ISRAEL DUTRA Y THIAGO AGUIAR  (Secretariado del MES-PSOL)

La semana pasada estuvo marcada por el intento del gobierno en acelerar el ajuste. A pesar de las desavenencias entre ministros – el caso más grave fue la pelea entre Rodrigo Maia y el ministro Torquato Jardim sobre la crisis de seguridad en Río – el gobierno busca unidad para aprobar más medidas contra el pueblo.
Vencida la segunda denuncia de Janot, Temer quiere seguir el trazado del ajuste. Para archivar el proceso, movió sus piezas en el parlamento, distribuyendo enmiendas y haciendo “gestos” para los sectores más reaccionarios, como la absurda ordenanza que modificaba la legislación sobre el trabajo esclavo. En la otra punta, con el todopoderoso Henrique Meirelles adelante, Temer vende los datos de la “recuperación económica”. La verdad es que estamos viendo mucho más una “despiora” como algunos economistas vienen tratando que una recuperación pujante. La crisis social y el congelamiento del gasto público actúan en la dirección de castigar a los sectores más pobres.

La guerra social, por lo tanto, sigue en los planes de los gobiernos. Para su absolución, Temer no dudó en usar una moneda de cambio la nueva orden del trabajo esclavo, para tener los votos de la bancada ruralista. Si no fuera el valiente acto de la ministra Rosa Weber, suspendiendo en el STF el retroceso, la posición del gobierno fue un verdadero escándalo.

El mundo del trabajo en la mira

El primer semestre conoció un importante embate entre el gobierno y el movimiento de masas. Para aprobar sus medidas -la infame ley de tercerización y la reforma laboral-el gobierno enfrentó algunos importantes momentos de resistencia. El ápice de esa pulseada fue la huelga general del 28 de abril, combinada con la marcha Ocupa Brasilia del 24 de mayo, en el auge de la crisis de Temer con las delaciones de la JBS. Con el retroceso de las centrales el día 30, el resultado de la estabilización del gobierno fue nefasto para la clase obrera. Se abrió el camino para implementar sus medidas. En el discurso de la reanudación y el fin de la crisis, Michel Temer y su camarilla buscan ir por más: romper la resistencia organizada, precarizando aún más las relaciones de trabajo, descartando toda y cualquier protección, fruto de las conquistas del período anterior.

No fue coincidencia que el gesto de negociación hacia los ruralistas se refiera a un ataque a la fiscalización contra las modalidades del trabajo esclavo. No parece existir límites para los ataques a los derechos laborales. La secretaria de derechos humanos, Flavia Piovesan, se despidió del gobierno tras la polémica. Los dos objetivos centrales de la gestión Temer son: garantizar la impunidad de la casta política ante las investigaciones y, en el plano socioeconómico, reducir los “costos” del trabajo.

El 11 de noviembre entra en vigor la reforma laboral. La propuesta del gobierno ya está siendo puesta en curso en algunas grandes empresas como la Riachuelo, que ofrece trabajo intermitente ya como modalidad de empleo. En el otro frente el gobierno anunció un paquete de maldades contra el funcionalismo público, con el que congela el reajuste salarial para 2019 y aumenta la alícuota previsional del 11 al 14% para los servidores que ganan más de 5 mil reales.

Una verdadera operación contra la Justicia del Trabajo, donde se ha provocado una reacción amplia entre jueces y fiscales que, correctamente, no quieren ser sólo los que “homologan” las rescisiones contractuales.

Esta línea de ataques es similar también en Argentina, donde Macri acaba de anunciar una reforma “a la moda brasileña”.

Huelgas duras, luchas necesarias

En ese cuadro social, donde el desempleo aún sigue en índices altos, a pesar del primer semestre conflictivo, lo que prima son las luchas en las categorías. El sindicato de los metalúrgicos del ABC logró imponer en su acuerdo clausulas que vetan la aplicación directa de la reforma. Sin embargo, las huelgas y las luchas son duras, sobre todo porque los gobiernos y los patrones tienen poco margen para negociar. La reciente huelga de Correos, dentro de esos límites, alcanzó logros importantes. También podemos decir que la huelga de la Chevri del Valle del Paraíba, después de una lucha durísima, con semanas de paralización de la producción, fue bastante victoriosa.

Actualmente, en Rio Grande do Sul, el funcionalismo público está en lucha contra los planes de los gobiernos Sartori y Marchezan. Aunque en el marco nacional, la dinámica no sea de huelgas ni de luchas generales unificadas, el ejemplo de Rio Grande do Sul es fundamental. La huelga de los profesores gauchos, que ya pasa de 50 días, se combina con la fuerte huelga de los empleados de la municipalidad de Porto Alegre, en una resistencia activa a las medidas neoliberales, al pago parcial de salarios y la destrucción del servicio público.

También compone el escenario nacional la bella resistencia de la Ocupación Pueblo Sin Miedo, organizada y conducida por el MTST en São Bernardo do Campo. Con la presencia de importantes artistas, encabezados por Caetano Veloso, la Ocupación se convirtió en un símbolo nacional de resistencia contra el gobierno, el conservadurismo y la lucha por derechos y vivienda. Después de la presencia de los artistas, una gran marcha de 23 km atravesó la ciudad y llegó a la sede del gobierno estatal, con importantes compromisos arrancados. Una lucha necesaria que auxilia en el estado de ánimo de los activistas.

Las dificultades de coordinar y postular una alternativa son grandes. Sin embargo, la energía de combate del comienzo del año, aunque dispersa, sigue existiendo. El gobierno, fortalecido por sus victorias, todavía calcula imponer la reforma de la previsión, lo que abriría un nuevo round con el movimiento de masas.

Mover desde abajo: construír el 10N y la lucha contra el ajuste

El conjunto de las centrales sindicales, junto al movimiento “Brasil metalúrgico”, compuesto por los principales sindicatos del sector, han convocado el acto viernes 10 de noviembre próximo. Algunas categorías, como los funcionarios de universidades, algunos sectores judiciales e incluso otros sindicatos engrosaron la convocatoria. Los petroleros también apoyan la iniciativa, sosteniendo la pauta contra la entrega del petróleo, vinculando la lucha general contra el ajuste. La fecha fue elegida por ser la víspera de la entrada en vigor de la reforma.
Nuestra corriente, el MES en conjunto con sectores independientes, hace suyo el llamado al 10N por medio de la nueva Plataforma Sindical Anticapitalista – MOVER. Tal plataforma fue lanzada durante el último congreso de la CSP Conlutas, en Sumaré. El Congreso tuvo un importante peso de la vanguardia y donde también tuvimos una iniciativa de varias corrientes del PSOL, en conjunto con el MAIS, de construir una plenaria “por un tercer campo” con la presencia de Luciana Genro, Silvia Ferraro, Plínio de Arruda Sampaio Jr. y Hamilton Assis.