Cuesta mucho ver la complejidad de la realidad cuando estás en medio del torbellino. Pero trataré de hacer un análisis lo más objetivo posible, más allá de mis propios sentimientos y emociones.

Creo que Catalunya está en una situación revolucionaria desde el 20 de Setiembre. El pueblo se echó a la calle masivamente ese día a defender sus instituciones, y no llegó a una situación de enfrentamiento por autocontrol. Ni los Mossos ni la policía nacional, ni la Guardia Civil estaban preparados para hacer frente a la masividad. Decenas de miles, de ciudadanas y ciudadanos que se agolparon a las puertas de las respectivas Consellerias cuando iban a registrar y detener a altos funcionarios del Govern. Al final, de madrugada, después de un día entero de rodear la Consellería de Economía, los líderes de ANC y Ómnium consiguieron a duras penas convencer a los manifestantes para que volvieran a sus casas. Sólo así pudo salir la Guardia Civil.

El Estado no pudo reaccionar en el momento adecuado. Y el pueblo catalán lo hizo con ausencia de violencia (sólo un cristal de un coche roto). Pero los que dirigen ese Estado monárquico, semifranquista, sí saben de odio y de venganza hacia los catalanes. Pusieron en marcha la maquinaria mediática, judicial y policial para ejercer una represión jamás vista desde tiempos de la dictadura franquista. Eso hicieron el 1 de Octubre y muchas de esas imágenes estremecieron al mundo.

No les importó lo que viera y dijera Europa, ni el mundo. El Estado español surgido del 78 es así. Entronca con la brutalidad fascista del golpe del 36. Entronca con las masacres de 1640 y 1714. Entronca con el genocidio y saqueo imperialista de las colonias después del “descubrimiento” de América. Es “su” ley. Es “su” orden. Todo pueblo que pretenda discutirlo o negociarlo es considerado traidor a “su” sacrosanta idea de “unidad de España”. El derecho a la autodeterminación reconocido por las Naciones Unidas es para los demás, no para España “Una, Grande y Libre”. Y quien intente ese “desafío” sólo puede esperar guerra. Europa aguantará, piensan, porque tampoco les interesa el desmembramiento de España por una revolución democrática en el Sur. Y lo cierto es que hasta ahora Europa ha mirado hacia el otro lado. ¿Reaccionarán los trabajadores y pueblos europeos?

No es un tema sólo del semifranquista PP. Es una Santa Alianza Reaccionaria. Jerifaltes supuestamente “socialistas” han firmado un documento pidiendo mano dura y “aplicación de la ley”. Alfonso Guerra, ex vicepresidente socialista, rivaliza con Aznar en exigir a Rajoy que “no le tiemble la mano” y escupiéndole que es un flojo. Bono, otro “socialista” ex ministro de defensa, pide la cárcel para Puigdemont. Y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se queda mudo.

Las huestes fascistas que siempre ha habido en España, hasta hoy tranquilas trabajando desde dentro del PP, ahora ya salen a las calles a decir “¡A por ellos!”. Cada discurso del joven falangista Albert Rivera, líder de Ciudadanos, es una arenga a aplastar la rebelión catalana. En los hechos la Santa Alianza Anticatalana, monárquica, va del PP, al PSOE y a Ciudadanos. Los socialistas catalanes se debaten entre la traición a Catalunya y el lloriqueo de pedir una mediación.

No es un tema sólo de los políticos. Ya ha empezado la “operación vaciado de empresas”. El Banco Sabadell ya ha cambiado su sede oficial de Catalunya a otra sede en Alicante, España. LaCaixa Bank, más importante aún, uno de los grandes de España, lo está decidiendo hoy en su consejo de administración. El Gobierno Rajoy está cambiando leyes para que bancos y empresas puedan hacer ese cambio decidiéndolo pocas personas, los consejos de administración, en lugar de las asambleas de accionistas donde participan muchos sectores populares en el caso de Caixa Bank. Otra ley para favorecer a los bancos y su falta de transparencia.

El argumento de los líderes de estos bancos es que si no lo hacen “quedarían sin cobertura” del Banco Central Europeo, cosa que muchos expertos discuten. En realidad facilitan las “salidas exprés”para meter miedo. Y los más ricos burgueses y banqueros catalanes aprovechan la ocasión. Jamás han estado a favor de una República catalana. Con la monarquía les ha ido de maravillas. Sobre todo cuando el Gobierno español rescató a la banca y lo estamos pagando todos con recortes a la Sanidad, a la Educación, a los Servicios públicos, a las Inversiones productivas. España está endeudada por la mayor estafa social jamás realizada. Pero rescatar a los bancos con 50.000 millones de euros era “legal”.

