Alexander Marín *

Quiero señalar que toda la opinión que aquí expreso es un aporte al proceso constituyente de Marea Socialista y al pueblo chavista.

Para quienes formamos parte de la generación que Chávez bautizó como la de oro, estamos atravesando una época que forma parte de una nueva experiencia de vida que nos toca las fibras. Sin precedente alguno estamos presenciando el rápido desgaste de un gobierno que pareciera querer llevarse consigo nuestra apuesta más importante: La Revolución Bolivariana. Por otro lado vemos que la MUD ve con ansias la posibilidad de una victoria que no conquistaron con Chávez en vida.

Hace unos días Nicolás Maduro afirmó “que no renunciaría” cuestión que comparto, a pesar de mis profundas diferencias con la manera en que viene gobernando y la política que ha asumido alejada de las exigencias populares. Pero sería ingenuo negar, que comienza a recorrer nuestras calles el debate acerca de cómo resolver los que algunos señalan como el “desenlace”. Por eso se hace necesario rechazar el pedido de la MUD de salida del gobierno por medio de la renuncia, como también entablar un profundo debate con quienes desde la izquierda ven en la renuncia algo progresivo, por su puesto, algo con lo que discrepo radicalmente.

Por eso se hace imprescindible señalar algunas cuestiones de la actual situación.
La negociación.

Es increíble que en esta época de profunda crisis desde el gobierno no se tomen medidas decisivas, algo deben estar escondiendo. Pero también es repudiable la manera en la que la MUD viene manejando la Asamblea Nacional negando las soluciones que ellos mismos prometieron. Aún más sorprendente el silencio de ambas cúpulas frente al gran Desfalco a la Nación y propuestas como la Auditoría Pública y Ciudadana.

El punto en común entre ambas cúpulas: la ausencia de un claro plan anticrisis a favor del pueblo trabajador. Si a esta rara casualidad le sumamos medidas concretas asumidas por el Gobierno Nacional como el reciente nombramiento de Pérez Abab, no es sorprendente afirmar que hay un espacio de negociación entre cúpulas en marcha, que ideológicamente comienzan a coincidir en repetir cada vez más “es culpa de Chávez”. Por lo tanto cualquier intento por renunciar sería parte de un acuerdo donde el pueblo trabajador quedaría por fuera.

La incertidumbre.

Ramos Allup y demás voceros de la MUD hacen un llamado más descarnado a la salida de Maduro; figuras de la burocracia como Rodríguez Torres y Tareck el Aissami –por mencionar algunos- se plantean sutilmente como posibles sucesores; y Maduro con una indecisión profunda acerca de qué medidas tomar: todos elementos que suman a los niveles de angustia por la actual situación económica.

En paralelo a esto, la vida cotidiana llega a niveles agobiantes. Las colas son aún interminables y cada vez por menos productos, los salarios más altos de Latinoamérica se convirtieron en los más bajos, los niveles de violencia se tornan insoportables, los servicios públicos extremadamente deficientes. Todo lleva a una situación de incertidumbre que empuja a un desbordamiento, que de rebasar nuestra paciencia puede llevar a remedios peores que la enfermedad, caso absolutamente probable en caso de una renuncia, donde la única alternativa distinta con capacidad de asumir el gobierno es la MUD.

La falsa polarización.

En las elecciones del 6D quedó claro un acuerdo entre las cúpulas MUD-PSUV para hacer “polvo cósmico” a cualquier actor político por fuera de su zona de confort. Hubo varías fases para ello, en el caso de Marea Socialista le fue rechazada con argumento ridículos su solicitud ante el CNE, punto en que rectores opositores y oficialistas se pusieron de acuerdo. Todo un plan para luego poner a jugar al TSJ en la tarea de dilatar el pedido de anulación de dicha solicitud.

Es un claro ejemplo que demuestra que los acuerdos cupulares alcanzan niveles antes insospechados, llegando al punto de utilizar las instituciones en función de sus negociaciones. Esto ha limitado sin duda alguna la aparición con fuerza de cualquier fenómeno político de base político y consecuente con el proceso, donde se coloca una situación de renuncia como un escenario perfecto para que el acuerdo quede entre ellos mismos.
La recomposición del chavismo.

