Al cumplirse 25 años de la captura de Abimael Guzmán ULTRAIZQUIERDISMO Y OPORTUNISMO, DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

 

Tito Prado (*)

Mucho se ha escrito estos días sobre la captura de Abimael Guzmán Reynoso al cumplirse 25 años de aquel 12 de setiembre de 1992 cuando los miembros del GEIN intervinieron la casa que le servía de refugio. La gran prensa nacional pone el acento en la operación de inteligencia, mientras algunos intelectuales y personalidad de izquierda ensayan un balance de lo que fue Sendero Luminoso y de los peligros que vuelva a resurgir de sus cenizas. Queremos aportar a esa reflexión como militantes de izquierda y pensando en la nueva generación de luchadores que surgen en el país.

He aquí, a modo de ensayo, algunas tesis

1.- SL emergió en 1980 en un contexto de gran convulsión social cuyos picos más altos fueron los paros nacionales del 77 al 78 contra el de Morales Bermúdez que pretendía quedarse largo tiempo. Eso fue impedido y el gobierno militar se vio forzado a convocar una Asamblea Constituyente y elecciones generales. Pero en el camino despidió más de 5.000 dirigentes sindicales y empezó el desmonte de las nacionalizaciones emprendidas por el general Velasco que encabezó una Junta Militar de corte nacional populista. En ese proceso de grandes luchas la izquierda peruana se hizo fuerte. En los 80 se formó Izquierda Unida que ganó varias alcaldías a nivel nacional y luego en el 83 gana también en Lima consolidando su presencia como segunda fuerza hasta el 85 que compite con el APRA la presidencia en segunda vuelta y su candidato Barrantes Lingán opta por retirase. Ello marcó un punto de inflexión, de adaptación y convivencia con del nuevo régimen “democrático” que ya venía gestándose desde que IU pasa a tener presencia en el Congreso. Su paso por las alcaldías o gobiernos regionales, no marcaron la diferencia y su estrella se fue apagando poco a poco hasta que finalmente estalla en el 89.

2.- El Perú de los 80 siguió siendo un país con alto grado de atraso y miseria sobre todo en el campo, ese fue el caldo de cultivo donde se desarrolló SL. Ahí en el campo donde logra asentarse y contar con un cierto colchón social que no cae del cielo puesto que ya venía de una larga implantación. Es imposible entender la extrema violencia senderista y el grado de extensión territorial que logró en 13 años de lucha armada sino se toma en cuenta el contexto social, económico y político. Baste señalar que la deuda externa consumía el 30% de nuestras exportaciones, la inflación galopante que llegó a 150% durante Belaúnde, se disparó a más de 7,600% durante el gobierno de García Pérez, con el consiguiente empobrecimiento de las grandes mayorías. Entre el 85 – 90 la pobreza crítica aumentó en 41% afectando a 13 millones de personas, el 54% de la población. Si en el campo la situación era dramática, no lo era menos en la periferia de la capital que concentra el 30% de la población nacional. Es allí también donde SL logra presencia importante.

3.- SL aprovechó la convulsión social de los 80 y la adaptación de IU al nuevo régimen de democracia formal para postularse como alternativa de cambio. Atrajo a una camada de jóvenes rebeldes y los encaminó a una lucha armada cuyo fin era pactar con un sector de la derecha la formación de un gobierno de cuatro clases, según la teoría maoísta. El terrorismo fue usado como método para meter miedo a la población y someterla a sus planes. Baste recordar que los paros armados eran impuestos a punta de bombas, nunca funcionó la consulta democrática, todo lo contrario, “el que no acata muere” era la consigna. En el campo, represalias como la de Lucanamarca donde fueron asesinados 80 personas, era una constante. Por eso se crearon las rondas campesinas que fueron determinantes para impedir el avance de SL en el campo. En la capital el atentado más impactante y determinante fue el de Tarata pues significó un quiebre definitivo ya que animó a la población a enfrentarles. SL no solo es vencido con la detención de su jefe, es vencido también porque sus acciones terroristas pegaron un salto al entrar en los barrios de clase media en Lima y con ello se amplió el rechazo hasta hacerlo vulnerable.

4.-. Apresado AGR, el culto a la personalidad les pasó factura y se acabó la guerra. SL fue derrotado militarmente y auto derrotado políticamente en toda la línea. Dejó de ser una alternativa Lo nuevo sin embargo sería que AGR seguiría haciendo política desde la cárcel. Llamó a detener la guerra bajo la premisa que presa “la dirección proletaria” la lucha estaba condenada a la derrota. Es decir la revolución dependía de un solo hombre. Desde entonces se dedicó a buscar un “Acuerdo de Paz” que implicaba el compromiso de no atentar contra el capitalismo, ni contra las transnacionales. Por ello estuvieron en contra del CONGA NO VA bajo el argumento que es una posición “antiminera” buscando así hacer buena letra ante el gobierno de Humala como antes lo había hecho con el de Fujmori al que llegaron a rendir elogios. Así también pasaron a exigir primero una amnistía general y luego un indulto que comprendía igualmente a Fujimori y Montesinos bajo la idea que hay que lograr la “reconciliación nacional” con lo cual se colocan en contra de un amplio sentimiento democrático que se expresó en grandes movilizaciones en rechazo a la impunidad.

