Papa Francisco
Llega usted pronto al Perú. Lo esperan las autoridades del gobierno y, sobre todo, un importante sector de la ciudadanía que escuchará con atención sus palabras. Por ello, es muy importante que usted esté al tanto de lo que realmente pasa en nuestro país.
Conocemos de su preocupación por la pobreza, la desigualdad y la crisis ambiental, por el cuidado de lo que usted ha llamado “nuestra casa común”. Sabemos, también, que es consciente que detrás de estos problemas hay un sistema que los mantiene y promueve, y por eso usted ha dicho que “mientras que las ganancias de una minoría crecen exponencialmente, también crece la distancia que separa la mayoría de la prosperidad de la que gozan algunos pocos. Este desequilibrio es resultado de las ideologías que defienden la autonomía absoluta del mercado y la especulación financiera… La sed de poder y bienes no tiene límite. En este sistema, que tiende a devorar todo lo que se ponga frente a mayores ganancias, lo frágil, como el medioambiente, es indefenso ante los intereses de un mercado endiosado”. [1]
Nuestros gobernantes le dirán que la pobreza ha caído en los últimos años. Es verdad. Pero no le dirán que fue a costa de exacerbar la dependencia de una intensa explotación y exportación de minerales, depredando y contaminando fuentes de agua, reprimiendo a quienes exigían respeto a su medio ambiente, a sus modos de vida y a un trabajo digno. No le dirán que dejaron abandonados a otros sectores productivos, como los cientos de miles de trabajadores del campo, como los productores de papa que hace apenas unos días protestaron en las calles de nuestro país porque reciben una miseria por la venta de sus productos. Nuestros gobernantes no le dirán que están recortando los fondos de programas sociales que atienden a los más pobres mientras mantienen exoneraciones y ventajas tributarias millonarias a grandes empresas.
Debe usted saber también que nuestra Amazonía –y muy especialmente Madre de Dios, región que visitará- está siendo destruida por la minería del oro, afectando uno de los más grandes pulmones que la humanidad tiene para protegerse del calentamiento global y destruyendo los territorios de vida de los pueblos indígenas. Nuestras autoridades no le dirán que en esta destrucción convergen la desesperación de gente muy pobre que busca cualquier alternativa de ingresos –aunque sea a costa de su propia salud y del bienestar de sus propios hijos- con el afán de lucro de grandes empresarios inescrupulosos que le venden maquinaria pesada, insumos químicos, energía y canales de comercialización a las mafias que controlan esos territorios. No le dirán que no han hecho nada para aliviar esa pobreza que genera desesperación ni para controlar a esos grandes empresarios que hacen negocio con la destrucción de nuestra casa común.
Nuestras autoridades le hablarán de paz y reconciliación, pero no le dirán que el Sr. Kuczynski, presidente de la República, acaba de liberar a un exdictador que estaba preso por ladrón y asesino, que nunca expresó ningún remordimiento por los crímenes cometidos ni pidió perdón a las familias de las víctimas. Le dirán que fue un indulto “humanitario” cuando la verdad es que el Ministerio de Justicia no acreditó enfermedad terminal, sino que se hizo a cambio de apoyo político al Sr. Kuczynski involucrado en hechos de corrupción desde que ocupó cargos ministeriales en gobiernos anteriores. Sí, lamentablemente, el gobierno que hoy lo recibe es uno de corruptos e insensibles.
Por otro lado, sabemos que usted ha determinado la intervención del Sodalicio de Vida Cristiana, institución de la Iglesia Católica en la que se cometieron horribles crímenes de violencia física, sicológica y sexual contra jóvenes aspirantes a integrarla. Es una decisión que saludamos, esperando que sirva para evitar que otros jóvenes sufran ese infierno. Pero sabemos que no reparará el daño causado. Las víctimas y sus familias merecen que se juzgue y se condene en consecuencia al Señor Luis Figari, denunciado por decenas de víctimas, al que lamentablemente la Iglesia que usted preside mantiene protegido en Roma.
Espero que pueda escuchar a las víctimas y su clamor por justicia.
Finalmente, espero que Usted que siempre ha rechazado el colonialismo y la exclusión, pueda escuchar el respetuoso pedido que le han hecho diversos Ayllus y organizaciones indígenas, herederos y cultores de nuestra milenaria religiosidad andina, para que se les pueda restituir el acceso pleno al Qorikancha, lugar sagrado que cinco siglos atrás les fue profanado y usurpado a nuestros antepasados, y pueda constituirse, como ellos lo han pedido, en un “espacio de encuentro, del diálogo entre religiones”.[2]
Creo en un Estado laico, en la pluralidad religiosa y espiritual y, sobre todo, en la igualdad, en la justicia, en el derecho a una vida digna para todas y todos. Por ello, y porque sé que su voz es escuchada por una parte importante del pueblo peruano, le pido que esa voz no calle la depredación de la naturaleza ni la desigualdad en nuestro país, que su voz no avale indultos inmorales ni impunidades, y que se alce en defensa de las víctimas de abuso sexual dentro su propia Iglesia, de las víctimas de la dictadura a quienes les acaban de arrebatar la poca justicia que tanto les había costado conseguir, la voz de las víctimas de un sistema que excluye, corrompe y depreda. Que resuenen las voces del amor y de la justicia.
Respetuosamente
Verónika Mendoza
Cusco, 17 de enero 2018
[1] Evangelii Gaudium
[2] Carta del Hatun Ayllu Qorikancha dirigida al Papa Francisco. Cusco, Qhapaq Raymi, diciembre 2017.