Este quizás es el elemento primordial de debate antes de pensar en cualquier alternativa de gobierno. Encuestas demuestran que el apoyo a Chávez supera el 60%, que –agregando yo- hoy se encuentra en medio de gruesos y por momentos amargos debates. Espacio político que se expresó de manera separada en las elecciones del 6D. Encontramos los que se abstuvieron o votaron nulo, los que votaron críticamente a los candidatos del PSUV y los que votaron sin crítica alguna por los candidatos del PSUV.

Los terceros conforman la base política de la cúpula gobernante burocratizada, caracterizados éstos por el rechazo al debate y la construcción de propuestas alternativas. Ahora bien los primeros y segundos con importantes puntos de coincidencia e importantes diálogos por realizar.

Acá una primera clave para pensar en la recomposición del Chavismo: Quienes se abstuvieron o votaron nulo, junto con quienes votaron críticamente por el PSUV debemos saber encontrar los espacios de debate, y ahí Marea Socialista debe jugar un papel protagónico, construir una alternativa política que sirva en primera instancia de apoyo para dicho reencuentro, algo que no puede esperar un segundo más. De ahí surgirá el embrión que pueda asumir una política consecuente al lado del pueblo trabajador.

Ahora bien, ¿en que pueden coincidir ambos sectores? En primer lugar la reivindicación del legado anticapitalista de Chávez, en segundo lugar la necesidad de evitar bajo cualquier circunstancia que la MUD capitalice el actual descontento, y en tercer lugar la defensa de las conquistas del proceso, junto a muchas otras coincidencias en las que habrá que indagar para dar forma a un proyecto de país que contemple la superación de la crisis sin que se descargue en los más desposeídos.

¿Dónde están las diferencias? A mi parecer en cómo resolver el problema de la crisis a nivel de gobierno, acá se enfrentan las posturas de quienes más esperanzados creen en la rápida construcción de un nuevo liderazgo del proceso y las de quienes, de manera más precavida, se plantean en el terreno de las exigencias presionar a Maduro por un tiempo más. Claramente el pedido de renuncia de Maduro contribuye en poco o nada a la recomposición del chavismo,con lo que se argumentó pierde enorme fuerza, y en mi opinión queda absolutamente descartado.

La ausencia de movilización popular genuina.

Los últimos años han estado caracterizados por ejercicios de movilización muy cooptados por los intereses cupulares.

Por el lado de la MUD protestas que pudieron en comienzos ser válidas y respetables, terminaron siendo dirigidas por los sectores más reaccionarios que empujaron hacia las guarimbas. Sectores reaccionarios que huyen de su responsabilidad y que hoy quieren ser premiados por la AN con una descabellada amnistía, lo que reafirma el poco compromiso por hacer las cosas de otra manera.

Desde la revolución cualquier expresión genuina es satanizada y desmovilizada, quedando reducida la movilización a consignas vacías e impuestas desde la burocracia, generando una realidad que termina alejando los grandes sectores de masas que empujaron paso a paso las conquistas del proceso.

Estos síntomas de desmovilización, dejan al pueblo trabajador indefenso ante la grave crisis y las medidas antipopulares, contando sólo con los elementos de la democracia representativa para opinar. Este es un problema central, al no jugar un rol protagónico cualquier cambio a nivel de gobierno sólo beneficiaría a un reacomodo de las cúpulas gobernantes del ejecutivo y del legislativo. Un argumento más para rechazar de manera categórica la renuncia de Maduro como una solución progresiva o revolucionaria.

Conclusiones:

Tomando en cuenta la negociación, la incertidumbre, la falsa polarización, la recomposición del Chavismo y la ausencia de movilización popular genuina, no es difícil concluir que es poco probable que un cambio de gobierno contribuya en algo.

Un escenario así sólo plantea la posibilidad de que se cuele en un caso poco probable un reciclado de la burocracia, o en el caso más realista la MUD asuma las riendas del ejecutivo. Por eso el pedido de renuncia planteado desde sectores de la izquierda es incorrecto, porque no genera ningún beneficio al pueblo trabajador.

Hoy es momento del empuje a la movilización genuina de nuestro pueblo, con propuesta anticrisis, que dibuje un proyecto de país. Es hora de hacer uso de los mecanismos refrendarios para aprobar medidas económicas y políticas que nos saquen de este atolladero.

Es impostergable que desde sectores como Marea Socialista se profundice en la tarea de construir referencia política. La tarea no sólo es derrotar a la burocracia sino que también impida que la MUD sea gobierno.

Son tareas posibles, eso es a mí entender ser Chavista hoy. Por eso la fulana renuncia de progresiva no tiene nada.

*Integrante de Marea Socialista.