Israel Dutra y Thiago Aguiar

Después de la condena de Lula por el TRF-4 y con la disminución de las posibilidades de que su candidatura sea validada, intensificase el debate sobre la elección presidencial de 2018. Nuestra corriente se manifestó en diversos momentos a favor del derecho a la postulación de Lula y contrariamente a que sus procesos judiciales sean instrumentalizados para fraudar la decisión del pueblo en la elección, una vez que varios acusados e indiciados en la Lava Jato, como Temer, Aécio Neves, Geraldo Alckmin, José Serra, Moreira Franco, Rodrigo Maia, Eliseo Padilha, Eunício Oliveira, entre tantos otros, siguen ocupando posiciones de mando en el poder y con sus derechos políticos preservados. Esta posición política, independiente de cualquier evaluación de fondo de las acusaciones contra Lula, en ningún momento significó apoyo a su candidatura ni mucho menos defensa del legado de los gobiernos petistas, contra los cuales fuimos oposición desde la primera hora – una definición sin la cual no existiría el PSOL.

Ante la crisis y el impasse político vividos en Brasil, con un gobierno ilegítimo y corrupto que ataca diariamente los derechos del pueblo y de la clase obrera, profundizando la desigualdad y amenazando el futuro del país, tenemos la convicción de que la acumulación política y programática construida por el PSOL a lo largo de su historia es fundamental para la construcción de una nueva izquierda en Brasil.

Necesitamos, con urgencia, construir una alternativa de izquierda a la quiebra de este régimen político podrido y de los principales actores partidistas que lo sostienen. Esta alternativa será construida en las luchas contra el ajuste y los ataques a la clase obrera. Fuera de la acción de masas no hay esta posibilidad. Tenemos el deber de presentar lo que acumulamos también en las elecciones de 2018. De lo contrario, el pueblo encontrará en la disputa de octubre una izquierda agarrada al pasado que se confunde -por la defensa explícita o por complicidad avergonzada- con los esquemas corruptos de la burguesía y de sus agentes políticos. La ausencia de esta alternativa independiente, anticapitalista y antirruida abre espacio para la canalización de la indignación popular por proyectos reaccionarios como el de Bolsonaro o por los intentos del régimen de reciclarse con un “outsider” como Luciano Huck.

El debate sobre la candidatura presidencial del PSOL

Nosotros, desde el MES, defendemos que los mejores nombres para representar al PSOL en la disputa electoral serían los de Luciana Genro o Marcelo Freixo. Luciana por ser fundadora del partido, por acumular fuerza de este período de enfrentamiento valeroso y encarnar el programa partidario con fuerza en 2014. También por ser una mujer combativa en un período de lucha de las mujeres. La otra opción sería Freixo, que mostró su fuerza en 2012 y 2016, cuando pasó a la segunda vuelta de las elecciones de Río. Desgraciadamente, Freixo no aceptó encabezar esta tarea. Sin embargo, por divergencias políticas con las posiciones del MES, el nombre de Luciana sufrió oposición de la US, no aceptando que la marca de la lucha contra la corrupción fuera la marca del PSOL. No es la primera vez que este bloque de fuerzas en el interior del PSOL actúa desarmando el partido.

En 2013, cuando la US obtuvo mayoría en un congreso del partido gracias a las distorsiones de las plenarias en Amapá, se hizo la elección de Randolfe Rodrigues como candidato. El senador terminó desistiendo por la presión de la militancia y asumió abiertamente su política de conciliación de clases saliendo del partido para mantener sus alianzas con sectores burgueses, con DEM incluido.

Luciana Genro terminó siendo la representante del PSOL en 2014 e hizo una campaña victoriosa, a pesar del poco tiempo de preparación previa y de la ausencia casi absoluta de recursos. Ahora, sería mucho más fuerte. Desgraciadamente, la izquierda del PSOL continuó fragmentada, lo que impidió la lucha por esta posibilidad de realizarse. De esta manera, en el congreso de 2017, US pudo seguir dando las cartas con tranquilidad, apoyándose también en liderazgos independientes del PSOL y sobre todo -como nosotros del MES y de otras corrientes denunciamos en la oportunidad- apoyándose en las mismas maniobras de Amapá, junto con Randolfe y Clécio (prefecto de Macapá), incluso después de la ruptura de ambos con el partido.

El nuevo congreso, sin embargo, fue la posibilidad de una alianza del PSOL con algunos movimientos sociales, particularmente con movimientos de vivienda que se fortalecieron después de junio de 2013. Concretamente, el MTST. Como somos una corriente que reclamó y participó activamente de junio de 2013, valoramos desde siempre esta hipótesis. Los dirigentes independientes, en particular Marcelo Freixo, presentaron su intención de que Guilherme Boulos fuera el candidato del PSOL.

Sobre la hipótesis Boulos

El congreso terminó sin la elección de un nombre ni debatió un programa, pero autorizó el ofrecimiento de la candidatura presidencial del PSOL a Guilherme Boulos. A pesar de que habíamos firmado el apoyo al nombre de Plínio Sampaio Jr., un economista marxista serio y militante del PSOL desde 2005, el MES resolvió, a partir de esta decisión, incluso sin el compromiso cerrado de apoyarla, trabajar la posibilidad de que Boulos desarrolle esta hipótesis y, si las posiciones se acercar, apostar en un compromiso sólido para las elecciones y después de ellas. Nuestra corriente lo hizo por razones obvias: Boulos tiene una trayectoria respetable como liderazgo de un importante movimiento social, con el que ya compartimos diversas luchas. Se trata de un dirigente con muchas cualidades: joven, con amplia experiencia de combate, y con amplia capacidad de diálogo, a lo largo de los últimos 15 años, con diversos sectores de la izquierda socialista brasileña.

