquéllos que decían ser contra la corrupción, pero acarrearon al poder un vicepresidente totalmente comprometido con los mismos esquemas. Con gobernadores y parlamentar denunciados, el PSDB apoyó Temer para aplicar una política de retirada de derechos sociales todavía más dura, haciendo los trabajadores paguen caro por una crisis generada por los ricos.

A pesar de dificultades estructurales como el desempleo y la falta de acción de los sectores más importantes del proletariado, no tardó para que el movimiento de masas ampliase la resistencia. La huelga general del día 28 de abril fue histórica – en la onda de las marchas de las mujeres en el 8 de marzo y de la paralización del 15 de marzo –, reforzando la disposición de lucha de la clase trabajadora contra las reformas. La marcha a Brasilia el 24 de mayo con más de cien mil presentes, derrotando la represión con la acción de sectores de la vanguardia y del sindicalismo combativo de la CSP-Conlutas, mostró al país que la batalla aún está en curso.

Las investigaciones de la Lava Jato avanzaron con la acción de Rodrigo Janot. Las grabaciones de Joesley Batista colocaron Temer contra las cuerdas e hirieron de muerte Aécio Neves. La combinación de resistencia creciente en las calles y avance de las averiguaciones paralizó la marcha de la reforma de las jubilaciones en el Congreso. La continuidad de las movilizaciones de la clase trabajadora y del pueblo contra las reformas podría derrotar los ataques en el Congreso y derribar el gobierno Temer, fuertemente comprometido por la delación de la JBS y por la valija de R$ 500 mil de Rocha Loures.

El punto de inflexión de la coyuntura – que traería la hipótesis de la caída inminente de Temer y de la complicación de los planes de ajuste de la burguesía – fue el juicio en el TSE de la chapa Dilma/Temer. Bajo la batuta de Gilmar Mendes, los abogados del PT y del PMDB señalizaron para una acción común en defensa de la chapa, abriendo espacio para una tregua en el movimiento social y nuevo aliento para corruptos como Aécio y Geddel.

A acción de desmonte de la huelga general de 30 de junio por la Fuerza Sindical y UGT por un lado, y el freno de la CUT, por otro, sacaron la presión sobre el gobierno y facilitaron la aprobación de la reforma laboral por el Senado el 11 de julio. Lula cumplió un papel nefasto, evitando manifestarse en defensa de la lucha contra la reforma laboral y saliendo en defensa de Temer contra la denuncia de Janot, afirmando que “son necesarias pruebas de las acusaciones contra el Presidente de la República”. Las castas se unieron – en ese caso, también la cúpula del PT – para construir un acuerdo que “estanque la sangría”.

El PSOL debe tomar con fuerza las luchas unitarias por la derribada de Temer y por elecciones generales, así como lucha por una nueva huelga general. Es fundamental que el partido ofrezca una alternativa a la izquierda, combinando el combate a las reformas y por los derechos de los trabajadores al enfrentamiento contra un régimen político que pudre a los ojos del pueblo.

 

IV – Construir una noticia alternativa combativa y democrática para los de abajo.

Con la decadencia del lulismo, nuestra tarea es buscar los caminos y luchar por la hegemonía en la izquierda brasileña, también disputando los sectores que ya estuvieron con el PT, pero, delante de las alevosías del gobierno petista, no pueden organizar un polo alternativo y renovado sin romper con el lulismo.

En el auge de la popularidad de Lula, en 2003, los sectores que fundaron el PSOL entraron en choque franco con el gobierno para abrir un nuevo camino. Algunos de la izquierda dijeron que era temprano, que el lulismo y el PT eran fuer testes  y un nuevo partido sería inviable. Fundamos el PSOL, que se afirmó, recibió nuevas adhesiones y hoy es un agente determinante en la recomposición de la izquierda.

Durante la lucha contra el impeachment, el PSOL no consiguió aparecer con una política independiente. La defensa pura y simple del “se queda Dilma”, sin conectar la lucha contra el impeachment a la batalla por elecciones generales y en apoyo a la continuidad de las averiguaciones de la Lava Jato, dejó el PSOL por demás pegado a un gobierno que estaba envuelto en corrupción, había traído su propio programa y ya estaba colocando en andadura el ajuste y las reformas que serían profundizadas con Temer. Nuevamente, un sector de la izquierda buscó una lógica para defender el lulismo, alegando que la derecha lo atacaban – los mismos de la derecha que antes lo sostenían. Algunos llegaron a decir que elecciones generales eran un golpe, pues había que respetarse la Constitución, para luego enseguida pasar a defender nuevas elecciones contra Temer. La verdad es que Dilma había perdido legitimidad para seguir gobernando en el momento en el que rompió con su propio programa y nombró Joaquim Levy para hacer el ajuste fiscal. Hablar apenas contra el impeachment era insuficiente para impedir la maniobra que se convirtió en golpe parlamentar. Era un camino de derrota, de confusión entre el PSOL y la cúpula petista. Defender elecciones generales y apoyar la lucha contra la corrupción sería la única forma de contener los sectores medios, que estaban siendo llevados por la derecha, e impedir que nos confundiendo con el gobierno, a lo cual siempre hicimos oposición.

