Pueblo Unido – Nuevo Perú  

07/10

Parte I

Existen dos visiones distorsionadas del fenómeno de la corrupción.

Una primera explicación que denominaríamos “moralista”, atribuye su origen a la existencia de un puñado de “hombres malos”. Se supone entonces que la eliminación de estos individuos solucionaría el problema. Con esta mirada, toda denuncia anticorrupción se extingue en la anécdota y en el escándalo mediático ocasional, pero finalmente todo sigue igual, el sistema que la engendra escapa a toda crítica y continua reproduciéndose.

La otra visión distorsionada, es aquella que termina achacando la corrupción generalizada a la “naturaleza humana” (todos seríamos corruptos en potencia”) o a la historia total de nuestra nación desde sus orígenes hasta el presente que finalmente conduce al pesimismo fatalista, la permisividad y el cinismo.

Maquiavelo describió hace cinco siglos la corrupción como un proceso social de degradación colectiva de las instituciones de una comunidad política:

«los gobernantes no obedecen ellos mismos las reglas que exigen e imponen a los gobernados, y los gobernados no condenan moralmente esas conductas sino que buscan ansiosamente los medios para también ellos, poder llevarlas a cabo de manera impune»[1].

La consecuencia de la corrupción, consiste en que impide el desarrollo de individuos autosuficientes (que viven de su trabajo). Reinan entonces las oligarquías políticas practicando la impostura y un contexto institucional incontrolable por la sociedad, que solo busca el provecho fácil y sectorial […] donde las oligarquías se ganan a la «plebe con festejos y dádivas públicas».

El sentido de la corrupción va del poder político a la sociedad. Las coimas que van al funcionario, al político corrupto y a una clientela próxima al poder político, pero se realiza en el mercado, en la forma de un “sobreprecio” que paga la sociedad por encima del plusvalor real (productividad del trabajo social).

El resultado de la corrupción es que produce una ganancia puramente monetaria o capital ficticio, que es un componente creciente de la composición del capital en la época de dominio del capital financiero o del capitalismo monopolista de Estado a nivel mundial.

El nexo teórico

Odebrecht es un ejemplo patente de que el mercado no está ya determinado por la productividad social del trabajo sino por una alianza entre el Estado y el capital controlado por un, puñado de grandes bancos que se reproduce de una manera puramente monetaria.

Un soborno para obtener un contrato del Estado, es una inversión destinada a sacar del juego a sus competidores gracias al poder y no al mercado. La corrupción es entonces un mecanismo regular del Capitalismo Monopolista de Estado.

En el actual sistema económico mundial no predomina ya la vieja burguesía industrial, sino un puñado de grandes banqueros (“Oligarquía Financiera”, Hilferding y Lenin) ubicados en la superestructura política del poder (Capitalismo Monopolista de Estado) y no en la estructura productiva moderna industrial de la sociedad, donde se encuentran las grandes clases productoras de riqueza.

El Capitalismo Monopolista de Estado tiene por objetivo el control por los grandes bancos de la tendencia cíclica a la caída de la cuota de ganancia con cada periodo de expansión y globalización de la masa de capital producida por el mercado mundial.

Fin del crecimiento productivo

Cada expansión del capitalismo significa que una nueva escala de medios de producción (tecnología, maquinarias, materias primas y energía); que una nueva masa de mercancías se ha lanzado al mercado; que una nueva escala de fuerza laboral se ha desarrollado; que el capital creado ya no tiene la misma colocación lucrativa que al inicio.

Cada nueva escala productiva significa una mayor inversión en tecnología, maquinarias, materias primas y consumo de energía. El capital constante tiene un crecimiento inversamente proporcional al capital variable en la composición orgánica del capital que afecta la rentabilidad del capitalista pues reduce la proporción alícuota del plusvalor creado.

Es en la producción de plusvalor, donde Marx encuentra la contradicción clave de toda expansión de la producción capitalista: entre la productividad del trabajo desarrollada y la rentabilidad del capital. Cada periodo de expansión culmina en crisis periódicas y recurrentes de producción, períodos de depresión económica que socavan los ingresos, el empleo y el futuro de miles de millones de seres humanos en todo el mundo.

