El recuento está ya hecho en casi todos los pueblos y barrios de las ciudades. Sin embargo aún no hay cifras. Sin duda esta votación ha sido la que más obstáculos ha tenido de todas las que he visto. El presidente Puigdemont ha hablado de millones. El portavoz del Govern dijo 3 millones. Parece que la afluencia haya superado la de la consulta del 9 N. Para mí, sólo que se acercara a la cifra del 8 de noviembre de 2015 sería una victoria: 2 millones 300.000.
La cifra de heridos va en aumento: 844. La lucha ha sido dura, muy dura. Pero la sensación es de victoria. Y que el Estado español se ha hundido en lo más hondo de la vergüenza democrática internacional. En verdad Rajoy, el PP, su escuudero Ciudadanos y muchos líderes del PSOE jamás han tenido vergüenza democrática. Para tenerla tendrían que saber en qué consiste la democracia y esa gente viene del franquismo.
Los observadores internacionales se han quedado chocados. Jamás hubieran imaginado que España era así: “esto no es democracia”, han dicho muchos de ellos. Otros han advertido ya que denunciarán a España ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Hasta los peridositas del canal de televisión española han manifestado su “vergüenza” ante la programación que ha hecho del acontecimiento. Sin embargo la Comisión europea sigue considerando la violación de las normas elementales de la democracia en España, como un “asunto interno”. Se parece tanto a lo que hizo Europa cuando abandonó la República española a su suerte ante Franco, Hitler y Mussolini… Eso es la Europa actual: hipocresia.
Por tanto ahora a los catalanes sólo les cabe consolidar su victoria contando con sus propias fuerzas. Las izquierdas españolas llegarán…pero van un poco tarde. Y el apoyo internacional aún es reducido. Todo ello valiosísimo, pero insuficiente para parar el golpe de Estado que están dando PP, Ciudadanos y con el PSOE mirando hacia el otro lado. Por tanto se trata de organizar las fuerzas para seguir el lunes, el martes…y toda la semana que sigue. Quizás haya más detenciones. Quizás intenten aplicar el artículo 155 de suspensión de la Autonomía. Y el Govern tiene que reaccionar y cumplir lo que aprobó el Parlament: declarar la independencia y abrir el proceso constiuyente de la República Catalana.
Por eso no hay más remedio que contra con los grandes sindicatos obreros, incluso si han ido arrastrando los pies en la defensa del derecho a decidir. Ahora tienen una cobertura: es la Taula en defensa de la democràcia (Mesa en defensa de la democracia). Hoy ha acordado y presentado la propuesta de realizar concentraciones en las empresas y en la Universad de Barcelona mañana lunes a las 12. Y el martes realizar un “paro de país”.
Hay que utilizar todo lo que sirva para organizarse. La lucha sigue. La clase trabajadora debe discutir en Asambleas qué pasa, qué se juega, cómo se organiza. Hay que preparar la huelga general, la única que puede realmente parar el golpe de Estado incluso si detienen a Puigdemont y si declaran el Estado de excepción, ahora de manera abierta. Será una semana decisiva. Tendré que hacer más crónicas.
23’30 del 1 de octubre