5.- Su inserción en los gremios, como el magisterio, tiene el propósito de correlacionar fuerzas en torno a su campaña central, la libertad de AGR. No hay ninguna posibilidad, al menos en el periodo inmediato o mediato de volver a las armas, salvo algunos grupos disidentes y remanentes como el que actúa en el VRAE mezclado con el narcotráfico y sin política. Atribuirle a SL la conducción de gremios como el magisterio solo tiene el propósito de desacreditar la protesta y acciones de lucha. SL no ha logrado recuperarse de la derrota, el MOVADEF busca un espacio de legalidad para conquistar una mejor ubicación que les permita insistir en lo mismo, la libertad de AGR. Sendero, o lo que queda de él, ha devenido así en un aparato que gira alrededor de un hombre que sostiene ahora que la situación mundial es desfavorable, justamente cuando el capitalismo muestra su mayor descomposición.

6.- El pueblo peruano tiene una larga tradición de lucha y desarrolló en los 80 una alta conciencia política, la misma que se vio mellada por el accionar de SL que hizo del mismo pueblo sus principales víctimas. No solo asesinó muchos dirigentes de izquierda y del movimiento social, como Elena Moyano, líder de un Asentamiento Humano en la capital, sino que ocasionó un golpe tremendo en la conciencia del pueblo pues el marxismo leninismo quedó asociado al extremismo senderista. Y eso fue usado por la derecha neoliberal para meter miedo a la población y apartarla de las ideas de izquierda y progresistas.

7.- La violencia terrorista adquirió dimensiones nunca vistas en el país y merece la mayor condena del mismo modo que la violencia del Estado que empleó distintas tácticas represivas que incluyó desapariciones y crímenes masivos abominables. Justamente por ello, concretamente por las matanzas de humildes pobladores en Barrios Altos y de estudiantes en la universidad La Cantuta, es que el ex presidente Alberto Fujimori se encuentra en prisión. El argumento de que las FF.AA. cometieron excesos en defensa de la democracia no valida el crimen ni lo exime de condena. Más si respondió a una política de estado por el cual está preso el líder histórico de Fuerza Popular. Si el gobierno neoliberal del Presidente Pedro Pablo Kuczynski procede con el indulto como se anuncia, entre idas y venidas, el mensaje al país será desastroso pues la impunidad se habrá impuesto como moneda de cambio en aras de una gobernabilidad inestable y SL tendrá muchas más razones para insistir en la libertad de su líder, del mismo modo que miembros de las Fuerzas Armadas que se encuentran procesadas harían lo propio. Para que no se vuelvan a repetir estos hechos no puede haber ni olvido ni perdón a ninguna de las partes. Sin justicia no es posible construir una sociedad en democracia.

8.- Han transcurrido 25 años desde la detención de Abimael Guzmán, y 37 años desde que SL empezó su guerra. Pero los males que fueron caldo de cultivo de aquella insurgencia siguen presentes en la sociedad peruana. Ciertamente pasamos por un período de bonanza entre los años 2001 – 2015 producto de altos precios de las materias primas, pero los gobiernos neoliberales no usaron eso para impulsar el desarrollo nacional. La crisis económica mundial que ya nos toca amenaza con arrasar el empleo, el agro, la industria, la construcción. Atados a un modelo primario exportador, sin diversificación productiva, dependemos de los precios de los minerales.  El panorama no es alentador. Por eso, para que no vuelvan las opciones extremistas ni las salidas autoritarias, hay que construir una poderosa herramienta política del pueblo, confluyente y convocante, con un claro programa de ruptura con el neoliberalismo que es por donde empieza el cambio. Desde el Nuevo Perú estamos empeñados en ello.

(*) Tito Prado es dirigente nacional del Movimiento Nuevo Perú y de la corriente interna SÚMATE al Nuevo Perú

One comment

  1. Estamos ante un genio. Ha encontrado si botella y fuerza en su analisis muy parecido, idéntico, al de la derecha nacionalista fuera del poder pero neoliberal en el mismo.
    La cuestión que trata, merece discusión en igualdad de armas y no que haya una “izquierda” que habla amparada por la ley de apología porque así el interlocutor está sometido a una pena de dove años si en vrz de caldo de cultivo ve causas y lo dice.

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