SÚMATE al Nuevo Perú

Luego de la revolución Cubana en 1959, una ola de rebeldía prendió en América latina, sobre todo entre una joven generación de luchadores antimperialistas que vieron posible conquistar la independencia ante la nación más poderosa del planeta, pues una pequeña nación a 200 millas de su costa lo había logrado. Fidel y el Ché emergieron como iconos de esa gesta de la cual había que sacar lecciones para extender el proceso sobre todo en América Latina.

Guevara en particular, se esforzó por continuar “con la adarga al brazo” extendiendo la revolución por este continente, mostrando con ello un profundo internacionalismo, opuesto por el vértice a la idea del socialismo en un solo país sostenida por el stalinismo. Antes, desplegó la solidaridad con las luchas de liberación nacional en África luego de ocupar altos cargos de dirección en el Estado cubano que transitaba de una economía capitalista a una economía estatal.

El Ché fue una figura de dimensión mundial pues teorizó sobre la revolución cubana y las lecciones que se podían extraer para acabar con el imperialismo y el capitalismo.

Más allá de su consecuencia revolucionaría que en sí misma es todo una lección puesto que rompe con el “revolucionario de café” y muestra que ser revolucionario empieza por uno mismo, por tener capacidad de entrega y sacrificio por una causa superior en bien de la humanidad y no del provecho personal. Lo que debemos destacar de Guevara es su convicción de que al imperialismo se lo combate en todos lados y que esa lucha no para hasta terminar con el capitalismo. En contra de la tesis de revolución por etapas, que llevó a los PC a apoyar cuanto gobierno burgués “progresista” encontraba en el camino, el Ché mostró en la práctica, que entra una y otra tarea había un nexo y que solo era posible abordar esas tareas, desde el pueblo y con el pueblo. Por eso hizo célebre la frase “revolución socialista o caricatura de revolución” destruyendo la tesis de que las burguesías nacionales podían jugar un papel consecuente en la lucha por conquistar la soberanía nacional.

Su teoría sobre la revolución latinoamericana, sin embargo, tropezó con dos inconvenientes. 1) hizo de la guerra de guerrillas la única estrategia cuando era una táctica como muchas otras, siendo lo permanente y estratégico la lucha de masas y la construcción de una dirección revolucionaria. 2) no partió del nivel de conciencia y organización del pueblo boliviano en particular del campesinado que tenían ante sí tareas democráticas (reforma agraria y lucha contra la dictadura militar) sin contar con la tradición guerrillera que tuvo el pueblo de Cuba en su lucha de independencia y sin tomar en cuenta que en Bolivia la lucha discurría por los sindicatos, que ya en el 52 habían logrado desde la COB derrotar al Estado oligárquico, pero por la falta de su propio partido cedieron el poder al MNR (el Apra boliviano) que se dio maña para recomponer el ejército y las instituciones tradicionales.

Con todo, el ejemplo del Ché resulta imperecedero, pues dejó el camino abierto en muchos sentidos: la revolución se hace, no bastan las palabras, la lucha puede empezar por lo nacional pero se desarrolla en el plano internacional, la lucha antimperialista hay que librarla en todos los rincones del planeta, la revolución es anticapitalista por la naturaleza del enemigo que enfrentamos. Junto con todo ello el Ché fue profundamente antiburocrático, siempre en primera fila en la tareas concretas, sea en la producción, sea en el campo de batalla. Tomó distancia del “socialismo real” justamente por su degeneración burocrática que se expresó luego en Bolivia con la traición del PC boliviano aferrado a la “coexistencia pacífica” que le imponían desde Moscú.

Como luchadores antimperialistas y socialistas no podemos pasar por alto estos hechos pues hacen parte de la historia de la cual debemos aprender tanto lo bueno como lo malo. El Ché, a pesar del tiempo transcurrido, sigue siendo el paradigma del hombre nuevo, su lucha, su bandera, la seguimos empuñando miles de nuevos combatientes en un nuevo contexto y con nuevas tareas porque el mundo ha cambiado, pero el norte sigue siendo el mismo. Acabar con el imperialismo y el capitalismo en todo el planeta.

COMANDANTE CHE GUEVARA

CON TU EJEMPLO ¡VENCEREMOS!