La huelga general, llamada “paro de país”, del martes 3 demostró la potencialidad del movimiento revolucionario. En unos pocos días se han movilizado millones. Unos tres millones el domingo. Pero el martes a los ya movilizados se sumaron los que, sin ser independentistas, ya no quieren vivir bajo un régimen que reprime tan brutalmente.

Las movilizaciones siguen. Se constituyen Comités de Defensa del Referéndum -CDR. Pues de eso es lo que se trata. Puigdemont contestó al Rey borbón: “así no”. Todos los partidos españolistas se han escandalizado porque Puigdemont, con exquisitos modales, pero pide diálogo, le recrimina que no haya dicho ni mu sobre los 900 heridos por la Guardia Civil y Policía y porque… ¡habla ya de igual a igual al Rey! “¡Qué atrevimiento!” dice la vicepresidenta Sáez de Santamaría, del ala más dura.

Varias iniciativas se han puesto en marcha para entablar un diálogo entre Govern y Gobierno español. Ya nadie se atreve a mencionar la palabra “negociación”. Pero Rajoy sigue en sus trece: “no hay diálogo con los que se saltan la ley y quieren romper la unidad de España”. Ni las iniciativas de Suiza, ni de las de Arzobispos y Vaticano, ni las de los Juristas donde también están los sindicatos CCOO y UGT… y seguro que hay muchas más, han podido hasta hasta ahora hacer razonar a quienes dirigen el Estado español. Puigdemont parece que estaría dispuesto a no proponer ya la declaración de independencia el próximo lunes…si el Estado se aviene a celebrar otro referéndum con más garantías. Sino, el que se ha podido celebrar es el válido. Eso es lo que grita la gente al final del día 1 y siguientes: “Hemos votado”. El pueblo catalán no va a aceptar un paso atrás.

Pero empieza a haber defecciones a un lado y otro. Un conseller del Govern, el de Empresas y Cultura, ha pedido en un artículo en el diario ARA unos meses para poder negociar una salida. La posición de los sindicatos en la huelga fue muy tibia. No salió por ellos sino por la gente, por la juventud y hasta por la buena disposición de empresarios. Pero todo esto está provocando mucho debate interno. También mandos intermedios de la policía nacional han sacado un escrito muy crítico con sus mandos y los responsables políticos del operativo del 1 de octubre, denunciando que los “llevaron al matadero” y que no entienden nada de lo que pasa en Catalunya, pidiendo perdón por las cargas policiales de algunos compañeros.

La tensión que provoca la represión y amenazas de suspensión de la autonomía ante lo que pueda ser este pleno del Parlament del lunes 9 polariza la sociedad catalana desde el punto de vista político. Aún no ha habido una fractura social, pero puede haberla. De hecho el PP y Ciudadanos, junto con algunos líderes “socialistas” la están promoviendo difundiendo falsedades y mentiras sobre los catalanes y llamando a parar “el golpe de Estado” de una declaración de independencia.

El domingo habrá una manifestación en Barcelona contra la independencia promovida por una plataforma que recoge sectores diversos, pero cuyo cemento es el anticatalanismo. Los fascistas se apuntarán a ella, pero los discursos finales correrán a cargo de una cineasta y un exministro “socialista”, catalanes. La consigna de las organizaciones soberanistas es no ir a contramanifestarse por mideo a caer en provocaciones que justifiquen la instauración del Estado de excepción por “tumultos”. Al otro extremo también hay acciones y reuniones preparatorias de esos comités de defensa unitarios por barrios y pueblos.

Ayer en Sant Boi del Llobregat hubo una de esas concentraciones de los comités, silenciosa, contra el arreglo de una vieja caserna militar para acoger a más policías. También hay asambleas obreras de sindicalistas favorables a la independencia. En algunas ciudades los socialistas son sacadas de muchos gobiernos municipales al realizarse alianzas entre los demás partidos. En otras los socialistas apoyaron la celebración del referéndum. En Terrassa, ciudad obrera importante donde ha habido una de las movilizaciones mayores en esta huelga general, el alcalde socialista ya ha anunciado que dimitirá y se irá del partido si el PSOE apoya la aplicación del artículo 155 de suspensión de la autonomía.

Todo va cada vez más rápido y se prepara la tormenta. El tiempo para la mediación se agota. El lunes 9 puede ser otro día decisivo. Seguiremos informando.

Alfons Bech
6 de Octubre de 2017