Nuestro balance es que el PT se adaptó al Estado, desarrollando una relación orgánica con la burguesía, moldeándose a sus intereses y a su modo de hacer política. Esto se pone claro también en las relaciones personales establecidas por el propio Lula con los contratistas y, fundamentalmente, en la política económica apoyada en la alianza del Estado con el grande capital privado. Las grandes constructoras ganaron mil millones y se volvieron verdaderas usinas de acumulación y corrupción. Ningún cambio estructural fue siquiera tentado. Fueron 13 años con precarias concesiones al pueblo, la mayoría de ellas resultado de las luchas sociales, pero que sin cambios estructurales tienen sus efectos diezmados por la crisis. El saldo es de mucha decepción, haciendo crecer el apoliticismo y también fenómenos mórbidos, como el ala conservadora de los políticos evangélicos y la línea dura vociferada por Bolsonaro.

Políticamente, entendemos qué la  candidatura de Lula debe tener derecho de presentarse. Sería totalmente antidemocrático impedir este derecho cuando Aécio es senador, Temer es presidente de la República, Eunício es presidente del Senado y Maya es el posible sucesor de Temer. Nuestra condena a Lula es política.  Las evidencias de que Lula se transformó en un agente de las grandes mega constructoras  corruptas están totalmente abiertas.

Sin sectarismo, definimos que un nuevo ciclo político no puede consolidarse sin superar la dirección petista, responsable por la organización de las principales derrotas de la clase. Eso no quiere decir negar unidad de acción, bloques, iniciativas comunes. La huelga general del día 28 de abril fue un ejemplo exitoso de unidad de acción. Actuamos de modo independiente, pero todas las centrales golpearon juntas, así como hicieron PSOL, PCdoB, PT, PSTU y PCB. En Porto Alegre, tenemos más de lo que unidad de acción. Hicimos un bloque parlamentario común entre PSOL y PT. Pero, en este bloque, tenemos total independencia. Y disputamos la hegemonía de la oposición. Qué no se puede es ser subordinado, es no disputar hegemonía.

Para ganar hegemonía en la sociedad, nuestros desafíos son construir las condiciones de unidad de la clase trabajadora y atraer la mayoría de las clases medias. Ambos están distantes de ser resueltos. Ésta es la dificultad de la situación nacional. Construir la unidad de sectores mayoritarios de la clase trabajadora y atraer una parte importante de las clases medias exige la derrota de la estrategia de conciliación de clases instaurada por el lulismo y la superación del PT como proyecto político, por un lado, además de la capitalización de una parte de la lucha contra la corrupción, expresada por la Lava jato, por otro.

Es necesito tener política tanto para una parcela da clase trabajadora que apoya el lulismo – y sectores medios que la acompañan – como para sectores medios que apoyan la Lava Jato – con los sectores de la clase trabajadora que les acompañan, no aceptando la polarización entre unas y otras. ¿Cuál el enemigo común del pueblo trabajador y de los sectores medios? La casta política. ¿Cuál el enemigo estratégico, aliado de la casta política? Los grandes capitalistas. En ese sentido, debemos explorar, por un lado, la crisis del lulismo – que saca de la vieja dirección del movimiento de masas la capacidad de conducción de los sectores explorados y oprimidos. Por otro, la división interburguesa y en el interior de las propias instituciones del régimen – que impiden la burguesía de ofrecer una salida clara y uniforme, además del hecho de en el interior de estas mismas instituciones existan alas que, para fortalecerse, apoyan medidas que interesan a las perspectivas de la clase trabajadora.

Es necesito despegar la izquierda coherente de Lula, que ya se lanzó candidato, y reafirmar el camino de la independencia de clase. Es inaceptable subordinar la lucha contra Temer y por una salida democrática para la crisis política a la defensa de Lula. Es preciso construir para las luchas y también para 2018 uno pulo alternativo, con un programa de enfrentamiento al ajuste, democrático y radical. La necesaria unidad y diálogo con sectores de izquierda, partidarios o no, debe darse con base a ese perfil y ese programa. Necesitamos unificar fuerzas con MTST, sindicalismo combativo, PCB, PSTU, UP, PPL, intelectuales de izquierda, entre otros movimientos.

