Cuarenta minutos después que el Supremo Tribunal Federal de Brasil rechazara el Habeas Corpus que la defensa de Lula Da Silva había presentado, el juez Sergio Moro ordenó la detención del ex presidente, condenado a 12 años de prisión por corrupción. Repudiamos el fallo, cuyo único objetivo es proscribir la candidatura de quien encabeza las encuestas de las elecciones presidenciales del próximo octubre. El STF ha demostrado su desdén por la justicia, encubriendo y retrasando los juicios de muchos empresarios y políticos, como el presidente Michel Temer, y acelerando los tiempos de otros procesos, como el de Lula. Su accionar selectivo es autoritario, anti-democrático y políticamente motivado, en defensa del plan de ajuste de la burguesía brasileña.

Defendemos el derecho de Lula a ser candidato, y el derecho de millones de brasileños a votar a quién quieran. Esto no se traduce en una defensa de la inocencia de Lula. Su gobierno y el de Dilma traicionaron a los trabajadores, cuidaron los intereses de los bancos, la oligarquía y las multinacionales, y colaboraron con empresas y políticos corruptos por doquier. Por eso nosotros siempre nos opusimos a las políticas de ajuste de los gobiernos del PT y apoyamos el surgimiento de una alternativa política por izquierda, que toma cuerpo en el PSOL. Pero no aceptamos que un gobierno ilegítimo, corrupto y autoritario cercene los derechos democráticos de millones de brasileños.

Tampoco confiamos en la justicia brasileña, igualmente corrupta y comprometida políticamente. Una comisión investigadora independiente debe hacerse cargo de las causas de corrupción de Lula y de toda la casta política y empresarial. Es la única manera de llegar a veredictos ecuánimes, no sujetos al poder político de turno, para que vaya preso hasta el último corrupto.

Comité Ejecutivo del MST – 6 de abril de 2018