Alfons Bech (La Aurora) – 27/10

El Parlament de Catalunya ha proclamado la República Catalana en forma de Estado independiente. Con un voto secreto para evitar nuevos posibles juicios, las candidaturas Junts pel Sí y de la CUP, han votado 70 votos a favor y 2 abstenciones. Y con 10 en contra, Catalunya Sí Que Es Pot. Los diputados y diputadas de tres grupos, PP, PSC y Ciudadanos, se han salido del hemiciclo para no participar en la votación.

Fuera en la calle, rodeando el Parlamento, centenas y miles de personas seguían con emoción las intervenciones del Parlament. Desde primeras horas de la mañana se habían concentrado en cada una de las salidas del Parque que rodea el Parlament para defenderlo ante la posible intervención de la Policía española, formando incluso barricadas con coches. Las horas han ido pasando y hacia el mediodía y la tarde se ha ido sumando más personas. También furgonetas de los Mossos que han obligado a desmontar las barricadas.

El día anterior el presidente de la Generalitat Puigdemont estuvo a punto de ceder a las presiones del Estado y de miembros influyentes de su partido, PDCat. Avisó de que iba a convocar elecciones autonómicas. La alarma corrió como una pólvora. La aceptación de elecciones autonómicas significaba desoir el mandato del referéndum del 1 de octubre. Hubo Twuits de “traidor”, dos diputados de su partido dimitieron y el socio de gobierno ERC decidía que si se celebraban así rompía su pacto y abandonaba el gobierno. Al final rectificó y propuso el debate para implementar el resultado del referéndum en el Parlament.

Tensión, emoción. Hoy viernes por fin, a las 3 y media de la tarde, se ha hecho la votación. Todo era expectación. Cuando se ha hecho público el recuento de los votos ha estallado la alegría, los gritos de “Visca la República!”. Botellas de cava (champán catalán) que se abrían. Besos. Abrazos. Lloros. ¡Por fin llegó la República!

Los alcaldes que fueron invitados al Parlament, mostrando sus varas de mando, eran aplaudidos y saludados por la gente cuando salían: “No estais sólos!”. Muchas consignas exigiendo la “libertad de los presos políticos”, “libertad para los Jordis” (Sánchez y Cuixart). Tras salir alcaldes, alcaldesas, diputadas, diputados, los centenares y miles de personas se han ido dirigiendo hacia el Palau de la Generalitat en manifestación. El grito repetido “Avui comença la nostra independència”, Hoy empieza nuestra independencia. También “Somos independientes”. De nuevo “Libertad Jordis” y “Fuera las fuerzas de ocupación”. Al acabar la jornada la fiesta de Barcelona está siendo de decenas de miles.

Toda la alegría que está viviendo una mayoría de la población de Catalunya no oculta que aún hay otra parte que no está aún convencida. Esto es normal, sobre todo cuando organizaciones que se llaman de izquierdas como PSC y CSQEP no han querido salir nunca del marco de la monarquía y sus leyes durante todo este proceso. Ambas organizaciones han ido confluyendo en el mismo tipo de discurso. Este último grupo había nacido de una confluencia de partidos. El proceso ha partido políticamente por la mitad el grupo. Hasta el punto que han habido dos intervenciones diferenciadas, la del portavoz Rabell, en la línea del PSC, para sonrojar a cualquiera que lo votó pensando que sería un contrapeso a la ICV unionista. Y la de Dante, de Podemos, muy crítica contra el PSC y PSOE por su apoyo al PP en lugar de cumplir lo que prometireon de “echar a Rajoy”, que le ha granjeado incluso simpatía de la anticapitalista CUP. Cara y cruz en un mismo grupo que ha acabado por no jugar ningún papel independiente, ni condicionar a nadie.

La alegría por la proclamación de la República Catalana contrasta también con las medidas que acaba de aprobar el Senado para aplicar el artículo 155. Aunque se ha dejado de lado la intervención explícita de los medios de comunicación, el 155 pactado entre PP, PSOE y Ciudadanos es clara: cese de Puigdemont, Junqueras y de todo el Govern; intervención de todas las Consellerias desde los Ministerios de Madrid, nombrando funcionarios para dirigirlas. Cese del Jefe de los Mossos, la policía catalana. Por último, disolución del Parlament y convocatoria de elecciones autonómicas para el 21 de diciembre. Para que quede claro lo que entiende por cese del Govern, el Fiscal jefe prepara el requirimiento de “rebelión” para Puigdemont el próximo lunes.

Aplicar el 155, ni que sea sólo lo ya anunciado por Rajoy, significa tener que usar todas las armas del Estado contra la sociedad movilizada y contra las instituciones. ¿O acaso cree que podrán detener a los principales cargos, quedarse con la policía catalana e ilegalizar partidos independentistas para evitar la “deriva secesionista” sin tener que recurrir a un alto grado de violencia?

Mañana la alegría por la primera celebración de las fiestas por la República dará paso ya a reuniones y planificación de acciones. A alertas, a debates, a talleres para enfrentar la violencia policial de manera pacífica y ordenada. La gente sabe que ahora viene lo duro. La catalana es una sociedad que lleva meses trabajando sin descanso por salir de la espiral de la represión económica, política, de recortes, de abuso. Ahora, además de defenderse tiene ya un instrumento propio, un Estado aunque en miniatura, con el que puede poner en marcha un proceso constituyente. Es en esta dualidad de tareas que realmente la República Catalana puede coger fuerza y demostrar que puede derrotar a sus enemigos, el corrupto Estado monárquico español y los Estados e instituciones neoliberales que le apoyan.