Israel Dutra (MES-PSOL) – 20/11

La primera vuelta de la elección chilena fue un importante síntoma para un análisis más amplio de América Latina. En los próximos 10 meses, una serie de elecciones deben suceder en el continente, sus resultados influencian directamente. Mirando a Chile, así, es mirar las tendencias políticas en choque, salvando las diferencias propias de cada país.

Luego tendremos más elementos, dialogando con nuestros camaradas, de forma más ordenada, con nuestras posiciones. Aquí viene un comentario inicial, con mis impresiones individuales.

El error de las encuestas, una derecha por debajo de las expectativas. Pinera, ex presidente, millonario, y candidato de la derecha llegó en primer lugar, con el 36,6% de los votos. Las encuestas lo colocaban entre el 41-45%, lo que generó un sabor amargo para su resultado. Distante del sueño de vencer ya en la primera vuelta, enfrenta al candidato oficialista, Guiller en una segunda vuelta indefinida. Guiller, apoyado por Bachelet, por una coalición liderada por el PS y el PC (Nueva Mayoría) sumó 22, 6%. Las investigaciones y la tesis unilateral de la “onda conservadora” resultaron desmoralizadas.

La coalición gubernamental tiene poco que celebrar. Se dividió en dos candidaturas, Guiller y Carolina Goic, de la Democracia Cristiana (5.88%) de los votos. Perdió muchos puestos parlamentarios y casi perdió la vacante en la segunda vuelta para Beatriz Sanches, del Frente Amplio. La política de “buscar el centro” también es otra derrotada. El mandato de Bachelet fue rechazado en las urnas como señal de la crisis del régimen chileno. Una crisis que involucra corrupción, falta de reformas estructurales y vaciamiento de las demandas populares. La gran sorpresa fue el Frente Amplio. Con casi el 21% de los votos, Beatriz Sanches amenazó la hegemonía de la Concertación, casi pasando a un inédito segundo turno contra la derecha. El Frente Amplio eligió a un Senador y ahora es la tercera fuerza parlamentaria, saltando de 2 a 21 diputados nacionales. Se fortalece como espacio político y anuncia un nuevo ciclo en la vida institucional chilena.

El FA también demuestra que se pueden representar en el ámbito político las latencias de la sociedad. Buena parte de los líderes estudiantiles, forjados en las revueltas que tuvieron su momento alto en 2011, hoy son parte del mando de esa victoria. Dar nombre, sentido y programa a las calles es una tarea política que la FA cumplió con éxito. El “efecto Podemos” entró pesado en la elección chilena. Ya se había anticipado en la victoria de Sharp, en 2016, en la alcadía de Valparaíso.

Kast, el Bolsonaro chileno hizo casi un 8%, una perfomance nada despreciable, en un país que tiene muy presente el trauma de la dictadura sangrienta de Pinochet. Lo que también indica que en los momentos de crisis, la búsqueda por salida extrema es elevada en otro nivel del debate político. Algo a tener en cuenta, por las posiciones retrogradas y atrasadas de ese sujeto, que llegó en cuarto lugar.

El Frente Amplio, sin embargo, también sufrió crisis, por presiones para moderar su programa y por los criterios democráticos para la toma de decisiones internas. Tal como el español, que viene erróneamente feo en relación a Cataluña, mucho necesita ser discutido como parte de los nuevos fenómenos, pero tampoco puede contentarse adoptar una forma radical para un contenido de reciclaje del régimen. Es necesario abrir un proceso de ruptura constituyente para atender a las reinvindicaciones como la educación pública universal, la ampliación de la cobertura de la seguridad pública, un nuevo modelo político, de un Chile que vive en las calles un proceso por parte de los estudiantes- como en el levantamiento de 2011 – y del movimiento de los trabajadores en defensa de la seguridad social (No + AFP).

En Brasil, también necesitamos construir una alternativa nueva, por fuera de las viejas estructuras, uniendo a la izquierda socialista con un programa de ruptura y de enfrentamiento.

Israel Dutra es sociólogo y miembro de la Dirección Nacional del PSOL y del Movimiento Izquierda Socialista (MES).