En esencia una crisis capitalista es una crisis de la cuota de ganancia capitalista. La caída de las inversiones en las principales economías capitalistas de hoy en todo el mundo es resultado de su baja rentabilidad en relación con el capital existente invertido y los rendimientos percibidos probables para la mayoría de las corporaciones.

El punto es que la masa de beneficios en la mayoría de las grandes economías actuales, no es lo mismo que la rentabilidad (medida en función del stock de capital invertido) al final del período de expansión neoliberal.

La deuda de las empresas (pedir prestado más, para invertir) antes de la crisis comenzó a actuar como un desincentivo, incluso para las empresas con cantidades considerables de efectivo.

Las empresas han preferido utilizar su dinero para pagar la deuda, especular con el precio de sus acciones (comprar o vender) o aumentar sus dividendos y pagar grandes bonificaciones (en el sector financiero), desarrollando ganancias puramente especulativas en lugar de invertir en equipos productivos, estructuras o innovaciones.

Por ejemplo, la tasa de rendimiento del capital británico invertido ha bajado de 14% en 1997 a 11,5% en la actualidad. La rentabilidad del Reino Unido se ha estancado desde 2014, antes de Brexit. La misma historia en los Estados Unidos, la rentabilidad media de las empresas cae y también las ganancias totales del sector no financiero.

Sólo una pequeña minoría de grandes empresas crece -como Apple, Amazon, Microsoft, etc- porque tienen un gran atesoramiento de efectivo. La mayoría de las empresas no tienen tales acumulaciones.

Hay también una minoría considerable que tiene ganancias suficientes para sostener los pagos de sus intereses de deuda sin que quede nada para su expansión productiva. Según elBanco de Pagos Internacionales (Bank for International Settlements), la participación de estas empresas ‘zombies’ ha aumentado a más del 10%, es decir, aquellas “la participación de las empresas zombies -cuyos gastos financieros superan las ganancias antes de intereses e impuestos-.

La data de AMECO[2], confirma que la cuota de ganancias es menor que en 1999 en todas las economías, excepto Alemania y Japón. Aunque este último tiene la cuota de beneficio más baja de todas las principales economías. El nivel de la cuota de ganancia es más alto en el Reino Unido, Italia y una UE ampliada (que incluye Suecia y Europa del Este), mientras que la tasa de beneficio más baja es en los EE.UU. y Japón.

[3]

Esta situación origina dos grandes tendencias contradictorias en la sociedad contemporánea.

Fusión y divorcio

Por un lado, la tendencia a la fusión del poder político con los grandes bancos privados y bancos de reserva estatal para el control burocrático de la masa monetaria del capital circulante en el mercado y la producción mundial.

Por otro lado, la tendencia al divorcio creciente del poder político con la sociedad civil, que lo vuelve más vulnerable a las demandas de la sociedad civil, pues su control requiere la complicidad de un conglomerado de complejos grupos de poder y capas sociales susceptibles de clientelaje para legitimar su control y representación de la nación en su conjunto.

La corrupción no es solo un asunto moral de funcionarios y políticos sino un conjunto de fuerzas para contrarrestar la caída de la cuota de ganancias y la reproducción de uncapital ficticio, mediante redes verticales y horizontales de clientelaje, que no fluyen del libre mercado, como elementos del intercambio, sino que independiza el lucro monetario de la real producción de riqueza y valor.

El mayor destape de la magnitud de este capital ficticio ha sido producido por elConsorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés), un colectivo de 190 periodistas que en más de 65 países buscan desenterrar delitos internacionales, corrupción y abuso de poder -siguiendo el mismo modelo deWikiLeaks, fundado en 1997 por el periodista estadounidense Chuck Lewis, con sede de bajo perfil en Washington, una organización sin fines de lucro, con una reducida dotación de colaboradores, financiada por fundaciones y donaciones privadas.

El ICIJ es dirigido actualmente por el periodista australiano Gerard Ryle, quien emigró a Estados Unidos en 2011 tras recibir 2,5 millones de archivos digitales, una verdadera mina de oro en datos sobre 120.000 empresas domiciliadas en paraísos fiscales, en las que estarían implicadas unas 130.000 personas.