 

V – El carácter del programa

La estrategia delineada en el programa de fundación del PSOL está más actual del que nunca. Nuestro programa es un programa de transición al socialismo, en el cual las necesidades más inmediatas del pueblo ganan un sentido de rotura, pues solo pueden ser conquistadas desde la organización independiente de la clase trabajadora con el apoyo de las clases medias. Nuestro programa no se realiza como resultado exclusivo de un proceso electoral. Él demanda una política de movilización permanente, la agudización de la lucha de clases y a auto-organización del pueblo.

Para debatir la actualización programática, qué nos organiza como eje inmediato es la lucha por lo Fuera Temer y sus reformas. El acumulo programático tuvo un importante avance en la campaña de 2014, encabezada por Luciana Genro. Es una buena base para continuar. El programa debe ofrecer un diagnóstico de la crisis y mostrar un camino alternativo a la rendición neoliberal y a lo pillaje del Estado por las grandes corporaciones capitalistas. Contra el desierto del “techo” y del ajuste fiscal, debemos proponer la revocación inmediata de las reformas ilegítimas de Temer y un plan de emergencia para colocar el presupuesto nacional a servicio de los intereses populares, con centro en la lucha contra concentración de riqueza y renta, fruto de las injusticias de nuestro sistema tributario. Brasil no tributa el rendimiento de ganancias y dividendos, la mayor parte de la renta de los extremadamente ricos del país.

La crisis es también de la Nueva República, un régimen gobernado por una casta minoritaria a servicio de las grandes corporaciones, que declaró una guerra a pobres, trabajadoras/es, negras/os, y mujeres, que son la mayoría del pueblo. No basta apenas una reforma política: es necesaria la movilización popular por una Asamblea Popular Constituyente: nuevas instituciones, con otra forma y funcionamiento, para desarrollar una “revolución política” contra el viejo régimen y sus partidos, carentes de cualquier confianza.

El apoyo a la continuidad de la operación Lava Jato y al mecanismo de la confesión premiada, desnudando las relaciones entre políticos y grandes empresas, es fundamental en la lucha contra la corrupción. Esto no significa dejar pasar sus arbitrariedades, como  ocurrió en la conducción coercitiva de Lula o en prisiones preventivas especulares. Tales prácticas, sin embargo, que no son específicas de esta operación. El caso Rafael Braga, joven negro y preso político de Junio, es ilustrativo de la tragedia cotidiana del sistema penal de Brasil, que hace mucho tiempo vive un verdadero Estado de excepción,  aunque muchos solo hayan percibido ahora.

Debemos presentar, también, medidas como la expropiación de los corruptos y la confiscación de sus bienes; la revocación de los mandatos; el control público sobre obras y el presupuesto de los gobiernos. No basta prender empresarios corruptos: es necesario expropiar las empresas envueltas en los escándalos de corrupción, como la Odebrecht y a JBS.

Proponemos una agenda inicial para discusión de un programa de emergencia para enfrentar la crisis:

1) ¡Por Empleo y salario! Otra política económica, anulación de las reformas antipopulares y de la ley de tercerización – Fin del techo del techo de gastos; reversión de las reformas y privatizaciones; combate al rentismo; auditoría de la deuda pública y suspensión de los pagos de intereses; aumento de dineros para salud y educación; reducción de la tasa de intereses; plan inmediato de combate al desempleo; aumento de los salarios y disminución de la jornada de trabajo sin disminución salarial; nuevo pacto federativo y revisión de las deudas de Estados y municipios; por un nuevo modelo para el Bndes.

2) Revolución tributaria con tasación de las grandes fortunas, dividendos y fin de las exenciones fiscales al gran capital – Impuesto sobre grandes fortunas; aumento del impuesto sobre herencia; fin de la “deducción de intereses sobre capital propio”; fin de la exención de IR para ganancias y dividendos; revisión de la Ley Kandir; restablecimiento de la alícuota del 30% de la CSLL del sector financiero; fin de la exención de IR sobre ganancias de extranjeros con la deuda interna; corrección de la tabla de lo IR; fin de la DRU; reformulación del Impuesto Territorial Rural; tasación de vehículos de lujo, jets particulares y yates); fin de las exoneraciones como la del aporte jubilatorio patronal.

3) Contra el viejo régimen, por una noticia política – Asamblea Popular Constituyente; nuevas instituciones; revocación de los mandatos; revocación de la ley Cunha y no a la cláusula de barrera.

