Pedro Fuentes

El centro de la coyuntura mundial está enfocado en la lucha democrática independentista catalana. Ella demuestra una vez más la importancia que han adquirido las rebeliones democráticas populares como respuesta al cada vez mayor autoritarismo de los regímenes, sea el del gobierno de Trump, el de Venezuela, Temer, ya que así sean diferentes ninguno escapa al hecho objetivo del aumento del autoritarismo. Este curso es consecuencia de la incapacidad y crisis de los regímenes democrático burgueses basado en el bipartidismo incapaces de responder a las necesidades y aspiraciones del movimiento de masas. Cataluña muestra también que el curso autoritario es rechazado por ese movimiento, y eso también sucede en los EEUU.

Trump aumenta la crisis política y  la polarización social y acelera la decadencia de la hegemonía mundial de USA

1.- Sería errado pensar que Trump es solo un payaso caricaturesco. Así tenga mucho de esto, es más que eso. No surgió fruto de una casualidad ni es un fenómeno aislado, sino como consecuencia de la crisis de los regímenes democráticos burgueses que apuntábamos más arriba y que tocó a EEUU.

Trump expresa la polarización de la sociedad americana y alienta esa polarización. La característica “peculiar” de gobernar y sus exabruptos muestran la crisis del régimen bipartidista y aceleran la crisis del mismo. Sin embargo, no actúa en el aire; todas sus medidas tienen un claro lado de clase; gobierna para la minoría del gran capital financiero americano y los grandes ricos de los EEUU. Para hacerlo se apoya en un sector de la población que ha girado a la derecha, que gusta de sus discursos machistas y sus ataques vulgares.

Esta política no actúa en el aire, responde al derechismo dominante del Partido Republicano que acuerda con lo que Trump hace así tenga contradicciones.

Esta política está destruyendo la seguridad social y lo que había con el “Obamacare”, limita y reprime a los inmigrantes. Está preparando una reforma impositiva aún más al servicio de los ricos de la que ahora ya hay, y que condenará con más fuerza a la clase media y los pobres del país. La seguridad social y la mayor trasferencia de impuestos a los pobres son la marca registrada de la política de Trump en los próximos meses.

2.- ¿Cual está siendo la resistencia a esta política? Las grandes movilizaciones que se iniciaron con su mandato y que tuvieron su punto más alto en la marcha de las mujeres a Washington, bajaron en intensidad. Los compañeros socialistas también nos explican que de estas grandes movilizaciones no surgieron organizaciones para que las mismas tuvieran permanencia. Pero esto no significa que el pueblo esté derrotado y aceptando a Trump. La prueba contundente que no es así fue con las manifestaciones supremacistas iniciadas en Charlottesville. La izquierda y los sectores democráticos ganaron claramente en las calles. La ultra derecha que se alimenta de la política de Trump fue enfrentada por la izquierda y sufrió una derrota aplastante en Boston cuando cincuenta mil manifestantes dijeron no al puñado de supremacistas reunidos en la ciudad.

Por otro lado, si bien no hay todavía una gran resistencia en las calles a la política destructiva de la seguridad social, la extensa vanguardia americana ha tomado como consigna central el “Medicare para todos”, que está entrando con fuerza en los grandes sectores sociales amenazados por la falta de mínimos planes de salid a los cuales podrían apelar.

Y por otra parte crece la conciencia social. Puede ser que como en el resto del mundo prime centralmente la negación a la afirmación de una alternativa. Pero seguramente la cabeza del pueblo americano se está abriendo y no cerrando. El hecho concreto en que este se expresa es que Sanders sigue siendo una alternativa política para un sector de la sociedad. No ha muerto luego de su derrota en las internas demócratas; por el contrario, está vivo y es un polo de esperanza para el pueblo pobre incluyendo el sector de los afroamericanos.

El discurso de Trump consolida con él a un sector de la población que es aproximadamente un 30% y frente a ello está del otro lado Bernie Sanders y su discurso de tasar a los ricos, defender el Medicare para todos y la revolución política que significa especialmente terminar con el actual sistema de subvención a los partidos por las grandes corporaciones.

