Guillermo Pacagnini – MST/Argentina – 22/11

Con la traición descarada de la CGT y la complicidad pejotista, el proyecto de Macri y los empresarios fue enviado al Senado. Para enfrentar la reforma necesitamos la unidad de todos los sectores que se oponen y un gran plenario para que los trabajadores reclamen y resuelvan.

A medida que se conoce la letra chica de esta cruzada esclavista va creciendo el repudio en los lugares de trabajo. En las encuestas, una mayoría la rechaza. Esta presión actuó sobre la transa del triunvirato burocrático y el gobierno y los obligó a aggiornar el proyecto y retirar algunos de los puntos más ríspidos. Claro que el proyecto no cambió, es irreformable y debe ser rechazado globalmente.
Lamentablemente, no se pudo transformar la bronca en lucha y todavía no hubo una significativa movilización. Ello no está determinado por la fortaleza del gobierno ni por falta de disposición de los trabajadores. La responsabilidad es de las direcciones sindicales que no han llamado a ninguna medida urgente. Además el gobierno «apuesta ahora a que la ‘gran reforma laboral’ se materialice con las primeras paritarias de 2018 y que tenga rasgos distintivos según el sector y su convenio colectivo» (La Nación, 21/11). Se le está dando aire a Macri para que lo que tuvo que retirar de la ley lo meta por la ventana de los convenios con acuerdo de la burocracia. Así lo anticipó en los acuerdos flexibilizados: Petroleros, ATILRA, Capitanes de Ultramar y hace poco la UOM de Tierra del Fuego.

Sin unidad y movilización, la reforma pasa

Desde que se difundió la reforma y fue creciendo la bronca hubo diversas respuestas desde la dirigencia sindical. A las voces de la izquierda y los sectores combativos se comenzaron a sumar otros sectores. La escandalosa traición de la cúpula cegetista empezó a producir pronunciamientos de algunos sindicatos de la propia tropa criticando esas negociaciones; Pablo Moyano y la Corriente Federal marcaron una fuerte disidencia. Las CTAs también se opusieron. La realización de algunos plenarios regionales en Córdoba, Santa Fe y varios municipios bonaerenses, mostraron la necesidad de abrir el debate entre los trabajadores y la diversidad de gremios y agrupaciones.
Desde el MST y nuestra corriente sindical -convencidos que las declaraciones sectoriales o acciones aisladas no alcanzan-, lanzamos una campaña por la unidad de los sectores que nos oponemos al plan de Macri. Reclamamos un gran plenario nacional convocado en común por la corriente sindical de Palazzo, las distintas vertientes de las dos CTAs, y todas las corrientes sindicales de la izquierda clasista, que discuta y resuelva una gran movilización y avance en un plan de lucha nacional con paro y acciones contundentes en todo el país. Y llevamos esta política a los distintos ámbitos y reuniones. La necesidad de una gran unidad se corroboró en franjas de luchadores, sectores del sindicalismo clasista y pronunciamientos de sindicatos como la CICOP.

Diferentes respuestas

Por un lado, se realizaron dos plenarios de un sector significativo del sindicalismo combativo, logrando una importante base de acuerdo, plasmada en la declaración unitaria que reproducimos en la página 7. Lamentablemente, el PO y su corriente sindical (CSC), con una posición sectaria y oportunista a la vez, se negaron a integrarse al plenario y a fortalecer un polo para actuar sobre el sector de Palazzo y las CTA y disputar por la unidad de todos.
El PO privilegia un acuerdo muy parcial y cupular con la Lista Verde de ATE para realizar una marcha convocada recién para el próximo 6 y se niegan a reclamarle a los demás sectores y a impulsar a unidad de acción. Ni el PO ni la dirección de ATE apoyaron nuestra propuesta de dirigirnos a todos los demás sectores que se oponen a la reforma, para reclamar unificar la pelea, convocar a un plenario y resolver un plan de lucha contundente.
Contrariamente a esta postura que se conforma con una acción testimonial, y junto a los demás sectores combativos y de la izquierda clasista, planteamos unificar todas las convocatorias para movilizar el 29 ó 30, día del probable tratamiento de la ley, seguirla el 6 ampliando también esa marcha, reclamando que se convoque a un paro nacional y sea la primera fase de un plan de lucha con cortes, marchas y acciones escalonadas en todo el país. Para enfrentar esta reforma, mientras reclamamos por arriba y bregamos por un gran plenario para decidir, hay que convocar a asambleas, reuniones de activistas y plenarios en cada lugar de trabajo y región, para decidir y organizar desde abajo esta pelea.

Una salida desde los trabajadores

Hay que repudiar globalmente este paquete reaccionario y disputar por otro plan para salir de la crisis. Que como primeras medidas plantee: aumento general de salarios con un básico no menor a $ 30.000 y actualización automática; paritarias libres; ley de blanqueo obligatorio de los empleados privados y pase a planta de los estatales contratados; prohibir por ley los despidos y suspensiones, estatizando bajo control obrero a toda empresa que cierra o despida; aumento de jubilaciones y 82% móvil; reforma tributaria fuertemente progresiva para que paguen más los que más tienen, y suspensión de los pagos de la deuda externa.