Thiago Aguiar e Israel Dutra  (Secretariado Nacional de MES-PSOL) – 17/11

El lugar común de que Río de Janeiro es el espejo de Brasil se hizo sentir con mucha fuerza en la semana. En esta ocasión, otro capítulo en la Operación Cadena Velha, desdoblamiento de la Operación Lava-Chorro, acabó de llevar a la cadena parte fundamental del núcleo dirigente del PMDB fluminense. Se entregaron en la carcel de la Policía Federal, Jorge Picciani, jefe del esquema y seis veces presidente de ALERJ, Paulo Mello, presidente de ALERJ entre 2011 y 2015, y el actual líder del gobierno Pezão, Edson Albertassi.

La votación del pleno del Tribunal Regional Federal de la 2ª Región determinó la prisión con base en la investigación que apura la protección para los intereses de las grandes empresas que operan en el transporte público. Ya son dos décadas creando leyes a la medida de los intereses de los dueños de las empresas de autobuses, encabezados por Jacob Barata Filho, conocido como “Rey del Autobús”, y su cartel, la Fetranspor.

Coincidencia o no, en la fecha que se conmemora el primer año de prisión de Sérgio Cabral, parte de su equipo de trabajo vuelve a reencontrarlo, esta vez detrás de las rejas del presidio de Benfica. El testimonio del marketero de las campañas del PMDB en Río, Renato Pereira, implica también al hijo de Picciani, el actual ministro de Deportes, Leonardo Picciani. Según datos, sólo por parte de Fetranspor, Picciani padre recibió casi 80 millones de reales, durante sus gestiones frente a la ALERJ. El otro hijo del clan Picciani, el empresario Felipe, fue arrestado el martes, como parte de la misma operación.

24 horas más tarde, la decisión de la ALERJ, por 39 votos a favor y 10 contrarios, revirtió la posición de los desembargadores, liberando a los tres diputados corruptos. La protesta convocada para la tarde de hoy, día 17, terminó en enfrentamientos con la policía, balas de goma, heridos y bombas. La manifestación fue encabezada por el PSOL, movimiento de los servidores y juventudes para evitar la operación de rescate de los corruptos. Un amplio sentimiento de rabia e indignación contra los políticos recorre el Río después de las “jornadas de la impunidad” del final del día.

La crisis que afecta al Río

En los últimos meses, otra cuestión planteó a Río de Janeiro, una vez más, en el centro de los titulares: el verdadero caos en la seguridad pública. Una llaga que afecta a cientos de miles de personas en la capital carioca -que lleva a toque de queda, imágenes espectaculares en la televisión y refuerzo militar- causa perjuicios de todo tipo para la vida en la ciudad, especialmente para la clase obrera y el pueblo pobre. Los niños sin clases en las escuelas municipales, enfrentamiento armado entre facciones y las fuerzas policiales, en el que el Estado demuestra su cara característica de la violencia contra las masas y estimula directamente el genocidio a la población de la periferia.

También es en Río, después de los gastos suntuosos en la Olimpiada y en la Copa del Mundo, que la crisis fiscal encuentra la crisis social. El severo ajuste contra el funcionalismo público, castigado y sin salarios; la crisis estructural de la salud pública; la falta de presupuesto que está llevando a las universidades a cerrar las puertas; y la privatización de la CEDAE (Compañía Estatal de Aguas y Alcantarillas) son medidas que tienen en Río un laboratorio, pero empiezan a extenderse por el país. La negociación que Temer impuso como forma de “régimen de recuperación fiscal” es el tratado para que los estados apriete aún más el ajuste.

Una República desfigurada por la corrupción y los esquemas

El feriado del 15 de noviembre, alusivo a la proclamación de la República, fue marcado por las noticias de Río de Janeiro. Como un símbolo de “nuestra República”, tenemos el escarnio del enriquecimiento de políticos corruptos, conformando una casta privilegiada, que une importantes dirigentes de los poderes ejecutivo, legislativo e incluso el judicial. Como bien explicó Luciana Genro, en un artículo publicado en la Revista Movimiento:

“En este 15 de noviembre Río de Janeiro es la expresión más acabada del tipo de República que somos. La res publica -es decir, la cosa pública-en Brasil está privatizada por la corrupción y por los grandes grupos económicos que comandan el país.”

