Thiago Aguiar y Israel Dutra (MES-PSOL)  – 09/10

La indefinición en la agenda política del país abre una serie de escenarios a la izquierda ya la derecha. Mientras Temer sigue sangrando, a pesar de tener descanso para vencer la segunda denuncia en la Cámara, la bolsa de apuestas electas comienza a intensificarse. Después de un intenso debate en el Congreso, la reforma política aprobada – a excepción de la creación del multimillonario “fundão” para campañas – cambia poco o casi nada el actual sistema electoral. La agenda del gobierno sigue lenta, ya que Temer discursa a favor de las reformas, pero lucha de forma reñida para alejarse de las denuncias de corrupción y garantizar mayoría parlamentaria para concluir su mandato. En ese escenario aún imprevisible, a un año de la elección presidencial de 2018, la derecha busca un plan para mantenerse en el poder.

La crisis que vive el PSDB, principal expresión partidista de la derecha, también abre margen para salidas más extremadas. La disputa interna entre Alckmin y Doria, sumada a la condena de Aécio, llevan a los tucanes a una crisis sin fin. La reciente encuesta de opinión del Datafolha, publicada el domingo 9 de octubre, demuestra que João Doria empieza a perder espacio y popularidad en el mismo momento en que su reacción arrogante e irada a las críticas de Alberto Goldman amplía antipatías de la cumbre tucana a sus pretensiones presidenciales.

La evaluación del alcalde João Dória está en caída y su administración, poco a poco, se revela un fiasco incluso en las áreas donde prometía ser una gran renovación, lo que fue registrado en recientes y duros editoriales de Folha y del Estadão. Su aprobación cayó 8 puntos – oscilando de 40 a 32%. Mientras que la reprobación llegó al 26%, subiendo al 40% a los que lo ve como “regular”. El 58% de los encuestados creen que ni siquiera debe concurrir a la presidencia. Sus constantes viajes se atribuyen como “perjuicio” a la ciudad y sólo busca beneficios personales para el alcalde. En la encuesta, Alckmin tiene un 45% contra 31% de Doria cuando la pregunta se refiere a quién debería ser el presidenciable del PSDB. Está claro que el gobernador de San Pablo comienza a ganar la delantera de esa guerra interna en el nido tucano.

Días antes, la revista Piauí reveló en reportaje muy competente las conexiones empresariales y debates políticos de la coordinación del MBL. En su grupo de WhatsApp, los dirigentes del grupo son claros: trabajan por la implosión del PSDB y para garantizar una candidatura de Doria, encabezando una alianza que involucra a PMDB, DEM, al agronegocio y dirigentes políticos evangélicos. La estrategia del MBL es reciclar los viejos partidos corruptos y mantener la derecha fisiológica que comanda el gobierno Temer en el poder, con un programa de privatizaciones y ataques a los derechos del pueblo, combinado a un discurso reaccionario contra LGBTs, mujeres, negras y negros, religiones de matriz africana y las artes, como quedó claro en la campaña de calumnias promovida por este grupo contra la exposición del Queermuseo, en Porto Alegre, y contra la performance de un bailarín en el MAM-SP. El grupo finalmente revela lo que siempre fue: un nuevo ropaje para el atraso nacional, que se mueve en apoyo a las pretensiones presidenciales de Doria.

Otro frente abierto contra el modo tucán de gobernar es la batalla que el funcionalismo público de Porto Alegre traba con el alcalde Nelson Marchezan Junior. Otro prefecto de la marca MBL de nuevos “gestores”, Marchezan Jr. también se encuentra en apuros. Se acaba de ser derrotado en dos proyectos importantes en la Cámara de los Concejales – lo que modificaba el sistema de transporte público y la propuesta de aumento del IPTU. Esto trajo una ruptura importante en la propia Cámara, con la pérdida del líder del gobierno, además de la dimisión de una serie de secretarios. Por otra parte, en la oposición parlamentaria, el PSOL se ha presentado como una alternativa en contraposición al alcalde tucano. También en las calles la resistencia a Marchezan Jr. aumenta con la huelga de los municipios.

Doria y Marchezan no escapan de la crisis profunda que vive el PSDB. El congreso partidista marcado para el 8 de diciembre posiblemente será seguido de una revuelta tucana. En la disputa por la sucesión de Aécio, varios sectores organizan sus propias batallas internas. Hay un coqueteo del sector de economistas del PSDB con el Nuevo, partido en el que ya ingresó Gustavo Franco – uno de los cabezas del Plan Real y del grupo liberal de la PUC-Rio. Arminio Fraga es considerado como el próximo de la lista.

Bolsonaro y la línea dura conservadora

La exposición de los intereses y conexiones financieras de los aliados de Doria, la caída de la popularidad del prefecto y las críticas crecientes a su pésima administración en São Paulo tal vez puedan abrir terreno para Bolsonaro y sus granjas apoyadas para una “coalición” a la derecha de la derecha tucana . El nuevo ropaje de un partido inexpresivo que cedió la leyenda a Bolsonaro – el PEN, que ahora se llama Patriota, parece estar al servicio de ese proyecto.

