Por Evelyn Minowa

El caldero de la historio está en ebullición. En todos los continentes, las expresiones de la indignación de la juventud y de los trabajadores han ido apareciendo cada vez más intensamente. El mundo atraviesa una crisis que de económica pasó también a ser social, ambiental y política.

La juventud ya no soporta más ser engañada con la promesa que se “llega allá” a través del esfuerzo individual. Ya percibimos que en la balanza comercial de este sistema que vivimos, el peso es totalmente desequilibrado para los grandes empresarios, bancos y grandes corporaciones. Mientras 99% de la población sufre con el empeoramiento de las condiciones de vida, con aumento de los precios de los alimentos y de los servicios básicos, sin que exista revalorización de los salarios delante de eso­; con el aumento de la desocupación, y, consecuentemente, del trabajo precario; con los ataques a todos nuestros derechos básicos, como salud, educación y transporte, y también a los derechos del trabajo. ¿Todo eso al servicio de qué? ¿De quién?

Muchas juventudes de diversos países por el mundo se han revelado y se han colocado en la primera línea de ruptura con este modelo y lógica de política vieja, estática, cerrada, antidemocrático.

Esta juventud se ha propuesto y se ha probado en construir alternativas para sobrevivir en este mundo caótico y absolutamente desigual.

En 2016 vimos en Francia: miles de jóvenes y trabajadores ocuparon las plazas en el “Nuit Debout” (noche de pie), a partir de la revuelta contra la reforma de los derechos laborales, pero que siguió en una experiencia nueva de compartir y organizar la indignación colectiva.

En Grecia, paros generales se han hecho para demostrar la insatisfacción de la población con las medidas tomadas como consecuencia de la grave crisis económica que atraviesa Europa.

En Sudáfrica, estudiantes universitarios enfrentan la fuerte represión en movilizaciones semanales exigiendo enseñanza superior gratuita para todos.

En Latino América también hay resistencia y ganas de luchar. En Chile, la juventud siguió firme en le presión para garantizar la implementación de la enseñanza superior pública, gratuita y universal, y con el espacio para la participación estudiantil en su formulación.

En México, también la lucha en defensa de la educación pública fue excepcional en 2016. Contra una reforma educacional de carácter privatista, decenas de manifestaciones fueron construidas por estudiantes, profesores y familias. Lamentablemente, ocho profesores del estado de Oaxaca fueron asesinados por la policía durante la represión a las manifestaciones.

En Argentina, la juventud y los trabajadores de la educación marcharon para defender las inversiones públicas en las universidades, contra un corte en el presupuesto que vendría a precarizar e incluso cerrar algunas carreras.

En Paraguay, los estudiantes universitarios y secundarios tomaron universidades, escuelas y calles para defender la educación pública de calidad. Con la fuerza de sus movilizaciones, muy apoyadas por la opinión pública, padres y profesores, derrocaron al rector y ministro corruptos y arrancaron negociaciones importantes con el gobierno.

En Perú, centenas de miles de personas, con mucho protagonismo de la juventud, salieron a las calles para mostrar que el pueblo tiene memoria, y en marchas históricas protestaron en defensa de la democracia, contra la candidatura de Keiko Fujimori, hija del ex dictador Alberto Fujimori, a la presidencia.

Incluso en el corazón el imperialismo, el año 2016 trajo novedades importantes. Las elecciones a la presidencia de los EEUU fueron uno de los grandes acontecimientos del año. Conocimos a Bernie Sanders, el senador de edad avanzada pero con pensamiento joven, que animó a todo un sector de la población que está cansado de la vieja política del bipartidismo republicano y demócrata. No salió vencedor de las previas demócratas, pero fue el proyecto que más convenció a la juventud. Hillary no fue capaz de vencer a Trump, y las reacciones inmediatas fueron decenas de protestos por todo el país, en las semanas post elecciones, dando el mensaje al mega empresario xenófobo, machista y racista que aun habiendo sido elegido presidente de los EEUU va a enfrentar mucha resistencia.

