Alfons  Bech  – (La Aurora) – 19/11

El Gobierno español y los medios de comunicación españoles han hecho un gran escándalo de las declaraciones de la candidata de ERC Marta Rovira en las que denuncia que el Estado español pensaba generar una gran violencia represiva, con muertes incluídas, si la proclamación de la República catalana hubiera seguido adelante. “Vergüenza”, “burda patraña”, “enorme mentira” responden Rajoy y el portavoz del gobierno, De Vigo.

Pero esa es la verdad: estaban preparando una gran represión, no limitada a la pérdida de algún ojo, como ya hizo la policía a un ciudadano el día del referéndum del 1 de octubre. Hay informaciones concretas de cómo 300 miembros de fuerzas de seguridad especiales iban a asaltar el Parlamento catalán, incluídos comandos por las alcantarillas y helicópteros. Atacarían a los manifestantes que estuvieran concentrados defendiéndolo con el objetivo de llevar preso a Puigdemont y el Govern, en caso de que se atrincheraran ahí y trataran de ejercer como tal Govern.

La ministra del ejército, Cospedal, había dicho el 5 de octubre que “es un orgullo que la misión del Ejército es garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial”. Para esta ministra el independentismo se sitúa fuera de la democracia, y hasta lo ha acusado de “nazi” en diversas ocasiones. La ciudadanía catalana captó el mensaje cuando dijo “todo lo que se sitúa fuera de la democracia es una amenaza a nuestra nación”. Desde el mes de setiembre Catalunya está recibiendo el mensaje que llega desde España : “¡A por ellos!”.

Esta es la explicación del porqué la República catalana ha quedado congelada. Del porqué parte del Govern optó por entregarse y otra parte por salir a resistir desde Bruselas. Del porqué el propio Parlament aceptó su autodisolución con la aplicación del artículo 155. Del porqué el Mayor y los mandos de los Mossos, la policía autonómica, no opusieron ninguna resistencia armada y obedecieron las destituciones y órdenes que les llegan desde el ministerio del Interior de Madrid. O eso…o la represión y muertes de civiles y funcionarios. También ilegalizaciones y encarcelamientos masivos.

Todo esto ya ocurrió en el pasado. No es nuevo. La última vez que Catalunya proclamó su República fue en octubre de 1934. Y aunque no fue la proclamación de una República independiente sino como parte de una República federal española, el gobierno de derechas que había subido al poder organizó su aplastamiento, causando 46 muertes y más de tres mil presos políticos, suspensión de la autonomía y del gobierno de la Generalitat. Fue en tiempos de República española. La República catalana duró 10 horas.

El mundo va descubriendo lo que es el Estado español. Su esencia represiva contra la clase obrera y contra los pueblos que conforman ese Estado, en particular contra las naciones de Catalunya y Euskadi. En medio de la mayor etapa de juicios contra la corrupción del PP, el partido en el gobierno es capaz de explotar el odio hacia los pueblos periféricos como la manera de sostenerse en el poder. Con el “desafío independentista catalán” trata de crear una amenaza inexistente contra el resto de territorios y generalizar el miedo a perder la gente no se sabe qué exactamente, pero ellos saben que es ese régimen monárquico corrupto.

Pero ¿era obligado que el Govern de la Generalitat quedara pasivo y no pusiera en marcha ninguna medida, ninguna ley, ninguna movilización defensiva de la República? Seguramente no. Si el 1 de octubre más de 2 millones fueron a votar en condiciones heroicas y el 3 de octubre hubo la huelga general que causó mayor parálisis en 70 años, quizás había margen para llevar una pelea aún pacífica, o con pocos muertos. Pelea que ninguno de los dos gobiernos quería, ni el catalán ni el de Madrid, porque ello hubiera abierto la insurrección propiamente dicha. Y nadie estaba preparado para la insurrección y sus consecuencias. Nadie, quizás salvo los fascistas.

Junker se arrodilla ante el Estado español después de recibir el Premio Principe de Asturias, justificando todo lo que ha hecho Rajoy. Es una muestra más del papel de palanganeros de los grandes Estados de esos supuestos líderes europeos. Y también es una muestra de que el papel del Estado en la sociedad capitalista globalizada que estamos sigue siendo en esencia ese “destacamento de hombre armados” al servicio de la clase burguesa dominante. Como los medios de comunicación.

La experiencia que está acumulando la sociedad catalana es mucha. Sin duda la situación a la que se ha llegado muestra que aún hace falta más fuerza, más masividad y más complicidades. Sin ampliar la tropa y las alianzas por el lado rupturista, republicano e independentista, no será posible pasar del actual estadio. Hace falta un plus para derrotar políticamente el Estado español. Para ese plus la dirección del proceso debe ser una dirección más consecuente, más dispuesta a “hacer todas las concesiones que haga falta…para llegar a la victoria”, como diría el anarquista Durruti.

Una vez hechas las listas para participar en las elecciones la estrategia de la victoria pasa por la lucha y movilización continuada por algunos puntos comunes que en el pasado permitieron ganar electoralmente al Frente Popular en el 36. Hoy esos puntos comunes del bloque soberanista son: Libertad Presos Políticos, Restablecimiento del Govern, la República e Instituciones arrebatadas por el 155…Pero para ganar y ampliar la base social republicana también son necesarios algunos puntos comunes del bloque de las izquierdas: alza inmediata del salario base, igualdad salarial hombre/mujer, trabajo digno, derechos laborales. Los unos y los otros juntos pueden vencer al bloque del 155. Sino se gana…”Vae victis!”…el Estado español caerá con toda su furia y venganza.