Israel Dutra y Thiago Aguiar – Revista Movimento

Michel Temer eligió las vísperas del día de la independencia (7 de septiembre) para su viaje presidencial más importante. En la semana de la independencia, Temer sale a la venta del patrimonio nacional, abriendo las “puertas” del país para China. En realidad, el verdadero objetivo de su gira por el gigante asiático era entregar las joyas de la corona de la riqueza brasileña, usando a China como fiadora del plano de entrega, en un verdadero salto de calidad en la dependencia de Brasil ante las grandes potencias.

Sabemos que los objetivos generales del gobierno Temer – fruto de un golpe palaciano y con índices de rechazo enormes – son reducir los derechos del pueblo y de los trabajadores para reducir el llamado “costo Brasil” y aumentar la productividad por medio de la espoliación, además de “estancar la sangría” de la Operación Lava Jato para preservar el máximo posible a la casta política, que lucha para sobrevivir y desarrollar el más ambicioso plan de privatizaciones de la historia. Son estos los agentes que ahora quieren colocar en manos extranjeras el control de las áreas estratégicas del país.

Los verdaderos negocios de China son parte de una subordinación más grande del país en el sistema-mundo. La ironía es que los sectores de la izquierda, que califican el modelo chino de “socialismo de mercado”, no se dan cuenta del papel que China viene cumpliendo en América Latina, y muy especialmente en el gobierno Temer, para ampliar sus garras sobre nuestro país.

Con mira en la Eletrobrás, en la producción y comercialización mineral y de granos, los chinos ya ampliaron sus tentáculos en la región Sur. La China Communications Construction Company (CCCC) anunció proyectos para el término del Terminal Granero de Santa Catarina, en São Francisco do Sul, y el Terminal de Conteiners de Paraná, localizado en el Puerto de Paranaguá. Según el Consejo Empresarial Brasil-China (CEBC), la inversión de las empresas chinas en Brasil creció más de 13%, apenas durante el período Temer. Son más de 16 “proyectos estratégicos”, siendo cinco en el área de energía eléctrica y dos en el área de infraestructura. Esto explica la avidez de Temer en colocar en curso el plano de privatización, teniendo a China como socia preferencial. Un círculo que se cierra ampliando los negocios en Brasil y para la casta política.

En Brasil, la política tradicional es un gran “negocio chino”. Mientras los funcionarios públicos de varios estados tienen sus salarios atrasados, la imagen de la semana fue el secuestro por parte de la Policía Federal de las valijas llenas de dinero en el departamento del ex–ministro Geddel Vieira Lima. Más de R$51 millones en especie, en una de las mayores operaciones de este porte en Brasil, sorprendiendo al país por el tamaño de la desfachatez. Geddel es figura conocida e importante de la casta política hace décadas: fue uno de los pívots del escándalo de los “enanos del presupuesto” en los años 90, fue ministro de Integración Nacional de Lula, presidente de la Caja Económica Federal durante el gobierno Dilma y uno de los articuladores iniciales del gobierno Temer, cuando fue derrocado por denuncias de favorecimiento de la especulación inmobiliaria en Salvador.

Otro “negocio chino” revelado en los últimos días es la compra de votos para tornar Rio de Janeiro sede olímpica en 2016. Carlos Nuzman, dirigente del Comité Olímpico Brasileño, también fue flagrado con dinero vivo, en varias monedas inclusive. Un escándalo revelado en la operación “Juego Sucio”, que mostró las conexiones del “Rey Arturo”, empresario próximo al gobernador de Rio de Janeiro, Cabral, en la compra de votos de dirigentes del Comité Olímpico Internacional.

Mientras tanto, la Nueva República sigue agonizando

La crisis política parece nunca tener fin. Como un pozo sin fondo, las investigaciones, a cada semana, traen nuevas revelaciones sobre relaciones espurias de los agentes públicos en el ámbito de los tres poderes. El nuevo hecho espectacular fue la divulgación del audio “informal”, entre Ricardo Saud y Joesley Batista, precedida de una conferencia de prensa de Rodrigo Janot, mostrando como los criminales de la JBS buscaron manipular las investigaciones, lo que en la práctica invalidará los beneficios obtenidos en el acuerdo de confesión premiada de los dueños del grupo JBS.