Sus planes son dificultados por las resistencias a Bolsonaro en enormes parcelas de la sociedad y también en la propia burguesía, como mostró el reportaje de Veja. No a la boca, Bolsonaro intenta con mucho costo disociarse de la imagen de militar tosco sin programa económico, para presentarse como un “liberal” alineado a Estados Unidos. Un ala importante de la burguesía no tiene en su horizonte una salida militar o de extrema derecha. La Globo se ha destacado por posiciones contrarias a las posturas más reaccionarias en el terreno de las costumbres. Y realizó una serie bastante crítica a la dictadura militar: “Los días eran así”. Para ese sector de la burguesía, lo ideal no es acrecentar los ánimos del país, sino intentar mantener cierta estabilidad y cohesión de la vida social y aprobar reformas duras contra el pueblo en el terreno económico. En este camino, por otra parte, Alckmin apuesta sus esperanzas para vencer la disputa interna en el PSDB y ganar apoyos en la burguesía: presentar en 2018 una candidatura conservadora, con “experiencia” para seguir aplicando el ajuste y “estabilidad” para garantizar la reanudación de la confianza empresarial.

En el caso de que se produzca un accidente, Su defensa de una intervención militar constitucional -como si fuera posible conciliar esa paradoja entre un golpe y la defensa de los marcos constitucionales- avivó el debate en el país. Fue recibido con una posición lamentable, aunque contraria por parte del alto mando de las Fuerzas Armadas.

A pesar de pequeños, los actos por la intervención militar acabaron volviéndose ruidosos. La crisis del régimen es la base de la inestabilidad y la levadura para las posiciones conservadoras, que ganan destaque incluso entre los sectores más atrasados de la masa. Tal crisis está motivada por el cansancio e indignación ante los escándalos de corrupción. El desmonte de la huelga general del 30 de junio y la victoria de Temer sobre las manifestaciones que pedían su salida también fueron un elemento importante de desmoralización.

Por otra parte, no podemos abstraer la enorme crisis de seguridad pública en las grandes ciudades. Como efecto de la crisis social, el aumento de la violencia es abrumador. Las disputas entre bandas del tráfico alarman al país. La expresión máxima es la Rocinha, en Río de Janeiro, donde el Ejército promovió una ocupación. La guerra del tráfico paralizó las clases en las escuelas. El miedo a la violencia, los repetidos crímenes bárbaros y el total descrédito en las policías vinculadas a la corrupción, como mostró la investigación del Datafolha en Río, alimentan la idea de que es necesario un salvador de la patria. Bolsonaro es quien, hoy por hoy, se presenta como tal personaje. Su ambición y estrategia lo llevaron a una gira, a partir de ese domingo, por varias ciudades de Estados Unidos, donde quiere pasar credibilidad a inversores y representantes del capital financiero. Beber de la fuente de la extrema derecha en el mundo es también otro objetivo manifiesto de ese viaje de Bolsonaro. En un entorno de mayor polarización, posiciones de extrema derecha ganan peso y asientos en los parlamentos. Después de la inesperada elección de Trump, la ola Le Pen en Francia y el reciente resultado de la extrema derecha alemana -que conquistó posiciones en el Parlamento- asustaron a Europa.

La lucha está en curso: resistir y enfrentar por la izquierda

Ante los impasses políticos, la mejor forma de enfrentar la derecha es construir una alternativa de verdad, por debajo y relacionada a las luchas de la sociedad. A pesar de la defensiva causada por la crisis económica y el aumento del desempleo, hay categorías resistiendo y la izquierda socialista debe buscar la mayor unidad para defenderlas y enfrentar los ataques sistemáticos de los patrones y gobiernos.

A pesar de su tendencia restrictiva, la “reforma política” aprobada mostró el pantano en que se encuentran los grandes partidos, incapaces de aprobar, ante su impasse, la totalidad de las medidas que planeaban para asegurar su reproducción e impedir la expresión de la izquierda auténtica. Al mismo tiempo que se aprobó una cláusula de barrera que tendremos que enfrentar con ahínco en 2018, el límite para la participación en debates pasó a cinco diputados, garantizando la presencia del PSOL y disminuyendo parte de los efectos nefastos de la “ley Cunha” que sentimos en 2016.

Es hora de que el PSOL organice su candidatura propia para 2018 y presentar al pueblo, a la clase trabajadora ya la juventud una salida a la crisis nacional, enfrentando los ensayos mórbidos de la derecha y sus intentos reaccionarios de reciclarse para conservar el poder. Una alternativa generosa, construida con participación popular y debate, para conectar lo mejor de la acumulación que hemos construido hasta aquí con las luchas que el pueblo ha organizado: de las jornadas de junio de 2013 a la resistencia a los ataques de la burguesía. Sin ningún compromiso con la quiebra de este régimen político podrido, nuestro partido tiene todas las condiciones de reunir a aquellos y aquellos que apuesten en este camino.

Israel Dutra es sociólogo y miembro de la Dirección Nacional del PSOL y del Movimento Esquerda Socialista (MES).

Thiago Aguiar es doctorando en Sociología (USP) y director de la Revista Movimiento.