3.- La crisis del régimen esta expresada en una interesante encuesta del Washington Post. La misma dice que en la cuestión política y los partidos la mayoría de la población piensa que hay una situación similar a la que había en los tiempos de Vietnam. “La encuesta de Washington Post-Universidad de Maryland -realizada nueve meses después de la tumultuosa presidencia de Trump- revela una visión claramente pesimista de la política estadounidense, desconfianza generalizada de los líderes políticos de la nación y su capacidad de compromiso, y una erosión del orgullo por la forma en que funciona la democracia”. http://wapo.st/2iGIYKv

Según esta encuesta el 71% de los entrevistados piensa que hay hoy tantos o más altos peligros como en los mayores momentos de peligro (Vietnam) y un 40% que piensa que esto es ya una situación normal y no episódica.

La crisis abraca a los dos partidos. La encuesta dice que casi dos tercios de los que ven a los Demócratas como la oposición creen que están “socavando los principios básicos del país”, mientras que un porcentaje levemente menor en el Partido Republicano siente una amenaza fundamental. Entre los que se oponen a Trump, las tres cuartas partes dicen que está socavando los principios básicos de la nación.

4.- Esta crisis parece ser cada vez más estructural. Sin embargo, no necesariamente significa que por este hecho pueda ocurrir un cambio en la correlación de fuerzas entre las clases. Esto dependerá de que surja en los próximos años un movimiento social fuerte y se fortalezca una alternativa política como la que expresa Sanders.

Un elemento que beneficia por ahora a Trump es la mejoría en la situación económica que significa en los EEUU un bajo nivel de desocupados. Esta mejoría es coincidente con cierta recuperación global que ha ocurrido gracias los violentos planes de ajuste que se han aplicado en todo el mundo. Pero en el caso de los EEUU no significa que sea una recuperación de su poder económico a escala mundial. Parece que está ocurriendo lo contrario y parte de esto tiene que ver con la política internacional de Trump. Su política internacional global y en particular proteccionista que tuvo como punto importante la retirada del TTP ha favorecido a China que cada vez más diputa con su poder económico con los EEUU; en la medida de que EEUU pierde espacio China avanza sobre Asia, África y América Latina. Y esta situación a más largo o corto plazo va a repercutir inevitablemente sobre la economía americana y la situación social del país.

Hay una situación abierta para construir un programa de transición que enfrenta la crisis y construya una alternativa de poder.

1.- La irrupción del socialista independiente Bernie Sanders como un polo político es consecuencia de esta situación que se está desarrollando en el país del norte. Nos parece que los socialistas tenemos que prestar gran atención a este fenómeno como al de Corbyn en Inglaterra. En este país el proceso abierto a partir del triunfo de Corbyn en el partido laborista es más nítido y contundente que en el caso de los EEUU. Corbyn es ya una alternativa de poder en Inglaterra y posiblemente gane las próximas elecciones lo que significará un cambio importante a nivel mundial del cual tendremos que ver el alcance que tiene.

En el caso de los EEUU una posibilidad tan concreta no está colocada todavía, aunque se está gestando. Es un proceso en construcción, y el papel que pueden cumplir las nuevas camadas de militantes que han apoyado a Sanders y defendido su programa puede ser muy importante. Y en particular el que juega en este proceso el DSA (Democratic Socialist of América) que ya ha alcanzado los 30 mil militantes luego de su victoriosa convención de agosto en Chicago.

2.- Las condiciones objetivas han establecido la posibilidad de que la política de los socialistas deje de ser solamente de una propaganda general del socialismo, como lo han hecho durante mucho tiempo, para convertirse en una política que llegue a las masas.

La crisis del capitalismo existe en los EEUU, pero esto no significa que este puesto para la agitación el socialismo como sistema alternativo al capitalismo. Tampoco significa que como lo están haciendo grupos socialistas que haya que tener un programa de acción basado en una consigna práctica (en la actualidad Medicare para todos) y como salida el socialismo; decir, que en el socialismo todo va a ser distinto y esperar que los trabajadores y el pueblo se convenzan de ello.