4) Expropiación bajo control público de las empresas envueltas en escándalos de corrupción como Odebrecht y JBS.

5) Vivienda y tierra para quien necesite – Reformas urbana y agraria; apoyo a las cooperativas, producción libre de agro tóxica; apoyo a las formulaciones de los movimientos como MST y ecologistas.

6) Contra el machismo y la LGBTfobia – Por más derechos a las mujeres y LGBTS; legalización del aborto y criminalización de la LGBTfobia.

7) Contra el racismo y el genocidio de la población negra en la periferia – Libertad para Rafael Braga; todo apoyo a la autodeterminación del pueblo negro y del pueblo indígena.

8) Por una nueva  política democrática de seguridad pública – Reforma del sistema penal y carcelario; legalización de las drogas y fin de la criminalización de la juventud.

9) Reforma del sistema judiciario y fin de las indicaciones políticas para los tribunales superiores.

10) Fin de los oligopolios de los medios de comunicación: democratización de medios de comunicación.

 

VI – Por un nuevo curso para el PSOL

Nuestro partido necesita sacar conclusiones colectivas de su trayectoria. Alcanzamos buenos resultados electorales en 2016, disputando lo según turno en Rio de Janeiro, Sorocaba y Belém. Ampliamos nuestra bancada de concejales, habiendo elegido las más votadas en Porto Alegre, Niterói, Belo Horizonte y Belém. Nuestra Bancada Feminista muestra que el PSOL avanza en la afirmación de parlamentario y dirigentes mujeres. La influencia partidaria en la juventud creció. El partido tiene influencia de masas en Rio. Recibimos importantes incorporaciones, como la Izquierda Marxista y, más recién, el diálogo con lo MÁS.

Por otro lado, existen muchas dificultades, sobretodo en la construcción de un partido de carácter militante, como parte de una izquierda renovada a la altura de los desafíos del siglo XXI y de un Brasil cada vez más complejo. ¿Cómo equacionar nuestro peso social/electoral y las insuficiencias del actual proyecto de la dirección mayoritaria?

El nuevo curso debe partir de una separación nítida con el lulismo – la polémica de las “frescuras” mostró que el propio Lula ayudó evidenciarla, algo que sectores de la US se empecinan en no ver. Apostamos nuestras fichas en una reorganización de la izquierda mucho superior al PSOL, pero necesitamos construir un camino en el cual el partido sea proponente de una alternativa. En ese caso, comenzar ya a presentarse para 2018, con cara propia, como levantamos desde el primer semestre.

Necesitamos tener un partido de carácter militante, un operador vivo de las luchas sociales, no apenas espectador. La dirección de la US no coloca en el centro la presencia partidaria en las luchas y huelgas generales al contrario de la mayor parte de la militancia del PSOL y como, por ejemplo, hacemos modestamente en el Rs, donde el Partido, con sus mandatos, cuadros y figuras públicas, fue protagonista de las huelgas y marchas, siendo incluso blanco de interdicto prohibitorio junto con sindicatos, durante la última huelga general, por su característica de participar de los piquetes.

Un partido vivo, con más plenarias y participación, que profundice su funcionamiento cotidiano, aprovechando las nuevas herramientas de comunicación para envolver la militancia y los afiliados, como las experiencias internacionales (Podemos, Sanders, etc.) muestran ser posible. Algunas experiencias, como la de la “Bancada Activista” de SP, también apuntan en esta dirección. Es preciso avanzar en la línea de sectoriales unitarias para debatir y aplicar la línea partidaria, con el necesario peso para las mujeres, negras y negros, LGBTs, juventud, ecos socialistas, entre tantas necesidades que tenemos.

Un partido democrático, también atento a los problemas internos, como las más recientes filiaciones en masa en Macapá, donde el ayuntamiento no es más del PSOL, siquiera fue hecha alianza formal y los números de afiliados son discrepantes con la media nacional, en lugares en los cuales el partido tiene mucho más fuerza e inserción.

Un partido arraigado, con capacidad de dialogar de forma abierta con las trabajadoras, las juventudes, las periferias, la simbología popular y los sentimientos religiosos. La experiencia de la Red Emancipa en ésos 10 años de su historia es un buen ejemplo que debe ser apoyado, entre las varias iniciativas que diferentes sectores partidarios vienen haciendo en el diálogo con las comunidades.

La militancia del PSOL, en ése VI Congreso, debe luchar para construir el PSOL como una alternativa. Más de lo que una necesidad, se trata de una posibilidad. ¡Este es nuestro combate!