Equipo Operativo Nacional de Marea Socialista

El 14 de septiembre de 2017 publicamos un documento electoral de Marea Socialista (www.aporrea.org/regionales/a252274.html) en el que explicamos por qué y para qué participamos en las elecciones de gobernadores a realizarse el 15 de octubre. Se trata de una participación política, desde la opinión, y militante, desde la acción, fundamentalmente como electores conscientes y movilizados, pero sin disponer de una tarjeta electoral, ya que el CNE y el TSJ nos han impedido hasta ahora legalizarnos como partido político.

Por esa razón, nuestra expresión electoral concreta, en esta oportunidad, está vinculada al voto por la tarjeta de la Unidad Política Popular 89 (UPP89), en el marco de una alianza nacional con otras organizaciones de izquierda y concandidaturas alternativas. Con dichas organizaciones y candidaturas compartimos o venimos discutiendo elementos claves de valoración y crítica del proceso bolivariano, posiciones similares, compatibles o comunes respecto al desempeño del gobierno nacional y frente a la llamada polarización PSUV-MUD.

Nos proponemos ayudar a romper esta polarización forzada y así se lo planteamos al pueblo elector venezolano, para abrir caminos hacia la construcción de una nueva referencia política alternativa, realmente revolucionaria, honesta y democrática.

Vemos en varias de las candidaturas que postulamos en la tarjeta electoral de la UPP89 una potencialidad de ruptura con dicha polarización que atrapa al pueblo entre dos opciones contrarias a sus interes reales (www.aporrea.org/actualidad/n315246.html).

Esta potencialidad, de concretarse en la conquista de alguna gobernación o de manifestarse con un caudal importante de votos, podría generar la aparición de nuevos actores políticos en disputa frente al binomio PSUV-MUD, que nos lleva al vaivén de sus enfrentamientos y pactos sin principios, en torno a la posesión del poder y el manejo de los negocios, así como de las relaciones el capital transnacional y las naciones imperialistas que compiten por la captura de las riquezas venezolanas.

Mientras el pueblo paga la crisis y permanece fuera de las prioridades de las élites políticas, nos debatimos permanentemente entre los forcejeos de dos polos perversos: 1) por un lado están los que procuran la continuidad de una burocracia corrupta, que desvió y desvirtuó el proceso revolucionario otrora conducido por Chávez, ahora asimilada al capitalismo, en ejercicio de una forma muy autoritaria de gobierno; y 2) por el otro, están los partidos herederos de la IV República, contra la cual nuestro pueblo insurgió e impulsó una revolución que no pudo consolidar y se le ha ido de las manos. El control político se lo juegan entre la burocracia y el capital, dos caras de la misma moneda. Ninguno de ellos está por resolver los problemas reales del pueblo y recuperar su nivel de vida, ambos son responsables del desastre en que hemos caído, y cada uno a su manera manipulan al pueblo.

En nuestro documento del 14 de septiembre , al referirnos a la coyuntura de las elecciones regionales, decíamos que estaba “signada por la deriva autoritaria y el fraude”, pero que aún bajo esas condiciones era importante participar, a pesar de que el CNE y el TSJ continúan manejando las leyes y reglas electorales a capricho, en función del ventajismo del PSUV y no en favor de un verdadero ejercicio democrático, ni del derecho al sufracio, a elegir o ser elegidos; lo que hace es poner trabas y artificios escandalosos. Un ejemplo de esto ha sido la violación flagrante del derecho de “La Negra” Antonia Muñoz (exgobernadora en los tiempos de Chávez) a ser candidata, que es una violación del derecho de los electores del Estado Portuguesa a elegirla. El CNE y el TSJ, volteando la tradición y el sentido de las leyes y reglamentos electorales “interpretaron” que las sustituciones de candidaturas permitidas siempre hasta diez días antes de la elección, ya se había cumplido con un único día dispuesto sorpresivamente por el ente electoral, inmediatamente después de las inscripciones de candidatos. Así que los candidatos tenían sólo el día siguiente para ser sustituidos por enfermedad, por renuncia de alguno o por acuerdos entre los partidos. Esta es evidentemente una forma maliciosa de manejar la ley en contra de sus propósitos y convertirla en un instrumento de obstrucción y no de facilitación del ejercicio de los derechos. Indudablemente eso es todo lo contrario a la cacareada “democracia participativa y protagónica” y la la “democracia revolucionaria”.

Pero, aunque rechazamos tajantemente esta conducta tramposa y desleal de las autoridades electorales y judiciales, de ninguna manera declinamos nuestros atropellados derechos y por el contrario, nos empeñamos todavía más en ejercerlos hasta donde nos den las fuerzas y lo permitan las condiciones.

Porque, más allá de postular y elegir, las elecciones regionales son una oportunidad de divulgar un mensaje, de organizarnos y movilizarnos, de ampliar el margen de influencia política y articulación social, de procurar convergencias y alianzas, de deslindar y de intentar abrir canales de expresión al malestar social y al disenso político de sectores del pueblo, a través del voto. Todo ello dentro de la perspectiva que apunta a la construcción de la referencia política alternativa necesaria para ayudar al pueblo a combatir y superar la crisis y para emanciparse de los yugos políticos impuestos por las cúpulas de la polarización.

Por eso, a pesar del viciado clima electoral que ha sido creado, no promovemos la abstención sino la participación consciente y crítica. En consecuencia, llamamos a votar por los candidatos y candidatas de la UPP89 o por candidaturas que se situen por fuera de la polarización PSUV-MUD pero por dentro del proceso revolucionario. Allí donde estas candidaturas no existan porque no pudieron ser presentadas o fueron impedidas debido a las arbitrariedades de los poderes del Estado, ejerceremos el derecho de votar nulo pero en ningún caso promovemos la abstención, ya que estimamos que ésta favorecerá solamente al autoritarismo, a las maquinarias y a la polarización.

No creemos en la llamada economía del voto. No creemos en que para salir del gobierno burocrático, autoritario y corrupto del PSUV haya que votar por partidos componentes de la MUD, que también son parte del sistema capitalista corrupto instalado en el país. No creemos tampoco, que para evitar que se instalen de nuevo los partidos herederos de la IV República y serviles a otros sectores capitalistas nacionales y extranjeros, haya que terminar votando por el PSUV como supuesto “mal menor”. Y lo decimos, porque en ambos casos, lo que se sacrifica es la oportunidad de darle un impulso a la necesaria construcción de la alternativa revolucionaria, honesta y democrática independiente de las dos cúpulas podridas y manipuladoras.

Reiteramos, entonces, el llamado de Marea Socialista a votar por la tarjeta de la Unidad Política Popular 89 (UPP89), que es acompañada también por otros agrupamientos, aunque no tengan en estos momentos estatus legal de partidos. Insistimos, además, en que no ptrocuramos tan solo acuerdos ocasionales o con meros fines electorales, pues venimos discutiendo en torno a principios, líneas programáticas, orientaciones políticas y métodos democráticos sobre el carácter de la nueva referencia política que debemos presentarle a nuestro pueblo por fuera del PSUV y la MUD, para poder contribuir a la conducción de sus luchas.