Alfons Bech  (La Aurora) – 08/10

Hoy ha habido una gran manifestación antiindependencia en Barcelona. Los organizadores dicen que han asistido casi un millón. La policía local dice que 350.000. Atendiendo a las cifras que se dieron por la ocupación de las calles del centro de Barcelona en la última manifestación de la Diada, la cifra está más cerca de la segunda que de la primera. En cualquier caso ha sido grande. Y aunque han venido de todas partes del Estado para “apoyar” que Catalunya no se independice, una buena parte eran catalanes.
Es curioso que muchas personas catalanas entrevistadas dijeran que “era la primera vez que asistían a una manifestación”. Algunas insisitían en que “nunca” habían participado en ninguna. En Barcelona y en Catalunya se han hecho centenas de manifestaciones en los últimos años: en favor de la acogida de refugiados, en solidaridad con las víctimas de los atentados , en favor de las personas que luchan por su vivienda, su pan, su techo… Pero algunas de esas personas acusaban a los catalanes de ser insolidarios. Otras, fascistas, agredían a un africano, a Mossos y ciudadanos.
Ayer sábado hubo también manifestaciones “blancas” en Madrid, Barcelona y otras ciudades. Se ha dicho por los medios que eran “espontáneas”, convocadas por las redes. Por las reacciones favorables me parece que las “blancas” han estado personas próximas a los socialistas y a IU y Podemos. Manifestaciones a favor del diálogo entre los gobiernos. Buenas intenciones…
Pero la de hoy de Barcelona ha sido una manifestación donde han convocado desde la extrema derecha fascista (VOX por ejemplo), hasta socialistas del PSC y PSOE, y hasta firmantes de un manifiesto titulado “Izquierdas no nacionalistas”, pasando por el PP y por Ciudadanos. Líderes de todos esos partidos y agrupaciones han participado juntos y han estado en los parlamentos finales. Estamos pues ante una operación amplia, no improvisada. Ha sido la manifestación de Unión Sagrada para combatir el independentismo, con discursos duros. Todos juntos, “a por ellos!”.
Corresponsales de prensa británicos han mostrado su preocupación por que en dicha manifestación han visto fascistas con el brazo en alto sin que nadie les dijera nada. También se ha visto, ¡como no!, confraternización con las tropas de policía nacional y con la Guardia Civil. Y hasta uniformados de la Legión española con sus tambores y cornetas, tocando los himnos patrios.
Todo esto mientras más de diez grandes empresas y bancos, de común acuerdo y gracias a un decreto del Gobierno Rajoy, han trasladado de urgencia sus sedes a otras partes, mostrando su “amenaza” a la proclamación de la independencia en Catalunya.
Y entonces, ¿es posible la mediación entre Catalunya y Madrid? Muchos países a través de consulados, muchos medios de comunicación internacionales en sus páginas, incluso ofrecimientos abiertos como el de Suiza o del influyente grupo de expertos The Elders, tratan de abrir un diálogo entre ambos gobiernos. Puigdemont ha dicho que está dispuesto a sentarse a hablar “hasta el último minuto”. ¿Y Rajoy? Las declaraciones a El País son su respuesta: “No necesitamos mediadores”. Aunque para mantener esta posición hable de mantener las tropas de policía y Guardia Civil, de suspender la autonomía y hasta la posibilidad de un gobierno de concentración nacional. Sí, un gobierno de Unión Sagrada, como la manifestación.
Los independentistas y soberanistas han dejado hoy las calles a esas gentes. Un grito destacó por encima de otros: “Puigdemont a la prisión”. El martes habrá pleno del Parlament donde comparecerá Puigdemont. En principio va a hacer una declaración de independencia. Es lo que aprobó el Parlament con su ley una vez celebrada la consulta. Las más de 2 millones doscientas mil personas que votaron (más otras 700.000 que no pudieron) lo hicieron desafiando las porras y golpes. A pesar de todas las dificultades el espíritu es de que no hay marcha atrás.