En abril de 2013, el ICIJ subió a internet una guía “who’s who” de individuos y entidades que ocultaban su dinero en paraísos fiscales, más conocido como “Offshore leaks”, donde expuso la identidad de miles de titulares de cuentas en paraísos fiscales. Entre ellos estaba la familia del presidente de Azerbayán, Ilham Aliyev; el tesorero de la campaña electoral de 2012 de François Hollande, Jean-Jacques Augier, y la esposa de Igor Shuvalov, un hombre de negocios cercano al presidente ruso, Vladimir Putin.

En enero de 2014, el ICIJ sacó a luz otra primicia, con revelaciones de que la élite china también estaba depositando su dinero oscuramente en cuentas en paraísos fiscales. También aparecen casi 22.000 clientes extranjeros con direcciones en China y Hong Kong. Entre ellos figuran algunos de los hombres y mujeres más poderosos de China (incluidas 16 de las personas más ricas del país), miembros de la Asamblea Popular Nacional y directivos de empresas estatales sacudidos por escándalos de corrupción.

ICIJ mostró papeles confidenciales donde figuran los detalles de una empresa inmobiliaria propiedad del cuñado del presidente actual, Xi Jinping, y empresas en las Islas Vírgenes Británicas registradas a nombre del hijo y el yerno del exprimer ministro Wen Jiabao. En los documentos obtenidos por el ICIJ figuran detalles confidenciales de una empresa inmobiliaria propiedad del cuñado del presidente actual Xi Jinping.

PricewaterhouseCoopers, UBS y otros bancos y empresas auditoras occidentales cumplen un papel fundamental como intermediarios y facilitan que sus clientes chinos establezcan fondos y empresas en las Islas Vírgenes Británicas, Samoa y otros paraísos fiscales habitualmente relacionados con fortunas ocultas. Por ejemplo, la gran financiera suiza Credit Suisse ayudó al hijo de Wen Jiabao a crear su empresa en las Islas Vírgenes Británicas mientras su padre gobernaba el país.

Los documentos muestran además detalles de la compra de una empresa establecida en las Islas Vírgenes Británicas. La mitad es propiedad del cuñado del presidente Xi, Deng Jiagui. Deng es casado con la hermana mayor de Xi, y es un promotor inmobiliario multimillonario que se dedica además a invertir en los metales empleados en la fabricación de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos.

Los papeles muestran que la otra mitad de Excellence Effort Property Development era propiedad de otra empresa de las Islas perteneciente a Li Wa y Li Xiaoping, unos magnates inmobiliarios que fueron noticia por haber obtenido un contrato de 2.000 millones de dólares (unos 1.500 millones de euros) para la adquisición de inmuebles de uso comercial en la ciudad de Shenzhen.

En noviembre del mismo año, el Consorcio reveló los documentos llamados “LuxLeaks”, filtrando documentos que mostraban que cientos de las mayores empresas mundiales, incluyendo AIG, Amazon, Apple, IKEA, Pepsi y Verizon habían alcanzado un acuerdo con Luxemburgo para evadir miles de millones de dólares en impuestos.

Los documentos del ICIJ revelan que precisamente el hijo del ex primer ministro Wen Jiabao, Wen Yunsong, estableció en 2006 una sociedad registrada en las Islas Vírgenes Británicas, Trend Gold Consultants, con la ayuda de la oficina de Credit Suisse en Hong Kong. Wen Yunsong era el único director y accionista de la compañía, que parece haberse disuelto en 2008.

Los papeles no aclaran del todo para qué se utilizaba Trend Gold Consultants. Wen Yun song, formado en Estados Unidos y dedicado a las inversiones de capital riesgo, fue cofundador de una sociedad de inversiones privadas dedicada a China y en 2012 llegó a la presidencia de China Satellite Communications Co., una empresa de propiedad estatal que aspira a ser la mayor operadora de satélites de Asia.

Los registros arrojan luz, asimismo, sobre el papel hasta ahora desconocido de las Islas Vírgenes Británicasen un escándalo cada vez mayor que afecta a la hija del ex primer ministro Wen Jiabao, Wen Ruchun también conocida como Lily Chang. The New York Times ha informado de que JP Morgan Chase & Co.pagó a una empresa que dirigía ella, Fullmark Consultants, 1,8 millones de dólares de honorarios por trabajos de asesoría.

