Alfons Bech (La Aurora, organización marxista de la Catalunya)

La detención de Puigdemont en Alemania ha cruzado una línea roja. Europa ya no puede mirar más al lado. El gobierno de los jueces franquistas, obedientes al dictado del gobierno español, ha puesto ya a Europa ante la disyuntiva de tener que apoyarle hasta el final en su represión a las libertades y al independentismo catalán… o tener que separarse ya de esta política que lleva a un tipo de Estado semifascista.

La decisión de cursar la Euroorden para detener a Puigdemont y todos los exiliados independentistas, ha llevado a la detención y prisión de Puigdemont cuando entraba en la frontera de Alemania, camino de Bélgica. La acusación de “rebelión”, inventada por el juez Llarena sobre la base de una “violencia” que jamás existió, pone a Alemania y Europa entera ante la espada y la pared: ¿van a apoyar la prevaricación de un juez? ¿van a permitir que haya políticos europeos en la cárcel por sus ideas?

Ya escribí sobre ello. El 18 de octubre decía: “¿qué dice el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker? Tampoco quiere el luxemburgués que Catalunya se independice “porque si permitimos que Catalunya se independice, también otros lo harán y no tengo ganas”. Pero la cosa va más allá del orden y del impulso que puede representar la República Catalana para Flandes, Escocia y otras naciones europeas hoy bajo algunos Estados europeos. Como dice la filósofa catalana Anna Quintanas, “lo que más incomoda de este movimiento social que ha ido germinando en Catalunya y que cada vez es más seguido con curiosidad por muchos ciudadanos europeos, es que se convierta en un modelo de empoderamiento que llegue a ser imitado, que su fuerza política se convierta en viral”.

Pues eso. Europa está y ha estado apoyando al corrupto M.Rajoy incluso después de ver las imágenes violentas de las cargas policiales del 1 de octubre. Incluso después de que hubieran presos políticos. Incluso después de que en unas nuevas elecciones el 21 D ganaran de nuevo los partidos independentistas. La Unión Europea está apoyando a un Partido que cada vez tiene más casos de corrupción, a un gobierno que pierde credibilidad, que es señalado cada vez más por Naciones Unidas y Amnistía Internacional por su saña contra el independentismo y que no puede ya aprobar los presupuestos precisamente por ello.

Pero no es suficiente. La Euroorden es la gota que colma el vaso. Merkel tiene que elegir: o semifascismo o valores democráticos. Y esto tendrá muchas consecuencias para toda Europa. El Estado español, sus servidores y políticos corruptos, no dejan lugar para negociación porque temen que negociar el derecho a decidir del pueblo catalán es reconocer que Catalunya es una nación. Y eso hundiría el régimen, la idea de la “España una (Grande y Libre)”… por cierto, la misma idea del dictador Franco y de los viejos imperios. Y seguramente tienen razón.

Hoy han habido manifestaciones masivas en defensa de los presos políticos. Por la tarde decenas de miles se han dirigido a las sedes de la Unión Europea, del Consulado de Alemania y a las sedes del Gobierno de España en las capitales de provincia. La indignación crece. Han habido enfrentamientos con la policía, con los Mossos, ahora dirigidos por el Ministerio del Interior, con un saldo de varias decenas de heridos leves. Seguramente los provocadores profesionales, policías de paisano, habrán calentado los ánimos. Pero está claro que la indignación crece. Ha habido cortes de carretera en las autopistas y carreteras en las entradas a territorio catalán. Hay llamamientos a la huelga general.

Y en toda esta situación no hay Govern. El Estado no permite que se nombre ningún candidato de los tres propuestos. El Presidente del Parlament ha hecho a las diez de esta noche un discurso excepcional llamando a un “frente social y democrático para articular una respuesta conjunta y unitaria”” a partidos, sindicatos y asociaciones. Pero el PP, Ciudadanos y el Gobierno español ya han rechazado esta iniciativa. Hará falta aún más movilización para que Europa reaccione.