Una candidatura de Guilherme Boulos a la presidencia por el PSOL podría significar entonces la combinación de la acumulación de nuestro partido -que enfrentó la política económica pro-capital de los gobiernos del PT y la corrupción de la casta política- con la idea poderosa de que sólo la lucha del pueblo puede parar el ajuste de la burguesía y obtener conquistas. Sin duda, una candidatura de Boulos por el PSOL, con perfil claramente independiente del lulismo, podría recuperar el diálogo establecido por la campaña de Luciana en 2014 con el ejemplo de junio de 2013. Recuperar e ir más allá, ya que agregaría el componente de la acción directa con mucho más fuerza. Al final, para nosotros, junio sigue siendo una brújula para la construcción de una nueva izquierda en Brasil, basada en la idea de la movilización popular y en el combate al régimen fallido de la Nueva República, cuyas instituciones están al servicio, de forma cada vez más abierta, intereses de la burguesía, de la autopreservación y de los negocios de sus agentes políticos.

El MES reivindica sus encuentros con Boulos y con el MTST en las calles de São Paulo en junio de 2013 y en las movilizaciones por vivienda. Por eso, nuestra corriente, incluso, entendería que Boulos expresara posiciones particulares, de críticas duras al poder judicial e incluso a la Operación Lava Jato. Aceptaríamos porque nuestra corriente es crítica y combate este poder judicial que persigue a los pobres, a los jóvenes, a los negros, a los movimientos sociales. Entonces, sobre esto, ni siquiera sería una concesión, sino la expresión de nuestra convicción. Pero el MES también aceptaría hacer concesiones. Es el caso de la Lava Jato, teniendo en vista que ofrecemos nuestro apoyo al combate a los corruptos y corruptores, y defendemos en este sentido su papel en el desmonte de pandillas partidarias, como la del PMDB de Río. Incluso reafirmando nuestra línea, nuestra corriente aceptaría que Boulos se separaba de la Lava Jato e incluso presentaba críticas, porque no somos partidarios incondicional de una operación que es desviada por intereses políticos y hoy está siendo más dura con unos en detrimento de otros, aunque por influencia de instancias superiores de la Justicia.

Pero, desgraciadamente, Boulos ha ido mucho más allá. Lamentamos que en el último período las posiciones de Boulos estén cada vez más cerca del PT. La política que ha defendido no es la política votada por el PSOL en sus congresos, ya que el partido siempre se definió como oposición a los gobiernos petistas. Boulos ha reivindicado a los gobiernos de Lula y Dilma como progresistas, buscando un diálogo con una posición de disputa de la “herencia del lulismo”. Está muy lejos de decir lo que el PSOL ha afirmado a lo largo de su historia: que los gobiernos del PT estuvieron al servicio de los capitalistas, de los banqueros, grandes empresarios e incluso del latifundio. Así, se involucraron en corrupción. Los gobiernos del PT fueron enemigos de los trabajadores. En ningún momento, Boulos ha hecho esta definición. No se trata de hacer del PT ni de Lula el centro de nuestra campaña. Eso no tendría sentido. No es más el PT que gobierna. Entonces, es claro que no tiene sentido desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores hacer del PT el enemigo principal. Esta es la posición del MES. El enemigo principal es el gobierno, los partidos que lo sostienen y los golpistas. Pero no aceptamos que el PT sea absuelto. Y Boulos fue más lejos: dijo que el pueblo brasileño absolvió a Lula. Por nuestra parte, aunque defendamos el derecho de Lula a ser candidato y seamos contra su prisión, no lo absolvemos como representante del pueblo.

Por eso, el MES pasó a descartar la hipótesis de que la candidatura de Boulos sea independiente del lulismo. Para la corriente, esta hipótesis perdió fuerza por Boulos asumir como eje la defensa de Lula. Al atar la defensa del derecho del ex presidente ser candidato a la defensa política de los gobiernos petistas, Boulos acaba acercándose y reproduciendo posiciones formuladas por la cumbre nacional del PT.

Actualmente, el partido llega a las vísperas de la conferencia electoral sin un nombre en las encuestas, sin aparecer ante la prensa y el pueblo con un candidato. En estas circunstancias agudas, la ausencia del PSOL del debate nacional es un problema grave.

Unir la izquierda del PSOL y luchar por una candidatura independiente del lulismo

Es necesario que el partido ajuste su rumbo. Todavía hay tiempo para evitar la dilución de nuestro perfil en favor de la estrategia de supervivencia de Lula y del PT. Para ello, necesitamos inmediatamente construir una candidatura presidencial que refleje la acumulación política del PSOL y su perfil independiente del lulismo – lo que las actuales posiciones de Boulos no permiten hacer.

El partido debe profundizar su debate programático, ofreciendo un análisis de la crisis brasileña y una política capaz de enfrentar el ajuste, el desmonte del patrimonio público y la quiebra de las instituciones burguesas, desmoralizadas por la corrupción. Además de construir un programa, el PSOL necesita un debate más amplio para definir a su candidato y para que éste sea legitimado por la base partidista.

Por último, necesitamos un nombre que unifique la izquierda partidaria y represente esta acumulación programática. Durante el congreso del PSOL, apoyamos el nombre del compañero Plínio Sampaio Jr., respetando las postulaciones de otros nombres. Somos aliados para seguir este debate con aquellos y aquellos que concuerdan con la necesidad de una candidatura independiente del lulismo para el PSOL. Para ello, es necesario buscar ya la unidad en torno a un nombre para representar la acumulación colectiva de nuestro partido.

Israel Dutra es sociólogo y miembro de la Dirección Nacional del PSOL y del Movimento Esquerda Socialista (MES)

Thiago Aguiar es doctorando en Sociología (USP) y director de la Revista Movimento.