Las grabaciones son impactantes. Joesley llega a hablar de “explotar el judicial y el ejecutivo”. Cita el escalón más alto, envolviendo nombres como el senador Ciro Nogueira y el ex –ministro José Eduardo Cardozo, a quien atribuyen la posibilidad de revelar cómo se mueven los ministros de la Corte Suprema. Los audios revelan la articulación de Joesley con el procurador Marcelo Miller, ex –colaborador de Janot en la PGR, que habría orientado la confesión de la JBS antes de emplearse con alto salario en un conocido escritorio de abogacía. El papel de Miller y el tenor de los audios hasta entonces escondidos por Joesley colocó en cuestión los beneficios obtenidos por la JBS e movilizó la tropa de choque del gobierno para intentar sacar credibilidad a las pruebas robustas recogidas contra Temer, como la valija de dinero de Rocha Loures y el “hay que mantener eso, viste?” para la compra del silencio de Eduardo Cunha. Aún en China, Temer no escondió la sonrisa de satisfacción al saber de las nuevas revelaciones de Joesley, que complicarían la “segunda flecha” de Janot. Talvez sea muy temprano para que Temer se alegre: la inminencia de la divulgación de la delación de Lucio Funaro y la prisión de Geddel por cuenta de los millones encontrados en Salvador muestran como la cúpula del gobierno y del PMDB siguen contra las cuerdas.

Por otro lado, Janot decidió presentar nueva denuncia contra Lula y la cúpula petista por dos desvíos en la Petrobras. Después de cerrar su caravana por el noreste, con lo que buscó demostrar fuerza política para su candidatura a la presidencia, Lula sufrió otro golpe pesado además de la nueva denuncia de la PGR: Palocci, idealizador de la “Carta al pueblo brasileño” y ministro de Hacienda en el primer gobierno petista decidió, en testimonio a Moro, comenzar a decir lo que sabe. En suma, el que fuera brazo derecho de Lula confirmó que buena parte de las revelaciones de Emilio y Marcelo Odebrecht, según los cuales se construyó entre el PT y la mega constructora, una relación orgánica en que contratos sobrefacturados y medidas gubernamentales favorables a la mega constructora eran negociados por propinas millonarias, alrededor de R$300 millones, bajo la forma de contribuciones legales e ilegales de campaña, además de “regalos”, pagos de charlas y otros favorecimientos a Lula y otros dirigentes petistas. La situación del partido y de Lula se complica y dirigentes ya dicen abiertamente en la prensa sobre un “plan B” para 2018.

Si PMDB y PT, antiguos socios de gobierno, están profundamente afectados por las denuncias de corrupción, la situación del PSDB, el tercer pilar del régimen, no es mejor. Con sus principales caciques inmersos, golpeados por las revelaciones de la Lava Jato, el directorio paulista del PSDB, la última fortaleza del partido, se encuentra en una guerra abierta entre Alckmin y su criatura, João Doria, disputando el nombramiento a la candidatura a presidente. Ambos buscan presentar una agenda privatista y a favor del mercado, para conquistar el apoyo de la burguesía a sus pretensiones: mientras Alckmin anuncia privatizaciones del Metro, de la CPTM, posiblemente de la CESP, además de una apertura más de capital en la empresa de agua Sabesp, Doria abandonó la municipalidad de São Paulo para dedicarse a circular el país en eventos de la Lide, “homenajes” o en viajes en avión privado al exterior en búsqueda de “socios” para su plan de vender la capital paulista. La “gestión” de Doria, como se ve, es orientada por cortes en la educación y en las áreas sociales (atacando el boleto estudiantil e inclusive marcando niños con birome en los jardines para que no repitan la merienda), mucho marketing y la promesa de la venta del estadio de Pacaembu, de los mercados municipales, del autódromo de Interlagos, de los corredores y terminales de colectivo y del boleto único. La disputa con Alckmin puede llevar Doria al partido DEM alrededor de la propuesta de construir un nuevo “centro” a partir del viejo y corrupto PFL. No es por coincidencia que Doria acaba de cavar una patética aparición al lado de Macron en Paris. El partido PSDB aparenta estar al borde de la implosión, dividido entre oficialistas y los que quieren salir de la base aliada del gobierno, y observa el conflicto cada vez más explícito entre Doria y Alckmin. La izquierda socialista necesita aprovechar esta fisura para ampliar la lucha contra las privatizaciones del PSDB en São Paulo y para denunciar la farsa de Doria, el “anti político” que hace acuerdos con figuras como Romero Jucá, Rodrigo Maia y José Agripino para posibilitar su candidatura.

El “partido del ajuste” quiere imponer sus planes

Lo que unifica las diferentes alas de la burguesía es la necesidad de promover el ajuste. Sea con mayor o menor crítica, la unidad entre el gobierno, su mayoría parlamentar, los gobernantes locales, los grandes medios de comunicación en sus editoriales o el patronato, con FIESP y CNI a la cabeza, la palabra de orden es ajustar las cuentas, aprobar las reformas y atacar más los salarios.

No obstante, la prueba de que es imposible reformar este régimen se da con la “reforma política” en debate, que terminó aparentando cosmética, dadas las intenciones originalmente anunciadas. La aprobación de la propuesta prescriptiva de la cláusula de desempeño – que terminó siendo un poco menos terrible que la propuesta inicial – es un ataque a la izquierda auténtica y un intento de fortalecer los grandes partidos del régimen golpeados por los escándalos de corrupción. Aún están sobre la mesa otros temas de la reforma, como la forma de financiamiento electoral y – parece que perdiendo fuerza – las propuestas de “distritão” o “semi-distritão”. En este aspecto, queda la impresión de que las intensas disputas entre las facciones políticas de la casta van llevando a la parálisis.