Es necesario una política o un programa de acción y para ello vale la pena recordar lo que decía Trotsky en 1938 en una situación en la que hay algunos puntos comunes con la que vivimos ahora. En el Programa de Transición escribió que: “La socialdemocracia clásica que desplegó su acción en la época del capitalismo progresivo, dividía su programa en dos partes independientes una de otra; el programa mínimo, que se limitaba a algunas reformas en el cuadro de la sociedad burguesa y el programa máximo, que prometía para un porvenir indeterminado el reemplazo del capitalismo por el socialismo. Entre el programa máximo y el programa mínimo no existía puente alguno. La socialdemocracia no tenía necesidad de ese puente, porque sólo hablaba de socialismo los días de fiesta”.

Y más adelante agregaba: La IV Internacional no rechaza las del viejo programa “mínimo” en la medida en que ellas han conservado alguna fuerza vital. Defiende incansablemente los derechos democráticos de los obreros y sus conquistas sociales, pero realiza este trabajo en el cuadro de una perspectiva correcta, real, vale decir, revolucionaria. En la medida en que las reivindicaciones parciales –“mínimum”- de las masas entren en conflicto con las tendencias destructivas y degradantes del capitalismo decadente -y eso ocurre a cada paso, la IV Internacional auspicia un sistema de reivindicaciones transitorias, cuyo sentido es el de dirigirse cada vez más abierta y resueltamente contra las bases del régimen burgués. El viejo “programa mínimo” es constantemente superado por el programa de transición cuyo objetivo consiste en una movilización sistemática de las masas para la revolución proletaria.

3.- En el actual período que se vive en los EEUU y en la gran mayoría de los países no está colocado como tarea la revolución proletaria, ya que no vivimos una situación prerrevolucionaria o revolucionaria. Sin embargo, es un período en el cual, si bien no se puede ganar el poder, si se puede ganar a un sector de las masas para una nueva alternativa de poder. Y para ello el método con el cual Trotsky escribió el Programa de Transición tiene toda su validez. Hoy día las inmediatas necesidades y aspiraciones de las masas chocan también con la estructura capitalista que no tiene posibilidades de resolverlas.

En el caso de los EEUU la consigna de “Medicare para Todos” tiene un cierto carácter transicional ya que choca con el monopolio de las grandes aseguradoras de salud y de los grandes laboratorios farmacológicos. Sin embargo, hay otras consignas o demandas que si bien pueden en este momento tener el mismo carácter de consignas para la agitación y la acción nos parece que son indispensables para responder a las necesidades que stán colocadas y con ello acumular fuerzas y ganar sectores de los trabajadores para construir un poder alternativo.

4.-No puede haber poder alternativo sin un programa de acción o un sistema de consignas que responsan a las necesidades colocadas, así dentro de este sistema haya consignas de acción (como Medicare para todos), y otras más de agitación propagandística como decía Lenin. Y hay en los EEUU como en todos los países, posibilidades de construirlo porque hay demandas colocadas como necesidad para el movimiento de masas.

Por ejemplo, hay que pasar en limpio el concepto de revolución política del que correctamente habla Bernie Sanders. Significa un régimen político diferente al viejo bipartidismo que como vimos tiene muchas fisuras. Un nuevo régimen político significaría que el voto popular elije presidente, que tiene que haber un nuevo sistema de representación política directa que acabe con el dominio de los grandes capitalistas y sus corporaciones de los partidos políticos. Esto indudablemente no lo quieren los republicanos ni demócratas, pero si lo está queriendo el pueblo de los EEUU.

Por otra parte, está ya hace bastante tiempo a la orden del día la cuestión de quien paga los impuestos para mantener el estado y su administración; si los ricos o los pobres. Y la consigna de tasar a los ricos y ligado a ello la necesidad de que las grandes corporaciones y bancos abran sus libros de contabilidad para saber sus ganancias es también una necesidad. Seguramente hay otras consignas importantes para estructurar este sistema y ya se debe estar construyendo