Y también en los EEUU, decenas de manifestaciones y enfrentamientos pararon el país para decir que las “vidas negras importan”, en respuesta a las diversas muertes provocadas por el racismo y por la violencia policial.

En 2016, las mujeres vinieron con fuerza, tomando para sí el futuro en sus manos, luchando contra el machismo, en defensa de sus derechos. Conocemos a las mujeres curdas que se auto organizan en un frente de mujeres combatientes para defender sus vidas, su pueblo y su territorio del Estado Islámico y del autoritarismo de los Estados que quieren dominar al pueblo curdo. Fuimos impactados por las manifestaciones por “Ni una a menos” en Argentina, Nicaragua, en Perú, Chile, México, que reunieron centenas de miles de mujeres por Latino América, en defensa de sus cuerpos y sus vidas. En Argentina y en Polonia, fueron organizados paros nacionales de trabajadoras en defensa de la vida de las mujeres, contra la violencia, contra el femicidio y contra la aprobación de leyes más restrictivas sobre la cuestión del aborto.

Hay mucha lucha y mucha resistencia propagada por el mundo. Pero siendo el capitalismo un enemigo a nivel mundial, cabe a nosotros tener la capacidad de juntar para hacer frente a la barbarie que este sistema nos impone y nos esclaviza.

El capitalismo ha enfrentado grandes dificultades en estos tiempos. Hay elementos agudos de inestabilidad creciente. Pero la generacion de nuevas alternativas no es fácil y automática, la crisis ideológica es profunda y no esta resuelta. El cierre de un ciclo con los viejos partidos de izquierda abre un espacio a ser disputado, al paso que toda la derecha intenta ocuparlo, y lo hace ofreciendo salidas más conservadoras de las que ya tenemos.

Sin embargo, estas juventudes movilizadas estan conectadas por sus luchas y por el hecho de que no tienen compromisos con este pasado. De ahi empiezan a surgir nuevas alternativas. por lo tanto tienen un rol a cumplir en la historia.

Vamos a romper las amarras que nos prenden, fortaleciendo la conexión internacional de las luchas. Por eso proponemos el Campamento (inter)Nacional de Juventudes en Lucha, en Brasil.

Brasil, que está en efervescencia e inestabilidad del régimen desde 2014, donde explotaron las jornadas de junio, demostrando que el pueblo ya no soportaba más las cosas como estaban. Desde entonces, crece la indignación y la iniciativa de la juventud brasilera para luchar en defensa de sus derechos, que vienen siendo violentamente atacados. Protestos contra una Copa del Mundo y Olimpíadas que rebelaron el caos y el abandono en el que se encuentran algunos estados como Rio de Janeiro. La rebelión contra la corrupción profunda y descarada realizada por todos los grandes partidos, comprometiendo el sistema electoral, patrimonios importantes de nuestra economía como la Petrobras y revelando el mercado sin escrúpulos en que transformaron la política brasileña. La crisis económica que el gobierno golpista quiere enfrentar, aplicando el ajuste en las espaldas del pueblo con cortes de inversiones y techo de gastos en las áreas sociales, reforma de la previdencia y menos derechos laborales. El autoritarismo y el abandono de los gobiernos con la educación, provocando la precarización cada vez más profunda de las escuelas y universidades y de la enseñanza pública. A todo esto, la juventud ha reaccionado. Ocupando calles, escuelas y universidades, mostrando que quiere tener oportunidad y voz, que sabe y exige sus derechos y que no va a desistir sin luchar.

Estas juventudes de todo el mundo están conectadas por sus luchas. Colocamos el Campamento Internacional de las Juventudes en lucha al servicio de esta tarea, como una gran herramienta para disminuir nuestras distancias y relativizar las fronteras. Si no nos dejan soñar, ¡no los dejaremos dormir!