El gobierno, esta semana, alardeó la victoria de aprobación de la nueva meta fiscal de Meirelles. Se trata, en realidad, de un engaño, ya que Temer y la política canalla que asumió el gobierno en 2016 prometían reverter el déficit rápidamente. En realidad, el déficit solo aumenta, con la distribución fisiológica de dinero público para que Temer pudiese escapar de la primera denuncia y con el perdón para las deudas millonarias de las grandes empresas y banqueros. Para el pueblo, abundan los cortes y contingencia en áreas fundamentales. El gobierno también habla de congelamiento salarial y reducción del recibo de los funcionarios públicos, además de haber promovido el aumento de los combustibles. La bolsa de valores celebra alcanzando las cotizaciones más altas en más de cinco años.

La semana también fue marcada por la renegociación de los acuerdos de los estados. La ridícula escena de Rodrigo Maia llorando abrazado del gobernador de Rio, Pezão – socio de la destrucción de Rio promovida por la mafia de Cabral y Cunha – es la mejor ilustración de lo que de hecho significa el “salvamiento” que conmemoran. El acuerdo firmado prevé cortes profundos en el presupuesto del estado, apretón salarial y aumento de la contribución jubilatoria para los funcionarios, la venta de la empresa de agua CEDAE e inclusive el cierre de universidades como la UERJ. Rio Grande do Sul es el próximo estado en la fila de la masacre de Meirelles. La subdivisión del salario hace meses impuesto por el gobernador Sartori ataca la subsistencia de millones de trabajadores. La huelga de los profesores muestra que la resistencia debe aumentar.

Por fin, Maia volvió a la carga con una embestida por la reforma de las jubilaciones, que retornaría al congreso en octubre para atender a la presión permanente de los mercados internacionales y de la burguesía nacional. Se revela aún más el alto costo para el pueblo de la permanencia de Temer en el sillón presidencial. Fue un revés para el pueblo y los trabajadores brasileños no aprovechar la oportunidad de derrotarlo, en conjunto con la reforma laboral, a partir de las denuncias de la JBS, por medio del paro general frustrado del 30 de junio. En ese caso, con la complicidad de las direcciones sindicales y políticas que pretendían, por un lado, preservar y ampliar sus intereses corporativos y, por otro, contribuir con el esfuerzo para “estancar la sangría”.

Más que nunca, es la hora de hacer del PSOL una alternativa

Delante de esta situación, el sexto congreso del PSOL tiene aún más responsabilidad de elaborar una estrategia para este período. Creemos que ella deba jerarquizar: 1) el enfrentamiento y la derrota de Temer, la banda criminal gobernante, sus medidas de ataque a los derechos del pueblo y la entrega del patrimonio nacional; 2) combinar la lucha contra el ajuste a la lucha contra la corrupción de la cual son cómplices los principales partidos del régimen – PT, PMDB e PSDB – como forma de ofrecer una alternativa al pueblo brasilero con fuerza para enfrentar hipócritas de derecha, como Doria, y el proto fascismo de Bolsonaro; 3) para eso, el PSOL debe consolidar un balance de lo que significaron los 13 años del PT, superando la conciliación de clases del lulismo, que terminó miserablemente bajo los escombros de la corrupción y de las relaciones orgánicas con la burguesía; 4) en diálogo con los movimientos sociales y la sociedad, ofrecer una salida para la crisis, apuntando la necesidad de liquidar el régimen podrido de la Nueva República, que solo tiene a ofrecer más ataques a la democracia y auto preservación para la casta por medio del ataque a los derechos de los trabajadores e incluso de la guerra permanente contra el pueblo pobre, blanco preferencial de la violencia del Estado.

Se trata de una estrategia que, para vencer, necesita contar con la fuerza de la movilización del pueblo y de la juventud. Profundizar la resistencia contra el ajuste del gobierno, antinacional y antipopular. Ahora en el proceso de luchas parciales – paros y movimientos locales y sectoriales, como en el caso del calendario de lucha del día 14 de septiembre y en las elecciones del 2018, el PSOL debe apuntar en esa dirección con un programa y un perfil.

Para tanto, la militancia del PSOL debe tomar los rumbos del partido en sus manos, yendo a las plenarias congresuales y luchando por un partido independiente, sin distorsiones anti democráticas que pongan en riesgo el patrimonio político hasta acá conquistado. Esta es la base para ir más allá, confiando que el PSOL está delante de una tarea histórica y que tiene mucho para ofrecer para las luchas del pueblo brasileño.

Israel Dutra es sociólogo y miembro de la Dirección Nacional del PSOL y del Movimiento Izquierda Socialista (MES).

Thiago Aguiar es estudiante de doctorado en Sociología (USP) y director de la Revista Movimento.