Fullmark Consultants se diseñó de tal forma que quedara oculta la relación de Wen Ruchun con la empresa, según indican los papeles del ICIJ. Su marido, Liu Chunhang, antiguo gurú financiero en Morgan Stanley, creó la sociedad en las Islas Vírgenes Británicas en 2004, y fue único director y accionista hasta 2006, el mismo año en el que asumió un puesto en el organismo oficial que regula la actividad bancaria en China.

Liu transfirió el control de la compañía, según indican los papeles, a una amiga de la familia Wen, Zhang Yuhong, una rica mujer de negocios y colega del hermano de Wen Jiabao. El New York Times informó de que Zhang había ayudado también a controlar otros bienes de la familia Wen, como sus inversiones en diamantes y joyas.

Los documentos evidencian también las actividades de familiares del antiguo líder Deng Xiaoping, el exprimer ministro Li Peng y el expresidente Hu Jintao (la lista completa se puede consultar en la edición digital).

Uno de los personajes chinos más destacados que crearon empresas en paraísos fiscales a finales de los noventa fue Fu Liang, hijo de Peng Zhen, uno de los Ocho Inmortales del Partido Comunista y destacado dirigente del Asamblea Popular Nacional en los años ochenta. Los papeles filtrados muestran que Fu (que ha invertido en clubes náuticos y campos de golf en China continental) controlaba al menos cinco sociedades offshore creadas en las Islas Vírgenes Británicas entre 1997 y 2000. En el año 2000 utilizó una de ellas, South Port Development Limited, para adquirir un hotel en Filipinas.

Entre los clientes que han establecido empresas con TrustNet, se encuentran dos miembros actuales de la Asamblea Popular Nacional, la cámara legislativa china.

Wei Jianghong, que representa a la provincia de Anhui en la Asamblea y es presidente de la empresa estatal Tongling Nonferrous Metals, fue directivo de Tong Guan Resources Holdings, una empresa establecida en las Islas Vírgenes Británicas en 2006. En 2007, Tongling usó Tong Guan para invertir 10 millones de dólares en un proyecto de 50 millones para el tratamiento de cobre en Chile.

Otro congresista con bienes en el extranjero es Ma Huateng, el fundador de la principal compañía china de mensajería por Internet, Tencent. Ma tiene un patrimonio de 10.000 millones de dólares y es el quinto hombre más rico de China, según Forbes.

En resumen, 13 familiares de los máximos dirigentes (actuales y pasados) del régimen chino y 16 magnates aparecen en los registros de las sociedades abiertas en paraísos fiscales. Figuran el cuñado del actual presidente; el hijo y el yerno del ex primer ministro Wen Jiabao, y una hija de Li Peng, primer ministro durante la matanza de Tiannanmen. PricewaterhouseCooper, UBS y Credit Suisse son algunos de los intermediarios utilizados para abrir estas sociedades opacas.

En noviembre de 2014, el consorcio reveló los “LuxLeaks”, filtrando documentos que mostraban que cientos de las mayores empresas mundiales, incluyendo AIG, Amazon,Apple, IKEA, Pepsi y Verizon habían alcanzado un acuerdo con Luxemburgo para evadir miles de millones de dólares en impuestos.

En febrero de 2015, el ICIJ hizo público los “SwissLeaks“, revelando un esquema que habría beneficiado a clientes de la sucursal suiza del gigante bancario HSBC para evadir impuestos en cuentas por 119.000 millones de dólares. La monumental big data fue al parecer obtenida de archivos robados en 2007 por un empleado que contenían información sobre más de 100.000 clientes.

“Panama Papers”
Pero la más grande revelación del ICIJ salió a luz en el 3 de abril del 2016 cuando repartió 11,5 millones de documentos compilados entre más de un centenar de periódicos que expusieron negocios secretos realizados en empresas offshore conocida como “Panama Papers”, probablemente la mayor filtración de información confidencial de toda la historia, que involucraban a unas 214.000 compañías offshore, fundaciones, fondos de inversión que son objeto de investigación, direcciones de individuos y empresas de más de 200 países (desde China hasta Chile) con sede en 21 paraísos fiscales, desde Hong Kong hasta las Islas Vírgenes Británicas, pasando por el estado de Nevada, en EE. UU, información proveniente del estudio jurídico Mossack Fonseca, con sede en Panamá y oficinas en más de 35 países.