Así funciona lo que llamamos “sistema político” en el país. Para proteger y mantener intactos los intereses de los grupos empresariales, a pesar de las demandas populares, los políticos tradicionales se perpetúan frente a los gobiernos, cámaras, asambleas y prefecturas.

Tales relaciones promiscuas son las que presiden el vínculo político del actual régimen con su sustentación material. El citado PMDB carioca mantiene a Moreira Franco como escudero de Temer, después de ver el capo Eduardo Cunha caer tras liderar el golpe palacie que depuso a Dilma.

No se puede olvidar que el cimiento de esas relaciones corruptas de la Nueva República fue el pacto entre clases y partidos que el PT y Lula abrazaron para llegar al Planalto. El ascenso del PMDB fluminense fue parte de un plan muy bien estructurado entre los, hasta entonces íntimos, Lula, Cabral y Paes.

Sin empuñar medidas serias contra la corrupción y sin denunciar el papel que cumplen las castas partidistas no se puede alcanzar la indignación de los millones que tienen sus vidas afectadas por la crisis económica, en un torrente de rabia y desencanto. La esencia del régimen, del mismo temer, de su partido artífice, está revelada y desnudada a los ojos de millones: pequeñas y grandes corrupciones para mantener esquemas privados de beneficios de los grandes empresarios.

La resistencia a los planes del gobierno, reaccionaria también en el terreno de los derechos civiles, existe y necesita coordinarse. La bella manifestación del día 13 de noviembre, con miles de mujeres saliendo las calles contra la PEC 181 que retira el derecho al aborto en caso de violación fue un soplo de esperanza. Las marchas del día de la conciencia negra, marcadas para las capitales el 20 de noviembre, son otro punto fundamental de la resistencia social. El movimiento sindical aún sigue a la defensiva, con la fecha del día 10 de noviembre configurando una respuesta aún frágil ante los ataques patronales. Es necesario prepararse para el combate contra la reforma de la seguridad social.

Una ruptura necesaria

Necesitamos poner toda la energía para que la impunidad no salga victoriosa en ese conflicto. Es necesario mantener en la cárcel la cúpula del PMDB carioca, llegando al gobernador Pezão, para desmantelar el esquema como un todo. Es necesario confiscar los bienes y fortunas de esos corruptos y sus diversos agentes para sanar las cuentas públicas, pagar a los servidores y mantener abiertas a las universidades. Recuperar los millones robados por la cuadrilla de Cabral y Picciani para pagar el 13º de los jubilados y servidores.

Una verdadera revolución política sería necesaria ante el agotamiento de las actuales variantes políticas. Una ruptura necesaria, con nuevas instituciones, nuevas formas de hacer y gestionar la política.

El caso de la mafia del autobús en Río muestra un interesante encuentro entre las luchas de junio de 2013 y el desmonte del régimen, en el que la Lava Jato juega un papel fundamental. La historia se va realizando de forma tortuosa, pero el hecho es que la percepción de que las tarifas de autobuses eran un fraude, de que copas y olimpiadas eran corrupción de las contratistas, políticos y corporaciones, y de que el régimen político no tiene representatividad completamente comprobada.

Como Río de Janeiro es parte de una lucha nacional, creemos que es papel del PSOL – articulado con un frente que unifique lo mejor de la izquierda socialista – presentar una alternativa y un programa para dar cuenta de la batalla por la ruptura necesaria. Un programa que sea nítido en las tareas anti-régimen, combinando medidas ejemplares en el tema de la lucha contra la corrupción con medidas de carácter anticapitalista como la tasación de las grandes fortunas, la expropiación de los grandes conglomerados involucrados en los esquemas de la Lava-Chorro, la revisión de la política económica y la anulación de las contrarreformas. Más que nunca, un programa que dialogue con junio de 2013 y pueda superar la estrategia que la mayor parte de la izquierda ha invertido en los últimos años: de carácter democrático-popular, sin un horizonte de choque con los intereses mayoritarios, llevando a una conciliación las clases y el reformismo sin reformas.

El VI Congreso del PSOL, que tendrá lugar en dos semanas, tiene que abordarse sobre estos temas, así como dar la salida en una pre-candidatura de la izquierda para figurar como alternativa por fuera del régimen corrupto que desaba en Río de Janeiro y en el país. Unir la resistencia contra el ajuste, la lucha contra la corrupción y la lucha por derechos en una alternativa sólida en el terreno de las elecciones y de las luchas es la tarea más importante de la coyuntura.