Alfons Bech (La Aurora) – 03/10/2017

Hoy ha sido la huelga general “de país” más grande que nunca hubo en Catalunya. Una huelga en la que, por primera vez, la patronal de la mediana y pequeña empresa, ha participado e incluso ha pagado, al no descontar el salario. Una huelga rara, en la que los patronos son más audaces que los propios dirigentes de los dos sindicatos mayoritarios. Por eso es una huelga “de país”, o “democrática”, pues el objeto de la huelga ha sido la protesta por la salvaje actuación de las fuerzas represivas del Estado durante el día del referéndum y en defensa de las libertades. Por ello se han repetido las consignas: “Hemos Votado”, “Fuera las fuerzas de ocupación”, “Huelga, huelga general”

La mañana empezó con los servicios de transporte en huelga, con maestros en huelga, con administraciones en huelga, con polígonos industriales de medianas empresas en huelga. Incluso con las grandes empresas de petroquímica del área de Tarragona en huelga. Todo ello previamente pactado por administraciones, patronos, delegados sindicales.

Pero también esta huelga ha tenido la característica de la irrupción de la juventud en las calles. A primera hora más de cuarenta piquetes, que llegaron a ser sesenta a lo largo del día, cortaron las principales vías de acceso a las capitales, pueblos, polígonos, carreteras, autopistas. A esta masa de jóvenes se sumaron los tractores de los payeses y su sindicato y los activistas sindicales de siempre, pero sólo la parte independentista.

A lo largo del día, a través del corte de vías de comunicación, de ocupación de los trenes y, sobre todo, de las calles, se ha producido una nueva fusión entre viejas generaciones y nuevas. El resultado ha sido la mayor y más potente movilización que he visto jamás. Mayor que las movilizaciones del 11 de Setiembre, la Diada, pues en cada ciudad y pueblo de Catalunya se han producido estas movilizaciones históricas, las mayores de cada sitio. En Barcelona, por ejemplo, todo el centro fue inundado de maniestantes y cortado a la circulación. Y en ciudades obreras y de comarcas, lo mismo: ¡lleno completo, histórico!

El lema que ha expresado este dominio de la masa trabajadora, obrera, estudiantil y autopatrona, ha sido seguramente el que más se ha coreado por todas partes: “!Las calles siempre serán nuestras!”. Ese ha sido el sentimiento del día.

Los grandes sindicatos, que se apuntaron a la Mesa por la Democracia, convocante del paro junto con otras 60 entitades, han quedado opacados por la movilización. La oposición soterrada de las direcciones sindicales a la huelga viene de la falta de reconocimiento explícito del resultado del referéndum. Tanto UGT como CCOO han intentado deslegitimizar el referéndum “porque no tenía todas las garantías”, obviando de denunciar que no las tenía por que el Gobierno de Rajoy y el Estado español han hecho imposible cualquier acuerdo. En fábricas como la SEAT, donde los sindicatos UGT y CCOO están bajo la dirección política de PSC y ICV, llegaron a sacar notas contra la huelga, desautorizando pues abiertamente lo que firmaron como Mesa por la Democracia. Por tanto SEAT no ha ha hecho huelga.

Pero nada de estos hechos contradictorios quita de que estamos ante la movilización más exitosa de Catalunya. Una movilización que ha debido sortear las provocaciones de policías secretas infiltrados en las manifestaciones y que los manifestantes estuvieran todo el día pendientes de vigilar.

Sin embargo hoy, en que las calles han sido del pueblo, a última hora ha llegado la amenaza. El discurso del ReY Felipe VI a las nueve de la noche, alineándose en los peores discursos del PP de los últimos días, sin hacer ni mención a los heridos por las tropas policiales, ha sido el del Jefe del Estado que se prepara para intervenir la autonomía catalana y a detener a los principales líderes. No lo ha dicho así, pero toda la población y medios de comunicación catalanes hablan ya de la probable aplicación del artículo 155 de suspensión de la autonomía. Por tanto, la vuelta a casa después de un día tan largo nos lleva a la idea de que habrá que continuar la lucha y defender el resultado y aplicación del referéndum con uñas y dientes.