La data reunida implicaba a más de 140 personalidades políticas de todo el planeta, desde asistentes del presidente ruso Vladimir Putin hasta familiares del mandatario chino Xi Jinping y ha tenido importantes consecuencias políticas, como la dimisión del primer ministro de Islandia Sigmundur David Gunnlaugsson, así como la detención del empresario Nidal Waked, miembro de una de las familias más acaudaladas en Panamá. Waked y las empresas de su emporio familiar han sido acusados por el gobierno de Estados Unidos de ser uno de los mayores operadores mundiales en el blanqueo de dinero del narcotráfico.

La revelación ha implicado también a industrias contaminantes (como algunas que trabajaban con asbesto, un material altamente cancerígeno de uso prohibido), redes transnacionales del crimen, estados paria, operaciones de contrabando por parte de compañías multinacionales de tabaco, grupos del crimen organizado, asociaciones militares privadas, compañías lobistas sobre el cambio climático y detalles sobre contratos para la guerra en Irak y Afganistán. Todo un “dream team” de la corrupción mundial.

Hasta políticos de países pequeños como el Perú se encontraron involucrados en el escándalo de los Panama Papers, como Keiko Fujimori, candidata presidencial porFuerza Popular y la que encabeza las encuestas en las elecciones presidenciales, tenía en su lista de aportantes de sus dos últimas campañas a dos peruanos involucrados en la investigación Panama Papers.

Tal es el caso de Jorge Javier Yoshiyama Sasaki y Sil Yok Lee. Yoshiyama “prestó su nombre” para que la filial de Mossack Fonseca en Lima abriera, en 2010, una compañía ficticia en las Seychelles y este apareció también como apoderado de otra en las Islas Vírgenes Británicas. Yoshiyama y su esposa habían donado legalmente 113,000 dólares a la campaña de Fujimori. Pero el dinero reportado en Panamá no provenía de ninguna de estas dos fuentes.

El estudio de abogados Mossack Fonseca trabajó con al menos 33 personas y compañías registradas en la Lista Negra de Washington (La Foreign Narcotics Kingpin Designation Act, también conocida como Kingpin Act), por sus vínculos con señores de la guerra mexicanos, organizaciones terroristas y Estados paria.

Los documentos también identifican a un blanqueador de dinero (un estadounidense que tuvo un pequeño rol en el escándalo de Watergate), a 29 multimillonarios de la lista Forbes. Un miembro del comité de ética de la FIFA (Juan Pedro Damiani), que tiene vínculos empresariales con tres hombres listados como clientes de Mossak Fonseca.

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, fue galardonado el 10 de abril del año 2017 con el prestigioso Premio Pulitzer, en la categoría “Reportaje Explicativo”.

La explicación fundamental que ha producido esta data expuesta, es que tras la ilusión de “crecimiento” y “desarrollo” que el neoliberalismo presentó como un hecho exitoso e inminente, solo existe un incrementos de capital monetario exclusivamente especulativo, solo papel moneda sin un respaldo real en el desarrollo de las fuerzas productivas, una ilusión que va a estallar en mil pedazos en la próxima crisis económica mundial que se avecina.

Continúa…

Parte II: ¿Quiénes conforman este conglomerado de fuerzas sociales que se mueven tras el capital financiero? ¿Bancos, políticos, estados y tecnócratas mafiosos son realmente una alianza para el desarrollo?

 

 

[1] ELOY GARCÍA, “Istorie Fiorentine de Maquiavelo: una primera definición moderna de corrupción”. UNED, Teoría y Realidad Constitucional, N° 25, 2010, pp. 57-67

[2] AMECO es la base de datos macroeconómica anual de la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea. Esta base de datos se cita regularmente en publicaciones de la Comisión y es indispensable para los análisis e informes de la Dirección General y contiene datos para la UE-28, la zona del euro, los Estados miembros de la UE, los países candidatos y otros países de la OCDE.

[3] Roberts, Michael; «Profitability and investment again–the AMECO data». En: MICHAEL ROBERTS BLOG, 26 de julio de 2017https://thenextrecession.wordpress.com/2017/07/26/profitability-and-investment-again-the-ameco-data/